Vertigo Visions. El Soldado Desconocido

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Edición original: abr. 1997/jul. 1997; Vertigo (DC Comics).
Edición España: sep. 2009; Planeta DeAgostini.
Guión: Garth Ennis.
Dibujo: Kilian Plunkett.
Entintado: Kilian Plunkett.
Portadas: Tim Bradstreet.
Color: James Sinclair.
Rotulista: Ellie DeVille.
Precio: 10,95€ (Rústica, 112 págs.)

 

El Soldado Desconocido es un personaje con una larga trayectoria en el mundo del cómic. Desde sus inicios en las colecciones bélicas de DC Comics, este mítico recluta ha conocido diversas interpretaciones. Hoy trataremos la que realizó Garth Ennis en 1997. Estamos hablando de una historia de servicios de inteligencia, asesinos del gobierno y conspiraciones, todo aderezado con los principales tics de este guionista irlandés. Además, terminaremos el artículo contrastando las características primordiales de la versión de Ennis con la nueva encarnación del personaje, que está realizando Joshua Dysart en la colección que actualmente se publica en EE. UU.

Seguidores del Soldado Desconocido, del Garth Ennis más serio y contenido, o del mundo de las conspiraciones en general; hoy tienen una oportunidad de conocer una obra que trata, entre otras cosas, de estas materias.

Un largo tiempo realizando el trabajo sucio

El Soldado Desconocido es un personaje con muchas aventuras a sus espaldas. Las primeras apariciones se remontan a la serie bélica de DC Comics Our Army At War, en 1966. Posteriormente se trasladaría a las páginas de Star Spangled War Stories, que con el tiempo terminaría por albergar exclusivamente relatos del personaje y adoptar por título The Unknown Soldier. Hablamos de una etapa que se prolongó desde 1970 hasta 1982. Más tarde, entre 1988 y 1989 nos llegó una maxiserie de 12 capítulos donde el guionista Jim Owsley y el dibujante Phil Gascoine ofrecieron su interpretación del personaje. Pasados unos años más, en 1997, fue en el marco del sello Vertigo donde reapareció el Soldado, en la miniserie de 4 partes gestada por Garth Ennis y Kilian Plunkett que hoy nos ocupa. Y para terminar con esta dilatada trayectoria, no podemos olvidar la nueva serie regular Unknown Soldier sobre el personaje que continúa en activo también en Vertigo, esta vez de la mano del guionista Joshua Dysart con el dibujante Alberto Ponticelli.

Ahora centrémonos en la miniserie de 1997. Ambientada en la actualidad, la obra nos presenta al agente de la CIA William Clyde. Este personaje se verá inmerso en una trama que lo conducirá a acercarse a la figura del Soldado Desconocido, conociendo los sucios asuntos donde esta legendaria figura ha participado; y descubriendo las desagradables consecuencias que tal pesquisa conlleva. De esta manera, asistimos a operaciones realizadas por el anónimo soldado en diversos momentos de la historia del S. XX. Comenzamos por la 2ª Guerra Mundial, en abril o mayo de 1945. Es entonces cuando el Soldado Desconocido visita el recientemente liberado Campo de Concentración de Dachau, localizado en Alemania, al noroeste de Múnich. Pasamos de ese punto hasta el Irán de 1953, donde el Soldado mantiene una “trascendental” entrevista con el Sah, justo antes de que este proclamara la Monarquía Absolutista en el país. También sabremos de cómo el misterioso agente suplanta en 1970 a un General en Camboya, durante el conflicto de Vietnam; o como se hace pasar en los años ochenta del pasado siglo por coronel en Nicaragua, y dirige un comando de apoyo a la Contra. Paulatinamente el lector se prepara para el gran final de la historia, con el encuentro cara a cara entre William Clyde y el mítico Soldado.


