V de Vigilantes: “Retazos de Genio”

Por
36
254

Los medios de comunicación tradicionales están integrando, cada vez más, el cómic dentro de sus intereses informativos. En la actualidad, los medios de comunicación de masas (o masivos, como apuntan algunos autores) suelen perfilarse como instrumentos técnicos y culturales con la capacidad de integrarse en otros canales o formas de comunicación primaria. La influencia que ejercen se supedita hacia nuevas formas de integración cultural, ya que pueden comunicar lo que ocurre en distintos puntos geográficos. La implantación de medios digitales ha aumentado esto último, transformando Internet en la mayor red de comunicación global. Que lo relativo a las viñetas (desde sus autores a sus personajes, editoriales o historias) forme parte, con normalidad, de los temas a tratar dentro de los medios es algo muy positivo para el mundo del cómic (ya hablamos aquí sobre las noticias culturales y el cómic en los medios)

El pasado domingo 17 de octubre, en el suplemento del diario El País se incluía un perfil con tintes de entrevista sobre uno de los autores de cómic más mediáticos: Frank Miller. Bajo el título “Retazos de genio”, el periodista Javier Heras realiza un texto con gancho, sencillo, comprensible y muy bien escrito. Se nota que lo ha escrito con conocimiento, que se ha documentado hasta el tuétano y que se lo ha pasado realmente bien dándole forma. Ha tenido margen; fue a Roma a entrevista a Frank Miller en verano, los periódicos trabajan así, con un sentido del tiempo peculiar: a veces tienes que enfrentarte a varias noticias en un mismo día y, en otras ocasiones, tienes meses para preparar un tema… pero el tiempo de preparación siempre es bueno se usa bien y en este caso ha servido para documentarse, para leer obras de Miller y hablar con quienes mejor le conocen: compañeros de profesión, agentes, dibujantes, especialistas, actrices con las que ha trabajado…

Hablemos del texto. Es muy acertado el uso que hace de las frases cortas separadas por puntos y seguido, le da un toque como de estar escrito a pinceladas, casi como si se tratase de un cómic. El dinamismo y la fuerza que rezuma de cada frase se ven redondeados con la inclusión de momentos de entrevista pura en contrapunto con otros párrafos donde aparecen atisbos de entrevista en modo indirecto. La dosificación de citas y la pluralidad de fuentes hacen que los lectores, tanto los aficionados al cómic, como los no conocedores del medio, disfruten. El periodista ha sabido diseminar las informaciones importantes haciendo que el artículo tenga momentos de interés tanto al principio, como en el medio y al final. Durante cuatro páginas de El País Semanal (concretamente de la 92 a la 95, y también en la versión digital) convivimos con Frank Miller, el genio detrás de Sin City o 300, el controvertido director de The Spirit y la mente creativa detrás del anuncio de Gucci, del que ya discutimos en esta sección hace algunas semanas.

“Convirtió a Batman en un héroe crepuscular. Marcó época con la estética negra de ‘Sin City’. Su salto del cómic al cine fue polémico. Frank Miller ultima una novela gráfica y prepara otro guión: ningún tropiezo agota sus ganas de experimentar”, así comienza el texto, que se completa con fotografías de Emanuelle Scorcelletti, imágenes de Sin City, cedidas por Norma Editorial, así como de las películas de The Spirit, 300 y una viñeta de El Regreso del Caballero Oscuro.


Antes de reproducir aquí el texto en cuestión, revisemos algunos detalles sobre la información, como concepto, así como algunos criterios de selección de temas y la importancia de las fuentes.
Fernando Martínez Vallvey afirma en su libro Herramientas periodísticas que “la ‘información puede ser presentada y divulgada mediante diferentes modos textuales en función de la periodicidad del medio, de las posibilidades económicas, de la sección o del modo en que queramos presentar simplemente la información al público”.

