V de Vigilantes: Bibliografía especializada (XI)

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A lo largo del tiempo, en esta columna se han ido citando diversos libros que considero de cabecera. Obras de autores (españoles y extranjeros) que han dedicado parte de su labor docente, investigadora, analítica… o simplemente teórica a hablar de los cómics, a pensar en ellos y a abordarlos desde varios puntos de vista. Como os avancé en el primero de los textos dedicado a la bibliografía especializada, era necesario hacer algo para compilar todas esas obras; una especie de guía que, sin ser demasiado extensa, sirviera para que todos pudiéramos hacernos una idea sobre lo que trata cada libro, de qué ámbito provienen sus autores y cuáles son los puntos fuertes (y débiles, si los tiene) de cada obra.

Hoy aparecerá aquí la ficha de otra obra. Os recuerdo, queridos lectores, que a la hora de enfrentarme a este tema pensé que lo mejor sería crear una especie de ficha de cada ejemplar, donde aparecieran su título, su autor, su editorial, el año de publicación y el lugar (son datos básicos para luego buscarlos); además de algunos datos biográficos de sus autores y una reseña explicativa de sus índices y discursos.

Continuamos en esta ocasión con un libro introductorio al mundo de los cómics de superhéroes, donde tienen cabida los orígenes de algunos personajes, píldoras anecdóticas de las editoriales y buena parte de las adaptaciones cinematográficas. Una obra que ha sido realizada por el francés Phillippe Guedj y que cuenta, además, con un apartado íntegramente dedicado al cómic superheróico español, a cargo de Rafael Marín. Un librito tremendamente recomendable para repasar de forma amena todo este mundillo de viñetas y héroes con poderes. Un librito muy atractivo visualmente, que, además, se puede leer de seguido o artículo por artículo.

Cómics. En la piel de los superhéroes

Autores: Phillippe Guedj (con la colaboración especial de Rafael Marín)

Editorial: Ediciones Robin Book (dentro del sello Ma non troppo)
Barcelona, 2007

Nº de páginas: 144

“Quien escribe estas páginas tenía cinco años cuando, un mes de diciembre de 1976, leyó su primer Strange, comprado sin pensar por su padre, el cual no podía siquiera sospechar la adicción que iba a provocar. En la portada, marcada con el lema ‘a todo color’, y hermosa como un Rembrandt para un crío de mi edad, el Capitán Marvel encajaba un rayo plateado, lanzado por un villano con armadura. Dentro, seguían las aventuras del héroes, y luego de Daredevil, Iron Man y Spider-Man […] Era mucho más bonito, mágico e interesante que cualquier cosa que hubiera leído hasta la fecha. Spider-Man se convirtió rápidamente en mi preferido, casi mi mejor amigo (también tenía amigos en la escuela, ¡no hay de que preocuparse”.

Así comienza Phillippe Guedj este libro, que lleva por subtítulo (ilustrativo y temático): “Auge, caída y resurgir de los superhéroes”. Muchos lectores de cómics se sentirán identificados con las palabras del francés. Muchos recordarán sus momentos de la infancia, aquellos en los que su padre, su madre, su abuelo o su tío (por poner algunos ejemplos) les regalaron (o les compraron) su primer tebeo. Muchos recordarán aquellas primeras sensaciones al pasar las páginas; aquellas emociones ante las aventuras de aquellos extraños personajes que conocíamos por primera vez. Y sí, aquí ya empiezo a utilizar el plural porque yo mismo me encuentro en ese target de público. Yo mismo aún mantengo perfectamente vívidos aquellos primeros recuerdos de mi infancia entre viñetas.

