ZN Series – Especial True Detective. El nihilista y lovecraftiano thriller policíaco de Nic Pizzolatto

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Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación podría ser, como el tiempo, una simple ilusión humana, pero si aún no estás preparado para viajar a Carcosa y temes los spoilers no cruces las puertas de la percepción delimitadas por esta advertencia. Mientras tanto… Alégrense. La muerte no es el final. Alégrense.
 
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Género: Policíaco, thriller, crimen, drama
Creador: Nic Pizzolatto y Cary Joji Fukunaga
Dirección: Cari Joji Fukunaga
Guion: Nic Pizzolatto
Reparto: Matthew McConaughey, Woody Harrelson, Michelle Monaghan, Michael Potts, Tory Kittles, Kevin Dunn, Alexandra Daddario, Charles Halford, J.D. Evermore, Glenn Fleshler, Shea Whigham, Joe Chrest, Dane Rhodes, Michael Harney, Jay O. Sanders, Lili Simmons, Johnny McPhail, Jim Klock, Garrett Kruithof, Dana Gourrier, Madison Wolfe, Meghan Wolfe, Jackson Beals, Erin Moriarty
Producción: Anonymous Content
Canal: Home Box Office (HBO)
País: Estados Unidos

 

“Todo era el mismo sueño, un sueño que tenías en una habitación cerrada, un sueño sobre ser una persona y como en muchos sueños hay un monstruo al final de él”

En abril de 2012 la cadena americana de televisión por cable HBO acordó con el escritor y guionista Nic Pizzolatto (The Killing) y el director Cary Joji Fukunaga (Jane Eyre) la creación de la primera temporada de ocho episodios de una serie de corte policíaco que al igual que otros programas catódicos como la romcabolesca American Horror Story adoptaría el formato de antología, o lo que viene a ser lo mismo, que cada temporada sería independiente, relataría una historia diferente (aunque todo apunta a que unas estarán conectadas de alguna manera con otras) y contaría con un reparto distinto. Así nació True Detective, la serie sensación de lo que llevamos de este 2014 que nos ocupa.

Esta primera entrega de ocho episodios está protagonizada por el recientemente oscarizado actor tejano Matthew McCounaghey (Dallas Buyers Club, El Lobo de Wall Street) y el no menos talentoso Woody Harrelson (El Escándalo de Larry Flint, Asesinos Natos, No Es País Para Viejos) que estaban tan seguros de la calidad del producto en el que se iban a implicar como actores que incluso llegaron ambos a ejercer como productores ejecutivos junto a Nic Pizzolatto y Cary Joji Fukunaga. De manera bastante atípica esta primera temporada de True Detective está escrita y dirigida en su totalidad por los creadores de la misma, algo poco habitual en la televisión americana, que normalmente ofrece productos en los que el creador de la obra escribe el episodio piloto (y puede que los dos o tres siguientes) para que un director ducho en el mundo de las series o un cineasta reputado lo ruede para darle el tono y la puesta en escena que después otros realizadores tomarán como punto de partida para el desarrollo estilístico del programa.

True Detective ha sido un rotundo éxito, con sus tres primeros episodios no hizo demasiado ruído, pero el cuarto (y su potente plano secuencia que ha sido visto por toda la red) ya dio muestras esclarecedoras sobre la calidad de la última creación de la HBO. Capítulo a capítulo la odisea de los agentes Marty Hart y Rust Cohle por los recovecos más oscuros del estado Lousiana ha ido ganando adeptos que se han enganchado al tono tenebrista y enfermizo de su alambicada trama llena de referencias fílmicas, literarias (e incluso del mundo del noveno arte como ha confesado el mismo Nic Pizzolatto) llegando a un memorable último episodio que ha batido récords de audiencia para la cadena que emite el programa en cuestión. En España esta devoción (en ocasiones casi obsesiva, ya sabemos como son los fans que son capaces de diseccionar de manera concienzuda hasta el úlitmo detalle) también se ha dejado notar saltando hace poco la noticia de que incluso en cines de Madrid y Barcelona se van a realizar maratones para ver en sesión continua los ocho magníficos episodios de esta serie en la que nos vamos a sumergir en la siguiente entrada en la que Juan Luis Daza y Jordi T. Pardo nos contarán sus impresiones después de su final y José Torralba nos ofrecerá una interpretación de la misma relacionada estrechamente con el cómic.

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En las montañas de la locura, por Juan Luis Daza

Nic Pizzolatto y Cary Joji Fukunaga han conseguido en una sola temporada de su serie lo que hasta a Vince Gilligan le costó dos o tres con la pletórica Breaking Bad. Convertir su proyecto en un producto de culto, un fenómeno que ya arrastra una más que considerable horda de fans a nivel mundial que bebe los vientos por el programa, sus personajes y el microcosmos que han ido diseñando sus dos creadores a lo largo de sus ocho compactos episodios. True Detective es mucho más que un drama o thriller policíaco, ya que como obra principalmente hunde sus raíces en visiones del mal primigenio que van desde el imaginario lovecraftiano (la referencia directa al autor de Providence con Carcosa) hasta la ofrecida por David Lynch y Mark Frost en la mítica Twin Peaks (esa Logia Negra extendiendo su diabólica influencia a lo largo del pueblo homónimo o de Deer Meadow en la película precuela/secuela para la pantalla grande por medio de la presencia del espíritu errante Bob). Con una estructura narrativa deudora de Sospechosos Habituales de Bryan Singer y Christopher McQuarrie con la que comparte el relato por medio de flashbacks durante un interrogatorio policial para dar con un brutal asesino que tiene no poco de leyenda o mito y aunando la mirada del David Fincher de Seven o Zodiac (asesinatos ritualistas de corte religioso, un criminal sin rostro, obsesivos agentes de la ley investigando el caso que ven menguar hasta su salud por la implicación en el mismo) con el árido nihilismo y existencialismo desencantado del Cormac McCarthy. de No Es País Para Viejos.

Director y guionista (creadores ambos del programa en su totalidad) nos afirman como narradores que hay algo aterrador, algo impío en la América retratada en esta True Detective que nos ocupa, como si anidara en su interior una criatura bífida y reptante, al acecho, siempre a punto de mostrar sus fauces para devorarnos vivos. Esa Louisiana profunda de paisajes lacónicos y apagados hasta cuando la naturaleza se muestra en todo su esplendor apesta a bar de carretera, a pesticida, a cadáver en descomposición, a podredumbre económica y moral, a fundamentalismo religioso e industrialismo anticuado y obsoleto. Una localidad anclada en un pasado (como la que se retrataba en ese clásico llamado La Matanza de Texas del hoy muy olvidado Tobe Hooper, obra a la que nos retrotrae estéticamente esa casa atestada de inmundicia que ocupa gran parte de la trama central del último episodio) que sirve como perfecto caldo de cultivo para el nacimiento de una secta satánica de depravados sexuales cuyo posible origen está en una iglesia con un líder pedófilo o la forja de un criminal tan retorcídamente enfermo que trasciende del plano terrenal antojándosenos su procedencia, por inhumana e irreal, como localizada en una dimensión paralela aposentada en la más pura esencia del mal como concepto.