Los criterios de selección están íntimamente relacionados con los medios de comunicación. Normalmente se dividen en dos grupos de igual importancia: aquellos criterios que determinan la inclusión o no de una ‘información’ en la próxima edición del medio; y, en segundo lugar, aquellos que determinan si la ‘información’ se difundirá en forma de ‘noticia’, entrevista, reportaje, qué extensión tendrá, y cuáles serán sus complementos.

The Missouri Group (1980), un grupo de investigadores norteamericanos establece la siguiente relación de criterios de selección tradicionales:

1. Interés
2. Impacto
3. Proximidad
4. Oportunidad
5. Prominencia
6. Novedad
7. Conflicto

Por su parte, Warren (1975), otro de los autores que han tratado este tema, consigna los once siguientes:

1. Actualidad
2. Proximidad
3. Prominencia
4. Curiosidad
5. Conflicto
6. Suspense
7.Emoción
8. Consecuencias
9. Sexo
10. Progreso
11. Interés humano

Algunos de estos criterios son simplemente especificaciones de otros o plasman unas ciertas ideas que tienen los periodistas, de forma normal, pero que son difícilmente defendibles, como el caso de interés humano. Fernando Martínez Vallvey apunta en su obra que “la inmensa mayoría de autores se centran en señalar que los criterios predominantes en la selección son ‘importancia’ e ‘interés’”. Por tanto la inclusión del texto sobre Frank Miller en El País Semanal significa que para la revista, ese tema tenía suficiente importancia y existía un posible interés por parte de los lectores del suplemento, de su público objetivo.

En un texto periodístico destaca el enfoque, que es el prisma desde el que escribe el periodista, la forma y el contenido que ha decidido resaltar; y las fuentes que ha manejado, que ha consultado y que finalmente ha dado uso. Las fuentes suelen diferenciarse, en una primera instancia, en: oficiales, oficiosas y extraoficiales. En el caso de las oficiales, tanto la fuente como su cita están identificadas de forma clara para la audiencia; en las oficiosas, la fuente no está identificada y los lectores intuyen o se imaginan qué tipo de persona puede haber facilitado los datos o las declaraciones que maneja el periodista, y las extraoficiales, son las que proceden de fuentes que no están vinculadas al sistema institucional de emisión de informaciones.

Mar de Fontcuberta (1981) define qué es una fuente: “personas, instituciones y organismos de toda índole que facilitan información que necesitan los medios para suministrar noticias”. Según Héctor Borrat (1987): “el periódico necesita informarse para actuar, narrar y comentar la actualidad, pero también y ante todo para ser él mismo y presentarse como tal ante su audiencia”. Este autor asevera que “cuando mayor sea la cantidad y la calidad de las fuentes que cita, tanto más aumenta su credibilidad como narrador y comentarista de la actualidad”.

Existen otras clasificaciones de fuentes: hay quien habla de fuentes exclusivas, propias o privadas; mientras que también se suelen dividir en fuentes primarias, secundarias y terciarias, en función de la cercanía del periodista y de la fuente, si ha conseguido las informaciones de primera mano, mediante una entrevista, por ejemplo, o ha leído y seleccionado las citas de un libro o de otro medio de comunicación. Toda información utilizada debe ser atribuida a la fuente que corresponda, normalmente mediante citas, tanto directas como indirectas. El texto “Retazos de genio” alterna en su estructura citas de ambos estilos y tiene una pluralidad de fuentes más que suficiente. La selección de las fuentes y la posterior inclusión de las citas es algo que debe cuidarse mucho, ya que puede convertir un buen texto en excelente o en monótono. Veamos si a vosotros, queridos lectores, el reportaje de Javier Heras en El País os parece de un tipo o del otro.

RETAZOS DE GENIO, escrito por Javier Heras

Convirtió a Batman en un héroe crepuscular. Marcó época con la estética negra de ‘Sin City’. Su salto del cómic al cine fue polémico. Frank Miller ultima una novela gráfica y prepara otro guión: ningún tropiezo agota sus ganas de experimentar.