Cuando escucho o leo la palabra público siempre me acuerdo de Mariano José de Larra y su famoso artículo titulado, “¿Quién es el público y dónde se le encuentra?”. El autor de esta obra no tiene ese problema, no se formula ninguna pregunta, él sabe a quién va dirigido el libro y qué papel tiene quien lo escribe: “El volumen que el lector tiene en las manos no es la obra de un erudito especialista en superhéroes. Confieso que, lo más probable, es que no les diga nada nuevo a los profesionales. Tampoco emitirá una definición previa y docta de lo que es un superhéroe, ni dirimirá la controversia sobre el papel preciso de Stan Lee en la leyenda de Marvel. Se trata más de una gran magdalena con destino a lectores neófitos, o para los que antaño leyeron a los superhéroes, para abandonarlos luego, aunque la benevolencia que les prodigan sigue intacta. Y de un medio para que el autor declare su gratitud a aquellos héroes que le acunaron en la más tierna edad. ¡Excelsior! (copyright de Stan Lee)”. Su franqueza se agradece, al igual que se agradece el cuidado diseño de la publicación, el formato elegido (pequeño: 19×15 cm, más bien cuadrado, y ligero) y su tono, muy acorde con lo que está narrando.

Guedj es un periodista francés independiente que suele trabajar como freelance y mayoritariamente para revistas. Gala, Studio Magazine, TV Grandes Chaines, TGV Mag y Télérama… son sólo algunas de las publicaciones que han contado con su firma. Este joven francés ha sido autor de varios artículos sobre la actualidad de los superhéroes (experiencia que de seguro le ha servido bien para la elaboración de este libro que nos ocupa, que no deja de ser una suerte de compilación de artículos organizados en diversas áreas) y, en el año 2004, realizó una de las últimas entrevistas a Christopher Reeve, el mítico Superman cinematográfico, para el Festival Cinematográfico Julio Verne de París.

“Sólo los críticos más recalcitrantes se empeñan en negar la importancia de las historietas de superhéroes en la cultura popular contemporánea. Muchos de ellos tal vez lo hagan llevados por sus prejuicios, al considerar que jamás alcanzarán las cotas de lo que debe ser una verdadera obra de arte. Quizá no les falte razón, aunque no estaría de más recordarles que esas disquisiciones, muchas veces, están fuera de lugar”, explica.

Durante las 144 páginas del libro, Phillippe Guedj expone un discurso basado en la anterior premisa y lo divide en ocho grandes apartados, que a su vez se subdividen en pequeños artículos distintos y relacionados, más unos anexos (que constituyen un importante aditivo a la obra).

El primer capítulo lleva por título: “En las fuentes del mito”. Aquí, dividido en seis partes, el autor pretende dar una visión general sobre los personajes precursores de las historias con bocadillos, desde Yellod Kid y The Katzenjammers Kids; además de comenzar a reconocer a algunos de los autores más importantes de la industria, como Jerome Siegel, Joe Shuster, Jack Kirby o Stan Lee. Todo ello desde la curiosidad y la anécdota.

En “Superhéroes en crisis”, el segundo capítulo, se habla del tema del Comics Code y la famosa obra de Fredric Wertham, La seducción de los inocentes, acérrimo enemigo de los cómics, al que se sumaría Jean-Paul Sartre, como se puede leer en uno de los subapartados. Además, el autor explora la censura que se vivió en el medio desde entonces, menciona la crisis que sufrió Marvel en los noventa y repasa dos momentos clave (uno de Marvel y uno de DC): la muerte de Superman y la creación del universo de Heroes Reborn.

El tercer apartado tiene por nombre “Choque de titanes” y aquí se centra en algunos datos y algunas anécdotas de las dos grandes editoriales, las citadas Marvel y DC Comics. “A la derecha, DC Comics, honor de la Historia de los Cómics, fundadora del héroe de culto Superman, así como de Batman, Wonder Woman y Flash. A la izquierda, la aspirante, Marvel, que tiene en su palmarés al inamovible Spider-Man, así como los Cuatro Fantásticos, Hulk y los X-Men. El combate es de alto nivel, a imagen del crossover Superman versus The Amazing Spider-Man”. El capítulo está repleto de pequeñas curiosidades, al igual que el siguiente: “Del papel a la pantalla: La aventura sigue”.