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Woody Harrelson y Matthew McConaughey en True Detective

Pero si de trascendencia tuviéramos que hablar, de encontrarse en un nivel superior (no por ello más cómodo o asentado en una realización personal o existencial y si más bien visto como una tortura física o psicológica) a sus semejantes tendríamos que hablar de Rust Cohle, el detective perfecto que habita en la pura imperfección humana. El pletórico Matthew McCounaughey, que lleva años ofreciéndonos papeles remarcables, aborda esta criatura tortuosa, distante y asocial con una cantidad de recursos interpretativos sencillamente impresionante. Con un tono que se mueve entre lo mesíánico y lo demencial (no sabiendo muchas veces cuando habla donde empieza el uno y acaba el otro) Rust quedó reducido a una entidad primaria cuando su hija pequeña murió, su matrimonio por ello se rompió y decidió entregarse en cuerpo y alma a su única vía de escape, su trabajo, el mismo que le vampiriza y va poco a poco quitándole la vida. Por otro lado estaría Marty Hart, al que pone voz y cuerpo un no menos brillante Woody Harrelson. Marty es la representación del americano medio, un hombre que de cara a la galería se muestra como tradicional, conservador, amigo de sus amigos y sobre todo familiar. Pero la doble moral típicamente estadounidense no tarda en mostrarse para descubrirnos que el agente Hart es un marido infiel, un padre de métodos expeditivos capaz de golpear a los novios de sus hijas, uno individuo de moral reprobable que mira por el encima del hombro la existencia desencantada de su compañero de trabajo creyéndose en una posición superior a la de este por el simple hecho de tener una vida idílica que iremos descubriendo que no lo es tanto.

Con una estructura narrativa compleja y meticulosa (con hechos que tienen lugar en 1995, 2002 y 2012 por medio de flashbacks y quiebros de guión totalmente justificados) un apartado técnico mesurado, profesional y con algún momento brillante (el famoso plano secuencia que cierra el cuarto episodio) cohesionados por la implicación exclusiva de los dos creadores del producto sin que nadie más ajeno al proyecto interceda entre ellos True Detective ha puesto su primera y sólida piedra para ir construyendo un más que prometedor futuro. Nos encontramos ante una obra multireferencial y metaficcional que bebe no sólo del cine o la literatura, también como ha confesado el mismo Nic Pizzolatto del mundo del cómic, algo nada descabellado si tenemos en cuenta que el tono de la serie y su contexto nos remiten continuamente a varias de las obras que cimentaron el buen nombre del sello Vertigo de DC o a trabajos en viñetas fuertemente influenciados por la pluma del escritor norteamericano H. P. Lovecraft como el díptico The Courtyard/Neonomicon escrito por Alan Moore y dibujado por Jacen Burrows para la editorial Avatar Press o Fatale, la colección de Image ideada por Ed Brubaker y Sean Phillips que amalgama la tradición del relato noir con la temática sobrenatural poblada de milenarias criaturas multiformes veneradas por sociedades secretas de corte satanista propias del creador de La Sombra Sobre Innsmouth o Dagon. Ahora habrá que ver qué tal le van las cosas a Nic Pizzolato y Cary Joji Fukanaga (esperemos que este último no abandone el proyecto, su trabajo en la realización de los ocho episodios ha sido sobresaliente) sin Rust y Marty como protagonistas y narrándonos otras historia distinta. Esperemos que el resultado esté a la altura, empresa nada sencilla, porque el listón lo han dejado por las nubes.

Muerte, nihilismo y detectives, por Jordi T. Pardo

Los detectives Martin Hart y Rust Cohle, o lo que es lo mismo, unos magnéticos Woody Harrelson y Matthew McConaughey, han puesto un punto y aparte en la que ha sido la serie revelación de principios de este año: True Detective. La primera temporada de la creación de Nic Pizzolatto nos ha ofrecido finalmente más que una declaración de una intenciones y poco menos que una pequeña obra maestra televisiva. La historia de True Detective se ha sostenido, principalmente, sobre las interpretaciones de sus antiheroicos protagonistas, unos estupendos Woody Harrelson y Matthew McConaughey merecedores de todo elogio, ellos han sabido dar lo mejor de sí mismos y han logrado dar verdadero relieve a este drama policíaco. Este ha sabido a su vez destilar auténtico sabor a género negro y una atmósfera alimentada por un apartado visual de primer nivel en el que hemos atisbado las hermanadas sombras de H.P. Lovecraft y David Lynch. En los primeros capítulos, la división temporal de la trama, aún no siendo un recurso original a estas alturas de la película, o serie en este caso, sería muy bien aprovechada en los guiones por Nic Pizzolatto y también detrás de las cámaras por Cary Joji Fukunaga. Este tándem, sin lugar a dudas, han conseguido darle una estabilidad y coherencia a esta primera entrega de True Detective de la que carecen muchas otras series por encontrarse en demasiadas manos durante su desarrollo.

El pulso narrativo de Cary Joji Fukunaga, apoyado en una fotografía contemplativa, evocadora e incluso con el uso de algunos juegos subliminales, es decir, efectos especiales y recursos escénicos utilizados con acierto e inteligencia al servicio de la historia (como se suele ver poco en la desmesura de nuestros días). La trama de True Detective sabe ser sofisticada y elegante pero sin restarle fluidez y sin pecar de vacua complejidad, porque al contrario que otras propuestas de la HBO, la creación de Nic Pizzolatto sabe ser sórdida y espeluznante sin necesidad de ser explícita o particularmente agresiva. Los personajes se van mostrando a través de diferentes capas, los vamos conociendo y descubriendo a medida que siguen sus pesquisas por una investigación y una historia que, como comentaba el mismo Nic Pizzolatto, “no pretende ser más lista que el espectador”. De igual manera que otras grandes series, como Breaking Bad o The Wire, True Detective nos deja ecos del mejor cine, pudiendo reconocer un estilo que nos puede retrotraer al trabajo de David Fincher y su experiencia en el género en filmes como Seven y Zodiac. Por supuesto, el atractivo de la historia también pasa por la filosofía y las ideas que consigue manipular, marcadas por los ideales poéticamente nihilistas del personaje de Rust Cohle, siempre conflictivo con el entorno que le rodea y, especialmente, con la falsa moral y optimismo hueco de su compañero Martin Hart.

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Escena de True Detective de Nic Pizzolatto y Cary Joji Fukunaga

El resultado sólo se puede calificar de excelente, pecando simplemente Nic Pizzolatto y Cary Joji Fukunaga de dejarse enamorar en exceso por sus personajes, pasando la trama principal a un segundo plano en muchas ocasiones, aunque lo narrado acaba estando tan bien narrado que incluso aún cuando algunas situaciones o diálogos tienden a forzarse nos acaban convenciendo por la calidad del espectáculo. Muchos espectadores marcan la conclusión del cuarto capítulo, con ese sorprendente e hipnótico plano secuencia del que todo el mundo habla, como el mejor ejemplo de esto, pero el celo y el cuidado por la parte técnica de True Detective se refleja en la misma desde los primeros minutos del capítulo inicial y hasta un final de temporada que rehuye de artificios y apuesta por una reflexiva y reconciliadora catarsis. Esto puede ser frustrante o decepcionante para algún espectador pero, realmente, a lo largo de la serie se nos han dejado pistas sobre ello, siendo los últimos capítulos un cambio de rasante aprovechado por la narración para adquirir una linealidad más formal y regalarlos un clímax que se centra en la imposible simbiosis de la relación de Martin Hart y Rust Cohle. Hay quién verá en ello una falta de riesgo, o una actitud conservadora, pero en un relato de este tipo, cuando las piezas encajan, el único misterio posible se disipa cuando conseguimos conocer a los personajes con los que hemos viajado y convivido durante todo este tiempo.

