#ZNCine – Entrevista a Gonzalo López-Gallego

Con motivo de su visita al FANT 30 entrevistamos a Gonzalo López-Gallego, director de películas como Apollo 18, Open Grave o La sombra del tiburón.

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El pasado lunes 6 de mayo, en la cuarta jornada del FANT, La sombra del tiburón fue la cinta elegida para tener una doble proyección. Por la mañana tuvo lugar un pase anterior a la rueda de prensa en la que asistieron, su director, Gonzalo López-Gallego y Remate, compositor de la banda sonora que también interpreta a uno de los personajes de la película. Con una carrera más que interesante bastante vinculada con el festival de cine bilbaino, pedimos realizar una entrevista a este cineasta madrileño. A pesar de una bronquitis bastante molesta, López-Gallego descartó posponer la charla. “He venido a trabajar” afirmó tras ofrecerme un apretón de manos. En la misma repasamos una filmografía en la que salen un montón de nombres la mar de conocidos: los Weinstein, Ian McShane, Clive Barker o Asimov.

ZONA NEGATIVA (ZN):¿En qué momento supiste que te querías dedicar al cine?

GONZALO LÓPEZ-GALLEGO (GLG): Uy, hace mucho. Desde pequeño, cuando tenía ocho años. Ya lo he contado alguna vez, pero es verdad que cayó en mi casa, trajo mi padre una cámara de vídeo y me apropié de ella y empecé a hacer cosas con ella. Pero cuando luego fui creciendo, fue cada vez más claro la necesidad de grabarlo todo y de hacer cortometrajes. Y ya sí que fue cuando empecé la carrera universitaria, que estudié Ingeniería Informática, cuando encontré ahí un par de amigos, un amigo y una amiga, que querían también, estaban un poco descolocados allí, y ellos querían ser actores. Y empezamos a hacer cortos a la vez que estudiábamos Ingeniería Informática. Entonces llegó un momento en el que fue inevitable decir, bueno, ya está. Pero siempre he sido autodidacta, no he estudiado cine.

(ZN): Eres un habitual en el FANT. Triunfaste con Open Grave, inauguraste con The Hollow Point, vuelves con La sombra del tiburón. ¿Qué suponen para ti los festivales, en general y el FANT en particular?

GLG: Los festivales en general son la oportunidad que tienes de ir a hablar del trabajo que has hecho y de mostrárselo a la gente. A mí esto me gusta especialmente. Ciertamente, esta rueda de prensa me ha gustado mucho porque, no sé, he estado muy tranquilo y hablar de La sombra del tiburón me resulta muy natural, porque así ha sido todo el proceso creativo realizado y me ha gustado mucho.

La sombra del tiburón es una película muy personal y supongo que, también, a la hora de no estar condicionado por nada, pues soy responsable de ese material que he hecho y, entonces, pues si gusta, bien, si no, no; pero no responsabilizo a ninguna otra persona de mis equivocaciones ni de mis logros. Y entonces en un festival tienes esa oportunidad de ver de primera mano qué es lo que piensa la gente y cómo les afecta a unos y a otros. En concreto el FANT para mí es un regalo, es un descanso porque me parece que es un festival que está muy bien organizado, me gustan mucho las películas que se proyectan y me noto muy bien acompañado y bien arropado. Esa es una sensación que puedes tener en algunos otros festivales en los que no sabes a dónde ir, no sabes qué hacer y sin embargo aquí, no sé, es una sensación de estar… muy tranquilo.

Gonzalo López-Gallego
Gonzalo López-Gallego presentando La sombra del tiburón entre Remate y Justo Ezenarro, director del FANT.

ZN: ¿Cómo surge La sombra del tiburón?

GLG: Hacía mucho tiempo que quería hacer esta versión de una venganza, de una mujer, pero había ido permutando a lo largo de los años, y fue cuando, de este hastío y de esta necesidad de volver a reconectar con la esencia original y con lo que sentía, cuando incluso hacía cortometrajes, fue lo que me llevó a hacerlo. Entonces, pues, empezó un proceso de escritura muy visceral, en el que al principio solo tenía unas 25 o 30 hojas, pero sí que tenía el final de la película y sabía el principio, y sabía lo que quería contar, pero me faltaban muchas cosas.

