#ZNSeries – Superman & Lois – Primeras impresiones

Os contamos qué nos ha parecido el primer episodio de la nueva serie de The CW

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Creada por: Todd Helbing y Greg Berlanti
Dirección: Lee Toland Krieger
Guion: Todd Helbing
Música: Dan Romer
Fotografía: Gavin Struthers
Reparto: Tyler Hoechlin, Elizabeth Tulloch, Jordan Elsass, Alexander Garfin, Dylan Walsh, Emmanuelle Chriqui, Erik Valdez, Wolé Parks, Inde Navarrette, Adam Rayner
Duración: 60 minutos
Productora: The CW
Nacionalidad: Estados Unidos

Aviso de Spoilers: El siguiente artículo contiene spoilers del primer episodio de Superman & Lois

Esta semana llegaba a las pantallas de HBO España, de manera simultánea con su estreno en Estados Unidos, el primer episodio de Superman & Lois, la nueva serie de The CW enmarcada en el arrowverso y cuyos personajes tienen su origen en la trama de Supergirl. Tras los eventos ocurridos en las Crisis en Tierras Infinitas emitidas en 2019, donde se fusionaron las series del arrowverso, el status quo de Lois y Clark cambió, convirtiéndoles en progenitores de dos hijos adolescentes, Jonathan y Jordan Kent (interpretados por Jordan Elsass y Alexander Garfin); The CW decidió apostar por dar serie propia a los personajes, por lo que tenemos de vuelta a Tyler Hoechlin como el Hombre de Acero y Elizabeth Tulloch como Lois Lane, ordenando una primera temporada completa (sin pasar por episodio piloto) e incluso ampliando su lista de episodios de los 13 capítulos programados en un principio, como todo estreno de The CW, a 15 capítulos en total, dando sin duda un voto de confianza a la producción. Así pues, el pasado 24 de febrero debutaba el primer episodio de la serie, que en Estados Unidos estuvo acompañado por un especial de 20 minutos titulado Legacy of Hope (El legado de la esperanza) en el que se realizaban varias entrevistas al equipo y al reparto hablando sobre la realización de la serie y las intenciones a la hora de introducir de nuevo una historia de Superman en el siglo XXI. ¿Habrá cumplido este primer episodio las expectativas de algo tan ambicioso? Vamos a intentar descubrirlo.