Para llevar toda la vida dibujando superhéroes, a Frank Miller (Olney, 1957) no se le ha pegado mucho de ellos. Espigado y enclenque, camina a pasos cortos. La piel cuarteada en el entrecejo, la nariz aguileña, la sonrisa amarillenta más propia de sus villanos. Inevitable fijarse en él —ropa negra, sombrero de ala ancha— en la fiesta de lujo que ha organizado Gucci, marca para la que ha dirigido un anuncio, en Roma.

Al presentarlo, los anfitriones subrayan que Miller es director de cine. Una de dos: o desconocen su obra gráfica o no saben apreciar cómo elevó a Daredevil a la categoría de héroe popular; cómo reinventó a Batman en los ochenta; cómo acaparó premios con la rompedora serie negra Sin City. Inconfundible por sus trazos angulosos y sus contrastes de color, introdujo en las historietas tramas oscuras, diálogos secos, personajes atormentados. Y sin embargo, su única película como realizador le ha dado más popularidad que 30 años de cómics. ¿No se suponía que el noveno arte ya se había sacudido los complejos? El propio Miller enciende el debate: “Siento que pertenezco más a la cultura pop que al arte. El arte responde a un juicio que se hace después de siglos; yo quiero divertirme”, zanja.

Nadie le enseñó a pintar. Siempre ha huido de academias. Pero Miller, quinto de siete hijos de una familia católica irlandesa, ya devoraba tebeos de niño (“son mi refugio”). Debajo del uniforme del colegio llevaba un traje de Superman. Y le impresionó tanto una portada de X-Men que se propuso emular a su autor: Neal Adams, a la postre uno de sus maestros junto a su íntimo amigo Will Eisner.

Se mudó de Vermont a Nueva York en 1976. Al principio, cuando solo dibujaba, no despuntó. “En Daredevil, su primer trabajo de peso, presionaba mucho el lápiz en la página y se le notaba inseguro”, explica el entintador de aquella serie, Klaus Janson, en conversación telefónica. “Pronto exigió encargarse también del guión, y dio un gran salto. Fue desarrollando un estilo narrativo muy particular. Es su mayor fortaleza. No dibuja caras bellas, pero sabe contar”. Janson atribuye a Denny O’Neil, el primer editor de Miller en Marvel, parte de la responsabilidad de su aprendizaje. O’Neil recuerda: “Solíamos caminar por Greenwich Village, donde ambos vivíamos: observábamos los rascacielos y hablábamos de todas las cosas que podrían tener lugar en los tejados, en los callejones…”. En la oscuridad. En los rincones escondidos de la ciudad, siempre presentes en su obra.

Esas enseñanzas se plasmaron en El Retorno del Caballero Oscuro (1986). Su Batman, cincuentón y crepuscular, en una corrupta Gotham City, influyó en las películas de Tim Burton, y más aún en las de Christopher Nolan. La miniserie sorprendió por sus escorzos y composiciones de página. Marcó una época, como recuerda Janson, que entonces aún colaboraba con él: “Nadie esperaba tanto éxito… inició una corriente nihilista donde se echa de menos al héroe de verdad: el que se sacrifica por el bien común, el admirable”.


Cierto: los protagonistas de Miller caminan sobre el alambre de la moral, se llamen Elektra (una asesina a sueldo) o Ronin (un samurai deshonrado). Para O’Neil la explicación es sencilla. “Frank creció con la sombra de la bomba atómica. Temía la guerra total. Por eso su visión del mundo es oscura”.