Se lo propuse a Alba Galocha (actriz protagonista) y le gustó mucho el proyecto. Ahí empezó un proceso en el que tanto escritura como rodaje como montaje fueron en paralelo a lo largo de los años. Entonces con esas páginas de guion que rodamos, de ese rodaje salieron ya casi, de esa primera tanda de cuatro días salieron casi cuarenta minutos de película, de los cuales deseché muchos, encontré cosas nuevas que incorporé en el guion, volví a montar, volví a escribir, volví a rodar, volví a escribir, volví a montar. Y así a lo largo de dos años y medio he ido poco a poco afinando y teniendo claro que era lo que quería contar. Pero sobre todo lo que he ido es sintiéndome completamente responsable del material de lo que estaba haciendo. Siempre fui sin ninguna expectativa, sin ninguna ilusión. Simplemente fue siempre hacerlo por el deseo de, como decía antes, reconectar y de volver a tener la pasión de hacer las cosas. Siempre tuvimos claro que si aquello que estábamos haciendo, no tenía suficiente nivel de calidad, no iba a pasar nada. En tal caso, lo meteríamos en un cajón y por lo menos nos habría servido como proceso creativo. Pero nos fuimos enamorando cada vez más, lo fuimos afinando y bueno, pues por eso para mí el hecho de estar aquí hoy, presentando la película y que la prensa la vea y que la critiquen… para mí ya es un regalo, es un objetivo cumplido. Me siento muy feliz y muy satisfecho y muy agradecido al festival.

(ZN): Volviendo a Open Grave, en lo personal pienso que es una gran película dentro del género, desconocida para buena parte del gran público en España. ¿Hubo problemas con la distribución, es posible que algún día podamos verla en plataformas?

GLG: Buena pregunta, no lo sé, pero el problema ya tampoco es con Open Grave. En realidad, a mis películas, en general, les cuesta llegar a España, pero no puedo hablar de ninguna mano negra porque sería una paranoia. Entonces no sé lo que es, no sé exactamente lo que pasa. A veces, por ejemplo, con la última que he hecho, con American Star (protagonizada por Ian McShane), pues sí que creo que a lo mejor la empresa, la agencia de ventas internacionales a lo mejor es potente y puede vender la película a un precio elevado en algunos mercados. Entonces Estados Unidos la compra, Inglaterra la compra… pero quizá el precio es demasiado elevado para el tipo de película de autor que puede ser, y entonces España, finalmente, no la compra porque no ve el hueco donde ponerla.

En concreto con Open Grave, que es una película de género, lo tengo menos claro porque era una película que se estrenó en Italia, en cines y todo, ¿sabes?

(ZN): Sí, yo es que tengo la impresión de que hubiera funcionado muy bien.

GLG: Claro, y sobre todo ahora mirando hacia atrás, es verdad que es una película que ha ido cogiendo más adeptos, ¿no? Como que ha ido subiendo poco a poco con el tiempo, pero que no es una película complicada de ver, ni difícil de ver, es una película de género y no tengo ninguna explicación, pero hasta Apolo 18, que se estrenó en Estados Unidos con tres mil y pico copias… en España, porque al final la sacó La Aventura, si no, no se estrena.

(ZN): ¿Te sientes más cómodo rodando fantástico que con otro tipo de género?

GLG: Yo creo que el fantástico, en el que evidentemente incluyo la ciencia ficción porque estoy ahora a tope con ella, te permite mezclar géneros, te permite pensar más allá de los límites que normalmente te pondrías en una película. Y eso, a la hora de crear y de planificar y de sentirte libre, físicamente libre, a la hora de tomar decisiones, el fantástico te lo permite.

Quiero decir que, La sombra del tiburón, solo cabe en festivales de cine fantástico, y eso es porque, en esos festivales hay mucho espectro, caben muchas cosas, y eso es lo bonito, de que puedes ver Pesadilla en Elm Street y que te flipe, o que puedes ver Hardware, como la pude ver el otro día en Madrid, que la pusieron, y puedes ver La sombra del tiburón, o puedes ver una película coreana, bizarra, que no te esperabas, y eso todo lo tiene el fantástico.

Y no es que sea un cajón de sastre, pero sí que el público que consume fantástico, está más acostumbrado a ver cosas diferentes.

(ZN): Totalmente de acuerdo. Tras llamar la atención en trabajos iniciales como Nómadas o El rey de la montaña, ruedas al otro lado del charco Apollo 18. ¿Cómo surgió aquella posibilidad?

GLG: Pues esa posibilidad de Apolo 18 surgió porque El rey de la montaña la habían distribuido los Weinstein en Estados Unidos, con el sello de Dimension Extreme, por lo que tenía cierta relación con ellos. Me encargaron escribir un guion sobre una momia, que se llamaba La pirámide, y escribí un libreto que, al final, no llegó a ningún sitio, pero Bob, estaba a la vez preparando ya Apolo 18, y el director que tenían para hacerla, tuvo que irse a hacer otras cosas, o vete tú a saber, porque claro, trabajar con los Weinstein, no es fácil. Entonces me llamó un sábado, y yo pensaba que me iba a comentar algo del guion de La pirámide, pero me dijo: «tengo este guion, si te gusta, el lunes te vas a Londres a conocer a Timur Bekmambetov (Wanted), y si os caéis bien, te vas a Vancouver.

