La despedida de la Justice League of China

Despedimos como se merece a una de las series más arriesgadas de DC en los últimos años, que partía con un pecado original, pero que ha sabido ofrecer 24 números de gran calidad.

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Las cancelaciones son una triste realidad del mundo de los cómics. A veces es una lógica realidad. Otras, una buena realidad. Pero siempre hay algo que lamentar en la despedida de una serie, ya sea por el fin de un proyecto que prometía, el fracaso de una idea, la marcha de un equipo creativo que se ha de separar o la desaparición de un personaje. Todos estos elementos los encontramos en el adiós momentáneo, aunque puede ser definitivo, del Nuevo Super-Man y la Liga de la Justicia de China tras su cancelación en el número #24, publicado el pasado mes de junio.

Este era un proyecto arriesgado, desde el punto de vista comercial. Aunque, obviamente, ha sido una serie disfrutable para cualquier público apasionado de los cómics de superhéroes, no hay que olvidar que a muchos potenciales lectores les echaba para atrás la ambientación y localización de la trama. Y vender en el mercado oriental un Superman de origen chino era una gran idea, de primeras, para ese mercado. Pero para el americano podía ser más difícil, aunque la cantidad de población asiática o descendente es muy grande, era muy ambicioso pensar en la posibilidad de sustentar este título con un óptimo nivel de ventas, que se entiende que ha sido éste el motivo del cierre.

Ha sido una serie que ha sobrevivido dos años, 24 números mensuales, que ya sonó con fuerza para ser la primera cancelación de la era Rebirth hace más de un año. Sin embargo, el apoyo social de los fans hizo que DC le diera otra oportunidad tras el número #19, renombrando la serie originalmente llamada New Super-Man como New Super-Man and the Justice League of China. Una idea muy acertada, pues desde los primeros números Kong Kennan compartía protagonismo con Wang Baixi, Bat-Man y Peng Deilan, Wonder-Woman. Más adelante, también con Flash, Avery Ho. La cohesión del equipo, su carismática caracterización y la intensidad de las aventuras ha hecho de esta sección de la Liga de la Justicia una más que interesante formación, de la que se esperaban muchas más historias. China es un país inmensamente grande y con una cultura enorme como para seguir dando de sí más y más aventuras.

Esa ha sido, principalmente, una de las características más distintivas de este título: la influencia de la cultura china. Gene Lueng Yang ha sabido combinar el género con un sabor chino que ha resultado muy enriquecedor. El control Qui interior de Kennan para activar sus poderes, el orden de los reinos de la existencia según las historias de los monjes budistas, conceptos de taoismo y mitología oriental en general como el dragón rojo de Jade, eran elementos que le daban singularidad a la serie. Además, la diferencia de la organización de los superhéroes, controlados en un primer momento por el Ministerio de Defensa chino, muy lejos de la autogestión de la JLA y del individualismo tradicional de los personajes americanos. Cierto es que ha sido una cabecera que ha tenido que edificar un universo y presentar en ella a todos los trasuntos chinos, pero también lo es que desde el principio todos mostraban un afán por trabajar unidos. El complemento político y social de China, con su contraste con el americano, no ha faltado tampoco en estas páginas, sobre todo en el primer arco argumental.

El origen de los personajes ha resultado ser muy interesante, poniendo sobre la mesa otros conceptos que alejaban a las identidades humanas de sus réplicas americanas. Por ejemplo, Kong Kennan era muy distinto de Clark Kent, con un pasado turbulento de sus padres sostenido por la presunta muerte de su madre, la doble vida secreta de su padre, su carácter abusón y macarra antes de someterse al experimento que le convierte en Super-Man. Con el paso de los números ha evolucionado y su carácter ha llegado a ser el que la S le exigía. Y Baixi no era Bruce Wayne, ni de lejos. De hecho, físicamente no era la clásica representación de un justiciero que ha perfeccionado su forma física para combatir el mal. Era, coloquialmente dicho, gordo. Aunque fueron estilizando su diseño discretamente. Además, se había formado en la academia de Bat-Man, donde forman a los jóvenes para llegar a convertirse en héroes. Osea, una producción en cadena de Hombres y Mujeres Murciélago. Robin no era un humano, sino un robot que recordaba más a Skeets, el inseparable compañero de Booster Gold.

Wonder-Woman no era una princesa ni una amazona, sino una serpiente verde que en un tiempo ancestral supo controlar su Qui para transferir su yo del reino animal al humano. Y Flash era una mujer. Y también el único personaje de la serie que tuvo su primera aparición en otra cabecera, concretamente en The Flash #3, y fue orientada por el propio Barry Allen y Meena Dhawan antes de convertirse en Negative Flash. Avery, la velocista de origen chino-americano, iniciaba su carrera en el bando de los malos, formando parte de una banda de mercenarios terroristas liderados por China White, antes de formar parte de la JL de China. Los Green Lantern son un auténtico cuerpo de policía al servicio del Gobierno de China. Y Aqua-Man, aunque el propio Arthur Curry afirmaba en el #17, durante un choque fortuito entre ambas ligas, que era imposible que él tuviera una réplica china, también existe en este mundo. Se trata de Ahn Kwang-Jo, un mutante de Korea del Norte con poderes similares a los del rey de Atlantis. Y no hay que olvidar a la trasunta de Lois Lane. Laney Lan, que también es periodista, pero que no es el principal interés romántico de Kong Kenan y su carácter es más juvenil y desenfadado.