El Soldado Desconocido en Dachau y en Nicaragua

Un hábil equipo creativo

A cargo del dibujo encontramos al ilustrador de Dublín (Irlanda) Kilian Plunkett. Este artista, conocido principalmente por sus trabajos en Star Wars para Dark Horse Comics, realiza una labor más que digna. El arte de Plunkett nos conduce con detalle por unos escenarios realistas, complejos y ricos en matices. Pese a no ser un gran fisonomista, hay momentos en los que las expresiones del Soldado Desconocido transmiten la frialdad y la implacable determinación que el guionista pretende para el mismo. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones contemplamos por desgracia unos rostros poco acabados que dotan tanto al protagonista como a otros actores de una reacción poco creíble. Da la impresión de que es en los flashbacks donde Plunkett pone su mayor motivación. En los diferentes acontecimientos pretéritos donde acude el Soldado, los entornos lucen ampliamente perfilados, así como uniformes y vehículos se ajustan a la época. Sin embargo, las escenas de oficina, o diversos escenarios de la actualidad, parecen un mero trámite para el artista. En cuanto a las secuencias de acción, están bien narradas a la par que transmiten agilidad. En tales escenas, como todo cómic de Ennis que se precie, el nivel de sangre resulta medio / alto.

Siguiendo con el apartado gráfico, el color de James Sinclair logra un efecto frío y distante, que le confiere al cómic aspecto cinematográfico. Y pese a la época en la que se realizó la obra, los puntuales efectos infográficos con los que cuenta están bien administrados y perfectamente asimilados en el conjunto del color. Y terminamos haciendo referencia a las portadas de Tim Bradstreet, conocido ilustrador de cubiertas en los cómics de Ennis. Fiel a su estilo foto realista, sus ilustraciones respetan tanto color como estilo de dibujo, para simplemente realzar el arte interior. No hay pretensión alguna de lucimiento individual.


El competente equipo gráfico.

Y pasemos finalmente a hablar del gran nombre propio de esta miniserie. Nos estamos obviamente refiriendo al atípico guionista Garth Ennis. Este autor irlandés proclama a lo largo de la obra que, aún y no ser un personaje de creación propia, esta cuenta con la huella inconfundible de sus tics más recurrentes. Veamos algunos ejemplos de dicha tesis. Tal vez la prueba más simple sea el propio género bélico. Un gran número de sus colecciones más célebres incluyen a militares, Predicador, Hitman o Punisher aparecen a la cabeza. Pero también podemos acordarnos de las miniseries Nick Fury para MAX, 303 (Avatar Press) o Historias de la Guerra (Vertigo), algo más secundarias. Aunque un aspecto que servidor encuentra particularmente más interesante es que nuevamente el guionista realiza la desmitificación de una leyenda (el Soldado Desconocido) y la humaniza hasta el punto de convertir al mito en un ser meramente orgánico. Esta línea de acción la hemos visto también en Predicador (humanizando tanto a los ángeles como al mismísimo Dios), en Hitman (con Superman) y también al Dios del Trueno en Thor: Vikingos. Y finalmente se puede destacar que, como en Punisher o Hitman, el Soldado Desconocido contiene cierto grado de justificación de la violencia. También hay una curiosidad. Si se le presta atención al desenlace de la escena en la que el Soldado mantiene un crudo enfrentamiento en Nicaragua, esta recuerda poderosamente al final de la posterior miniserie Punisher Born.

El propio Garth Ennis considera este cómic como uno de sus trabajos con sello “serio”, tal y cómo declaró en 1997: “Supongo que Heartland, El Soldado Desconocido y Pride and Joy representan no una parte más tranquila, pero sí una faceta más seria de mi trabajo, algo que he procurado últimamente. En realidad no es ninguna fórmula en particular, sino la forma en que las cosas han surgido”. Sobre el personaje del Soldado, Ennis lo entiende como un ser complejo y contradictorio: “Sí, él tiene una forma muy complicada de justificarse a sí mismo todas sus actividades, aunque ello en realidad se remonta a su primera aparición, a su origen, a la idea principal del único hombre que puede marcar la diferencia”. Efectivamente, esta miniserie entra en el espectro de los trabajos más serios del guionista irlandés; y el Soldado Desconocido se muestra tan manipulador como complejo y contradictorio. Pero tampoco hay que ignorar el antipatriotismo que el cómic proclama. Porque si algo nos describe esta obra, es a personajes que comprueban como no importa lo que uno se haya entregado a su país; cuando es necesario, el gobierno de éste obedece tan solo a sus intereses particulares y nada entiende de respeto o gratitud. Especialmente comprobamos este punto con el propio Soldado, que descubre la traición de los suyos y pese a todo es consciente en que su figura debe perdurar por el bien de todos sus compatriotas.