Y como me gusta mucho la ciencia ficción, me gusta el espacio, me gusta la luna, me gustan todas esas cosas… pues me lo leí con muchas ganas, y ya está, y así fue. El lunes fui a Londres, conocí a Timur, y el martes estaba ya en Canadá. 25 días después, ya estaba rodando, aunque estuve ocho meses en Vancouver.

Apollo 18

(ZN): Mirando al pasado, ¿tuviste la oportunidad de dirigir alguna película que luego te arrepintieses de no haberla llevado a cabo?

GLG: A ver, fíjate que… (se queda pensando) Hay una película que estuvo a punto de salir, por el 2010, que se llamaba Inercia, y que siempre me quedé con la espina, porque me parecía un guion muy interesante, y lo que pasa es que se ha retomado. Entonces ahora, doce años después o trece años después, hay una posibilidad muy real de hacerla en condiciones. Entonces esa sería mi espinita, pero creo que va a salir bien.

(ZN): El año pasado entrevistamos a Paco Plaza, y le pasó algo similar con Maldito Viernes. Sigue teniendo muchas ganas de hacer una peli de vampiros, que es como su espina clavada, y creía que llegaba el momento de que surgiera esa posibilidad. Si tuvieses la oportunidad de adaptar un cómic o una novela, independientemente de los derechos, ¿cuál sería?

GLG: Ay, mi madre. Uf, llevo demasiado medicamento encima ahora mismo como para pensar en eso (risas).

ZN: Pero, ¿No te ha pasado nunca… que lees algo y dices, coño, aquí veo una peli?

GLG: Joder. Durante mucho tiempo, fíjate tú, voy a decir algo que ni siquiera lo he verbalizado nunca, pero durante mucho tiempo me pareció que había una película o una serie súper interesante en Sortilegio y en El gran espectáculo secreto, los dos de Clive Barker. Son súper difíciles de llevar, súper difíciles de adaptar, pero siempre fue como, joder, sobre todo en Sortilegio, pero… es verdad que me tira muchísimo, muchísimo la ciencia ficción. Mucho. Últimamente, como he empezado este proyecto personal, y todo lo que estoy bebiendo y leyendo es otra vez a Asimov. En definitiva, volver a, de verdad, la esencia de la ciencia ficción. Y… no tengo nada claro, porque ahora mismo lo que más ilusión me hace es lo propio que estoy intentando descubrir, que no sé todavía ni lo que es.

(ZN): Has dirigido a nombres internacionalmente más que conocidos como Patrick Wilson, Ian McShane, Donald Sutherland o James Belushi. ¿Cambia mucho la manera de trabajar respecto a España?

GLG: Cambia mucho respecto a cada actor. Yo me había hecho, como soy autodidacta, mi propia… aproximación a la forma de trabajar con actores. Y… creo que fue en el The Hollow Point, la primera vez que me di cuenta de, uff, esto, esto que me llevo yo aprendido, más sensorial, más de probar, más de hablar, no sé qué, guárdatelo mejor. Porque, claro, la primera vez que me pongo a hablar de eso con Ian McShane y me empieza a mirar raro, digo, «vamos con el guion, vamos con el guion, ¿no?»

Entonces, te das cuenta de que, con un… tipo de actor, que suele ser, en general, más experimentado y con más edad, lo único que tienes que hacer es sentarte frente al guion e ir mirando qué es lo que le chirría del texto y qué es lo que no, y, sobre todo, dejar bien que él bloquee la secuencia de una forma en la que se sienta libre. No restringirle. Que no llegue al set y tenga ya todas las luces y todo puesto y le digas, «aquí tienes el boli y aquí tienes el libro y tal», porque entonces la puedes liar. Entonces, es simplemente que el actor venga al set y hacer un bloqueo de la secuencia con él. Pero hay con otros actores con los que me gusta trabajar, que es como mejor me lo paso, jugando, y haciendo experimentos. Me gusta rastear con los perfiles de personaje, con las biografías de los diferentes personajes, jugando a buscar espontaneidad, improvisaciones y ver qué pasa, pero todas esas cosas he aprendido a guardármelas porque no las voy a hacer condonar hasta cerrar.

Ian McShane y Patrick Wilson en The Hollow Point.

(ZN): ¿Cuesta gestionar los egos?