Pero más allá de esto, True Detective se ha consagrado como una historia atemporal, por sus virtudes más aparentes pero también por su capacidad interpretativa, por las lecturas -incluso metaficcionales- que de ella se pueden desprender y analizar. En este punto podemos remitirnos al mundo del cómic, en concreto a las obras de Alan Moore o Grant Morrison, en historias como From Hell o Los Invisibles que pueden haber tenido su peso en la trama (léase el siguiente apartado), como se ha analizado ya en otros lugares a raíz de sus paralelismos con la prosa y con pasajes más precisos del trabajo de estos autores por los que Nic Pizzolatto ha reconocido su predilección. En definitiva, este primer asalto de Nic Pizzolatto ha dejado el listón verdaderamente alto, casi insalvable, logrando que sintamos la historia como nuestra, echando de menos ese truculento y asfixiante universo por el que se mueven los detectives Martin Hart y Rust Cohle. La minuciosidad de la trama, la atractiva estética del conjunto retratada por la fotografía de Adam Arkapaw, la bien escogida banda sonora de T Bone Burnett… todo se confabula en True Detective para ofrecernos una pieza de orfebrería televisiva perfecta, bien pulida y calibrada. La tentación de regresar por sus líneas argumentales será demasiado fuerte, el planteamiento de la serie de Nic Pizzolatto se muestra así como un reto, por su predisposición a cambiar de protagonistas, tono e historia en sucesivas temporadas. Habrá que ver si su responsable será capaz de mejorar lo que ahora se nos antoja un magnifico círculo cerrado.

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Influencias historietísticas en True Detective, por José Torralba

Como era de prever, el final de esta primera temporada de True Detective no ha dejado indiferente a nadie. Por mi parte, confieso haber tenido una relación de amor-odio con la serie. Tan es así que, tras ver el primer capítulo, la abandoné: los filosofismos del personaje de Rust Cohle me parecieron propios de un adolescente empachado de Nietzsche, Sartre y Cioran, y me cargaron demasiado. Como indica Alberto Nahum García en su notable artículo para Diamantes en serie, “el existencialismo siempre me ha parecido un sarampión adolescente que se cura con la edad”, y aunque el personaje de Martin Hart no se tomara en serio esa densidad al principio, todo apuntaba a que iba a terminar haciéndolo, de modo que esa “profundidad superficial” me echó para atrás. Me encantaron, eso sí, tanto la fotografía –heredera de la serie fotográfica Petrochemical America de Richard Misrach y Kate Orff o de los cuadros de El Bosco– como la selección musical o la fuerza de una trama que evoca casos reales de EE. UU. (el de Hosanna Church) y la propia España (todas las teorías de la conspiración con el caso de las niñas de Alcácer, como me ha indicado un buen amigo). Con todo, pese a la creación de atmósferas, prevalecía la sensación de que el tapiz de referencias sugeridas era más interesante que el desarrollo –competente y ya está– del caso. Pero hete aquí que este amigo (Javier Baena, te lo agradezco infinitamente) me la volvió a recomendar con insistencia, que me puse a verla otra vez y que me ha acabado encantando no, atrapando, que es algo bien distinto (e incluso diría que muchísimo mejor).

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América Petroquímica, clara inspiración visual

Si algo he de reconocerle a Nic Pizzolatto, creador y guionista completo de la pieza, es que tiene, aparte de muy buena mano para la mencionada creación de ambientes, una cabeza para la viralidad que no veía desde los mejores tiempos de Perdidos. Acudir al imaginario de Robert W. Chambers y –secundariamente y a través del primero– H.P. Lovecraft me ha parecido un acierto a la hora de congregar a los buscadores de pistas, porque la mitología de la serie trasciende los asesinatos en serie: el Rey Amarillo o Carcosa (procedentes de la desasosegante novela The King in Yellow) dan un mal rollo impresionante y enriquecen la historia más allá del enésimo clon de Seven, Zodiac, Prisioneros o la muy señalada La fábrica de pesadillas de Thomas Ligotti. El gran problema de apelar a los buscadores de pistas y a los teóricos de la conspiración, no obstante, es que el tiro puede salir por la culata: si se acumula un número abusivo de enigmas y pistas falsas, pueden acabar por no resolverse todas ellas o, peor aún, pueden acabar hiladas torpemente. Algo de esto ha habido, por ejemplo, en esos “cinco jinetes” que veíamos en una foto junto a la pequeña Dora Lange, un número que se repetía en el pequeño diorama de abuso sexual que la hija de Martin realizó con sus muñecos o en las figuritas que Rust realizó cortando con su navaja latas de cerveza. La red llegó a bullir de teorías al respecto con una pista que, al final, se ha revelado fruto de la casualidad.

Por otra parte, la trama puramente detectivesca es sencilla aunque competente, si bien su simpleza se ve enormemente beneficiada de la apabullante estructura narrativa: tres líneas temporales en 1995, 2002 y 2012, perfectamente gestionadas, todas matizándose las unas a las otras, entrecruzándose e incluso haciéndonos dudar de su veracidad (magnífica la secuencia en la que los personajes mienten a propósito de la “captura” de Ledoux, mientras vamos viendo lo que realmente pasó). No obstante, si tuviera que ponerle un pero a la trama, sería la de la deducción final que vemos en este capítulo 8. Rust dice que deberían revisarlo todo con nuevos ojos, como si “estuvieran verdes”. Y el proceso mental de Martin parece ser el de “Verde, verde… ¡ya lo tengo! El monstruo del espagueti que persiguió a aquella niña por el bosque tenía las orejas verdes, y la casa que estaba al lado de la de Dora Lange había sido recientemente pintada de verde. El asesino es el pintor, Rust, es la única respuesta posible”. Todo lo que hacen después (el procedimiento para comprobar esta intuición) es bastante creíble, pero creo que si hubieran revisado otros casos y hubieran detectado casas recién pintadas en los alrededores de cada uno hubiera sido mejor. Tal y como lo exponen, me recuerda al platano-bolígrafo del Batman del 66. Demasiado alambicado, la verdad.

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Los cinco jinetes, fuente de especulaciones

Pero vayamos a lo que interesa: el final. Hay a quien le ha decepcionado, y no han faltado comparaciones con Perdidos (otra vez) o Battlestar Galactica. Timo, decepción, estafa. Hay otros a quienes les ha encantado. Y yo, he de decir, estoy entre estos últimos por dos sencillas razones. La primera, que el final es mucho más complejo de lo que aparenta. La segunda, que las claves para desentrañarlo se hallan en un medio al que adoro y dedico buena parte de mi tiempo: el cómic. Pero vayamos por partes. El final me ha encantado, decía, porque tiene muchísimos niveles de lectura. El primero, naturalmente, es el del caso en sí. Se ha resuelto y el asesino ha mordido el polvo (o no del todo, porque los miembros del culto al Rey Amarillo que salían en el vídeo continúan en el anonimato y la influencia de los Tuttle sigue intacta). Sea como fuere, final feliz y todo eso. Si nos quedamos aquí, todo nos puede parecer demasiado simple, como comentan sus detractores. Pero es que no nos quedamos aquí, y lo que más me arrebata es que los otros dos niveles de lectura llegan de la mano de dos de mis guionistas de cómics preferidos: Alan Moore y Grant Morrison. Su influencia en la obra del autor es confesa: Pizzolatto así lo acreditó en una entrevista concedida a The Courier-Journal en 2010. Y no han faltado aficionados que las hayan rastreado. Pero hoy, aquí, lo haremos con mayor ahínco, que para eso esto es una web especializada.