Antes de dar una opinión personal sobre el comienzo de la serie en sí, prefiero dedicar un laaargo (nótense las varias aes) párrafo a ponernos en antecedentes, uno de esos que podéis saltar como lectores si queréis ir directos al meollo del artículo, así que avisados estáis: soy un fan declarado e incondicional de Superman desde que tengo uso de razón; quizás esto sea algo que haya influido de manera positiva o negativa en cómo he afrontado esta nueva versión del personaje, eso es algo que iremos viendo por el camino, pero lo que es claro es que soy un enamorado del personaje. Superman: The Movie fue la película que más veces alquilé en el videoclub del barrio cuando era pequeño, y Superman IV: En Busca de la Paz fue la primera película que vi en cines (lo sé, no fue el mejor estreno como espectador) a la tierna edad de ocho años; luego siguieron los cómics, el Hombre de Acero de John Byrne, la muerte, la resurrección, los elseworlds… ya sabéis cómo va la historia de los que nos gustan las viñetas, qué os voy a contar. En los años infantiles andaba por allí la serie de Superboy, con la cual era demasiado pequeño como para verla con ojos críticos y luego, ya en una etapa posterior, llegaría Lois & Clark: Las Nuevas Aventuras de Superman, de la que a día de hoy sigo siendo fan incondicional y defensor a ultranza. Sí, sé lo que estáis pensando, puede que no fuera una serie para el recuerdo más allá de los fans de Superman, pero además de su divertido estilo de screwball comedy, la química entre sus personajes y las tramas fantásticas entre la investigación periodística y el kitsch superheróico (y la maravillosa Teri Hatcher, uno de mis crush juveniles), por primera vez veía representado en pantalla a Clark Kent, y eso era algo maravilloso. Por supuesto que adoro la versión de Richard Donner de Superman, pero con el tiempo y cada vez que vuelvo la vista atrás, tengo la sensación de que por el camino se olvidaron de Clark Kent en casi todas las versiones del personaje: Donner clavaba la versión juvenil de Clark (con esa inolvidable y nunca mejor filmada Kansas), pero en cuanto entraba en la Fortaleza de la Soledad y le era revelado su origen, de allí salía solamente Superman, el Dios capaz de hacer retroceder el tiempo que, como decía Tarantino al final de Kill Bill Vol. 2, se disfrazaba de Clark Kent para acrecentar el contraste entre Superman y aquel patoso, desgarbado y miope ser humano; Clark dejaba de existir en la película, sólo había Superman. Con el tiempo descubrí que era aquello precisamente lo que me desligaba del tercer acto de la película. Luego, tras una larga sequía, llegó Superman Returns, y os podéis imaginar el hype en mi yo veinteañero mucho antes de que se popularizara el término; no os voy a engañar: mi corazoncito supermanero se rompió un poco el día del estreno de la cinta protagonizada por el gran Brandon Routh que, aunque cumplidora, no dejaba de ser un remake del concepto de Donner del personaje: Superman volvía a ser una figura divina, contemplando la Tierra desde el espacio (y a Lois y su familia a través de los rayos X, creepy style), completamente apartado de la humanidad; y Clark, por supuesto, estaba desaparecido de nuevo. Recuerdo escribir un furibundo comentario en los antiguos foros de SuperheroHype (referencia viejuna) explicando en un inglés macarrónico cómo el piloto de Lois & Clark me parecía mucho mejor que Superman Returns entera (opinión que sigo defendiendo cual perturbado con pancarta de The End is Nigh). Superman Returns fue una gran decepción, así que nuevamente tuvimos largos años de sequía, hasta que el Caballero Oscuro de Nolan abrió los ojos a los ejecutivos de Warner y dieron luz verde a Man of Steel. Quizá penséis que el hype descendería conforme avanzara mi madurez, pero ni el hype descendió ni la madurez influyó; estaba de nuevo como un niño pequeño ante cada teaser o imagen, cada póster o tráiler, pensando que esta vez sí, era la buena. Y así llegó el Superman de Zack Snyder y, quizás por cierto hartazgo de tanta decepción, lo acogí de buen grado: luego, echando de nuevo la vista atrás como había hecho con el de Donner (cuántas maduraciones diferentes hay en la madurez) vi las costuras de aquel ser pesimista y traumado que era el Clark Kent de Henry Cavill; cómo no serlo, con padres que creen en destinos manifiestos y en que el fin justifica los medios, la antítesis de los Kent y de su Clark. Decían que su símbolo significaba “esperanza”, pero qué queréis que os diga, yo no la veía por ningún lado: era sólo de palabra, como alguien tarareando una canción pegadiza pero ignorando lo que significaba la letra. No sé si me explico. Snyder tenía (tiene) su propia versión de Superman, y es lógico que la siguiera desarrollando en la injustamente vapuleada Batman v Superman, y de corazón espero que la lleve a buen puerto el próximo marzo. Pero yo seguía huérfano de mi Clark Kent, con ese egoísmo que a veces tenemos los aficionados cuando nuestra visión es una de tantas, y al que había visto por última vez, humano al cien por cien, mientras Dean Cain (agh) hablaba por teléfono con su madre y su padre, vivos los dos (revolucionario concepto), sobre sus vaivenes emocionales en una Metropolis tan diferente a la Smallville de la que venía. Y sin embargo, en los cómics (denostados como siempre) vivían versiones mucho mejores del personaje que las que nos daba la televisión o el cine, demostrando que o bien sus responsables no las habían leído o, peor aún, que no les importaba el Clark Kent del siglo XXI, ni entendían qué cabida tendría el propio Superman en el siglo XXI más allá de la deprimente visión de ser un dios enfadado e incomprendido, algo que demostraba si acaso el pesimismo de sus creadores antes que su comprensión del personaje. Y así, tras el fiasco de la versión de Snyder (al menos de cara a los ejecutivos de Warner y compañía) llegó otra sequía. Y de nuevo los comentarios en redes sociales clamando porque alguien recogiera el testigo y nos diera una versión de Superman que tuviera sentido, que tuviera un significado con los tiempos actuales, y que tuviera un valor más allá de la superfuerza, la supervisión, el superolfato o la capacidad de volar más o menos convincentemente frente a una pantalla verde.