GLG: A ver, los egos difíciles de gestionar siempre son los del actor. Y yo en general tengo muy buen trato con los actores. Porque me gusta mi trabajo como director de actores. Porque me gusta escuchar. Y porque me considero un colchón o un amortiguador para que todo lo que pasa alrededor del actor no llegue al rodaje. Para poder mantener siempre al rodaje con un espíritu creativo libre y que no se vea condicionado por el mal día que puede tener esta persona.

Entonces, como tal, pues el director es una esponja y por eso todos los días necesitas irte pronto a la cama porque estás destrozado. Ya no sólo por el trabajo de planificación y de todo lo que estás haciendo, sino por esa demanda que la haces feliz porque es tu trabajo, pero que te consume. Pero llega un punto en el que, a lo mejor, la persona con la que estás lidiando en ese momento ya ni siquiera es un problema de ego, es un problema psicológico. Y estás lidiando con alguien muy difícil. Y entonces ahí, sí que he echado en falta en mi vida la figura de un productor que interceda y solucione esos problemas. Porque ya esos problemas no son responsabilidad directa de un director.

(ZN): También tienes experiencia trabajando en la pequeña pantalla. Has dirigido capítulos en series como Neboa o La Zona. Esta última, una de las primeras series producidas por Movistar que actualmente está apostando muy fuerte por la ficción propia. ¿Cómo ves la convivencia plataformas/salas de cine? ¿Hay pastel para todos?

GLG: (Se hace un silencio y medita su respuesta) A ver… Creo que sí, creo que hay esperanza. Creo que veo películas que me dan esperanza, como la de Civil War, por ejemplo, de Alex Garland. A24 ya llega a responsabilizarse de una película con un presupuesto grande y en la que la forma de contarla y el guion y todo está más próximo a un cine de autor que a un cine comercial, así como el tratamiento de la música, el tratamiento sonoro y la planificación. Entonces, que eso llegue a los cines y que incluso esté teniendo una buena respuesta a nivel de espectadores, me parece que hay esperanza. Y no es una película que parezca de plástico como algunas que lo parecen de algunas plataformas (confiesa que The Killer de David Fincher no le gustó nada). Mirando la botella medio llena, me agarro a eso. Incluso algunas de las plataformas de las que no soy muy fan también, internacionalmente, están apostando por directores que tienen una clara autoría y eso hace que puedan terminar, ¿no?, y que podamos ver sus proyectos.

Eduard Fernández protagonista de La Zona.

(ZN): ¿Qué nos puedes contar de tus próximos proyectos?

GLG: Pues mira, uno de ellos es ese que se llama Inercia y que ahora mismo está en fase de financiación y que es una película sobre un… personaje, un tipo que presencia un accidente de tráfico, un atropello en la calle y el tipo que le atropella se da a la fuga. Y él se encuentra en la decisión entre bajarse y ayudar o perseguir al que se da a la fuga y entonces decide ir a poner justicia y perseguir a este. Entonces toda esta persecución que le lleva a muchos sitios y luego, pues… descubres muchas más cosas, pero eso es, digamos, el pitch inicial.

También he estado preparando la adaptación de un libro de Jon Bilbao, Los extraños. Un guion del que estoy muy contento cómo ha quedado y también cruzando dedos para que el año que viene se pueda empezar a levantar de alguna forma. Y luego tengo un proyecto de ciencia ficción que he empezado a rodar como La sombra del tiburón, que ya llevo bastante material rodado y que me tiene muy contento, muy ilusionado, y… bueno, se llama El jardín de té. Aunque este proyecto, hasta dentro de dos años y pico, no sabré muy bien en qué está quedando. Pero de momento es… me hace… me da mucha paz pensar en él.

ZN: ¿Qué películas que hayas visto últimamente recomiendas descubrir a nuestros lectores?

GLG: En cuanto a película tengo una super desconocida. Es una película/documental que vi en Fantaspoa cuando me invitaron como jurado. Es una película que se llama
Let the Moon be my Moon. Super pequeña, super independiente, y super interesante. Dirigida (y hecha completamente) por A.D. Calvo me pareció un canto a la libertad creativa muy interesante, y muy bien manufacturada. Pero igual como ejemplo es demasiado pequeña…
Si es así intento pensar en algo que me haya sorprendido recientemente pero es difícil. Como te dije me gustó mucho Civil War, y una película ya de unos años me sorprendió muchísimo Dragged Across Concrete (S. Craig Zahler, 2018) pero ya ha llovido. También me sorprendió mucho The Vast of Night (Andrew Patterson, 2019).

ZN: Muchas gracias por tu atención.

GLG: ¡Gracias a vosotros!

Un placer conoceros.
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