Portada Gaudí. El Soñador de Barcelona, de Max Vento

Edición original: Gaudí. El Soñador de Barcelona (Bruguera, 2026)
Guion: Max Vento
Dibujo: Max Vento
Color: Max Vento
Compuesto: Juan Carlos Bermudo
Formato y precio: Rústica con solapas. 160 páginas. 25,95€

El hombre detrás del genio.

«No sé si le he dado el diploma a un genio o a un loco, el tiempo dirá.»

La Sagrada Familia, el Parque Güell, la Casa Milà, la Casa Batlló, la Casa Vincens… son solo algunos de los mejores ejemplos del trabajo de Antoni Gaudí (1852-1926), uno de los arquitectos más influyentes de la historia. El 7 de junio se cumple el centenario de su muerte producida por las heridas que sufrió tras ser atropellado por un tranvía en Barcelona. Un aniversario que ha provocado un nuevo interés por uno de los arquitectos más influyentes de la historia que se ha traducido en un goteo de libros sobre su figura que durara todo el año. Una celebración a la que también se ha unido el mundo del cómic con dos obras, Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis (Comanegra Comics) de Salva Rubio y Agustín Comotto, y Gaudí, el soñador de Barcelona. En esta última recién publicada por Bruguera Max Vento (Valencia, 1977) ejerce como autor completo de una biografía que explora la vida y obra del arquitecto modernista desde que era un joven hasta sus últimos días del anciano obsesionado con construir la Sagrada Familia, su ambiciosa gran obra maestra.

Pese a que en los últimos años Max Vento ha estado centrado en su serie para el público juvenil Claudio y Lucia (Bang) en su carrera ya había publicado varios cómics pensados para un público adulto como Actor aspirante (Dolmen), El viejo y el Narco (Panini) o Kokoschka, portrait d’un amour expressionniste, la biografía del expresionista austriaco recientemente publicada en Francia. Así que no es un novato en este tipo de obras.

El cómic comienza con el fatal atropello del arquitecto cuando salía de las obras de la Sagrada Familia, para saltar hacía atrás en el tiempo hasta su nacimiento. De esta forma asistimos a un completo recorrido por una compleja trayectoria vital marcada por las desgracias familiares y la pulsión por buscar nuevos caminos en la arquitectura. Una visión que se centra mucho más en la vida íntima de Gaudí que en ser una recopilación de sus obras. Algo que nos permite ver elementos claves de sus vidas como su historia de amor no correspondida con una mujer de ideas muy progresivas para la época y su posterior viraje vital que lo llevo a una vida mucho más espiritual. Un cambio que le alejaría progresivamente de esa burguesía adinerada catalana que había auspiciado algunas de sus obras más célebres para centrarse de una forma obsesiva en la construcción de la Sagrada Familia. Durante su etapa de estudiante somos testigos de las dificultades que experimento con sus maestros por sus ideas nada convencionales sobre la arquitectura influidas por el trabajo de su padre como calderero. Un equilibrio entre genialidad y locura con el que siempre han tenido que lidiar los artistas que se atreven salirse de lo establecido para inventar nuevos cánones, algo que a los más exitosos acaba por proporcionarles una inmortalidad a través de sus obras. Algo que sirve para añadir a la obra una capa de humanidad que nos permite descubrir al ser humano detrás del mito y la forma en la que su vida marca su obra.

Aunque no es una parte central del cómic a través de sus diferentes relaciones personales y profesionales también podemos ver cómo era la vida en la Cataluña de finales del s. XIX, con incipientes movimientos obreros, políticos y sociales que buscaban construir un mundo más justo modernizando el país.

Como hemos ya dicho la obra se centra sobre todo en la parte personal de Gaudí, pero eso no quiere decir que Max Vento no nos regale representaciones de elementos tan característicos del arquitecto como los trencadís, la cerámica policromada, sus ornamentaciones que evocan a la naturaleza, sus fachadas de geometrías imposibles y, por supuesto los elementos más reconocibles de la Sagrada Familia. Un completo recorrido por el Modernismo que vemos representado con una línea clara y unos colores que reflejan por igual los que empleaba Gaudí en sus obras y esa luz del Mediterráneo tan particular.

Narrativamente estamos ante una obra que nace con la vocación de ser accesible para cualquiera que se acerque a ella con una narración lineal desde el flashback inicial y una estructura de página en la que prima la claridad. Aunque el resultado es bueno y bien resuelto nos queda la pena de no encontrar una traslación a la estructura de las páginas o viñetas de esos elementos que era para de los trabajos de Gaudí que hubieran servido como un homenaje a su obra y una forma de ver su influencia en la cultura. Un extra haría que los ya conocedores de la vida del arquitecto tuvieran un mayor interés en el cómic.

Max Vento firma con Gaudí. El Soñador de Barcelona una interesantísima y muy accesible biografía de uno de los arquitectos más importantes de la historia. Un documentado paseo por su vida íntima que se convierte en un sentido homenaje a su creatividad y nos deja ver una pasión por la arquitectura más allá de todo limite.

Lo mejor

• El reflejo de la pasión de Gaudí por su trabajo.
• El recorrido por su vida íntima y la forma de mostrar como influyo en su obra.

Lo peor

• Se encuentra en falta que los elementos arquitectónicos que caracterizaron la obra de Gaudí no tengan su traslado a la estructura de las páginas o viñetas del cómic.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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