Sin embargo, pese a contar con todos los elementos antes detallados, sería un error dar a entender que nos encontramos ante una obra imprescindible. El Soldado Desconocido es una miniserie de calidad media, una obra con momentos en realidad destacables, pero que no pasa de constituirse como un mero entretenimiento. Sus autores cumplen con su labor y crean un producto accesible que puede incluso dar al lector materia para meditar. Pero los ingredientes que componen la obra carecen de la profundidad suficiente para llegar a conseguir un trabajo redondo. De manera que al lector de Ennis posiblemente le interesará, así como a los aficionados a las conspiraciones o a los tejemanejes discretamente acontecidos en la historia contemporánea. Pero dudo mucho que nadie encuentre una obra maestra al leer este tomo.


Otras obras serias de Garth Ennis

En cuanto a la edición en castellano, a los que conocieran en su momento la anterior edición de Norma (en dos prestigios: #1 y #2), les sorprenderá leer que Chiflada mantiene aquí su nombre original sin traducir, Screwball. Por otro lado, el tomo da inicio con una introducción del editor Axel Alonso, y al acabar encontramos una galería de esbozos de Plunkett y Bradstreet. Las portadas originales ocupan su lugar originario. Se han suprimido los títulos de crédito, pero tal cosa no supone ningún retoque de las viñetas, al ocupar estos una página por separado en el título original. Sobre los tipos de letra, los escasos diseños que la obra original contenía (texto en el monitor basicamente), han sido emulados fielmente.

Diferencias y similitudes entre el anterior y en nuevo Soldado Desconocido

A muchos les sonará si se habla de Unknown Soldier, la actual colección del Soldado Desconocido. A propósito del Vertigo Especial o del artículo que se publicó en esta sección sobre su número uno. Recordemos que la colección actual está conducida por el guionista Joshua Dysart y el dibujante Alberto Ponticelli, y nos traslada al norte de Uganda en 2002. Es en esta inestable región de África donde el doctor Lwanga Moses, hijo de unos refugiados que regresa a su patria para ayudar, queda tan horrorizado por los acontecimientos que encuentra, que enloquece hasta el punto de desfigurarse. Pero la metamorfosis no termina aquí, puesto que tras cubrir su rostro con vendas, inicia una lucha en solitario con la intención de proteger, en la medida de lo posible, a los desasistidos pobladores de la zona.

A primera vista, poco en común puede haber entre el nuevo Soldado Desconocido y su antecesor. Mientras que el personaje clásico proviene del mundo militar, el nuevo lo hace desde el civil. Por lo tanto, los métodos de ambos se presentan también muy diferentes. La coyuntura de los dos soldados es desemejante, el primero cuenta con el apoyo de gobierno, mientras que la nueva encarnación ha de recurrir únicamente a sus pobres medios. Pero sobre todo, la principal diferencia entre las dos versiones es su ética. El Soldado Desconocido de Ennis busca el fin por encima de los medios; y no le importan las víctimas que sus acciones comporten. Sin embargo, el Dr. Moses se implica con los mártires de la contienda, sufre cuando agrede a jóvenes del bando contra el que lucha, y procura ante todo salvaguardar a aquellos que para muchos otros simplemente son daños colaterales.


El nuevo Soldado Desconocido


Aunque también se pueden encontrar similitudes entre ambos personajes. En el fondo, los dos son luchadores implacables, temibles guerreros que no se detienen ante nada. La violencia representa en ambos casos el primordial vehículo para conseguir sus fines; así como ambos consienten a la vez que utilizan el mito creado alrededor de ellos en beneficio propio. Además, en el #05 de la actual serie de Vertigo, el guión nos ofrece un puente entre la miniserie de Ennis y la actual etapa. La escena en cuestión nos abre una nueva posibilidad sobre el verdadero origen del actual Soldado Desconocido, o también se puede entender como un epílogo a la miniserie precedente. De manera que, a todos los que el ambiguo final del tomo de hoy no les resulte satisfactorio, tienen un motivo más para no perderse las impactantes nuevas misiones del legendario luchador del rostro vendado.