Empecemos por lo fácil: Alan Moore. Más allá de ese final que, como ha trascendido hasta la saciedad, se inspira en el del número #8 de Top Ten, la influencia de las obras del mago de Northampton se han dejado ver por doquier a lo largo de los capítulos. Concretamente, la de dos trabajos en concreto: From Hell, a la cabeza y por goleada, y The Courtyard/Neonomicon. Lo de la segunda está claro… va sobre un agente del FBI que investiga tres asesinatos rituales no conectados entre sí y que acaba relacionándolos con un delincuente extraño, un tal Johnny Carcosa, que usa un velo amarillo para cubrirse la cara. Mejor no sigo para no reventarla a quien no se la haya leído, pero decir que en la trama no faltan ni Lovecraft, ni visiones inducidas por las drogas, ni cultos siniestros… más claro, imposible. Partiendo de la referencia al escritor de Providence, naturalmente, podemos relacionar la serie con cualquier cómic que abunde en su desasosegante parafernalia: de Fatale a Witch Doctor, pasando por un largo etcétera. Para todos aquellos interesados en el tema, recomiendo este especial de Lovecraft en el cómic realizado por uno de los mejores equipos de podcasting del panorama patrio en lo que a cine e historieta se refiere: el de los chicos de Campamento Krypton.

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The Courtyard, una clara referencia argumental

Sin embargo, y pese a estos paralelismos superficiales con The Courtyard, creo que True Detective tiene muchísimo más en común con From Hell (con la que estoy bastante familiarizado porque la traduje de nuevo el año pasado, dicho sea de paso). En primer lugar tenemos un culto que secuestra y mata discretamente, y un asesino que surge de él para empezar a matar “a lo grande”. ¿Qué busca? La ascensión. En efecto, Errol Childress y William Gull (el de From Hell, al menos) persiguen exactamente lo mismo: una revelación, literal y manifiesta, a través de sus (muy elaborados) crímenes. Más aún: los dos personajes lo llaman “ascensión”. Otro de los puntos comunes es el de usar las visiones producto de las drogas o la locura para dar a entender la ambigua posibilidad de que los asesinos estén en lo cierto: cuando Rust llega al corazón de Carcosa y contempla al Rey Amarillo (que juraría que es el espantajo lovecraftiano de harapos amarillos que preside la sala, y no el propio Childress), percibe la misma visión que le relató Ledoux antes de morir: black stars rising/estrellas negras en ascensión. De la misma manera, tras concluir sus crímenes en From Hell, Gull siempre tenía una epifanía. Compárese ahora con la página 40 del capítulo octavo de From Hell, en la que Gull alza el cuchillo ante un rascacielos de finales del siglo XX. Siempre queda la duda: ¿el asesino está loco o está accediendo a un nivel perceptual que nos sobrepasa?

Los paralelismos no acaban ahí, claro. Si nos fijamos, al inicio del capítulo 8 de True Detective, vemos a Childress en su hogar. El tipo tiene un acento sureño bastante marcado al charlar con su repulsiva pariente. Sin embargo, en el momento en el que habla de su obra (“planos infernales”, “importante labor”), el acento y la dicción le cambian a un perfecto inglés británico. Acto seguido, empieza a buscar una nueva víctima. Ahora, si vamos a From Hell, el comportamiento coincide exactamente con los ciclos del asesinato en serie que Moore describe en las anotaciones al capítulo décimo: fase de aura, a menudo alucinatoria, que desencadena la fase de búsqueda de una nueva víctima. Y el ciclo culmina, como era de prever, con la fase ritual inherente al crimen. Moore extrae esta información del programa ViCAP y, en concreto, de un libro llamado Serial Killers, escrito por el psicólogo criminalista Joel Norris. Pizzolatto podría haber acudido a la misma fuente sin necesidad de basarse en el trabajo de Moore, pero teniendo en cuenta las otras semejanzas, no sería extraño suponer que el primer contacto con el ciclo de los asesinos en serie lo hubiera tenido gracias a From Hell.

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Las puertas de la percepción

¿Más cosas? Más cosas. Capítulo 2 de From Hell. Página 14. Gull pasea con su amigo Hinton, quien le dice que su hijo está desarrollando una interesante teoría. Cito: “Él sugiere que el Tiempo es una ilusión humana. Que todos los instantes suceden en un absoluto formidable y eterno […] Según sugiere, los patrones tetradimensionales del eterno absoluto serían percibidos, por los entes tridimensionales, como meros eventos”. Compárese este diálogo con el que mantiene Rust con los policías que le interrogan en 2012 durante el capítulo 5 de True Detective (transcrito y traducido más adelante). Hay infinidad de detalles similares. Así que este sería el segundo nivel de lectura: Childress estaba en lo cierto. Los asesinatos rituales que lleva a acabo, efectivamente, hacen caer el tejido de la realidad. Lo que Rust ve en Carcosa, lo que lleva viendo toda su vida debido a la experiencia con las drogas, no son ilusiones. Son las puertas de la percepción, abriéndose a su paso y dándole un sentido nuevo al mundo. Hasta aquí todo bien. El problema era que, si bien los paralelismos con la obra de Moore los veía claros, con la de Morrison (pese a Los Invisibles) veía muy pocos. Hasta ayer.

El tercer nivel de lectura de True Detective, que surge de la influencia de los trabajos de Morrison en los guiones de Pizzolatto, es muy, muy osado. Al principio lo descarté por rebuscado. Por tener la sensación de estar montando la “paranoia” del siglo sin que hubiera en la serie apenas detalles para justificarlo. La obra de Morrison, por encima de todas las cosas, es metatextual y posmoderna: Morrison habla de los tebeos, haciendo que sus personajes se den cuenta de que están viviendo en un tebeo. Animal Man, El Asco, Flex Mentallo, Kid Eternity (más sutil)… ¿y si, en True Detective, las puertas de la percepción que atraviesa el asesino al cometer sus crímenes, ese plano infernal, no fuera sino una toma de conciencia de que es un personaje de ficción? ¿Y si Rust, con sus visiones esporádicas, arañara esa misma superficie, hasta haberla casi contemplado en Carcosa? Sé lo que me vais a decir: ¿dónde demonios está eso en la serie? Es lo que me dije yo mismo, y me puse a buscar. Y encontré referencias por doquier. Ninguna es, naturalmente, tan evidente como una ruptura de la cuarta pared, pero la serie está llena de detalles insólitos, de difícil explicación, que cobran sentido a la luz de esta teoría.

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Grant Morrison y el metacómic

Ya en el primer capítulo, Rust suelta unas andanadas –las que confundí con filosofía de baratillo– la mar de anómalas: “Nos volvimos demasiado conscientes de nosotros mismos […] Somos una criatura que no debería existir según las leyes naturales. Somos cosas que se obsesionan con la ilusión de tener un yo, un acrecentamiento de experiencia sensorial y sentimientos, programada con la seguridad de que cada uno es alguien especial, cuando en realidad nadie es nadie”. Poco después, a la pregunta de por qué se levanta por las mañanas, Rust contesta que “esa es su programación”. Ya. Lo sé. No hace falta darse cuenta de que uno es una creación de ficción para decir estas cosas… y, sin embargo, en ese mismo capítulo, poco antes, tenemos otra frase extraña, de nuevo en apariencia diseñada para epatar: “Es como si la gente de aquí no tuviera ni idea de que existe el mundo exterior. Podrían vivir en la puta Luna”. Martin le contesta que “el mundo está repleto de guetos”, y Rust responde con un “Solo hay un gueto, tío. Una cloaca en el espacio exterior”. Luego tienes la propia frase de Martin a los policías: “Todos encajamos en alguna categoría… el matón, el encantador, el padre adoptivo, el hombre poseído por una ira ingobernable, el cerebrito”. Pero la que se lleva la palma es la de “Este sitio parece el recuerdo de una ciudad de alguien, y el recuerdo se desvanece”. Respuesta de Martin: “Deja de decir esas chorradas. No es profesional”. ¿No es profesional para un policía o… no lo es para un personaje de ficción?

