Batería de Reseñas #19

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Bienvenidos a esta nueva edición de la Batería de Reseñas. En esta ocasión toca reseñar un par de obras de entre Enero a este día que merecen mucho la pena: Los muertos vivientes y Booster Gold. Cada una por motivos distintos, han conseguido hacerse un hueco importante dentro de sus respectivos géneros a base de calidad pura y dura. Merecían un buen repaso a sus últimas publicaciones en España. Por otra parte, os remito a la reseña de Salvation Run, que también se ha estado publicando en este periodo. Espero que os gusten.

Booster Gold Nº02
Edición original: Booster Gold #04-#06
Guión: Goeff Johns
Dibujo: Dan Jurgens

BOOSTER GOLD Nº02

Una serie de superhéroes con contenido heroico. Hacía tiempo. La verdad es que es reconfortante tener una serie en la que la motivación del protagonista no es otra que el sincero deseo de salvarle la vida a un amigo. Es de agradecer que Johns haya cogido un personaje… digamos poco considerado, y lo haya hecho valiente y heroico sin desvirtuar su personalidad anterior. Me encantan estos casos en los que un guionista, en vez de optar por el camino fácil y llevar a un personaje principal empujado por la inercia, se toma la molestia de coger a un segunda fila y darle un papel de altura (además de una personalidad estupenda).

Argumentalmente, Johns echa mano del recurso de las realidad alternativas (el, ¿cómo serían las cosas si…?). Puede achacársele que ha usado esa fórmula en otras series, pero lo cierto es que consigue que sea entretenido e intenso. El hecho de que las cosas vayan a volver a su cauce juega en su contra, pero lo mejor en estos casos es disfrutar de cómo juega el guionista con los personajes y las situaciones, como los mezcla para crear escenarios distintos. No es nuevo, pero está muy bien hecho, estructurado y escrito.

El guión también es notable, con una narración muy buena (el manejo de la trama principal y la revelación de las sub-tramas sigue siendo un arte que Johns maneja a la perfección) y una interacción muy conseguida entre los personajes. La combinación entre diálogos, acción y revelaciones está perfectamente equilibrada, de modo que en cada página hay algún aspecto destacado: recuerda a los mejores números de JSA, en los que cabían unos personajes interesantes, un guión intenso y un ritmo vivo.

El dibujo de Jurgens sigue siendo aceptable, y poco más. Algunas expresiones resultan forzadas o exageradas, y la anatomía resulta… rara. Hay demasiadas posturas poco naturales, y todos los personajes tienen la misma anatomía que cualquier otro miembro de su género. Algunas composiciones son buenas, pero la narración también es francamente mejorable. El resto de aspectos resultan, como mucho, entre regulares y buenos, pero nunca destacan. El aspecto más flojo de una serie imprescindible, divertida y emocionante.

Los muertos vivientes: Creados para sufrir
Edición original: The Walking Dead #43-48
Guión: Robert Kikman
Dibujo: Charlie Adlard

LOS MUERTOS VIVIENTES: CREADOR PARA SUFRIR


Cuando un guionista se cansa de un personaje, o de un personaje, lo “mete en el autobús”. Lo deja de lado una temporada, o directamente lo ignora. Puede incluso que le depare un destino poco afortunado, pero poco más. Sin embargo, cuando Robert Kirkman se cansa de unos personajes, cuando siente que una situación empieza a estar estancada… hace Creados para sufrir. Y donde antes había tranquilidad, calma y vida pasa a haber caos, terror y muerte. Creados para sufrir es, posiblemente, el mejor arco de esta magnífica serie que es Los muertos vivientes –si te la estás perdiendo después de las frecuentes recomendaciones de David Fernández y mía, no se si darte una colleja por cerrado o mi enhorabuena por tenaz -, y lo consigue a base de derribar de la forma más cruel y visceral posible el edificio que ha ido levantando durante todos estos números. Después de la constante caracterización, de profundizar en los personajes, crear una red de relaciones entre ellos, de humanizarlos hasta sentirlos nuestros, de crear un mundo tan diferente al nuestro y a la vez tan real, Kirkman decide llevarlo todo al infierno y darle a la serie un nuevo estatus quo. Es un arco violento, horrible y cruel. Es magnífico.

La caracterización, como es lógico dada la premisa del arco, es muy limitada. Ya conoces a los personajes, no hay motivo a estas alturas para dar un repaso rápido a cómo son o para descubrir aspectos nuevos de su personalidad. Esto, lejos de ser un defecto, es un punto a favor que ayuda por un lado a crear ambiente y por otro, a retratar uno de los puntos clave de la serie. En primer lugar, ayuda a crear una atmósfera de peligro, tensión y angustia. Los personajes pasan de ser personas a ser supervivientes, guerreros o compañeros de armas: dejan de ser lo que son para pasar a ser lo que hacen. Sería extraño e irreal tener a nuestros protagonistas lanzando largos monólogos bajo las balas, u ocupando varias viñetas en momentos íntimos. No hay tiempo para las palabras. En segundo lugar, refleja un aspecto importante de la serie que Kirkman ha sabido no perder de vista ni en los peores momentos: el hombre en su forma más primigenia. Sobreviviendo, incluso si hay que derramar sangre de otras personas para ello. Creados para sufrir es una sublime historia de supervivencia en estado puro, de cómo la humanidad cede el protagonismo a los instintos más primarios de supervivencia y lucha.

