Entrevista con Juan Luis Iglesias Roncero y reseña de El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

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El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán es una novela gráfica obra del guionista Juan Luis Iglesias (50 años no es nada y Moscas y dragones) y del dibujante C. de Cruz editada por Drakul. Sirve para celebrar el 150 aniversario del nacimiento del poeta y literato José María Gabriel y Galán. Una iniciativa muy loable que pretende acercar a las nuevas generaciones a un autor bastante olvidado hoy en día. Además de reseñar el cómic hemos tenido la suerte de poder entrevistar a su guionista.

José María Gabriel y Galán (1870- 1905) fue un autor salamantino de nacimiento, pero que paso casi toda su vida en Extremadura. Fue muy popular a finales del s. XIX que siempre se caracterizó por su amor a la vida rural y por su mensaje profundamente conservador, que trato de reflejar de la manera más realista posible en sus obras. En sus obras uso el castellano y el castúo, el dialecto extremeño que se hablaba en su época. Sus poesías se recogieron en los siguientes poemarios: Castellanas (1902), Extremeñas (1902), Campesinas (1904), Nuevas Castellanas (1905) y Religiosas (1906).

Entrevista con Juan Luis Iglesias Roncero

Zona Negativa (ZN): ¿Cómo surge el proyecto?
Juan Luis Iglesias Roncero (JLI): Hace años, la Editora Regional de Extremadura publicó una edición de las obras completas del poeta José María Gabriel y Galán, revisada y anotada por dos de sus nietos, a partir del archivo familiar. Una edición muy bonita y cuidada, que mi suegro, natural de Guijo de Granadilla (Cáceres), localidad donde vivió y falleció el poeta, me regaló. Ahí descubrí que el poeta también tenía obra en prosa. No es su faceta más conocida, y aunque Unamuno le animó a escribir novelas, el poeta no desarrolló mucho su faceta literaria en prosa. Apenas una decena de relatos, entre los que se encuentra El tío Gorio, uno de sus cuentos más elogiados, publicado en 1901 en el periódico salmantino El Adelanto.

Cuando leí El tío Gorio me encontré con unos personajes, Gorio y Pulía (su mujer), muy bien construidos, que servían al poeta para transmitir el modo de vivir y de pensar de la gente de aquella época en el entorno rural. Una historia contada de manera muy amena, con sentido del humor, costumbrista, que me recordó en cierta forma a los personajes del TBO (la familia Ulises, de Buigas y Benejam) o de Bruguera (la familia Cebolleta, de Vázquez; la familia Trapisonda, de Ibáñez), pero en un ambiente rural.

De alguna manera, esos elementos hicieron clic en mi cabeza y me planteé escribir un guion, adaptando el relato de Gorio y Pulía. Pero al mismo tiempo, quería que Gabriel y Galán fuera protagonista, con lo cual decidí integrarle en la historia, junto a sus personajes. Y para ahondar un poco más en el pensamiento del poeta, su visión sobre la literatura y la vida en general, toda la historia está enmarcada en una tertulia literaria entre el poeta, Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán.

El guion quedó un tiempo en la lista de proyectos pendientes. Pero el año pasado, Juan José Barrios, encargado de la Casa-Museo de Gabriel y Galán en Guijo de Granadilla, me recordó que en 2020 se cumpliría el 150 aniversario del nacimiento del poeta. Así pues, decidí reactivar el proyecto, buscar dibujante y editorial. Tuve la suerte de encontrar a José Cruz que se mostró tan ilusionado con el proyecto como yo. Y finalmente firmamos contrato con la editorial Drakul, que ha apostado con convicción por este cómic.

El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

ZN: ¿Cuándo entraste en contacto con la obra de José María Gabriel y Galán?
JLI: Desde siempre. Gabriel y Galán nació en Frades de la Sierra (Salamanca) y, como ya he dicho, vivió y falleció en Guijo de Granadilla (Cáceres). Yo soy extremeño y estudié mi carrera en Salamanca, por lo que toda mi vida he sido consciente de la presencia de la figura del poeta en la sociedad y la cultura de ambas regiones, Extremadura y Castilla y León. Desde mi infancia he escuchado recitar sus poesías, como El Cristu benditu, El embargo o Mi vaquerillo, en actos culturales y fiestas, viendo la emoción que provocaba en la gente. Quien no se emocione con esas poesías, es que tiene el corazón de corcho. Es un poeta con un tirón sentimental enorme, muy arraigado en la cultura popular de estas dos comunidades. La cantidad de colegios, institutos, bibliotecas, calles, plazas, librerías, etc. que llevan su nombre, da la medida del aprecio que se le tiene.

