#ZNCine – Crítica de Ahora me ves 2, de Jon Chu

Vuelven los Cuatro Jinetes de la película original digirida por Louis Leterrier, ahora en manos de Jon Chu y nuevamente con Mark Ruffalo y compañía

Por
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Dirección: Jon Chu
Guión: Ed Solomon, Pete Chiarelli
Música: Brian Tyler
Fotografía: Peter Deming
Reparto: Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Dave Franco, Morgan Freeman, Michael Caine, Daniel Radcliffe, Lizzy Caplan, Jay Chou, Tsai Chin, Richard Laing
Duración: 129 minutos
Productora: Lionsgate / Summit Entertainment
País: Estados Unidos

 

En el año 2013, el cineasta francés Louis Leterrier presentó una entretenida cinta en la que cuatro ilusionistas hacían espectáculo al más puro estilo David Copperfield, aprovechando sus talentos para impartir justicia según unos cánones que les asemejaban a la alegre banda de Robín de los Bosques. Perseguidos por varias agencias de seguridad, burreaban a sus perseguidores hasta llegar a un gran final en el que, contra los preceptos esenciales de la magia, revelaban todos los trucos que habían estado ejecutando. El resultado fue una película trepidante, vistosa y divertida en el que se aplicaba la máxima de la distracción para «engañar» a la audiencia… y en la que quedaba patente la idea de un relato cerrado. Por tal motivo, resultó para mí una sorpresa saber que iba a estrenarse una secuela, la cual ha visto la luz hace pocas semanas.

Ahora me ves 2 es una continuación al estilo clásico, en la que la historia original vuelve a contarse en otro contexto. Volvemos a tener a los cuatro jinetes en acción, después de un ocultamiento de año y medio y vuelven a afrontar una misión destinada a desvelar, ridiculizando, las maniobras turbias del magnate de turno –en esta ocasión, un talentoso empresario informático de claras evocaciones «jobsianas». Sin embargo, su condición de celebridades juega en contra, por lo que acaban en las garras del antiguo socio de su víctima. Una vez más, los jinetes tendrán que dar lo mejor de sí mismos para escapar de la trampa en la que han caído, mientras esquivan las ansias vengativas de sus oponentes de la primera entrega.

La película presenta el mismo esquema que su predecesora, jugando sus mismas bazas y proponiendo no otra cosa que el mismo concepto de entretenimiento que aquella. Sin embargo, este hecho juega poderosamente en contra de la propuesta, porque la audiencia ya conoce el truco principal que, de forma más o menos tramposa, daba el sentido final a la trama. En el mundo del espectáculo –y la magia no es una excepción- la respuesta es el desafío constante, la tentación de llevar a cabo algo más difícil todavía y aquí, me temo que las personas responsables de la cinta no han estado a la altura de un reto que, hay que reconocerlo, era sumamente complicado. El giro definitivo de la primera cinta era el descubrimiento de que el agente Dylan Rhodes (Mark Ruffalo) incansable y decepcionado perseguidor de los jinetes, era también su director en la sombra. ¿Cómo se podría superar esa premisa? La respuesta que se otorga desde la secuela es un ejercicio de retro-continuidad en la que lo que creíamos saber al final de la película original no era del todo exacto. La forma en la que se ejecuta es, cuando menos, decepcionante, porque contradice y minusvalora el momento culminante del filme precedente.

El reparto repite en su práctica totalidad. El citado Ruffalo vuelve a su papel como agente doble (en la mejor tradición del superhéroe y su identidad civil). Vuelven a la carga Jesse Eisenberg (J. Daniel Atlas) Woody Harrelson (Merritt McKinney) y Dave Franco (Jake Wilder). Lizzy Caplan (Lula) toma el relevo de Isla Fisher (Henley Reeves) cuya ausencia por maternidad se justifica por el hastío de su personaje hacia la obsesión de Atlas por volver a la acción y tomar el lugar de Rhodes como cabeza de los jinetes. Desde cierto punto de vista, el equipo parece funcionar como una suerte de Patrulla-X en la que Dylan asume el papel del Profesor Xavier y el grupo se configura al estilo marveliano clásico –tres o cuatro varones más o menos arquetípicos y una representación femenina-. Desaparece también la agente de la INTERPOL Alma Dray (interpretada por Mélanie Laurent) quizá porque su función como policía tan sorprendida como el público por la revelación del personaje de Ruffalo ya no tenía sentido. Vuelven también el millonario Arthur Tressler (Michael Caine) que quiere la revancha por su humillación y el revienta-mitos Thaddeus Bradley (Morgan Freeman) que también ansía echar el guante a quienes le pusieron entre rejas. Un reparto solvente que responde bastante bien.

Además de la citada Caplan, llama la atención la incorporación como nueva némesis de los jinetes de Daniel Radcliffe en el papel de Walter Mabry, un genio que los productores de la cinta definen como un anti-mago. Su condición de enfant terrible tecnológico vuelve a llevar a la película las reminiscencias de los líos corporativos en las grandes empresas informáticas, pero resulta cuando menos curioso verle cerca –aunque sea tangencial y forzadamente- del mundo de la magia, después de sus denodados esfuerzos por abandonar la alargadísima sombra de Harry Potter. Su interpretación presenta a un personaje a caballo entre la excentricidad y un moderado histrionismo, pero está lejos del nivel ejecutado en la primera parte por Caine o Freeman.

Como curiosidad, hay que llamar la atención sobre el doble papel que ejecuta Woody Harrelson, ya que al citado Merritt McKinney se suma la aparición de su gemelo ¿malvado? Chase. El resultado es la incorporación de un recurso bastante manoseado como la rivalidad fraternal entre dos hermanos que han escogido la misma profesión pero cuyos derroteros han ido por caminos distintos.

El resultado final es una película entretenida que, sin embargo, no logra alcanzar el nivel de su predecesora. Para pasar el rato en una tarde veraniega y poco más.

  Dirección: Jon Chu Guión: Ed Solomon, Pete Chiarelli Música: Brian Tyler Fotografía: Peter Deming Reparto: Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Dave Franco, Morgan Freeman, Michael Caine, Daniel Radcliffe, Lizzy Caplan, Jay Chou, Tsai Chin, Richard Laing Duración: 129 minutos Productora: Lionsgate / Summit Entertainment País: Estados Unidos  …
Dirección - 7.1
Reparto - 7.9
Guión - 6.1
Banda sonora - 7.1
Apartado visual - 8

7.2

Vosotros puntuáis: 5.86 ( 2 votos)

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BLUNTMANAlbierZot Recent comment authors
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AlbierZot
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AlbierZot

Muy entretenida la primera. Si siguen Ruffalo, Harrelson, Caine y Caplan dentro, por mí que hagan mil.

BLUNTMAN
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BLUNTMAN

La primera abusaba demasiado de los efectos digitales para la resolución de escenas, lo que repercutía negativamente en la credibilidad de los trucos (esto es, si vas hacer ilusionismo no recurras a retoques de ordenador) y aunque en total no es mala, la trama no da más de si.
Esta segunda continua pero con menos ganas y menos talento si es posible, una pena porque esto podría haber dado una trilogía parecida a la de Oceans pero se queda en la intención.