Toda la serie está llena de frases así. Rust repite mucho estas expresiones –”Fue todo el mismo sueño, uno que tuviste dentro de una habitación cerrada, un sueño sobre ser una persona”– y siempre tienen el mismo subtexto: esta realidad es más falsa que un billete de tres euros. Siempre es muy sutil, y casi nunca descarado. Pero, cuando pasa a ser descarado, lo es mucho. Hay dos detalles/secuencias que terminaron por decidirme, y las dos son del capítulo 5 (no por nada titulado El sino secreto de toda vida):

· Lo primero es todo lo concerniente a Ledoux. Antes de morir, Ledoux le suelta lo siguiente a Rust: “Sé lo que pasa ahora. Ya te vi en mi sueño. Ahora ya estás en Carcosa. Conmigo. Él te ve.”. Por supuesto, pueden ser los desvaríos de un loco. ¿Pero, si nos los tomáramos en serio tendrían algún sentido? ¿Podía saber realmente quién era Rust y qué iba a pasar? Pues bien, aquí entra el segundo detalle… mi frase favorita.

· “En este un mundo no se resuelve nada. Alguien me dijo una vez que el tiempo es un círculo plano. Todo cuanto hemos hecho o hagamos lo repetiremos una y otra y otra vez. Y aquel chiquillo y aquella chiquilla van a estar en esa habitación otra vez, y otra vez, y otra vez. Para siempre. […] ¿No han oído hablar de la teoría M, detectives? En este universo nosotros procesamos el tiempo linealmente, hacia adelante. Pero fuera de nuestro espacio-tiempo, de lo que sería nuestra perspectiva tetradimensional, el tiempo no existiría. Y, desde ese punto de vista, si nos fuera posible, veríamos que nuestro espacio-tiempo sería aplanado, como una estructura discreta con la materia en una superposición de todos los lugares que haya ocupado. Nuestra percepción trazando círculos por nuestra vida como coches en un circuito. Todo cuanto hay fuera de nuestra dimensión es la eternidad. La eternidad que nos mira desde lo alto. Aunque para nosotros es una esfera; pero para ellos, es un círculo. […] Nada puede crecer. Nada puede transformarse. Nada cambia. Así vuelves a nacer, pero en la misma vida en la que siempre has nacido. ¿Cuántas veces hemos tenido esta conversación, detectives? ¿Quién sabe…? No puedes recordar tus vidas. No puedes cambiar tus vidas. Y ese el terrible secreto sino de toda vida. Estás atrapado, como una pesadilla en la que te despiertas cada día”.

Naturalmente, aquí viene al caso el concepto de eterno retorno de Nietzsche, pero… el efecto que causa esa frase cuando se ve el capítulo por segunda vez, en un salón a oscuras, es inenarrable. Para el espectador, Rust ya ha vivido ese momento. Es la segunda vez que habla con esos policías, y la frase de “¿cuántas veces habremos tenido esta conversación?” golpea tan poderosamente como podría hacerlo una ruptura de la cuarta pared. Sabemos que jamás resolverá el crimen (o, al menos, no del todo). Ese niño y esa niña volverán a estar encerrados en esa habitación. Y somos conscientes de que, como dice en el capítulo 8, Rust jamás morirá. Jamás se reunirá con su hija. “Ni siquiera debería estar aquí”, repite. Y no, no debería: tanto Martin como Rust recibieron heridas mortales, pero ahí están, listos para el final feliz, por puro capricho… del guionista. Y para satisfacción de… los espectadores. Como Martin indica, sabemos que no se le puede matar. Que es inmortal. Siempre viviendo en ese círculo plano que acabará oliendo a aluminio y ceniza caliente cada vez que el Blu-Ray lo reproduzca.

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Rust Cohle, devolviéndonos la mirada

¿Rebuscado? Puede, pero las frases están ahí, recalcando siempre el mismo subtexto. Una vez determinado que existen y que, dada su insistencia en aparecer capítulo a capítulo, no son fruto de la casualidad, uno puede interpretarlas de tres maneras: como cargantes desvaríos de Rust, como pistas falsas diseminadas por el creador de la serie, o como capas de lectura que se añaden a la narración de base. No hay otra. Aunque tal vez esta cita indique hacia qué lado deberíamos orientarnos: “Si uno presta atención a los pensamientos de Cohle, se dará cuenta de que en realidad están basados, matizados y fundamentados en la ciencia y en el pensamiento filosófico a un nivel mucho mayor del que exhibiría un capullo que se drogara y empezara a hablar del sentido de la vida. En el quinto episodio –y no quiero destripar nada– Cohle pronuncia uno de sus discursos filosóficos. Se da un aire a Job, cuando clama contra un Dios indiferente, y podría interpretarse como si se tratara de un personaje atrapado en un programa de televisión, gritando a los espectadores”. No son palabras mías, sino del creador de la serie en una entrevista para The Daily Beast. Y, por lo que a mí respecta, dejan bien a las claras que Morrison (o Unamuno, o Pirandello, o Borges, o Baudrillard, o…) ha sido también una influencia bastante importante en True Detective. Con todos esto niveles de lectura, es difícil que el final resulte decepcionante. O no, al menos, por su simpleza.

¿Y tú qué opinas..?

¿Qué te ha parecido la primera temporada de True Detective?

  • Excelente. Ahora estás en Carcosa conmigo. (75%, 249 Votes)
  • Notable. Aunque me ha faltado Cthulhu al final. (17%, 55 Votes)
  • Buena. Pero sin Harrelson y McConaughey no sería lo mismo. (6%, 20 Votes)
  • Regular. Demasiado nihilismo barato. (2%, 7 Votes)
  • Mala. No pude pasar del primer capítulo. (0%, 0 Votes)

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Mr. X
Mr. X
Lector
14 marzo, 2014 8:23

Las reseñas de los Sres Pardo, Daza y Torralba excelentes. No se esperaba menos de tan ilustres caballeros.

Bueno, pues voy a hacer un copypaste de mis impresiones, que escribí en otro hilo…

SPOILERS a diestro y siniestro, aviso:

Estupenda serie, pero el final me parece que baja el nivel.

l malo genial, el “laberinto” genial, la conversación final, genial, pero…
¿No tenéis la impresión de que ha ideo dejando muchas pistas y mucha paranoia para al final resolverlo de la manera más fácil, a fostizos y tiros con el palurdo pirado?
Digamos que ni El silencio de los corderos, ni Seven, ni Zodiac, ni Memories of Murder, ni Psicosis, que son los referentes cinematográficos más claros que le veo, tienen un final tan facilón.
La serie, para mí, estaba en una media de 8 o 9.

Supongo que esperaba una genialidad final que es lo que convierte una gran obra en una fucking masterwork.
Trasladado a la HBO: por ejemplo, el capítulo final de A dos metros bajo tierra.