ZN: ¿Por qué crees que es un autor que ha quedado nu tanto en el olvido?
JLI: Por lo que comento antes, no creo que haya quedado en el olvido. Pero sí me gustaría que se le conociera aún más en el resto de España y por las nuevas generaciones. Es un autor cuya obra se sigue publicando con frecuencia. Un poeta considerado menor, en comparación con otros como Lorca, Alberti o Machado, por ejemplo. Pero no se trata de ponerlos a competir ni hacer un ranking. Cuando me documentaba para escribir el guion, encontré esta cita de Blas de Otero, al que preguntaban por poetas anteriores a la Guerra Civil: “En mi juventud leía a Gabriel y Galán, mejor poeta de lo que generalmente se opina…”. Jorge Luis Borges afirmaba saberse de memoria El ama, uno de los grandes poemas de Gabriel y Galán: “La aprendí entera, sabe usted, allá en la Argentina, cuando era niño”. He encontrado comentarios de autores actuales como Arturo Pérez-Reverte, Luis Landero o Joaquín Sabina que aprecian la poesía de Gabriel y Galán. Ya en su época, Unamuno fue un gran defensor de su poesía. Al igual que Emilia Pardo Bazán, cuyo personaje aparece en nuestro cómic, que fue también una gran admiradora de Gabriel y Galán, para quien escribió el prólogo de uno de sus libros de poemas, Nuevas Castellanas.

Mas allá de comparaciones, creo que su valor como poeta está en su humanismo, su empatía, su interés en las mejoras sociales, su amor por la naturaleza (ecologismo, diríamos ahora). Valores positivos de los que andamos un poco necesitados. Quizá sea un mensaje un tanto naif para la mentalidad cínica y descreída de hoy día, pero como diría Gabriel y Galán: “Intento dar a mis lectores atracones de aire limpio y no festines de carne que hiede a muerte”.

Es interesante imaginar, en un ejercicio al más puro estilo “What if…?”, qué hubiera pasado si el poeta no hubiera muerto a los 34 años, en 1905, y hubiera coincidido con los poetas de la Generación del 27.

ZN: ¿Qué aporta José Cruz de Cruz a la novela gráfica? ¿Tendría sentido sin él?
JLI: Cruz ha sido el cómplice perfecto para sacar adelante este cómic. Desde el principio se implicó con ilusión y energía, hemos encajado muy bien, aportándonos ideas y mejorando el conjunto de la obra entre los dos.

Al ser extremeño, como yo, siente la misma cercanía hacia la figura del poeta. Comprende la idiosincrasia de la historia, sabe bien cómo representar la cultura, el ambiente rural y los personajes arquetípicos que lo pueblan.

Con su estilo de dibujo caricaturesco, ha dotado de humanidad a los personajes, llenándolos de expresividad con sus gestos, con sus movimientos, algo de vital importancia para esta historia. Ha aportado un acabado formal estupendo, un color, una estética perfecta para el formato álbum.

La portada es un buen ejemplo de lo que digo. Le propuse algunas ideas que él mejoró. La composición, con la arquitectura que se ve al fondo, típica de las comarcas de La Vera (norte de Cáceres) y Las Batuecas (sur de Salamanca) o los elementos icónicos como el tamborilero. Me parece perfecta, en cuanto a estética y representación de lo que luego el lector encontrará en el cómic.

ZN: ¿Por qué elegís adaptar este relato en concreto?
JLI: Lo explicaba al principio, al hablar de cómo surgió el proyecto. Más allá de las poesías de Gabriel y Galán, que invito a los lectores a que las busquen en Internet (o compren sus libros) y las disfruten (un complemento perfecto a la lectura del cómic), El tío Gorio me parece un relato representativo del universo galaniano y un buen reflejo de una época y una manera de vivir en vías de desaparición, de lo que se ha dado en llamar la España vaciada. Y este era un tema que también queríamos reflejar en nuestro cómic. Recordar aquellos tiempos y aquellas gentes, y contraponerlos con la vida actual, lo que el poeta llamaba “modernópolis”.