En este cuarto, se sigue un repaso por los casos más importantes de las adaptaciones de cómic a otros medios, empezando por el Superman radiofónico de Bud Collyer, siguiendo por otros dos hombres de acero (George Reeves y Christopher Reeve), y haciendo pequeñas paradas en otros héroes catódicos como Blade, Spider-Man, los X-Men o los Cuatro Fantásticos. El capítulo termina con un artículo sobre la serie de televisión Héroes y sus reminiscencias del noveno arte.

“España y los superhéroes”, el capítulo escrito por el autor patrio Rafael Marín, ocupa el quinto lugar. “Los superhéroes, como los dioses de la Antigüedad clásica, trascienden fronteras. Son la nueva mitología de nuestro tiempo y encuentran bardos que cantan (o dibujen) sus hazañas en todos los puntos del mapa”, escribe el español como entradilla. Carlos Pacheco, José Luis García López, Salvador Larroca y Pascual Ferry, entre otros nombres destacados, comparten páginas con Superlópez y con los personajes de Iberia Inc..

Al llegar al sexto epígrafe el tema se pone un poco más serio ya que ése es el capítulo elegido para hablar de “Los superhéroes y la política”. “Drogas, racismo, homosexualidad… al final, escasos son los temas sociales que no toca la oleada de los comic books“, se expone. Aquí hay artículos sobre Spider-Man y como Stan Lee se saltó el Comics Code para escribir una historia sobre los efectos perniciosos de la droga; sobre cómo el Capitán América se enfrentaba (cómic sí, cómic también) contra la figura de Hitler; sobre lo que supuso la aparición de Pantera Negra, el primer héroe negro; sobre la lucha de Thor contra los comunistas; sobre Spider-Man y los sentimientos de impotencia post 11-S; sobre la homosexualidad, representada en el personaje de Estrella del Norte, y sobre la drogodependencia de Speedy, el compañero de Flecha Verde.

“En un principio, Superman encarnada a un malvado; Hulk era gris; Iron Man, un anticomunista feroz; Batman tenía alas, y Wonder Woman era una princesa amazona”. Cada personaje tiene un comienzo y luego ha ido evolucionando a medida que los tiempos (y los equipos creativos: guionista, dibujante y editor) cambian. En “Los orígenes de…”, el séptimo apartado, Guedj se detiene en Spider-Man, los X-Men, Iron Man, Hulk, Superman, Batman y Wonder Woman, para contar sus principios. Todo ello, como no podía ser de otra forma, por medio de la anécdota y la descripción narrativa.

“Patada al culto” es el título del último capítulo, donde se recorre la evolución que sufrió el medio en los últimos años, centrándose en las figuras de Frank Miller (Daredevil y Batman) y Alan Moore (Watchmen), en la editorial Image Comics (como paradigma de un cambio de rumbo) y en dos acontecimientos clave de las dos grandes: Crisis en Tierras Infinitas y el nacimiento del universo Ultimate.

La obra se complementa con una serie de anexos, entre los que destaca “Superhéroes: Cronología” en unas páginas finales que trasladan los hechos más importantes relacionados con el mundo del cómic en general y con los superhéroes en particular a píldoras de información repartidas por años (comenzando en 1934 y terminando en 2006, año de publicación del libro en su versión original). Aparecen también como anexos algunos títulos cinematográficos que, por aquel entonces, aún no habían llegado a las salas de cine. En este punto se puede observar, a modo de curiosidad, que para 2009 estaban previstas las películas de Thor y del Capitán América (que se estrenarán en 2011). Tras ello, una breve bibligrafía (demasiado escueta, a mi juicio) ; unos links a varias webs (también algo escasos) y unos cuantos agradecimientos.