Trasladado al género de los serial killers:
-El “regalito” de la última escena de Seven.
-El monólogo de “mamá” Bates al final de Psicosis.
-La escena del ¿aeropuerto? con la que acaba Zodiac.
-“Se parecía a cualquiera. Era un hombre normal”. En Memories of Murder.
-El silencio de los corderos en idem

Al capítulo final de True Detective le doy un 7 justito.

Añado un par de cositas. He leído en otra parte, en Jot Down, que True Detective es una “copia” de las series noir escandinavas, más en concreto de Forbyddensen, esa jodida maravilla que protagoniza la mejor agente de policía que se ha visto en las pantallas desde el agente Cooper y Vic McKey –estoy hablando de Sara Lund-: yo no estoy de acuerdo en que sea una copia, aunque es cierto que el Pizzolato trabajó en la adaptación americana de Forbyddensen, que se llamó The Killing y en comparación con la original es bastante mierdaca. Así que como “influencia” es probable que esté ahí.

zape
Lector
14 marzo, 2014 8:45

Es una buena serie, por momentos incluso soberbia, pero también muy autoconsciente de su brillantez y con mucho name dropping (y otros dropping) para excitar la sobreinterpretación paranoica. La trama personal creo que se resuelve de modo formidable, hasta conmovedor y contracorriente… pero el caso pierde en la balanza, hay mucha prisa y un montón de cosas insinuadas se olvidan porque ya no son necesarias para crear atmósfera.

Hay mucho neonoir USA (thriller moral le digo yo)mucho negro nórdico y bastante coreano, no desprecia la herencia pulp (esas réplicas)y todo mezclado con muchísimo Moore (psicogeografía a la cabeza) y Morrison. Pero no falta, gótico sureño aparte, la avocación del folk-horror británico (veáse Kil List).
También una importancia superlativa de la estética y la puesta en escena, con el director elevado a la altura del guionista/creador, cosa rara en la tele del ahora.

Narrativamente, y esto se ha comentado poco, es muy, muy comiquera, con un usa extensivo del decompressive storytelling y, creo yo, bastante influencia manga. Muy hioermoderna y polireferencial, en definitiva, y al tiempo de notable clasicismo.

En definitiva: buena, pero a lo mejor estamos disparatando un poco.

sibaix
sibaix
Lector
14 marzo, 2014 9:31

True Detective es un rollo de proporciones Bíblicas, me esta costando horrores terminarla y eso que solo son 8 capítulos, estoy cansado de charlas filosóficas sobre la vida sin que investiguen nada de nada, y las vidas personales de los Detectives no da para tanto ya cansa.
Sobre-valorada no lo siguiente, dudo que me atreva a ver la siguiente Temporada.
HBO me ha defraudado y mucho, y es que cuando se gana la fama parece que todo vale y es bueno porque si.
Bueno me pongo Seven y me olvido de esto.

Antoine
Antoine
Lector
14 marzo, 2014 9:45

Yo voy a destacar algunas cosas más allá de los archicomentados plano secuencia del capítulo 4 y la conversación final del último capítulo.

– El mejor momento de la narración en paralelo es el relato de lo que paso en la casa de Riggie Ledoux. Lo que los dos detectives cuentan y lo que paso en realidad. Algo parecido pasa luego en la entrevista a la mujer de Marty.

– La excelente seleción musical de la serie. Desde The Handsome Family en los fantásticos créditos hasta Bob Dylan. Pasando por algunos de mis favoritos: los Melvins o Lucinda Williams.

Os dejo una lista de spotify con la música de la serie:

http://open.spotify.com/user/drew2134/playlist/6fD2MqSw3WA2h32oJsHtQW

La verdad, si es o no una obra maestra, digna de ponerse al lado de The wire o los Soprano, solo se verá cuando haya pasado un tiempo y el hype haya bajado. Lo que está claro es que ha sido una serie excelente en la que su estructura de solo 8 capítulos le ha beneficiado mucho, evitando que hubiera relleno en los capítulos.

Antoine
Antoine
Lector
14 marzo, 2014 9:52

Pego yo también lo que escribí en el hilo de 300:

Puedo entender a los que el final no os ha convenciado. Cierto que puede ser demasiado convencional para lo que apuntaban algunas teorías. Pero rechazo de pleno lo del final “a lo Lost”. Habia pistas falsas (como en cualquier relato policiaco) pero esas pistas no estaban en primer plano, ni fueron el final de los capítulos (dando entender que eran claves para la resulución de la trama) como si hacían en Lost o en los tebeos de Bendis, para luego no llegar a nada.

Con todos estos rollos de las teorías que la gente se va haciendo durante la emisión, es muy difícil contentar al fandom. Parece que se busca una solución muy complicada, que el guionista se saque de la manta una resolución complicadísima que hile todo lo visto y a la vez tenga en cuanta todas las teorías dadas por los espetadores, vamos… algo imposible.

Antoine
Antoine
Lector
14 marzo, 2014 9:54

“se saque de la manta”

De la manga, de la manga.

(necesito un café)

Mr. X
Mr. X
Lector
14 marzo, 2014 10:06

Doy toda la razón al Sr Antoine en lo que se refiere a la música, la selección de canciones es cojonuda y oportunísima y al Sr Zape en lo que se refiere al cine coreano –yo veo Memories of Murder por todos lados en True Detective- y al uso del “extensivo del decompressive storytelling”. En realidad, la trama –que es sencillita- se podía haber resuelto en hora y media. Pero el modo en que no lo hace, sino que gira sobre si misma, es lo que hace atractiva –o no- la serie.

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 10:12

Spoilers a cascoporro

Me a parecido buena, casi notable, pero no una obra maestra, esta muy bien interpretada, sobre todo los 2 protagonistas, esta dirigida con buen pulso, y el guion es apañado, pero precisamente los guiños, homenajes o como les quieras llamar es lo que le resta originalidad, bebe demasiado de otras series de tv demasiado recientes, en algunos casos calca de forma descarada escenas, ya se que se supone que estamos en el dichoso post-modernismo o como se llame, que ya esta todo inventado, pero escenas como la del francotirador-ángel de la guarda-vengador a sueldo a lo Breaking Bad, es que no tiene nombre, y como esta hay unas cuantas.
Lo mejor, para mi los diálogos de Mateo, por lo que explica Torralba, al principio parece un Dr. House sin sentido del humor, se hace cargante, pero tiene una doble lectura.
Lo peor, sin duda el final, tuve la misma sensación que cuando leí el final de 100 balas ¿tanto rollo para acabar así? espero que en sucesivas temporadas (si es que tengan algo que ver con la trama de esta) se explique que el primo poeta de Buba sea solo un matón de la secta, porque no hay Dios que se crea que ese cacho de carne con ojos que no tendrá ni la EGB, tenga el suficiente carisma personal como para lavarle el cerebro a nadie por mucho que se ponga místico. Otra cosa que me toco mucho las narices es la incongruencia del cambio al final, del personaje de Mateo, cuando le dice a Woody: He visto la lusssss…y menos porque le meta una puñalada un cateto sureño o tenga otra de sus visiones, que se supone que Mateo estuvo 4 años infiltrado en Los hijos de la Anar- bueno, en el club de moteros ese chungo en el que estuvo, y es plenamente consciente de que a veces tiene visiones provocadas por la de química que se ha metido entre pecho y espalda.
En definitiva, me a gustado, pero no me a parecido una obra maestra.

