Heroes Comic Con Madrid 2019 – Entrevista a Paul Pope

El autor de Batman: Año 100 nos concede un agradable rato para hablar de su carrera y sus inquietudes.

Por y
1
730

Durante la Heroes Comic Con Madrid tuvimos la fortuna de recibir en la capital a Paul Pope, toda una figura dentro del cómic estadounidense, y por supuesto desde Zona Negativa quisimos sacar un rato para charlar con él sobre su magnífica carrera. La mañana estuvo llena de incertidumbre, pues el autor estuvo ausente en la convención y no supimos hasta entrada la tarde si podríamos llevar a cabo nuestra entrevista, pero finalmente apareció. Tras disculparse como un caballero con los asistentes a su charla, la organización consiguió reorganizar su agenda y el autor de Batman: Año 100 nos pudo regalar un rato compartido con otro medio para hablar de su vida, su carrera y sobre todo de sus inquietudes más profundas a la hora de volcar su visión del mundo en el papel. Desde aquí mandamos nuestro más sentido agradecimiento no solo a Paul, sino también a El País y a María de Sancha Rojo, que realizó con nosotros la entrevista a cuatro manos y nos ha cedido amablemente la posibilidad de reproducir también sus interesantes preguntas.

El País: Ya estarás harto de que te lo pregunten, pero en una entrevista reciente para Newsarama, comentaste que la segunda parte de Battling Boy estaría acabada de cara a final de año. ¿Esto es así? ¿Podemos esperar que salga pronto?

Paul Pope: Yo diría que de cara a febrero. Pero hay una página web y un Instagram de Battling Boy. Así que solo queda una cuenta atrás para que lo termine, la gente puede mirar el proceso desde donde he dicho. Y ojalá pudiera comentar más cosas.

Zona Negativa: Me gustaría que nos contases cómo fue tu relación con Moebius. Tenemos entendido que ejerció como una especie de mentor.

PP: Fue uno de los seres humanos más geniales que he conocido. ¿Lo conociste?

ZN: Desgraciadamente no, pero todo el mundo habla bien de él.

PP: ¿Cómo se puede ser una persona con un poder espiritual tan grande que cuando entraba en una sala, la cambiaba? Ese es quien era. Y era un genio como artista, un verdadero genio. Desafío a los géneros, cambió las cosas. Era como un jedi. Era como mi Obi Wan.

ZN: Siempre lo he visto más Yoda.

PP: ¿Yoda?

ZN: Sí, ya sabes. Como un hombre sabio que conoce mucho.

PP: Vale. Sí, sí…

EP: Han pasado muchos años desde el primer Battling Boy, así que quería preguntarte qué cosas han cambiado en tu vida y en tu arte que hayan impactado en la creación del segundo volumen.

PP: Es una gran pregunta. Mira, he estado trabajando haciendo comissions privadas con el fin de pagarme las facturas. Cuando hice el primer Battling Boy se convirtió rápidamente en algo muy grande, en una película que luego nunca llegó a hacerse, a pesar de que trabajé en ella durante años. Nadie sabe nada. Así que estás trabajando en la película y de repente vuelves a esforzarte en sacar cómics. Cuando lo acabe será una victoria en contra de la cultura popular.

ZN: Yo quiero hablarte de Escapo. Es algo muy personal y autobiográfico, según tengo entendido.

PP: Bueno, todo el mundo tiene una historia de amor de la veintena.

ZN: También es un cómic con muchas virguerías visuales. ¿Cómo lograste equilibrar esa experimentación con profundizar en temas de calado?

PP: Creo que como artista tienes que poner tu corazón en la página, dejar que la gente vea cómo te sientes, cómo ves las cosas. Y Escapo es eso. El llanto por amor de un hombre de 26 años. Creo que eso es lo que mejor puedes hacer siendo artista: expresar y ser honesto. Y eso es lo que intento hacer.

Cuando comencé a hacer cómics, a nadie le importaban los cómics. Era vergonzoso decir que te gustaban, que te gustaba Jack Kirby… Era como: “Menudo capullo, ¿de qué estás hablando?”. Pero si logras hacer una declaración sincera… En mi mente era como Nick Cave o Keith Richards, intentando hacer una declaración verdadera a través del arte.

ZN: ¿Y cuál sería la página con la que te sientes más identificado y por qué?

PP: [resopla]

EP: Imagino que tu respuesta sería diferente antes a la de ahora.

PP: Ahora mismo, sería esta.

Es una escena que robé de Aristófanes, que es el autor de Antígona. ¿Cuál es la medida del hombre? Es débil, muere, se mueve por terreno estrecho, enferma.

Pero cuando tenía 26, era esta.

Y ella lo sabía. Yo lo sabía y ella lo sabía. Y, esto, amigo mío, es la historia del amor.

EP: Quiero volver a cuando dijiste que a nadie le importaban los cómics. Creo que, leyendo tu trabajo, te diriges tanto a los niños como a los adultos. Y eso es algo que veo cada vez menos en los cómics, que tienden a buscar a un público adulto. ¿Es impresión mía o es algo totalmente intencionado?