El libro forma parte de la colección ShowTime, dentro del sello Ma non troppo deEdiciones Robin Book, editorial fundada en 1990 en Barcelona y que siempre se esfuerza en ofrecer obras de calidad, de autores de reconocido prestigio dentro de sus ámbitos, en cada sello y colección temática que tienen. Además, también se caracterizan por cuidar sus ediciones de libros y por utilizar un avanzado diseño en los mismos. Todo ello se puede aplicar a la publicación que tenemos entre manos. Su estilo se reconoce en cada una de sus páginas, consiguiendo que Cómics. El la piel de los superhéroes tenga un atractivo pop en sí mismo, gracias en parte a las tipografías seleccionadas, a la colocación de los elementos (textos, símbolos e imagenes), al uso de los colores y a su cuidada maquetación. Las imágenes, perfectamente seleccionadas, completan el conjunto.

Quizá el único “pero” que tiene es que parece que no se hayan molestado demasiado en investigar, a la hora de traduccir, en los nombres que los personajes tienen en castellano, y en muchos casos nos encontremos con nombres un tanto chocante (provienen de la traducción francesa y luego del francés lo han traducido al español). Por ejemplo: Caballero Fantasma (Ghost Rider), Diablo (Rondador nocturno), Doctor Fatalis (Doctor Muerte), El Caíd (Kingpin)… y algunos otros. Este pequeño detalle emborrona, en cierta medida la obra, dejando un poso agridulce en la lectura.

Aún con eso, se trata de un libro tremendamente recomendable, sobre todo para aquellos más profanos en los detalles que se esconden en el noveno arte, pero muy introductorio. Este tipo de material vendrá especialmente bien a los informadores que necesiten conocer algunas cosas sobre los cómics de superhéroes (periodistas a los que les encargan hablar de una adaptación de cine, por ejemplo). Aunque los más versados también encontrarán algunas anécdotas que desconozcan y, además, volverán a vivir, con sentimiento nostálgico, aquellos recuerdos asociados a la lectura de los primeros tebeos. El autor no pretendía nada más, así que lo ha conseguido.

“El propósito de este libros no es plantear una nueva visión del género ni mucho menos reivindicar la figura del superhéroe. […] Sus historias enrevesadas, sus uniformes extravagantes, sus diálogos pretendidamente solemnes, trufados de onomatopeyas y estallidos en cuatricomía, se han convertido para muchos lectores en uno de los recuerdos más vívidos de esos días infantiles que aún podemos atisbar de reojo en las páginas de un tebeo. Nada más y nada menos”.

Comentario

Con esta nueva obra de hoy continuamos formando nuestra biblioteca especializada particular. Todos los ejemplares que en ella colocaremos tendrán en común el formar parte de un corpus específico sobre teoría, divulgación e investigación. Libros que poner, como digo siempre, en nuestras estanterías, junto a nuestros tebeos.

Aquí os dejo el vínculo del listado provisional que he elaborado, con todas las demás obras que intentaré localizar para ir, poco a poco, reseñando y apuntando por aquí (algunas de ellas ya han sido “fichadas”); además, vuelvo a invitaros a añadir vuestras aportaciones bibliográficas. Sigo con la búsqueda.

Nos leemos.

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jorgenexo
jorgenexo
9 marzo, 2011 17:40

Vamos, que la obra plantea el consumo de tebeos de superhéores como algo exclusiva o fundamentalmente ligado a la infancia, ¿no?

jorgenexo
jorgenexo
11 marzo, 2011 11:28

OK. Me lo había parecido por un par de citas literales, sobre todo por esa de: “se han convertido para muchos lectores en uno de los recuerdos más vívidos de esos días infantiles que aún podemos atisbar de reojo en las páginas de un tebeo.” Como si leer tebeos pijameros por parte de adultos “normales” sólo tuviera sentido dentro de un contexto de búsqueda de la infancia perdida y de forma excepcional. Aunque alguien que los define como los define “sus historias enrevesadas, sus uniformes extravagantes, sus diálogos pretendidamente solemnes, trufados de onomatopeyas y estallidos en cuatricomía” es lógico que tenga tal percepción.
Aunque seguramente tenga razón, qué le vamos a hacer.