The Leff
Lector
14 marzo, 2014 10:20

Espectacular artículo y no menos espectacular serie. No he leído todo por miedo a spoilers (voy en el 6), pero hacía tiempo que estaba deseando ver algo de esta calidad y de esta temática.

x-ternon
Lector
14 marzo, 2014 10:25

Seguro que el artículo es buenísimo, pero paso de leerlo porwque voy por el 1º capítulo, y de momento me parece muy buena

R.I.P.
R.I.P.
Lector
14 marzo, 2014 10:44

A mí me ha gustado mucho. Incluido ese final feliz, un tanto fácil, resolviendo una compleja trama demasiado rápido.
Las interpretaciones están entre lo más destacable. Al principio, ambos me parecían un tanto excesivos, sobreactuando, pero han terminado convenciéndome. Todos están excepcionales, protagonistas y secundarios.
La ambientación, la fotografía, la música… estupendos.
Pero en mi humilde opinión, lo mejor sin duda ha sido descubrir a Alexandra Daddario. Qué mujer, madre mía, qué rotundidad. A sus pies desde la primera vez que se ven esos ojazos azules llenar la pantalla de plasma de 50′.

R.I.P.
R.I.P.
Lector
14 marzo, 2014 10:45

Un consejo: hay que verla en versión original.
Yo la he seguido así. El otro día empecé a ver la versión doblada y tuve que cambiar de canal, porque me chirriaban los oídos.

Serie para ver, volver a ver, disfrutar y saborear. Pero en inglés, aunque sea leyendo.

Mr. X
Mr. X
Lector
14 marzo, 2014 10:59

“lo mejor sin duda ha sido descubrir a Alexandra Daddario. Qué mujer, madre mía, qué rotundidad. A sus pies desde la primera vez que se ven esos ojazos azules llenar la pantalla de plasma de 50′.”

Desde luego, ha sido el mejor “efecto especial” de la serie.
Eso si, como actriz, me pareció sosaina. Lo que pasa es que no hay dios que le mire a la cara a esa chica.
Aunque no sea tan espectacular, a mí me pone más Lili Simmons (banshee), que es la zumbada que se lía con Woody a mitad de la serie, y tiene una mirada realmente turbia.

Retranqueiro
Retranqueiro
Lector
14 marzo, 2014 11:32

Una serie estupenda, magnífica, superlativa… Todo lo que se diga es poco.

Personalmente, me encantó el detalle del pony con tres orejas.

Aaaagh. No he echado ni un ojo al artículo a pesar de lo interesante que parece porque todavía no he visto ni un sólo capítulo de True Detective.
Que, la verdad, no es que fuera una serie que me llamase mucho, pero viendo lo mucho que la mencionábais por aquí (y viendo las pasiones que levanta) ha acabado por picarme la curiosidad. Procuraré empezar esta misma tarde.

Y, si eso, cuándo la haya visto, volveré y me leeré el artículo de pe a pa.

Antoine
Antoine
Lector
14 marzo, 2014 11:42

“lo mejor sin duda ha sido descubrir a Alexandra Daddario. Qué mujer, madre mía, qué rotundidad. A sus pies desde la primera vez que se ven esos ojazos azules llenar la pantalla de plasma de 50′.”

Cierto.

Los ojos también los tiene muy bonitos.

frankbanner71
frankbanner71
Lector
14 marzo, 2014 12:00

“lo mejor,sin duda,ha sido descubrir a alexandra daddario.que mujer,madre mia,que rotundidad.a sus pies desde la primera vez que se ven esos ojos azules llenar la pantalla de 50”.

y que tetas.dilo todo.que a mi casi me salta un ojo.

perdon.que estoy siendo irrespetuoso con el colectivo de las mujeres.

y que hermoso hemisferio cerebral derecho.

Ocioso
Ocioso
Lector
14 marzo, 2014 12:07

Voy bajando capítulos pero todavía no le ha llegado el turno, usease que no he leído nada de lo que habeis puesto.
Pero entro para quejarme enérgicamente de que no hayan traducido el título. No es tan sangrante como lo de Orange is the new black, pero me parece una estupidez digna de estudio. ¿Qué va a pasar cuando algunas de estas series lleguen a las cadenas generalistas, van a traducir el título dando lugar a la lógica confusión o van a dejarlos en inglés propiciando una confusión aun mayor? ¿Como se la recomiendo a mi madre que no tiene ni papa de inglés? ¿Como se la recomiendo a muchos amigos y compañeros de trabajo que tampoco lo hablan?
Me imagino que todo esto no tiene nada que ver con lo que estais comentando pero si no desahogo se me queda dentro y se me pudre el ánimo y la presencia de espíritu.

Khonshu
Khonshu
Lector
14 marzo, 2014 12:24

Pues yo tampoco os he leído ni el artículo, ni los comentarios, que voy a ritmo español (voy por el 6) y me da que los spoilers están volando a diestro y siniestro. Dentro de 2 semanas esto estará muy muerto, así que me quedaré sin comentarla.

¿No es un tanto precipitado este artículo? A veces parece que ZN solo vive para la actualidad USA. Siendo una serie que se está emitiendo solo con un par de semanas de retraso en España, igual esta vez no corría tanta prisa y podíais haber abarcado más lectores. No sé si en la reseña teneis en cuenta no poner spoilers, empecé a leerla y me dio la impresión de que iba a haber bastantes, así que no seguí.

Y en cuanto a lo del título que dice Ocioso… es que “Detective auténtico” suena como mal. Además, en las series de investigación, serie negra…etc. hay ya tradición de que los títulos sean en inglés, bien porque sean nombres propios o porque suenan mejor. El público ya está habituado y no repercute en la aceptación de la serie (Murder One, The Wire, The Shield, Blue Bloods, Bones, Castle, Twin Peaks, CSI, Picket Fences, The Killing, Justified, Crossing Jordan…)A menudo lo dejan en inglés y luego añaden una coletilla en castellano tipo “Justified: La ley de Rylan”.

frankbanner71
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Lector
14 marzo, 2014 12:52

khonshu,justo arriba del todo,se menciona que va a haber spoilers.y,ademas,me parece que es la decision correcta.si todos los que ya hemos visto la serie,tuviesemos que “cortarnos
precisamente ahora,¿que sentido tendria este post?.ya,en otro hilo,(el de los 300)estuve a punto de comerme mas de un spoiler,por el ansia de los que ya la habian visto y estaban deseando compartirla.

este post responde a eso.

¿quieres descargarte? adelante¡.todo tuyo¡.

de todas maneras,este debate es irresoluble.los unos, por que no pueden expresarse de la forma que querrian hacerlo,y los otros,porque no quieren comerse spoilers.

ambas posturas son igualmente respetables.

¿que hacemos?.

yo ya adelanto que,cuando comente,lo mas seguro es que suelte spoilers a cascoporro,asi que….

Alberto Benavente
14 marzo, 2014 13:13

Khonshu, la serie se ha emitido 24h después que en USA en españa via Canal Plus. Enterita, vaya.

Khonshu
Khonshu
Lector
14 marzo, 2014 13:28

Hummm, igual me expliqué mal.

En realidad no me quejaba del tema spoiler/no spoiler, ni era una crítica ni nada, perdón por si se interpretó así

Tampoco pretendía generar un debate. Más bien comentaba el hecho de que ZN se suele plegar a la actualidad USA y de que no sé si eso refleja realmente la realidad de ese producto en su vida comercial en nuestro país. Es como si reseñarais las películas de cine cuando se estrenan en USA en vez de aquí.

Pero claro, ya prácticamente todo el mundo se descarga las series y un gran número lee los cómics pirateados, si no sigues el ritmo de los usuarios, te quedas desfasado como portal de noticias.

