Heroes Comic Con Madrid 2019 – Entrevista a Tyler Crook

Aprovechamos la celebración de la HCCM'19 para hablar largo y tendido con Tyler Crook, el artista detrás de Harrow County y series como AIDP.

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Con motivo de la última edición de la Heroes Comic Con Madrid tuvimos la fortuna de entrevistar al artista Tyler Crook, bien conocido por su trabajo en la serie AIDP y por ser el co-creador a los mandos de la recientemente finalizada Harrow County. A última hora del sábado, y a pesar de estar todos un poco cansados por el largo e intenso primer día de la convención, nos atendió con una enorme sonrisa y nos dedicó todo el tiempo que teníamos y algún minutillo más para responder a nuestras preguntas sobre su carrera, sus trabajos más destacados y su próximo proyecto, la continuación de Harrow County en la que cede el testigo del dibujo a una nueva artista. Desde aquí le mandamos de nuevo nuestro agradecimiento, esperamos que vuelva por nuestras tierras próximamente.

Zona Negativa: Pregunta clásica. ¿Cómo empezaste a leer cómics?

Tyler Crook: Empecé a leer cómics cuando era un niño pequeño. Mi madre no me dejaba leer Spider-Man, porque era demasiado violento.

ZN: ¿En serio?

TC: Así es. Por lo que leía cosas como Casper, el fantasma amistoso

ZN: Mejor será que no lea lo que has terminado haciendo…

TC: (risas). Sí, a ella no le gustaría. No creo que estuviera muy contenta…

Así que bueno, siempre me han gustado los cómics, aunque me introduje más en ello cuando tenía 9 o 10 años. Fue cuando pude comenzar a comprar cómics sin mi madre. Compré cosas como el Alpha Flight de John Byrne, y eso me encantó. Y leí cómics de forma regular hasta los noventa, que fue cuando los cómics de superhéroes se volvieron algo horrible y dejé de leerlos, básicamente. No me interesaban en absoluto.

Me alejé del medio, pero a mediados de los noventa comenzaron a llamarme la atención cosas como la Acme Novelty Library, cosas de Paul Pope… Comencé a ver cómo florecían cosas underground. Eso me gustó mucho.

Y yo siempre he querido dibujar cómics. Cada poco me ponía e intentaba que, en mi carrera, pasaran cosas con todas mis fuerzas. Y la cosa es que nunca lograba nada. Nunca era capaz de completar una historia. No sabía cómo publicar una, no sabía cómo conseguir el interés de las editoriales.

Eventualmente, terminé ganándome la vida haciendo videojuegos. Hice videojuegos durante mucho tiempo, y era un trabajo de esos en los que tienes un mal día y piensas en dejarlo y en dedicarte a hacer cómic. Entonces trabajaba durante dos semanas haciendo cómics y terminaba pensando: “bueno, tampoco estaba tan mal eso de hacer videojuegos”. (risas). Pagaban bien, pero iba dejándolo cada poco tiempo.

Al final, cuando estaba en la mitad de la treintena, fue cuando fui los suficientemente viejo como para tener la paciencia necesaria para trabajar en esto el tiempo que fuera necesario. Porque hacer cómics es la parte más complicada del dibujo, es algo muy difícil de hacer. Tuve que esperar a ser lo suficientemente mayor, lo suficientemente paciente y lo suficientemente bueno como artista para poder lidiar con todo el problema que supone hacer cómics.

ZN: Has trabajado con leyendas del terror como R.L. Stine y Mike Mignola, y con una de las voces más llamativas del contemporáneo de terror, como es Cullen Bunn. ¿Cómo definirías esos diferentes estilos de hacer terror?

TC: Bueno, no he trabajado muy de cerca con R.L. Stine, porque solo hice las portadas, pero cada uno de ellos tienen su propia aproximación. Las sensibilidades de Mike Mignola y de John Arcudi con respecto a AIDP son mucho más conducidas por las ideas. Ellos conciben conceptos largos que intentan introducir dentro de la historia. Y Harrow County está, definitivamente, más conducida por…

ZN: Los personajes.

TC: Los personajes individuales, sí. Sus emociones son las que mueven las cosas. Con eso no quiero decir que en AIDP los personajes y sus emociones no fuesen importantes, pero la cosa que hacía que la historia se moviese ahí era el fin del mundo. En Harrow County es Emmy y como ella afronta la madurez.