PP: Carl Jung dijo: “el superhéroe emerge cuando la consciencia colectiva se concentra”, y eso es lo que estoy intentando hacer. Trato de conjugar superhéroes para niños, protectores infantiles de los niños contra los monstruos. Hay un nuevo Batman, un nuevo Superman… Y de eso se trata. La cosa no es la cultura popular ni los cómics, es crear una nueva mitología. Así que cuando hice Battling Boy hice que naciera una nueva idea. Odio decir esto, pero es la verdad. Muy dramático…

Diez años de labor. Literalmente, labor, para hacer esto. Sí, es para niños. Cuando yo vi Peter Pan me enfadó mucho que Peter Pan no matara al Capitán Garfio en esa escena en la que viene Tik Tok. Esa es la verdadera historia y no la contaron.

EP: Responsabilízate un poco, ¿no?

PP: Sí. Conviértete en un hombre… O una mujer. Un humano. Lo que sea… Por mucho que ame a Batman y, de hecho, trabajé en él, es un personaje de ochenta años. Es tu abuelo. Spiderman tiene sesenta años. El Capitán América tiene ochenta años. Son personajes viejos. ¿Y ahora qué tenemos? ¿Hora de Aventuras? ¿Rick y Morty? Necesitamos personajes serios que nos hablen del día de hoy. Y esa es mi intención con Battling Boy.

EP: ¿Y cuál es tu acercamiento a la hora de reinventar esos arquetipos que están tan clavados en el imaginario colectivo?

PP: Mientras tengamos cinco sentidos (puede que seis o siete), todos tenemos la condición humana. Todos tenemos amigos, padres, abuelos, hijos que necesitan atención. Esa es la historia de la vida, contamos historias con el objetivo de explicar cosas. Si creo un niño superhéroe es porque existe la necesidad de que haya un niño superhéroe, y la gente cree en ello porque todos hemos escuchado historias de niños siendo heridos, robados, asesinados, etc. Y no pueden defenderse por sí mismos. Ese es el corazón de Battling Boy.

El corazón de Escapo era yo y la experiencia que tuve en ese momento. Es el don que tenemos mientras nos movemos por la vida como contadores de historias: crear un nuevo tejido con el que podemos observar y entender mejor al mundo. Si fuera músico sería con una canción, pero es con esto.

ZN: Te has movido por todas partes desde que eras pequeño. ¿En qué modo impactó eso en tu visión del mundo y tu creatividad?

PP: Eso es porque estoy enamorado de Corto Maltés, que era un nómada y un marinero. No creo que yo sea americano, no creo que sea neoyorkino. Soy un ciudadano del planeta, voy a todas partes y necesito conocer gente. Moebius hizo eso, fue a todas partes y conoció a todo el mundo.

ZN: ¿Y dirías que eso ha cambiado tu modo de crear de algún modo?

PP: Ha cambiado mi ADN. Ha cambiado mi química. Ha cambiado todo.

ZN: Creo que eso te diferencia de otros creadores.

PP: Sí, sí… Mira, es precioso estar aquí sentados y conocernos, hemos creado una conexión. Y yo quiero eso.

ZN: Permíteme ir a una pregunta más divertida.

PP: Adelante.

ZN: En el mundo del cómic está la leyenda de que Didio te mandó dibujar Scooby Doo. ¿Cómo se lidia con eso?

PP: Dan y yo somos amigos. No tenemos una mala relación, sigue siendo mi editor. Eso fue una discusión que tuvimos en privado. Ni siquiera fue con él, por cierto., y las cosas han cambiado desde entonces. He creado Battling Boy para tratar de sacar a relucir una nueva rama de cómics, que son los cómics Young Adult.

De todos modos, no era para la gente que ve Scooby Doo. De todos modos, ¿quién ve Scooby Doo? No son chicos de 12 años.

ZN: Sí, son cuarentones a los que les gustaba de pequeños.

PP: Eso es. De todos modos, no tenemos problemas Dan y yo.

ZN: Suena a que podrías estar preparando algo para DC.

PP: [Sonríe] No voy a decir nada, no puedo hablar.

EP: Has hecho referencia a que estás intentando crear una línea para Young Adult.

PP: Estoy en el proceso de crearla.

EP: Durante este proceso, ¿te has sentido limitado, como que has tenido que cortar cosas o autocensurarte?

PP: Ha habido un momento con Battling Boy en el que… En el mundo real, en el que la gente muere por accidentes de coche hay sangre, vísceras y esas cosas… Pero no tenemos que representarlo si es para niños. Es ese sentido de la calamidad, y los niños lo entienden. Nos las tenemos que ingeniar para hablar de esas cosas con los niños, porque van a vivir en el mundo del mismo modo que lo hacemos nosotros. ¿Enseñamos gore, violencia, sexo? No, tal vez solo haga falta la idea.

Mi instinto vital es que quiero ser honesto, quiero expresar lo que siento. Y si hay algo que tengo escondido, compartirlo, así que mis relaciones con los editores siempre han sido así: “Déjame contar una historia honesta de una forma honesta”.

ZN: Quisiera preguntarte sobre tu trabajo en el mundo de la moda. ¿Ves similitudes o técnicas aplicables entre la moda y los cómics?