En el artículo que el verano de 2017 dedicamos al primer aniversario de Rebirth, ya destacaba esta serie como una de las revelaciones del año en DC. Principalmente porque no había resultado ser solo un trasunto de Superman. No era como los personajes de otras editoriales que han transformado el concepto para crear su propio mito, como Superior, Samaritano, Supreme, Plutoniano o Sentry, por citar unos pocos. Se parecía más a Invencible, por el tono cargado de semi comedia con puntos muy serios, mucha acción, desenfreno, un equipo de compañeros con mucho buen rollo y mucha originalidad, partiendo de ideas clásicas. Era un soplo de aire fresco.

Gene Luen Yang, que ha sido el guionista en todos los números excepto el #19, una historia de transición escrita por Mariko Tamaki antes del renombramiento de la serie, ha sabido crear un mundo con identidad propia. Ha adaptado magistralmente todos los conceptos y personajes clásicos americanos, transformándolos bajo la influencia cultural china. Hasta el punto de que no solo ha llegado el diseño de los personajes, con sus orígenes y sus poderes, sino hasta detalles como el escudo de Super-Man. Hasta el #18 era una S distinta a la clásica, dentro en un octágono y cada uno de los lados representaba un trigrama que encerraba cada uno de los poderes. Cada trigrama representaba también una parte del cuerpo de Kenan que focalizaba un poder. Finalmente, cuando consigue dominar todos sus poderes el escudo se transforma y pasa a ser el clásico pentagrama irregular del traje de Superman, pero en lugar de la S lleva en su interior el balance del Yin y el Yang, reinterpretado a diferencia del tradicional círculo.

Momento de la transformación del escudo.

El buen uso de la relación entre Super-Man y Superman ha sido uno de los puntos fuertes de la serie. Tras unos primeros números en los que se hablaba de la muerte del original, refiriéndose al Superman New 52, la historia avanzaba por sus propios derroteros y se llegó a pensar que tardaríamos en ver a los dos supers juntos. Pero el momento llegó, aunque fuera de la colección. En Superman #14, con motivo de la saga Multiplicity, un arco argumental que podría haber dado para una historia muy larga, que finalmente fue rematada pobremente en solo tres números. Tomasi y Gleason planteaban un guión en el que una criatura viajaba dimensión por dimensión, capturando y encerrando versiones de Superman. Y en nuestra Tierra el Superman actual era Kenan, puesto que el real era el pre-flashpoint tras la muerte del de New 52. Una situación paradigmática y muy original. El papel del Kenan era pobre en estos números, pero aún le daba tiempo a una amistosa charla entre los dos superhombres. También llegó el cameo de Superman en New Super-Man #9, cuando Kenan visitaba Metrópolis como guardaespaldas de Lex Luthor a petición de éste. Y es también muy destacable su paso por Action Comics en los números #978, #981-984, luchando como miembro de la superfamilia junto a Supergirl, Superwoman, Steel, Lex Luthor y el auténtico Superman. Un momento entrañable.

New Super-Man y Superman, Kenan y Clark, charlando amistosamente.

¿Qué futuro le espera a Kong Kenan y los demás miembros de la Justice League of China? El equipo ofrece muchas posibilidades pero su regreso es incierto. Este año Super-Man ha aparecido en los números #26-29 de Deathstroke, en The Silencer #5-6 junto a Bat-Man y con el resto de la liga ha tenido una efímera participación The Flash #39. Por su parte, el padre de las criaturas, Gene Luen Yang ya ha tenido vida después de la caída de este, su mejor proyecto hasta la fecha. Ha participado en The Terrifics Annual #1. Por el talento que ha demostrado durante estos dos años, que le ha dejado en una posición mucho más valorada que tras su paso por Superman los días de DC You, debería recibir el encargo de guionizar pronto otra serie en la que pueda dar rienda suelta a su creatividad y su estilo narrativo. Estaremos atentos a su trayectoria.

No debemos olvidarnos de citar a los dibujantes que han ofrecido su arte en esta serie. Han sido varios, provocando unos cuantos cambios de estilo, con un resultado bastante satisfactorio aunque con algún contraste. Viktor Bogdanovic fue el primero, dibujó diez números. Le sigueron Billy Tan y Brent Peeples, que ha sido el encargado de toda la etapa final. Los tres fueron creando su propia identidad gráfica, fundiendo su estilo. Personalmente, me quedo con el trabajo de Bogdanovic, que hubo números en que estuvo coloreado por Michael Spicer a un nivel altísimo. Pero para gustos…

El Nuevo Super-Man integrado en la Superfamilia.

La Liga de la Justiica de China tenía aún muchas historias que contar, muchas aventuras en las que embarcarse y demostrar que era un equipo muy bien cohesionado, con mucha personalidad, una perfecta conjunción de caracteres y poderes originales. Claro está que su ambientación puramente asiática y la etiqueta de “trasuntos” no se la habrán podido quitar a ojos del público mainstream, pero cada uno de los peronsajes ha demostrado con el paso de los números que era un personaje propio, más allá del origen replicante de otro personaje americano. Ese ha sido su pecado capital, pero para el recuerdo está la cantidad de momentos en que han demostrado que tenían un gran potencial por sí mismo como para protagonizar sus propias historias, olvidándose de que vienen de una reinterpretación.

Solo el tiempo nos dirá si Kong Kenan vuelve a enfundarse el traje rojo, con la capa negra (por cierto, tremendo parecido al traje del Hijo Rojo) con el emblema del yin y el yang. O si, tristemente, como sus homónimos de otras tierras Captain Carrot, Super-Martian, Ultraman, Val-Zod, Calvin Ellis, Salden, Super-Chief, Squad Superman, Sunshine Superman y el querido Superman comunista entre otros muchos, se queda en el limbo en el que habitan los personajes de DC que pasan a un olvido indefinido hasta que llega una gran saga, o un arco en el que aparecen en alguna viñeta, de fondo, recordando a los lectores que un día existieron y fueron grandes.

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Víctor José RodriguezStasis Recent comment authors
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