Me podría quedar sólo con Planeta

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El sueño de la razón/GoyaLa Voz de la Razón, cariñosamente hablando ;-), se preguntaba el otro día sobre la capacidad del mercado para aguantar la avalancha de novedades que se nos viene encima, ahora que Planeta ha apretado por fin el acelerador.
Se preguntaba sobre si en estos años habían aumentado los lectores o no. Y, en cierta forma, sobre si habían aumentado su capacidad adquisitiva, sobre si habían diversificado sus gustos.
Respuestas y conjeturas las habrá para dar y vender. Y más teniendo en cuenta que cada persona es un mundo. Pero que, también, no hay dos sin tres. Y para todas esas preguntas habrá un si y habrá un no.
¿Ha aumentado el número de lectores? Cabe suponer que si. Como mínimo, por la puerta que lleva al país del manga. Es, quizás, un sector más estanco incluso que el de los superhéroes. Pero ahí está, para insuflar aire en la economía de ciertas editoriales que, con ese empuje, pueden emprender sus pequeñas obras de caridad en la forma de recuperación de clásicos y demás necesidades de apetitos selectos.
¿Han mejorado los lectores su capacidad adquisitiva? Apostemos nuevamente por el si. Se habla de que la edad media del lector de cómics cotiza al alza. Que ya no hay productos para niños. Que somos un puñado de tardo-adolescentes. Y eso conlleva, en una mayoría de casos, una mejora en los presupuestos de cada uno. El estudiante se nos hizo becario y el becario, profesor. Además, el mundo ya no es lo que era. Los niños se han convertido en los reyes de sus casas y ya nada les es negado (estamos generalizando, of course). Por eso, los infantes que se acogen al cómic japonés – que poco más les interesa – disponen de unos presupuestos que ya hubiésemos querido nosotros cuando Zinco le plantaba cara a su poco distinguida competencia.
¿Se han diversificado los gustos? Como vamos de positivos, digamos que… de todo hay en la viña del Señor. Algunos se mantienen fieles al cerrado coto en el que su afición por el cómic despertó. Tenaces defensores de un género, de unos personajes, de una manera de hacer. Otros han “crecido”, renegando de la ingenua pasión que sentían por los héroes de siempre, para abrazar temáticas más “adultas”. Algunos siguen picoteando de aquí y de allá. Porque les va todo… ¡y ellos que lo disfruten! Otros, ya maduros, aprendieron a interesarse por las capas y las mallas cuando Europa – y España, caiga por donde caiga – desapareció casi del mapa y el Vértigo, al mismo tiempo, se apoderó de los héroes de América.
Pero, pero, pero… cuando uno se alza ante la avalancha de novedades que Planeta ha venido sacando y sacará, y le pone el suma y sigue del resto de editoriales, no hay optimismos que valgan. Ni presupuesto ni diversificación ni mareas y mareas de lectores. Si es que ya lo decíamos en el título, uno podría pasar comprándole sólo a Planeta, a pesar de que algunos de sus productos, no todos, podrían mejorar mucho en edición. En general no habrá quien saque más barato que ellos y, además, sacan de todo. ¿Qué te van los clásicos? Lo mejor de lo mejor (A mí personalmente me sigue faltando el Flash Gordon de Raymond, el Philemon y el Hombre Enmascarado de Ray Moore y Sy Barry). ¿Qué mejor los superhéroes? Ahí va una de las etapas más fructíferas de la DC y un inmenso fondo casi virgen de material antiguo.
Bueno, ¿y superhéroes con un plus de calidad?”
“Nada, nada, ahora le sacamos un New Frontier y dentro de cuatro días un It’s a Bird o un Starman y se queda usted tan ancho.”
Ya, pero no habrá nada de la esfera independiente, ¿verdad?”
“¿Cómo que no? Ya te me puedes ir comprando Shutterburg Follies que es canela fina. ¡Que hasta en la Carcel lo dicen!”
“Mire, pues yo encuentro a faltar algo de europeo. De ese entretenido pero bien hecho. Digno, inteligente.”
“¡Toma John Lord! Y si prefieres elitismo te apuntas a Sahrazad!”
“¿Y español?”
Luis Durán.”
“No, hombre, menos rarito. Como el Kenny Ruiz y cosas de esas.”
“Ah, vale. Pues tenemos a un Sergio Bleda que te sale muy económico.”
“Pero de autores con más solera y tradición no me van a ofrecer nada, seguro. Carlos Giménez ya está cogido.”
“¡Hinchar, os vais a hinchar de Muñoz y Sampayo.”
“Pero esos no son españoles.”
“Bueno, pero son argentinos, que para el caso es lo mismo al paso que va el país. Y por el manga ni me preguntes, que con Shin-Chan y el Naoki Urasawa no necesitáis a nadie más.”
¿Y quién les va a decir que no? Pues, por de pronto, todas y cada una del resto de editoriales españolas. Que también tienen mucho y bueno para ofrecer, en su ámbito más o menos diferenciado.
Ya lo cantaba el Aute, poniéndose goyesco, “el sueño de la razón produce monstruos”. Y esta industria nuestra se nos está desquiciando al tiempo que camina hacia la hipertrofia y la deformidad. Pero mientras que el fatídico día de la implosión no llega, que a gusto se siente uno ante tanto donde escoger. Lo malo viene después cuando, como Berberian en Diario de un Album al comprar sus pilas y pilas de discos, agachamos la cabeza, compungidos, al salir de la tienda de cómics.

Dupuy/Berberian/Planeta

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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