PP: Los disfraces. Los cómics están llenos de disfraces, y esa es la esencia de la moda. La cosa es expresarnos.

ZN: ¿Para ti sería la misma cosa?

PP: Sí, es lo mismo. Todo es expresión, todo. El modo en el que dormimos, cómo comemos, lo que sea. Escogemos cómo nos queremos presentar al otro.

ZN: Siguiendo esa lógica, terminamos con que todo es arte.

PP: Lo es, sí, o debería serlo. Voltaire ya lo dijo: “Todo lo que hago es arte”. Salvador Dalí, uno de vuestros héroes… ¿Cómo os sentís con Picasso, por cierto? ¿Sigue siendo uno de vuestros héroes? ¿Es un problema?

ZN: Creo que ahora mismo preferimos a Dalí antes que a Picasso.

PP: Pero él es una voz representativa de España. Pero sé que es un misógino, y eso es un problema, ¿verdad? ¿Deberíamos revisar nuestra visión de…?

ZN: Creo que es un problema de valores.

PP: Sí, , por supuesto. Como humanos avanzamos, pero todavía sigo valorándolo como artista. Estuve discutiendo de ello con mi novia esta mañana. Me encanta Picasso y estamos en España. Pero él es un problema.

EP: Todo el mundo de antes de los 2000 es un problema en ese sentido, supongo. Al menos desde una perspectiva femenina.

PP: Eso es justo.

EP: No tanto con el arte, como con la ética.

PP: Tienes razón.

EP: Ahora que has hablado de Picasso y de Dalí, querría preguntarte sobre el hecho de que has trabajado, por elección propia, con muchos artistas españoles. ¿Qué tiene el arte español que te interesa tanto?

PP: Porque siento que… [Paul Pope, entonces, comienza a dibujar círculos conectados entre sí en una hoja de la mesa en la que se está realizando la entrevista]. Mira, este círculo es EEUU, este es Francia, este es Japón, este es Italia, España, Brasil… Olvídate de Alemania. En Alemania no tienen ni sentido gráfico. No hay dibujantes en Alemania.

EP: ¿Y Reino Unido?

PP: Reino Unido tiene su pequeño… Venga, pondré un círculo para Reino Unido. Tuvieron a Alan Moore, así que… Vale, hay un área aquí en la que hay mucho talento, estamos hambrientos de hacer arte. Mira, acabo de venir de El Cairo. Hay artistas en Egipto, aunque no están listos para ir a lo grande. También su arte es político. Hay otra cosa interesante en su sentido de la industria.

Estados Unidos y Japón han creado una especie de medio. Yo creo que los verdaderos artistas son aquellos que hacen arte porque sienten el instinto de hacerlo. El movimiento, quieren hacerlo, quieren dejar una marca.
Y siento que en España ha habido mucho arte con muy poca presencia. Así que yo tuve la oportunidad de hacer algo así como director de arte. Con Battling Boy quise desde el principio a artistas españoles, específicamente, porque sé que hay un gran talento aquí y nadie conoce quiénes son. Y ahora el foco estaría en Brasil. Se mueve como un virus.

EP: ¿Y cómo fue dar un paso atrás en un proyecto tan personal, dejar que otro artista creara el arte mientras que tú hacías el guion exclusivamente?

PP: David Rubín y yo hemos sido amigos durante 10 años, y he aprendido a confiar en él. Y yo le concedí control porque sabía que él era capaz de entenderme, de entender el todo. Y no la fastidió, él era bueno y yo lo sabía. Como director artístico, tengo la posición de dar a conocer a otras personas.

Artículo anteriorComandante X
Artículo siguienteReseñas DC – El Batman que Ríe
Madrileño desde 1991, en los estudios me fui por los números mientras en casa me quedaba con las letras. Me crié pidiendo al Círculo de Lectores con mi madre y oyendo a mi padre hablar de Marvel, siempre con una peli de Disney en bucle. Fui niño con Mortadelo, adolescente con Spider-Man y adulto con Garth Ennis. Intento descubrir una cosa nueva cada día, y vivo con la ilusión de guionizar un cómic, escribir un libro y tocar un instrumento, aunque al final suela quedarme viendo vídeos de gatos. En mis otros ratos libres participo en un podcast de cine, pero esa es otra historia.
Pedro de Mercader. Barcelonés de nacimiento (noviembre, 1992) hasta que me picó una araña y me fui a habitar a mundos imaginarios. Mi pasión desaforada por los cómics, el cine y los videojuegos me hizo estudiar comunicación audiovisual y creció en mí una necesidad por intentar contar historias en cualquier medio posible y hablar sobre las narraciones ajenas. Quise ser Tony Stark y me quedé en Jarvis. Gaiman, Miller Moore, Morrison, Brubaker y Hickman (entre muchos otros) son mis guías. Estaba perdido en el espacio, hasta que mi nave hizo un viaje interdimensional y acabé en este lugar amigable. Salvo por Annilihus.
1 Comment
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments
Esfingo
Esfingo
Lector
24 diciembre, 2019 10:56

¿Desde cuando Picasso es un problema?