La crítica le acusó de maniqueo por 300, que recreaba (en un formato apaisado espectacular) la batalla de las Termópilas. Para algunos, su exaltación del soldado rozaba el fascismo. Miller responde: “Eso es ridículo. Mis personajes no hablan por mí. Además, se juzgó con el rasero del 11-S, cuando la escribí en 1998”. La considera su mayor logro. “He estudiado al héroe toda mi carrera. Es el sujeto de mi arte. Y no hay historia heroica más pura que la de los 300 espartanos. No creo que nadie deba ofenderse por unos hechos de hace 3.000 años”.
-Pero usted apoyó la guerra de Irak. Y ahora escoge como enemigo a Al Qaeda.
-Me gusta como villano sediento de sangre… es una historia como las que se hicieron contra Hitler en los años 30.
-No me diga que cree en el cómic como propaganda.
-Sí, es una de las cosas que se pueden hacer en un medio de comunicación de masas como cualquier otro. Aunque el contexto ha cambiado respecto a los años 40. Ahora la gente es cauta. Era más fácil odiar a los nazis.
-¿Qué le parece la situación actual de su país?
-Hum… no quiero hablar de política.


Miller, hoy, no se moja. ¡Pero si todo el mundo conoce su pasión por debatir! Con su jefa de prensa al quite, se muestra tan comedido que parece otra persona. A Janson no le extraña la pose: “Frank es un buen promotor de sí mismo. Muy calculador. Ha creado cuidadosamente su propia marca”. El representante de dibujantes David Macho había aconsejado: “Invítale a una cerveza, se sentirá muy cómodo”. Mala suerte: pide un té.

Al fin y al cabo es una estrella. Se le considera como tal ya desde los noventa. Desde Sin City, su homenaje a la novela negra. Personajes violentos y amorales. Una estructura fragmentada. Poderosos claroscuros en blanco y negro. “Es un realizador que utiliza papel en vez de una cámara”, analizó el cineasta Robert Rodríguez en este diario.


Precisamente Rodríguez fue quien abrió a Miller las puertas del cine. Durante décadas, el dibujante se había mostrado reacio (aunque escribió, con más pena que gloria, el guión de Robocop 2). “No creía que mi forma de narrar pudiese filmarse. Robert me lo demostró”. ¿Cómo? Con una pantalla de croma y tecnología digital. Sin City (2005) es una adaptación literal: cada plano, una viñeta. “La colisión entre cine y cómic es dramática”, ahonda Miller. “Admite muchas fórmulas, y los resultados son diversos. Me gusta Watchmen, por su valentía, pero también Iron Man, que captó el espíritu del cómic”.


Este artista total (también actúa) detalla al máximo los storyboards. Quiere controlarlo todo. En su ópera prima como director, The Spirit (2008), Paz Vega estuvo a sus órdenes. “Susurra, te mete en la atmósfera con su misterio”, relata por teléfono. “Creo que tiene un actor dentro, y a cada personaje intenta ponerle voz”. Pero por aquella película le llovieron los palos. Dijeron que su formalismo había desnaturalizado la obra maestra de Eisner. Miller saca pecho: “Es duro… estoy aprendiendo mucho. Esto me mantiene fresco”.


Con sus limitaciones, la estética de Miller es única. Gucci lo fichó para que rodara un spot reconocible (a cambio de una remuneración que ni él ni la compañía revelan). El autor se lo tomó como un reto. Le encantan: “En su arte, el factor más importante es la voluntad de experimentar”, escribió el prestigioso Alan Moore. “Me motiva contar una historia en 60 segundos”, prosigue Miller. “Lo primero es establecer el personaje y su conflicto. Ese principio sirve para Ben Hur y para este spot”. Que solo podría ser suyo: ese juego entre blanco y negro y color, esa ciudad futurista, ese Jaguar de 1953 que derrapa fuego…

Treinta minutos con Frank Miller saben a poco. En seguida regresa a Nueva York, donde vive con su novia. Se entregará a su nueva novela gráfica, Xerxes, en jornadas maratonianas de 9.00 a 21.00. Para ella ha leído decenas de libros, viajó a la antigua Persia, abocetó cientos de personajes. Pero lo más complicado llega ahora: “Tendrá la misma extensión que 300, unas 80 páginas. Aquella narraba tres días de batalla, ésta representa una década. El esfuerzo está en condensar”.