ZN: En algún punto de tu carrera decidiste hacer todo el arte. ¿Por qué tomaste esa decisión?

TC: El primer cómic que hice fue uno que se llamaba Bad Blood. Querían que lo colorease, y tras estar haciendo videojuegos durante tanto tiempo, no quería volver a sentarme en mi ordenador a todas horas, así que les pregunté si podía hacerlo con acuarelas, porque así es como lo hacía normalmente en mi cuaderno de sketches.

Nunca había hecho un cómic como este y a mi editor le daba igual, lo que quería era que lo hiciera, así que hice unas páginas de muestra y así es como comencé a hacer el arte completo. También fue ahí la primera vez que rotulé, y los proyectos posteriores en lo que no he hecho ni el color ni la rotulación han hecho que me sienta un poco frustrado. Lo hacen genial, pero no lo hacen del mismo modo en el que lo veo en mi cabeza, con lo que es un poco doloroso.

Especialmente me pasa con la rotulación, porque quiero que se perciba de un modo muy concreto, integrada dentro del arte, pero hay un modo de rotular bastante estandarizado que la gente del medio suele usar porque es muy vistosa, es un modo que se puede emplear para la publicación de todos los cómics. Tienen que trabajar muy rápido porque el trabajo de rotulación no está muy bien pagado, lo que hace que la producción se acelere, y eso me vuelve loco, porque no creo que encaje demasiado bien con mi arte.

ZN: Harrow County. Habiéndolo leído me sorprendió una cosa: me resultó una obra bastante consistente, lo cual me choca porque no sabíais cuánto iba a durar.

TC: Cuando empezamos, nuestro editor nos dijo: “si vende seguirá”. Y si no, tendríamos que descubrir un modo de zanjar la serie tras cuatro números. Así es como concebimos el primer volumen, pero a los dos números ya sabíamos que íbamos a continuar. Supimos muy pronto que nos dejarían hacer los números que quisiéramos, así que nos sentamos a hablar… Cullen hizo un cómic llamado The Sixth Gun, que duró 50 números. Cullen era de la opinión que esa es una duración demasiado larga que termina haciéndote meter relleno, y no nos interesaba eso.

Queríamos contar una historia que acabase. Que tuviera la estructura de inicio, nudo y desenlace, sin prolongarse. Así que pensamos que 32 entregas sería un número perfecto, y sabíamos cómo iba a acabar casi al principio. Fueron las cosas de en medio las que nos tocó ir elaborando.

ZN: ¿Había un plan cerrado al que atenerse, o había espacio para ir experimentando cosas?

TC: No, sí que íbamos experimentando. Por ejemplo, para cuando acabamos el número 8, Cullen me llamó por teléfono y me dijo: “¡Vale, ya lo tengo! Así es cómo va a funcionar toda la historia”. Y nos tiramos tres horas hablando sobre cómo terminaría todo. Pero eran líneas generales. Por el camino se añadieron cosas a la historia, cosas que se quedaron fuera… Porque a medida que haces la trama vas pensando mejores modos de rellenar el espacio, mejores maneras de hacerla avanzar… En cierto modo, sabíamos lo que iba a pasar y no lo sabíamos a la vez.

ZN: Una de las cosas que más me han sorprendido es el uso de la doble splash-page para abrir el cómic. Normalmente se emplea como cliffhanger, o en medio para hacer algo espectacular y mantener el interés. ¿De dónde nació esa decisión estilística?

TC: Soy muy fan de que las splash-pages abran un cómic, porque sirve como pare decirte: “siéntate, abre el cómic y párate por un momento, admira todo el arte, para de pensar en lo que estuvieras pensando y céntrate en el cómic que tienes entre manos”. Muchos cómics empiezan la historia ya en la primera página, pero a mí me gusta eso de tener un momento para respirar. Y la idea de la doble splash-page es una que he tenido durante mucho tiempo, porque los cómics individuales se imprimen de un modo que yo llamo “portada en sí misma”. Que básicamente significa que no hay portada(risas). Las páginas de portada son las mismas que hay dentro.

Normalmente, Dark Horse hace portadas en blanco y negro. Pregunté si había algún motivo para que fuera así y me respondieron que no, así que le di vueltas a cómo usar ese espacio y usar esa doble página. Me pareció la mejor manera.