Superman & Lois (ahora sí, os avisé que el párrafo sería largo) recoge ese testigo; y lo hace con tanta fuerza, claridad y convicción que parece realmente absurdo que nadie lo haya hecho con anterioridad. La serie tiene perfectamente asumido a qué clase de Clark y Lois quiere apelar, y lo hace desde su ejemplar prólogo narrado por el propio Clark resumiendo su vida, desde su llegada en la nave/útero más convincentemente alienígena hasta el momento hasta su juventud en Smallville, el inevitable infarto de Jonathan Kent, la adopción de sus poderes, su llegada a Metropolis (con ese traje primigenio de Max Fleischer, contatenación de homenajes con la referencia a Superman: Para Todas las Estaciones y esa frase de me lo hizo mi madre” y la posterior hazaña en la planta nuclear heredera directa de Superman III), y enseguida entramos en terreno casi inexplorado con su relación con Lois, la revelación del secreto, su boda y el nacimiento de los mellizos. Y así, de un plumazo, la serie se despacha todas la convenciones y peajes sobre la historia de Superman, colocándonos al fin (¡al fin!) en un punto nuevo de partida, la interesantísima premisa de Lois y Clark intentando ser una familia aunque entre sus integrantes esté la persona más poderosa del planeta. Este primer episodio sabe aprovechar mejor que bien ese potencial en la historia, y lo hace como tiene que hacerse: acercándose a los personajes y alejándose del superhéroe. Superman sigue ahí, y es una escisión de Clark (no al revés), pero su compromiso está ahora con su familia además de con la humanidad, y ese toque humano lo es todo en la madurez del personaje; y para muestra, un botón: la muerte de Martha, una escena que aúna lo mejor del Donner pre-Fortaleza de la Soledad: la vulnerabilidad del hijo a pesar de llegar a velocidad sobrehumana a contemplar lo inevitable. Un diez en ese aspecto.

Smallville es la otra pata del banco en la que se sustenta el buen hacer de esta Superman & Lois. Gran parte de la culpa de la creación del Superman icónico es de los Kent, pero otro gran porcentaje corresponde a Smallville, Kansas. El corazón de la vida rural, el aprendizaje de su sencillez y su trascendencia, del sentido de comunidad y solidaridad: la cosecha, el pueblo, la granja y el hogar al que volver para recordar quién eres; de nuevo, temas tratados en las viñetas que nunca tuvieron su oportunidad de lucirse en la pantalla. Mi cómic favorito de Superman sigue siendo el anteriormente mencionado For All Seasons en el que, precisamente, Clark tiene que volver a Smallville para recordar quién es y lo que le llevó a ser Superman, una historia tan trillada y tan universal como el propio Superman. Aquí la granja sirve como refugio de una familia necesitada de redescubrir las raíces de la misma familia, pero también como metáfora de la crisis económica, social e ideológica, con un Clark despedido en unos tiempos en los que el periodismo está cuestionado: temas que nunca pensé ver en una producción de The CW o en una serie de Superman, pero que bienvenidos sean. No sólo eso, sino que Superman & Lois también abre nuevos caminos en las relaciones familiares, con la sorpresa de encontrarnos ante unos protagonistas juveniles tridimensionales (bueno, no nos pongamos en plan Euphoria, como dicen en el episodio), y con un Jordan Kent con trastorno de ansiedad y depresión, algo en boga en los núcleos familiares tras la crisis económica y social que arrastramos desde hace demasiado tiempo, y con unos actores adolescentes más que convincentes. Lo dicho, un concepto revolucionario en una historia televisiva de Superman que, unido a un apartado audiovisual sobresaliente, no hace si no aumentar nuestra esperanza para con la serie.

Ah, la esperanza… No es sólo algo que se han empeñado de manera absurda que signifique el símbolo kryptoniano de la “S”, como si Superman necesitase una marca de fábrica que le indicase el camino, y no fuera producto de la educación que recibió de unos padres humanos que se preocupan por las hipotecas de sus vecinos. Hace unos días, precisamente, terminaba una serie que me ha encantado: Ted Lasso (recomendadísima si no la habéis visto), con un personaje principal que es uno de esos supermanes que campea por la ficción, tan poco habituales ya que nos resultan extravagantes y casi ridículos, pero que acaban contagiándonos de esa bondad que algunos se empeñan que no sea inherente a la condición humana; en la serie se habla de una frase recurrente en el fútbol inglés que previene a los aficionados de elevar sus expectativas con respecto a sus equipos: “It’s the hope that kills you”, lo que viene a ser que “es la esperanza lo que te mata”. Una frase que su protagonista no soporta y lucha incansable contra ella. Como fan de Superman, la esperanza es también algo que me ha acompañado siempre como una manta cálida en invierno, pero que también me ha atizado con más frecuencia de la que me gustaría. Viendo el primer episodio de Superman & Lois redescubrí esa esperanza casi perdida en que se pueden hacer bien las cosas con el personaje de Superman: me emocioné, vibré y vi al fin a aquellos personajes de las viñetas que tanto he echado de menos. Pero el cínico que hay en mí (cómo lo odio pero cuánto lo necesito) me dice que no me haga demasiadas ilusiones. A pesar de estar disponible en HBO, Superman & Lois no es una serie de HBO: es The CW, con sus pilotos esperanzadores y sus interminables culebrones posteriores bajando el listón y el interés a cada episodio. Desde la cadena prometen que esto es diferente, que quieren mantener el nivel de lo visto hasta ahora, y me veo de nuevo queriendo creer. “La esperanza es algo bueno, quizás lo mejor de todo, y las cosas buenas no mueren”, que decía Red por boca de Morgan Freeman en Cadena Perpetua, y es algo que los fans de Superman sabemos muy bien. De momento, tenemos la mejor presentación televisiva (y me atrevo a decir que cinematográfica) del personaje que este humilde fan del Último Hijo de Krypton recuerde. Ojalá esta vez podamos ver el Pacífico.