Un reto más. En una carrera repleta de ellos. Cuando acabe, le gustaría volver al set para Sin City 2 (ha estado trabajando el guión). Suele alternar cine y cómic: “Las películas involucran a un gran número de personas, pero también me gusta estar solo, en silencio, dibujando”. Es su parte favorita: “Mover el pincel. Arriba y abajo”, ilustra con un gesto.

El calor romano aprieta. Se quita la americana. En camiseta, muestra unos brazos rosados y escuálidos, tal como lo describía Paz Vega: “Frágil… da la sensación de que se puede romper. Pero guarda una bomba de relojería: su cabeza va muy rápido”. Se hace de rogar hasta la despedida, cuando lanza uno de sus dardos, un retazo de Frank Miller, por fin:
-Es muy acertado elegir una palabra tan vinculada al catolicismo como guilty (culpable) para un producto presentado en Roma.


El texto, que se completa con un despiece o texto de apoyo en el que se habla del perfume de Gucci y del público al que se dirige, es un ejemplo pefecto de información cultural sobre cómic, un intento de abarcar tanto a los lectores más versados en la materia, como de atraer a los más esporádicos, incluso aquellos que no han abierto las páginas de un tebeo en sus vidas. Tiene elementos para todos los públicos, tiene datos, tiene citas y tiene curiosidades. Es agradable de leer y se hace corto, yo mismo me he quedado con ganas de más… pero claro, “treinta minutos con Frank Miller saben a poco”. El tiempo pasa a toda velocidad, como si fuera montado en un coche con ruedas llameantes…


Nos leemos.

36 Comments
Antiguos
Recientes
Inline Feedbacks
View all comments
Indepit
Indepit
20 octubre, 2010 8:32

Yo aquí no puedo ser objetivo. Miller me sigue gustando mucho, pero mucho. Me lo he pasao teta con su All Star, con su DK2 y con su The Spirit. Me sigue pareciendo un genio.

X-ternon
X-ternon
20 octubre, 2010 10:06

The Spirit no la he visto y All Star B&R podré juzgarlo si se termina de publicar algún día, de momento solo me parece un divertimento gamberro, parece más un tebeo de Ennis que suyo, pero en DK2 a mi me demostró que siempre hay algo dentro de la gente con gran talento, que es un incorfomista ya que le hubiera sido muy fácil hacer un tebeo continuista, pero utilizó la continuación no solo para continuar con su exploración del héroe si no para tratar de reconducir un género que se había desvirtuado.
Yo a Miller al menos con los tebeos estoy dispuesto a seguir dándole mi confianza, aunque de vez en cuando se relaje en exceso.

Kanon
Kanon
Lector
20 octubre, 2010 10:29

Para mi, con mucho, lo mejor de Miller es su etapa en Daredevil, con especial mención a “Born Again”, que para mi gusto quizá podría ser el mejor cómic de superhéroes de la historia (con permiso de “Watchmen”, desde luego).

Grijaldo
Grijaldo
Lector
20 octubre, 2010 11:46

El puto amo.

Rub
Rub
20 octubre, 2010 12:26

El mejor Miller es el intermedio, el principio no es bueno y sus últimas obras no son mejores que digamos. Se mueve demasiado entre lo genial y lo ridículo.
 

SICKBOY
SICKBOY
Lector
20 octubre, 2010 12:26

a mi el dk2 me dio la sensacion de estar hecho en 3 o 4 dias….estoy seguro de k miller podía haber hecho muchisimo mas tanto kon el guión -no es kontinuista pero tampoko es nada profundo y se le va la pinza enormemente kon la utilizacion de los mass media-komo konel dibujo…..en su día lo espere komo agua de mayo pero los campos se kedaron muy muy sekos, spirit no la he visto pero x lo k me komentaron se pasó a su tan kerido eisner xlos kojoncetes, de todas estos ultimos tropiezos no hacen k pierda la fe en k pueda volver a hacer kosas muy grandes, a ver k nos depara kon su XERXES, yo lo comprare….