Referencias
  • Entrevista a Garth Ennis de 1997, donde habla entre otras de esta obra.
  • Página web de Garth Ennis (en construcción).
  • Blog de Kilian Plunkett.

Última actualización de este artículo: 23 de enero de 2010

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northstar
northstar
25 septiembre, 2009 10:47

¿Qué ocurre exactamente en ese numero 5 que une ambas series?

Raúl Martin
Lector
25 septiembre, 2009 11:06

Northstar, como comprenderás, no puedo explicarlo sin que esto suponga un gran SPOILER:

Aviso de Spoiler

 En el nº 5 aparece el anterior Soldado Desconocido, el de esta miniserie, para entendernos.  Se encuentra muy envejecido y continúa buscando a su sucesor. De manera que se supone que el naciemiento del nuevo Soldado es en realidad inducido por el anterior. 

Siento desvelar tanto, pero no había otra solución para responder a tu pregunta.

Kensou
Kensou
25 septiembre, 2009 11:34

“I … have …. a … name”
(lo siento no he podido resistirme, ni yo ni Johns) LOL

John Space
John Space
25 septiembre, 2009 12:29

La verdad es que este Ennis está manteniendo a flote el cómic bélico con bastante eficacia. Verle trabajar con Joe Kubert en una serie de este género sería digno de ver.

zape
Lector
25 septiembre, 2009 14:40

Coincido Mr. Space, aquellas historias de guerra que sacó Norma se cuentan entre lo mejor de su producción, serias (que no discursivas), reflexivas, burlescas, negramente cómicas y profundamente humanas. Este Soldado, pues…está bien, se sostiene y se sigue con interes, dejando dos o tres apuntes, pero tampoco mucho más que eso. Que tampoco está mal.

Clavos
Clavos
Lector
25 septiembre, 2009 15:13

A mí la verdad no me llama mucho la atención este Soldado Desconocido de Ennis, de hecho sólo me lo pillaré cuando lo vea en algún saldo de Norma, cosa todavía fácil. Le tengo más ganas, de hecho, a sus Historias de Guerra, que deberían salir a finales de año. Y a la nueva serie regular claro…

Raúl Martin
Lector
25 septiembre, 2009 16:10

Clavos, dentro de la bibliografía de Ennis, Historias de la Guerra está,  bajo mi punto de vista, un escalón por encima de este Soldado. La encuentro mucho más documentada y estudiada. Además, hablan de nuestra Guerra Civil Española. Unknown Soldier también supera este material con diferencia. Así que no te puedo decir que no actúas con sabiduría.
Respecto a los comentarios de Zape y John, tampoco discrepo. Ennis está peleando duro por mantener la llama del género bélico. Tengo que hacerme con su nueva serie de tanques.  Por otro lado,¿habéis leído Valley forge, Valley forge, su despedida de Punisher MAX? Es todo un manifiesto al género, realmente impagable.
Kensou, te confieso que me han chivado bajo cuerdo tu referencia, porque no ando muy al día de macrosagas.

John Space
John Space
25 septiembre, 2009 22:39

Y aquel arco de Hitman, Raúl.

John Custer
John Custer
Lector
25 septiembre, 2009 23:30

A mi esta historia me parece que está por encima de las War Stories, pero bueno, cuestión de opiniones.
Otro cómic de Ennis de guerra que está bien es el reciente War Is Hell, publicado por Planeta hace poco, con Howard Chaykin al dibujo.

zape
Lector
26 septiembre, 2009 0:32

Hombre y la maravillosa historia de Predicador en la que aquel soldado negro le cuenta a Jesse la historia de la amistad con su padre, recogía lo mejorcito de aquel ‘Nam que tan fantásticamente dibujó Michael Golden. No está mal su revisión de el As Enemigo, aunque resulte un pelín tópica en su discurso, de su última producción bélica tampoco tengo mayor idea, la verdad.

John Space
John Space
30 septiembre, 2009 0:15

Un poco tarde, pero ya he leído esta mini. Me ha gustado; el final es de lo más adecuado, y nada convencional para un guionista que en otras ocasiones ha hablado bien de los soldados americanos, sus ideales, su camaradería… Creo que voy a leer más series bélicas de Ennis