ZN: Y en la segunda parte, dais un salto mortal: la protagonista es una mujer negra, Bernice, y la dibuja otra mujer. ¿Cómo decidisteis continuar este proyecto y que tú no ibas a encargarte del arte?

TC: Nos moríamos de ganas por continuar haciendo Harrow County, pero algo muy frustrante de hacer cómic es que el arte requiere mucho tiempo. Casi todos los problemas con Harrow County vinieron de que, mientras Cullen tardaba menos de una semana en escribir el guion, yo pasaba entre cuatro y seis semanas dibujando. Fijaos que durante los tres años y medio que duró Harrow County solo pude dedicarme a eso, y mientras tanto Cullen hizo como otros cincuenta cómics. El año que viene voy a comenzar a escribir mi primer cómic y tengo muchas otras cosas que quiero hacer.

Pero queríamos mantener vivo Harrow County, porque creo que todavía quedan muchas historias…

ZN: Sí, es un universo bastante rico que explorar.

TC: Sí, en el momento en que supimos claramente cuál sería el final, pensamos en hacer un Tales of Harrow County después. Así que por lo que decía, decidimos que lo haría otra artista. De lo contrario hubiesen sido otros tres o cuatro años hasta poder mirar a otros proyectos. Además Naomi Franquiz es una artista a quien llevo admirando mucho tiempo, que aceptase era emocionante. Cuando decidimos que lo fuera a dibujar otra persona, pensé que tenía que ser Naomi sí o sí. Y dijo que sí, así que estoy muy contento. Creo que es muy buena.

ZN: Tengo curiosidad en el lapso temporal. Porque Bernice ya es una mujer y es curioso ver cómo ha evolucionado…

TC: Sí. No sé exactamente cuánto tiempo ha pasado, porque mantenemos las fechas intencionadamente imprecisas, pero más o menos se puede calcular un salto de unos diez años entre las dos historias. Creo que Bernice, quien pasa a ser la protagonista de Tales of the Harrow County, es un personaje muy interesante y que hay un gran hueco para ella. Ha crecido en el tiempo en el que no la hemos visto, pero todavía le queda mucho por madurar y por aprender.

ZN: Mirando algunos de tus últimos trabajos, como The Stone King, Manor Black o Harrow County, destaca que las protagonistas son todas mujeres. ¿Cómo ves el papel de los personajes femeninos en el género de terror, dónde suelen tener un rol de víctimas?

TC: Yo creo que el público de terror es fundamentalmente femenino. Creo que fuera de los slashers de los ochenta, con un público formado más por tíos, a todas las mujeres que he conocido siempre les ha gustado el terror, el true crime… Esas cosas. Al menos a la gran mayoría. Así que creo que eso es gran parte del proceso, encontrar a tu público, con lo que tiene mucho sentido tener una mujer protagonista en un cómic de terror. Además, hay muy pocas razones para pensar que necesitamos otro hombre protagonista. Hemos tenido 10.000 años de protagonistas masculinos, no dolerá a nadie tener un par de generaciones de protagonistas mujeres.

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Madrileño desde 1991, en los estudios me fui por los números mientras en casa me quedaba con las letras. Me crié pidiendo al Círculo de Lectores con mi madre y oyendo a mi padre hablar de Marvel, siempre con una peli de Disney en bucle. Fui niño con Mortadelo, adolescente con Spider-Man y adulto con Garth Ennis. Intento descubrir una cosa nueva cada día, y vivo con la ilusión de guionizar un cómic, escribir un libro y tocar un instrumento, aunque al final suela quedarme viendo vídeos de gatos. En mis otros ratos libres participo en un podcast de cine, pero esa es otra historia.
Pedro de Mercader. Barcelonés de nacimiento (noviembre, 1992) hasta que me picó una araña y me fui a habitar a mundos imaginarios. Mi pasión desaforada por los cómics, el cine y los videojuegos me hizo estudiar comunicación audiovisual y creció en mí una necesidad por intentar contar historias en cualquier medio posible y hablar sobre las narraciones ajenas. Quise ser Tony Stark y me quedé en Jarvis. Gaiman, Miller Moore, Morrison, Brubaker y Hickman (entre muchos otros) son mis guías. Estaba perdido en el espacio, hasta que mi nave hizo un viaje interdimensional y acabé en este lugar amigable. Salvo por Annilihus.
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