Luis Javier Capote Pérez
Autor
20 octubre, 2010 12:40

A mí me parece que lo mejor de Miller ya lo hemos visto. DK2 no hay por donde cogerlo y lo de Spirit fue un batacazo de los que hacen época.

Banshee
Banshee
Lector
20 octubre, 2010 13:13

A mi me parece que salvo algunas genialidades como Born Again, Año Uno y El retorno poco mas ha tenido bueno. Ese Hard Boiled que solo se salva el dibujo o ese DK2 por el que hasta el mismo pidio perdon (con lo arrogante que es) son solo son dos muestras de lo mediocre que peude llegar a ser.

Armin Tamzarian
Autor
20 octubre, 2010 13:17

Yo lo siento, tiene mi admiración por todo lo que ha hecho en los 80 y 90, Daredevil, TDK, Año Uno, Ronin, Sin City, 300 pero lo de ahora no tiene nombre. Ni TDK2, ni All Star Batman & Robin, que es una chorrada entretenida que nada tiene que ver con Batman (una historia de las gamberras de Ennis tiene deiz veces más poso que esa colección) y ya en el medio audivisual ni hablo. Ha sido de los más grandes y puede que recupere el pulso, pero haciendo obras que no dejan de ser bromas internas con las que sólo se ríe él no va a conseguirlo.

Mr. Bats
Mr. Bats
20 octubre, 2010 13:37

Joder, Armin, vengo de escribir en el artículo de Morrison y mira lo que me encuentro, jejej. Te preguntaré por qué consideras el All Star “una chorrada entretenida que nada tiene que ver con Batman” y lo de Morrison no. Para mí, tu frase define a las dos por igual. Aunque la de Miller es casi peor, pero es que él tiene constancia de las gamberradas que está haciendo y no arruina el trabajo de los demás. “Bromas internas con las que sólo él se ríe”… Bueno, yo también me he reído un rato. Eso de que mucha gente dijera que su Batman de Dark Knight era fascista… “¿Ah sí? Pues ahora sí que os voy a hacer un Batman fascista, hombre…” Tiene su puntillo.
Y, evidentemente, muy de acuerdo con todos en mi admiración, desbordada admiración, por todo su trabajo de los ´80 y parte de los ´90… ¡ES QUE ES TODO LA HOSTIA! Miller… torero!
Lo que no sabía es que apoyó la guerra de Irak… pffff, ya me estoy oliendo que lo dijo sólo para escandalizar… como escribió el AllStar sólo para escandalizar…

Jack of Hearts
Jack of Hearts
20 octubre, 2010 13:38

Como dice un amigo, Miller escribió la Biblia de Marvel: Daradevil Born Again. Sólo por eso tiene el mayor de mis respetos y mi admiración.

Armin Tamzarian
Autor
20 octubre, 2010 13:42

Joder, Armin, vengo de escribir en el artículo de Morrison y mira lo que me encuentro, jejej. Te preguntaré por qué consideras el All Star “una chorrada entretenida que nada tiene que ver con Batman” y lo de Morrison no.
 
Ja, ja, ja, mira, tengo el All Star Batman & Robin comprado, me gasté los 20 € que cuesta, fíjate si me gustará o no. Pero es un caso como el tuyo con el Batman de Morrison. Me divierte y me entretiene (y bueno, que el trazo de Jim Lee me pone mucho) tanto como para acabar la colección cuando editen el resto, pero para mí no es Batman, es Marv el de Sin City que le ha robado el traje a Bruce Wayne.

Tiegel
Tiegel
20 octubre, 2010 13:47

A mí Hardboiled me gustó mucho, pero es una obra que depende al 95% del dibujo y que del 5% del guión hay que descontar el porcentaje de la historia original de Philip K. Dick, así que de Miller poco queda.
 
¿Alguien se ha leido los comics de Martha Washington? ¿Qué tal están?

JAVIE
JAVIE
Lector
20 octubre, 2010 14:34

Yo soy optimista con Miller,siempre lo he sido,y sigo pensando que en materia de comic aun nos aguarda alguna sorpresa muy positiva.

