Circulan rumores de que tras el verano Planeta trae a España, ¡por fin!, The Bojeffries Saga, obra muy desconocida incluso entre los devotos del Sr.
En mi estreno oficial como reseñista en esta página con la magistral Un pequeño asesinato insistía en una idea para mí fundamental sobre el escritor inglés y que, sin embargo, suele ignorarse o desdeñarse: la enorme variedad y riqueza de su trabajo. Parece que siempre estamos al Sota, Caballo y Rey de Watchmen, V de Vendetta, From Hell y La Cosa del Pantano, más o menos, al que se van añadiendo Promethea, La broma asesina, Miracleman o La Liga de Caballeros Extraordinarios, a veces también las historias de Superman, lo que de seguro ya no es un mal palmarés. Increíblemente, queda aún mucho de valor: Capitán Britania, sus historias cortas para el 2000AD, sus historias cortas para DC Comics, D.R. & Quinch, La balada de Halo Jones, Lost Girls, Tom Strong, Top 10… Asombra que ni siquiera ahí acaba la cosa: Fashion Beast, Neonomicon o sus aportaciones para Image (en Spawn, WildCATs o Supreme) siguen estando bastante por encima de la media para ser considerados traspiés, por inferiores que sean respecto al elevadísimo baremo marcado por sus obras más justamente renombradas. Pero es que, además, Moore no es cicatero con su colosal talento y lo presta siempre que la causa lo merezca o le convenza. Y aquí ya nos vamos acercando al objeto del día de hoy.
In Pictopia anticipa y resume varios de los intereses profundos de Moore. En sus 13 páginas el escritor, con la inestimable colaboración de Simpson, pinta un futuro muy negro para las viejas y entrañables criaturas que levantaron la industria del cómic (de

Este es un topos querido de su autor (la potencia de la fantasía, su realidad alterna) y la simiente que luego ha germinado en sus extravagantes cultos mágicos alrededor del poder de la palabra que, si bien alienta -de forma embrionaria- en el magnífico Miracleman, alcanza su cénit en la sublime Promethea. También es un asunto querido del escocés
Narrada en primera persona, con la omnipresente voz en off del protagonista, In Pictopia carece de las sofisticaciones propias del Moore de la época, proclive al juego de palabras, los palíndromos y las metonimias de la imagen; tal puede deberse a que el guion original de ocho páginas fue expandido por Simpson, con soluciones diferentes, hasta las 13 páginas definitivas, ajustándolo a su estilo de trazo débil y caricaturesco. Aun así, apartado de artificios, con un ilustrador corriente, la historia -un relato de aliento noir sobre identidades desdibujadas y traicionadas en el ocaso de la fantasía- deja un poso de melancólico horror ante el avance de esa nada que parece estar reclamando a nuestros personajes favoritos según los vamos olvidando o sustituyendo por el icono de moda de las multinacionales.









Pues siendo de Alan Moore, habrá que echarle una ojeada sí o sí.
Hay bastantes trabajos de Moore, dispersos y semiolvidados, que merecen consideración. Este es uno de los mejores.