ZN: ¿No os planteasteis hacer una biografía?
JLI: No surgió así la idea, pero como ya dije, sí me pareció interesante darle protagonismo al poeta dentro de la propia historia que cuenta y añadir una capa biográfica extra, con las escenas de la tertulia y lo que ahí se cuenta. Esas escenas finales sí permiten conocer al poeta, su manera de pensar, sus anhelos. Y terminar con un final que puede interpretarse en clave particular del poeta o general, en tiempo pasado o incluso actual.

ZN: ¿Tenías pensado desde el principio que Gabriel y Galán ejerciera como narrador de su propio relato?
JLI: Sí, me pareció una manera original de abordar la adaptación.

Además, leyendo los poemas y relatos de Gabriel y Galán, uno se da cuenta enseguida que su fuente de inspiración es su día a día, la relación con sus paisanos. Dejando volar la imaginación, pienso que Gorio y Pulía pudieron existir, con otros nombres. Y me imagino al poeta tratando con ellos, como así ocurre en un momento del relato original, que el poeta rememora una charla con el tío Gorio.

Definitivamente, sí, siempre me lo imaginé interactuando con sus personajes. Es coherente con su carácter humanista y empático, como comentaba antes.

ZN: ¿Por qué habéis optado por usar el mismo lenguaje que se usaba en el campo en aquellos años?
JLI: Gabriel y Galán es una figura poética conocida, entre otras cosas, por el uso que hizo del habla coloquial. En su obra encontramos poesías en castellano formal, pero también gustaba de usar palabras y expresiones del dialecto extremeño (también llamado castúo) o coloquialismos salmantinos. El relato original del tío Gorio incluye este tipo de vocabulario. Me pareció lógico mantenerlo así.

A Cruz y al editor de Drakul les pareció buena idea, pero propusieron añadir las “traducciones” al pie de la viñeta, en los casos necesarios, para ayudar de esta forma al lector poco habituado a textos de este tipo.

Yo defiendo esta decisión en cuanto a que favorece la ambientación del cómic, la construcción de los personajes, los hace más verosímiles y auténticos, los hace más reales. Y ayuda a trasladar al lector a aquella época. Así lo creo.

Para nosotros, este cómic es un homenaje a nuestros mayores, a una cultura que va desapareciendo, a una época que tenía sus cosas buenas y sus cosas malas, pero que no hay que olvidar. Son nuestras raíces. Y cómo hablaban nuestros abuelos, es parte esencial de esas raíces.

Lo voy a resumir en un verso de El Cristu benditu, que se entiende perfectamente: ¿Ondi jueron los tiempos aquellos / que pué que no güelvan…?

El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

ZN: ¿Por qué habéis optado por el formato álbum europeo?
JLI: Nos pareció el mejor formato, dada la extensión del guion. Y, además, queríamos hacer una obra popular, amena, atractiva para todo tipo de público, como es la poesía de Gabriel y Galán. Creo que el formato ayuda en este sentido. Todo el mundo conoce el formato álbum de Astérix, Tintín o Mortadelo, por ejemplo, sean lectores habituales de cómic o no.

ZN: ¿Cómo ha sido recibido el cómic en las zonas donde vivió el poeta?
JLI: Magníficamente. Estamos un poco abrumados. No lo esperábamos. Hemos sido entrevistados en radio (Onda Cero), en TV (Canal Extremadura, Castilla y León TV) y en prensa escrita (La Gaceta de Salamanca, HOY, La Aldaba, próximamente en El Periódico de Extremadura). Quien tenga curiosidad, puede consultar mi página web.

También presentamos el cómic en Guijo de Granadilla, el 5 de diciembre, con todas las medidas de seguridad por el covid19, con gran éxito, la gente estaba expectante. Y esperamos poder presentarlo, cuando la situación lo permita, en Frades de la Sierra, Salamanca, Cáceres, Plasencia o Madrid. Poco a poco, donde y cuando se pueda.

En cuanto a las librerías, notamos que hay mucho interés. Las distribuidoras han ido solicitando progresivamente más ejemplares al editor, hasta el punto de dejarle sin ejemplares en stock.

ZN: ¿En qué proyectos relacionados con el cómic estáis trabajando ahora?
JLI: Hemos estado tan ocupados este año con el cómic, que ahora que lo preguntas, no hemos hablado de futuros proyectos. Por supuesto, me encantaría volver a colaborar con Cruz. Él me comenta que está buscando proyectos.