Armin Tamzarian
Autor
20 octubre, 2010 14:36

Ojalá, a ver Xerxes qué tal.

JackHawksmoor
JackHawksmoor
Lector
20 octubre, 2010 17:42

HARD BOILED

Sputnik
Sputnik
Lector
20 octubre, 2010 17:57

A mí el primer volumen de Martha Washington (no he leído los otros) me gustó mucho en su día. También es cierto que no lo he vuelto a leer.

Armin Tamzarian
Autor
20 octubre, 2010 17:58

Lo que es algo innegable es que este hombre se está está estropeando físicamente a pasos agigantados. Desde la preproducción de The Spirit hasta hoy ha cogido un alarmante aspecto demacrado, espero que no tenga nada malo el buen hombre.

luis r
luis r
20 octubre, 2010 18:04

no puede ser, justo esta semana no compre El Pais Semanal, que mala suerte

johnny 99
johnny 99
Lector
20 octubre, 2010 18:58

a mi me sigue pareciendo un genio. un genio que se equivoca, pero un genio. lo mejor suyo me parece daredevil, estoy completamente de acuerdo con los comentarios vertidos sobre born again, no solo me parece uno de los mejores comics de superheroes jamas escrito, es una de mis obras literarias favoritas! MARTHA WASHINGTON es francamente recomendable, yo tengo los tres tomos editados por norma, y estan muy bien. all star me parece una obra menor, parece escrita para tocar los @#º%€ a los puristas de batman. eso si, me parece que como persona es un tipo extraño, sera que ideologicamente no me siento demasiado identificado con sus declaraciones

Armin Tamzarian
Autor
20 octubre, 2010 19:14

Sï, es un fachilla, pero eso poco importa si es buen autor, su idología es la suya y la mía es de mi propiedad, pero puedo disfrutar leyendo lo que escribe.

X-ternon
X-ternon
20 octubre, 2010 19:15

Yo también considero Born Again su trabajo más redondo, y como autor completo no sabría decir, su pro¡imera etapa en DD es muy buena pero como dibujante todavía está empezando a descubrir todas las cosas que puede hacer en una página, en ese aspecto DKR o Ronin son mucho más evolucionadas, aunque al ir experimentando va cogiendo y soltando elementos son obras gráficamente inestables aunque mucho mejores.

Tiegel
Tiegel
20 octubre, 2010 21:56

Ok, me apunto vuestras recomendaciones, Sptunik y Johnny 99

marc
marc
20 octubre, 2010 23:23

Y Frank Miller no merecería un ZN top? (yo por sugerir…) Por cierto, como ya habéis dicho algunos, Born Again una de los mejores historias jamás contadas en un cómic. 

zape
Lector
20 octubre, 2010 23:29

Más que retazos, despojos.

Ocioso
Ocioso
Lector
20 octubre, 2010 23:43

Ya que estais poniendo Born again en el olimpo de las obras maestras aprovecho para preguntar: ¿No os parece que la parte final con Nuke no pega ni con cola?

Alex Cruz
Alex Cruz
Lector
21 octubre, 2010 9:44

Despues de DK2 Frank Miller dio varios tumbos, los editores le dieron todas las libertades creativas y de ahi para adelante ya no hubo reversa al sentido comun. Su ego exploto con las adaptaciones de Daredevil, Sin City y Year One en la ultima adaptacion de Batman. Lo que hizo con el comic Batman & Robin fue una autentica chorrada y nunca lo va a reconcer pero el se hizo bolas con la pelicula de The Spirit. El guion de la pelicula en si esta bien, lo malo son las tan critcadas secuancias de accion algo ilogicas para la narracion de cine y mas afondo, Miller le extripo la fina e inteligente comedia a buen Spirit que de manera tan fina narro Will Eisner argumental y visualmente y le metio toda esas fantasias misogenas sexistas de sus comics con las que se ha masturbado y ñoñeado de lo lindo las ultimas tres decadas.
The Spirit debio haber sido una comedia con Ben Stiller de un detective listo deduciendo los casos haciendo una parodia de Sherlock Holmes; medio atolondrado con las mujeres a las que le causa curiosida por su fama de heroe enmascarado; y siempre lo apuñalean o le disparan en sus andanzas nocturnas y al otro dia amanece en el hospital o la morgue como si nada por el pacto que tiene con la muerte. Ese es el Spirit de Will Eisner el cual nunca veremos en el cine gracias al gran genio de Frank Miller que siempre quiere reinventar las creaciones de otros. Le funciono con Daredevil, con Batman pero no con The Spirit.

