Kimagure Orange Road

Por
11
1983

 

Guión: Izumi Matsumoto
Dibujo: Izumi Matsumoto
Edición España: Ediciones Glénat
Contiene: Kimagure Orange Road Vol 1-10 JAP
Formato: 10 Tomos manga rústica de entre 328 y 360 páginas
Precio: 9,95 € x Tomo

 

“Me concentro en un deseo. Y es como si fuera capaz de ver un futuro soñado en la noche estrellada”

Kimagure Orange Road es un manga del autor japonés Izumi Matsumoto que fue publicado en la revista Shōnen Jump a mediados de los años ochenta, entre 1984 y 1988; posteriormente la obra sería recopilada en dieciocho tomos en la colección Jump Comics de la editorial Shueisha y ya en el año 1993 se reeditó en una edición especial en diez tomos con algunas ilustraciones nuevas de su creador. El manga sería versionado al anime en 1987 de la mano de Studio Pierrot, compañía responsable de adaptaciones como Yuu Yuu Hakusho, Fushigi Yuugi, Bleach o Naruto; también se realizarían un par de películas, un buen puñado de OVAs y tres novelas escritas por el propio Izumi Matsumoto que venían a continuar la historia que ya había desarrollado en las viñetas. En estas latitudes el anime de Kimagure Orange Road se emitiría hace ya casi dos décadas bajo el inexplicable título de Johnny y Sus Amigos, anime que posiblemente muchos recuerden con añoranza y nostalgia junto a otras series de televisión de origen nipón como Chicho Terremoto, Juana y Sergio, Oliver y Benji, Los Caballeros de Zodiaco, Robotech o Dragon Ball, entre otras muchas. En nuestro país Ediciones Glénat comenzó a publicar Kimagure Orange Road en 2008, coincidiendo con el Salón del Manga de Barcelona de ese mismo año, alternando dos ediciones de la misma obra en formato bunkoban, una en catalán y otra en castellano, con diez volúmenes en total cada una de ellas y que a día de hoy ya se encuentran completas. La obra en cuestión se ha incluido dentro de la línea shonen manga de la editorial, en calidad de comedia juvenil, porque pese a que el trabajo de Izumi Matsumoto se podría corresponder con los cánones habituales del género shojo manga, el hecho de que el protagonista sea masculino y se incluyan en los argumentos algunos gags (muy) ligeramente subidos de tono, con un corte similar al Love Hina de Ken Akamatsu o el Chobits de CLAMP, hacen que este manga acostumbre a incluirse en esta categoría. Kimagure Orange Road es un auténtico clásico en Japón, una obra muy reconocible en este país que ha perdurado en el tiempo como pocas en su género y que ha sido un remarcable referente para otros autores y mangas posteriores, motivo más que suficiente para acercarse a la propuesta de Izumi Matsumoto y dejarnos engatusar por ella.

Kimagure Orange Road narra las peripecias de Kyosuke Kasuga, un chico algo tímido y torpe que se acaba de mudar a una ciudad cercana a Tokio junto al resto de su familia formada por su padre Takashi Kasuga, sus hermanas pequeñas, las gemelas Manami y Kurumi, y su mascota, un enorme gato llamado Jingoro. El mismo día que llegan a la nueva ciudad, Kyosuke Kasuga sale a pasear para conocer los alrededores y conoce a Madoka Ayukawa, una chica con la que posteriormente coincidirá en el instituto y por la que se siente inmediatamente atraído. Las circunstancias provocan que Hikaru Hiyama, la mejor amiga de Madoka Ayukawa, se encapriche de Kyosuke Kasuga, lo que sólo será el comienzo de un largo e intrincado triángulo amoroso de difícil resolución. Pero más allá de sus problemas amorosos, Kyosuke Kasuga y su familia guardan un sorprendente secreto, pues todos ellos están dotados con poderes especiales fuera del alcance de una persona común. De esta manera, Kyosuke Kasuga suele tener sueños premonitorios, es capaz de utilizar diferentes grados de telequinesia, teletransportación y autohipnosis, facultades y habilidades que, más allá de serle útiles, suelen complicarle aún más el día a día. Por otro lado, algunos miembros de la familia de Kyosuke Kasuga hacen gala de otros poderes diferentes a los suyos, como pueden ser la telepatía o la cualidad para intercambiar su cuerpo con el de otras personas. No obstante, estos poderes juegan el la trama un papel prácticamente anecdótico en el desarrollo de Kimagure Orange Road, no se convierten en ningún momento en el centro de la historia ni se profundiza en ellos, sólo son utilizados por Izumi Matsumoto para crear situaciones humorísticas y mover los argumentos hacia un lugar determinado para respaldar el relato. Peculiaridad que, entre otros motivos, puede haber encumbrado a Kimagure Orange Road a la escala de obra de culto que posee aunque pueda ser un planteamiento a la larga frustrante para algunos lectores.