Personalmente, tengo escrita la primera parte de una historia en dos tomos, de ciencia-ficción pulp con nazis. Me he divertido mucho escribiéndola. Algo con todos los elementos clásicos del género. Creo que puede gustar a los fans del pulp. Es un proyecto que tengo con otro dibujante, pero que tenemos que darle un empujón. Quizá retome la colaboración en la revista Cthulhu, que les echo de menos. Aunque a raíz de tu pregunta, creo que lo primero será hablar con mi compañero Cruz, ahora que ya empezamos a estar más tranquilos, y pensar en algo juntos.

Gracias por todo.

El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

Reseña El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

Portada El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

Edición original:Drakul
Guion:Juan Luis Iglesias
Dibujo:José Cruz de Cruz
Formato:Cartoné, 48 Páginas
Precio:15.95€

La novela gráfica parte de una charla literaria imaginaria entre el poeta, don Benito Pérez Galdós y doña Emilia Pardo Bazán. En la charla Gabriel y Galán les cuenta una historia sobre del tío Gorio y la tía Pulía que adapta su cuento El tío Gorio, publicado originalmente publicado en dos partes el 18 y 25 de noviembre de 1901 en el periódico El Adelantado, una de las pocas obras de prosa que escribió, pero que resumen a la perfección su amor el entorno rural.

La obra se podría tiene dos partes bastante diferencias; una es la adaptación del cuento y la otra es la tertulia entre las tres figuras de las letras españolas. El cuento es un relato costumbrista en el que el tío Gorio y la tía Pulía se convierten en dos arquetipos de los hombres y mujeres que malvivían en los pueblos. A través de pequeñas anécdotas vemos como transcurrían sus vidas y su forma de pensar que sirven de reflejo del día a día de los campesinos de Extremadura, aunque, quitando las peculiaridades locales, es perfectamente aplicable a todos los campesinos de España en esa época. El poeta nos da una visión llena de cariño por las zonas rurales y sus habitantes, pero también critica con alguna de sus costumbres y creencias. En relato está bastante marcada por su ideología, dando una visión algo clasista y condescendiente, se encuentra a faltar una crítica a los terratenientes locales que se aprovechaban del trabajo de los campesinos, pero no hay que olvidar que el poeta formaba parte de ese grupo. La parte de charla literaria sirve para mostrarnos lo que el poeta pensaba de su obra y de la literatura, además de al mezclarlo con dos figuras enormes como Galdós y Emilia Pardo Bazán poner en valor su trabajo.

El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán

En el trabajo de los autores se ve un buen trabajo a la hora de trasladar al cómic el cuento, con alguna solución ingenioso, como incluir subtítulos similares a sentencias en las diferentes anécdotas de los protagonistas que sirven para intercalarlas, pero abusan un poco de ese recurso, algo que unido a una composición de página muy plana hacen que la obra se haga un poco pesada. Quizás si la obra tuviera más duración ese recurso sería más acertado, lo que deja la sensación de que la obra hubiera funcionado mejor con otro formato y más páginas que hubieran permitido mayor desarrollo de la adaptación y la vida del poeta.

La sencillez del diseño de páginas, junto con un estilo de dibujo heredero de los cómics de Bruguera y TBO, pueden venir marcada por la idea de hacer la obra lo más accesible posible, pero es algo que choca con la decisión de trasladar el lenguaje que usaban los campesinos, lleno de expresiones en castúo que, aunque están convenientemente explicadas gracias a notas, obligan a parar la lectura cortando el ritmo ya que hay demasiadas.

Gráficamente lo que más destaca es el diseño del tío Gorio y la tía Pulía que resultan muy expresivos y dinámicos, y la portada de cómic. Quizás se encuentre a faltar un mayor detalle en los fondos, pero siempre se sabe dónde se desarrolla la acción. La parte que menos destaca es el color y algún añadido digital resultan muy poco naturales y artificiales. El uso de color únicamente como elemento descriptivo, cuando estamos ante una obra en la que lo que prima son los sentimientos es minusvalorar su importancia.

La edición Drakul es de calidad con buena reproducción y diseño, además de cómic cuenta con un prólogo en el que se nos explica la obra del autor.

El tío Gorio y la tía Pulía de Gabriel y Galán es un libro con una doble función, por un lado, sirve de homenaje al poeta y a su obra y por el otro lo trata de dar a conocer a las nuevas generaciones. Aunque tiene algunos defectos cumple con ambas funciones.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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