Si bien no hay mucha caracterización, lo que sí hay es tensión. Una tensión distinta a la que se nos tiene acostumbrados a los lectores de esta serie. Estamos acostumbrados al terror psicológico, al miedo que acecha en cada esquina y ante el cual hay que ser prudente. Creados para sufrir rompe con ese estilo, y se lanza hacia la violencia más dura y frontal. Llevábamos tantos números, tantos meses leyendo el mismo tipo de miedo y violencia, que ahora que pasa a una directa, explosiva y salvaje, casi nos sentimos confundidos y asustados: los protagonistas han pasado mucho tiempo aprendiendo a vivir y a defenderse de una forma muy concreta de terror… y entonces, la fuerza bruta arrasa su hogar y se lanza a una batalla campal. Como prepararse durante años ante una cuchillada por la espalda para que te acaben pegando un tiro en la cara. Así de simple, y así de crudo.

Otro aspecto a destacar es la capacidad de sorprender, que se mantiene intacta. Cabría pensar que tantos números habrían encallecido la capacidad de reacción de los lectores, pero Kirkman sabe cómo hacer que los acontecimientos sigan dejándonos con la boca abierta. En ocasiones, por la aleatoriedad de los mismos. En otras, por su brutalidad. Y en otras, porque, simplemente, eras incapaz de pensar que pasaría algo así. Que se atrevería. Que tendría el valor de llevar la serie en una dirección tan distinta, arrebatando un pilar tan importante de la misma.

El dibujo, como hasta ahora, acompaña bien al contenido. Incluso resulta más adecuado que el de Moore. Moore hubiese sido demasiado… visceral. Demasiado detallado y visual. Adlard consigue transmitir no sólo el peligro y la violencia, sino la pena y el terror. Unos acontecimientos tan brutales podrían verse trivializados por un dibujo más dedicado a recrear escenas impactantes que en crear una impresión. De algún modo, Adlard consigue la mezcla perfecta entre dos sensaciones tan opuestas como tensión y desolación, que son las que busca provocar este arco.

Creador para sufrir es un arco imprescindible. Obviamente, no es recomendable para leer “aislado”, sin haber leído nada de lo anterior. Para disfrutarlo, para saborear todo lo que quiere transmitir, es preciso empaparse de todos los números anteriores. Pasar por el proceso de conocer a los personajes, interesarse por ellos, y acabar queriéndolos. Sentirse uno más de los supervivientes. Entonces, cuando piensas “ojala las cosas siguiesen así, para siempre”, es el momento de leer Creados para sufrir. Sumergirse en el horror, la rabia, la impotencia y el dolor de sus páginas. Y una vez terminado, esperar impaciente a la siguiente publicación, a la expectativa de qué será ahora de este protagonista cuyo autor prometió mantener siempre en el filo de la navaja.

Por último, podéis echarle un vistazo aquí a la reseña de Salvation Run, que subí a la web con motivo de su publicación en EEUU. Y con estos villanos en un planeta lejano, acaba la sección. Nos vemos la semana que viene. No faltéis.

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Silvestre
Silvestre
7 abril, 2009 8:52

Madre mía, pero que buena es la serie de los Muertos Vivientes.

Juanjo
Juanjo
7 abril, 2009 9:43

joder yo lo pase francamente mal con lo que pasa en este arco, que pedazo de angustia y de mal sabor de boca cuando acaba el numero… y no por mala calidad, que no es el caso, sino porque es la primera vez en años que me meto en el papel del prota y sufro con el…. BESTIAL este tomo, de verdad, y no destapo nada para el que no se lo haya leido, por que hay tres escenas de cagarse….

Raúl Martin
Lector
7 abril, 2009 10:17

Para mí esta  no es la mejor saga de Los Muertos Vivientes.  Como historia me gustó más la saga de Woodbury y el Governador.
Pero hay que reconocer que este arco argumental no deja ni un momento de descanso. Además, nunca me hubiera imaginado que llegaría tan lejos matando a personajes principales.
Es alucinante la valentía de Kirkman al deshacerse de tantos personajes. Sobre todo porque hoy en día en que cuesta mucho atreverse a cambiar una formula que funciona.
LMV es una de las mejores colecciones del momento, sagas como estas no se leen cada día.

Aaargh....!!!!
Aaargh....!!!!
7 abril, 2009 18:03

Los Muertos vivientes es brutal… Desde luego no se como acabará (con Kirkman), esto desde luego bien no termina…. aun así. Engachaito me tiene…

Critical +
Critical +
8 abril, 2009 0:38

No conozco mucho del universo DC ni de su historia pero disfruto con Booster Gold como un enano.Y Los Muertos Vivientes es mi heroina.Ambas series son muy entretenidas.

Batallon00
Batallon00
Lector
8 abril, 2009 17:59

Cualquier guíon de Kirkman en cualquiera de sus series merece un 10.