Tiegel
Tiegel
21 octubre, 2010 10:39

Ocioso, yo en su día pensaba que la zurra con Nuke  estaba en el recopilatorio simplemente porque eran los números siguientes, no porque fuera parte de Born Again. Con el tiempo, creo que está ahí porque es donde Daredevil vuelve a presentarse al gran público. Todas las cosas por las que ha pasado sólo las saben él y Karen Page, pero desde que aparece Nuke, la gente (y sobretodo los Vengadores) vuelven a saber de Daredevil. Como Daredevil está integrado en el Universo Marvel, yo lo veo necesario, aunque si no fuera así me sobraría completamente.

johnny 99
johnny 99
Lector
21 octubre, 2010 17:38

los vengadores nunca me han parecido mas poderosos que en born again, el contraste con el propio dd, un hombre normal por asi decir, es maravilloso. aparecen majestuosos.

Tachuela
Lector
21 octubre, 2010 21:58

Ocioso, en las primeras lecturas yo también pensé lo mismo, pero con el tiempo me di cuenta de que después de “resucitar” el personaje tenía que “vivir” para demostrar que la redención había servido para algo. Además, encaja muy bien con el clásico “dios y patria”.
 
Hubiese quedado menos pegote si Nuke hubiese aparecido en alguna viñeta suelta del primer número de la saga, por otro lado.

marc
marc
21 octubre, 2010 22:33

Pues a mi al principio también me chirrió lo de Nuke, pero luego lo encontré adecuado. El hecho de emplear a ese sicópata demuestra hasta qué punto se ha llegado a obsesionar Kingpin con Matthew Murdock, porqué es incapaz de pensar en la matanza que va a provocar, lo que acaba por provocar su propio descrédito. El fiel reflejo de un hombre dominado por su obsesión.

Sombra Azul
Sombra Azul
22 octubre, 2010 10:44

Miller marcó una época… que ya no esta. Esta fuera de su tiempo. Se ha quedado anticuado y no tiene nuevas ideas.

bruce39
bruce39
Lector
23 octubre, 2010 4:08

y que decir de la karen page drogadicta???? o la composicion de paginas que Mazuchelli armo para esa obra????,me uno a su opinion,una puta obra de arte….

johnny 99
johnny 99
Lector
23 octubre, 2010 17:29

revisando mi coleccion he recordado otra obra cumbre de miller, quizas la ultima que escribio: el hombre sin miedo, con un jrjr en su mejor momento a los lapices, un relato precioso sobre la forja de un heroe. por favor frank, vuelveeeeee!!!!

Juan Carlos
Juan Carlos
2 febrero, 2011 17:33

Hola, Diego
Acabo de descubrir este artículo tuyo (varios meses después de ser publicado) y me gustaría tomarte la palabra respecto a lo que dices en el último post. Me he quedado con ganas de saber más. En las entrevistas siempre hay perlas que se quedan en el tintero por falta de espacio o por considerarse menos relevantes para el lector medio. Así que estaría interesado en que Javier Heras (muy bueno el artículo, por cierto) profundizase en el tema, si es posible. Menos Gucci y más Miller, los detalles que les proporcionaron Klaus Janson, Denny O’Neil, Paz Vega y demás consultados, más detalles de la entrevista en sí, etc. Gracias por adelantado.