Hay que tener en cuenta que Kimagure Orange Road es una de esas series que parecen no avanzar nunca, se mantienen en un cierto status quo en el que apenas se mueven sus personajes, manejando y explotando el macguffin de la historia de forma insistente y redundante para intentar retener la atención del lector sin que este se percate de la nula evolución del relato. Kimagure Orange Road se deleita pausadamente en su desarrollo de las situaciones cuotidianas, con un humor simple y directo y un tono de comedia de situación que son la base de su propuesta, un manga que sólo aspira a ser un entretenimiento ligero y que no engaña a nadie. Las tramas y argumentos, capítulo tras capítulo, se muestran reiterativas y repetitivas, con un esquema habitual y tópico del que Izumi Matsumoto no parece tener voluntad de salirse y que se prolonga hasta el absurdo. Todo sirve con la única finalidad y objetivo de mantener la tensión romántica del relato, una adictiva montaña rusa de emociones de escaso alcance, en las que los personajes actúan siempre bajo los mismos parámetros favoreciendo un paripé que sólo se sostiene por la complicidad y credibilidad que el lector le pueda otorgar. Todo ello son recursos muy habituales en el género, remarcados en la propuesta de Izumi Matsumoto en parte debido a la época en la cual fue concebida, algo que resulta también palpable en el apartado gráfico de la serie que no puede disimular el paso del tiempo por ella, sobre todo en sus primeras entregas, pero que no resulta impedimento ni obstáculo para poder disfrutar de un producto especialmente indicado para nostálgicos, en la línea de obras como el mencionado Chicho Terremoto de Noboru Rokuda o el Musculman de Yudetamago (sólo disponible en catalán en nuestro país) que han llegado en los últimos años a las estanterías de las tiendas de cómics, mangas que nos encandilaron como series de animación y que a algunos cuantos nos llevó tiempo después a acercarnos al mundo del cómic, el manga y el anime.

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Barcelona (Septiembre, 1980). Licenciado en Historia. Empecé mi relación con el mundo de la viñeta leyendo las adaptaciones de clásicos ilustrados. Más tarde, conocí a personajes icónicos de la historieta nacional como Mortadelo y Filemón, Superlópez y Pafman, entre otros muchos. Las publicaciones de Forum me introdujeron al mundo de los superhéroes, Dragon Ball me brindó una puerta de entrada al manga y con V de Vendetta descubrí las posibilidades reales del cómic. En la actualidad, el cómic independiente y el manga son mis principales intereses como lector. Colaboro en Zona Negativa hablando de cómic y otras galaxias cercanas. También participo en otras publicaciones del medio como Comicmanía y Otaku Bunka
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jjdr
jjdr
13 octubre, 2011 9:58

El dibujo inicial tirará para atrás a los aficionados más jóvenes. Pero esta es una obra mítica. Prefiero el anime… pero es una gran construcción de personajes.

louontherocks
louontherocks
Lector
13 octubre, 2011 14:06

Un clásico, no cabe duda, pero no recuerdo que en sus tiempos me encandilara…

marc
marc
Lector
13 octubre, 2011 16:12

i yo esperando que salga el próximo volumen de Bastard!! (Kazushi Hagiwara) empezó como “negro” de Izumi Matsumoto.
el diseño del anime (de KOR) delicioso (Akemi Takada rules).

Blade Runner
Blade Runner
Lector
13 octubre, 2011 16:27

El anime le da mil vueltas al manga, pero éste también tiene su encanto particular. Muchos nos enganchamos a los dibujos japos con esta y otras series de la época, aquellas tardes y mañanas en Telecinco…
 
Ains, qué nostalgia.

REPLICANTE
REPLICANTE
13 octubre, 2011 17:26

Ayyyy,esas mañanas de Telecinco…Lo que eras y en lo que te has convertido….Te levantabas muy temprano los fines de semana y tenias:Alegre Juventud,Bateadores,Jhonny y sus amigos y un sin fin de buenos animes,que tiempos…
Que viejos nos hacemos….fniffff
P.D:Corrijo,la primera vez que se publico el manga,fue Norma en el 95 formato comic-book al estilo de Video Girl Ai y Alita.

Blade Runner
Blade Runner
Lector
13 octubre, 2011 20:39

De hecho yo me levantaba más temprano los fines de semana para ver las series de la tele, que a diario para ir a clase … ^__^U
 
 

johnny alpha
johnny alpha
13 octubre, 2011 22:19

Johnny y sus amigos tb la echaron durante trimestre y pico por la tarde en la cadena amiga, no recuerdo si fue antes o después de caballeros pero compartiendo horario similar (y creo que dentro del Superguay). Recuerdo que coincidía mi final de curso (1o de bup?) con el de johnny , lo cual le da un enorme aura de nostalgia para mí. Esas tardes de mayo…

johnny alpha
johnny alpha
13 octubre, 2011 22:20

Whatever happened to the TV for children…

Touns
Touns
Lector
13 octubre, 2011 22:56

Sabrina fue mi primer amor dibujado…Nunca creí que podría emocionarme tanto con una serie de dibujos animados.

ultron_ilimitado
ultron_ilimitado
14 octubre, 2011 0:48

A mi me pasaba lo mismo. Recuerdo que todos los chavales de la pandilla nos veiamos el capitulo y lo comentabamos de camino al cole a la mañana siguiente. Yo también estaba enamorado de Sabrina y me sentía identificado con Johnny un chaval timido y debilucho (aunque lo de tener poderes era de alguna ayuda con la que yo no contaba y que me habría venido muy bien). Pero me daba mucha pena la pobre Rosa, y recuerdo que el final de la serie me dejó un regusto amargo

Grijaldo
Grijaldo
Lector
15 octubre, 2011 10:55

Una serie mítica sin duda,aquí otro que se pegaba unos madrugones del quince los fines de semana para ver los putos dibujitos.
Aparte de que Sabrina-Madoka marcó mi estandar de belleza femenina,morena,ojos claros,buenorra.

Aunque eso sí,el manga tiene un dibujo que tira pa’trás cosa fina.
Como bien apuntais,los rediseños de Akemi Takada para el anime fueron la clave para que todos nos quedásemos prendados de esta serie,lo mismo que pasó con Los Caballeros Del Zodíaco,que si llegan a salir dibujados al estilo de Masami Kuromada hubiera sido un desastre,menos mal que pasaba Shingo Araki por allí.

Joder que añoranza…Telecinco,tú antes molabas.