Creada por: Todd Helbing y Greg Berlanti Dirección: Lee Toland Krieger Guion: Todd Helbing Música: Dan Romer Fotografía: Gavin Struthers Reparto: Tyler Hoechlin, Elizabeth Tulloch, Jordan Elsass, Alexander Garfin, Dylan Walsh, Emmanuelle Chriqui, Erik Valdez, Wolé Parks, Inde Navarrette, Adam Rayner Duración: 60 minutos Productora: The CW Nacionalidad: Estados Unidos…
Dirección - 9
Guión - 9.5
Reparto - 8.5
Apartado Visual - 9

9

El primer episodio de Superman & Lois es ejemplar, y casi todo lo que esperábamos los fans del personaje. Con un apartado audiovisual a la altura, la serie tiene un tesoro en sus personajes y su premisa. Si continúa al mismo nivel, podríamos estar ante una de las mejores interpretaciones de Superman que hayamos visto.

Vosotros puntuáis: 3.28 ( 200 votos)
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Yasirel
Yasirel
Lector
25 febrero, 2021 18:50

Muy de acuerdo. Me ha sorprendido mucho la serie. Hasta los niños que le había echado la cruz ahora lo veo bastante acertados para garantizar el éxito a largo plazo de la serie. Es la primera producción del arrowverso que en su primer capítulo veo que se han sentado un grupo de guionistas a pensar cómo hacer que esto funcione durante mucho tiempo. Y no hablo de saber reuner en su espíritu elementos de Smallville, Richard Donner y Zack Snyder, las tres adaptaciones audiovisuales que más presente están en el colectivo, si no ser conscienes de lo que la televisión en abierto pide, pensando muy bien su ambientación, sus personajes, sus tramas.

Shockbringer
Shockbringer
Lector
26 febrero, 2021 0:04

Me ha gustado bastante. Combina cariño por el material con una propuesta arriesgada.

Le pongo dos peros:
El casting de Lois Lane. No me convence nada. Parece la madre de Clark. No me la creo ni como periodista intrépida, ni como mujer atractiva, ni como madre ni como esposa de Superman y llamándonose la serie Superman y Lois tiene delito.

Posible Spoiler

La kryptonita. Se supone que es el punto débil, la única debilidad de Superman, pero una debilidad mortal. Sin embargo, en los productos audiovisuales acostumbran a hacer que con que Superman pariente un poco los dientes y se acuerde de que tiene algo mejor que hacer, la kryptonita ya no le afecta.

ultron_ilimitado
ultron_ilimitado
Lector
En respuesta a  Shockbringer
26 febrero, 2021 11:02

Pienso lo mismo de la kriptonita, pero es que además aquí le clavan un buen trozo y después de sacárselo ni tiene herida, ni hay sangre ni nada de nada.

Gran Guerrero Tigre
Gran Guerrero Tigre
Lector
1 marzo, 2021 11:54

Me ha convencido bastante este primer episodio. Un Superman profundo, muy humano, efectos especiales muy buenos, maravillosas interpretaciones… Lo único que me chirría es que (SPOILER) cuando Jordan descubre que su padre es Superman lo primero en lo que piense sea en mojar el churro.

Pero sí, muy buen primer episodio, ya sabía yo que esta serie iba a dar un buen golpe sobre la mesa.

SPOILER: ¿Soy el único que, cuando vio la cabeza de Luthor en la última escena sintió la impresión de que su piel era la de alguien de raza negra? Se rumorea que el Luthor de esta serie vendría de una Tierra alterna, lo que explicaría por qué Superman no reconozca su voz tras tantos años, además de lo de la raza. ¿Qué piensan ustedes?