Bah, olvidadlo, estaba divagando. No creo que sea un debate para hoy, mejor no enturbiar el hilo con off-topic.

Me interesa muchísimo el artículo debido a las 3 firmas implicadas, así que en aproximadamente 10 días podré disfrutarlo.

Alberto Benavente
14 marzo, 2014 13:45

Perdón Konshu, pero comentarios tipo —“Siendo una serie que se está emitiendo solo con un par de semanas de retraso en España, igual esta vez no corría tanta prisa y podíais haber abarcado más lectores.” …son una queja palpable.

Y además errónea, como te he comentado más arriba.

Khonshu
Khonshu
Lector
14 marzo, 2014 14:16

No había visto tu comentario, Alberto, estaba a medias con el mío.

Vale, cagada mía… patinazo… me voy a la cueva… shut up bitch… soy el malo… ya me fustigo yo mismo, gracias…

Obviamente si la pifié con el tiempo de emisión de esta serie, es un ejemplo que no viene a cuento.

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 14:17

Joer, ¿aún hay gente que tiene Canal Plus? aquí en Zona negativa hay nivel,(económico) 😉

Ocioso
Ocioso
Lector
14 marzo, 2014 15:03

Canal plus es para pobres con ínfulas.

jorgenexo
jorgenexo
14 marzo, 2014 15:10

En definitiva: buena, pero a lo mejor estamos disparatando un poco.

Joder, pero qué convencido estoy de que ésta y no otra va a ser mi opinión cuando (por fin) la vea…

Buen fin de semana. Yo afronto un futuro incierto, al descubrirme como un inconsecuente y un puto cobarde: he estado a tres metros de la china y no la he matado. Nchts, no somos nadie.

Ocioso
Ocioso
Lector
14 marzo, 2014 15:23

¿La china?

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 15:28

No nos engañemos, la gente se ponía el Plus en casa por las pelis porno, que se hacia por el fútbol era excusa, que a mas de uno conozco que se dejo las corneas intentando descifrar las pelis de los viernes, cupones de la Once venden ahora, supongo que viene de aquí la creencia popular de que haciendo ciertas cosas, te puedes quedar ciego, por culpa del Plus

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 15:31

¿No hay nadie que haya visto la serie en su totalidad, le haya gustado el final, y pueda justificarlo con argumentos? ¿Donde estará la Cosa del pantano que era tan fans?

Ocioso
Ocioso
Lector
14 marzo, 2014 15:52

Juan Luis Daza ha comentado: Yoko Ono ha ido a Bilbo

Aunque se le parece no es Bilbo, es el hijo enano, gordinflón e hiperpijo que tuvo con Lennon. En mis peores pesadillas imagino que les entra un ataque de creatividad y deciden reproducir la portada del Two virgins.

José Torralba
14 marzo, 2014 16:23

Habia pistas falsas (como en cualquier relato policiaco) pero esas pistas no estaban en primer plano, ni fueron el final de los capítulos (dando entender que eran claves para la resulución de la trama) como si hacían en Lost o en los tebeos de Bendis, para luego no llegar a nada.

[OJO SPOILERS]

Pues aquí disiento. Me he visto la serie dos veces ya y el protagonismo depende de a qué nivel de lectura estés atendiendo, porque todos reciben la misma importancia incluso en los finales de capítulo. Por ejemplo, la frase que se destaca al principio de este artículo –”Todo era el mismo sueño, un sueño que tenías en una habitación cerrada, un sueño sobre ser una persona y como en muchos sueños hay un monstruo al final de él”– se dice al final del tercer capítulo. La primera vez que lo ves se entiende que hace referencia a Ledoux –que, por cierto, con esa máscara de gas se da un aire tremendo a Cthulhu– pero… ¿y si no es así? Rust la pronuncia en 2012, en su entrevista con la policía. Y, para entonces, ya sabe más que de sobra que Ledoux no es el monstruo al que está haciendo referencia. De paso, te cuela la línea de que todo es el mismo sueño sobre ser una persona, que está en otra de las líneas narrativas.

Algo parecido sucede en el final del capítulo dos. Rust y Martin llegan a la iglesia derruida, y la voz en off de Rust, desde el 2012, matiza toda la escena. Rust y Martin van en el coche, y el primero tiene una de sus extrañas visiones (una especie de banda de luz naranja recorriendo el firmamento). Se paran, se apean y Rust ve una bandada de pájaros describiendo una extrañísima espiral perfecta. Acto seguido, Rust descubre la pintura mural en la iglesia derruida. Y, durante toda esta escena, Rust le va comentando a los policías que él siempre sabía cuándo estaba teniendo una visión y cuándo no. Y que, cuando tenía una, a veces le daba la impresión de que se le estaba yendo la olla y, a veces –y cito textualmente– tenía la impresión de estar “chutándose en vena la verdad secreta del universo”. Esa frase está ahí. Al final de un capítulo que, por cierto, se titula Seeing things. No es para nada un detalle accesorio.

Cabe destacar aquí otra cuestión: la espiral. Simbólicamente, aparece a lo largo en multitud de culturas desde el megalítico, siempre –según los libros de iconografía y simbología que he consultado, como el esencial Diccionario de los símbolos de Chevalier– relacionada con el concepto de nacimiento-muerte-renacimiento. El asesino pinta una espiral en la espalda de Dora Lange. Los pájaros que ve Rust al final de ese capítulo forman una espiral. Y la imagen cosmológica que ve Rust en Carcosa está describiendo una espiral. Si son ilusiones y fantasías… ¿cómo es posible que Rust y el asesino las compartan? ¿acaso ambos “ven” lo mismo? Ahí queda eso. Por eso hablaba de los niveles de lectura: dependiendo de a cual se esté atendiendo, la importancia que reciben es parecida.

La espiral, por cierto, nos da la clave de uno de los puntos que se quedan en el aire durante la serie: la hija díscola de Martin. Muy diferente a su hermana, obsesionada con el sexo, dispone a sus muñecos simulando una violación, toma drogas, necesita psicoterapia con los años, etc. etc. Todo el mundo daba por supuesto que la niña había sido una de las víctimas del culto, pero no hay detalle alguno en la serie que permita inferir eso. Y, sin embargo, si examinamos el cuaderno que le requisan sus padres y los dibujos que tiene pintados en la cocina de su casa en 1995, resulta que son… espirales. Drogas, psicoterapia, comportamiento autodestructivo… ¿acaso no recuerda a Rust? ¿Y si la niña también “ve” cosas? ¿Y si atisba esa misma verdad secreta del universo? Ahí lo dejo.

Mr. X
Mr. X
Lector
14 marzo, 2014 16:34

Por curiosidad, Sr Torralba (o cualquiera de los otros dos autores de este fantástico artículo, claro), ¿ha visto usted http://www.filmaffinity.com/es/film342629.html? No en el lado “metafísico”, pero si en el ritmo pausado y la atmósfera, si que puede ser una influencia.

José Torralba
14 marzo, 2014 16:37

Espero que en sucesivas temporadas (si es que tengan algo que ver con la trama de esta) se explique que el primo poeta de Buba sea solo un matón de la secta, porque no hay Dios que se crea que ese cacho de carne con ojos que no tendrá ni la EGB, tenga el suficiente carisma personal como para lavarle el cerebro a nadie por mucho que se ponga místico.

Es que yo dudo mucho que ese redneck fuera el Rey Amarillo. Sí, era el asesino. Y sí, era el monstruo del espagueti. Pero… ¿el Rey Amarillo? No lo creo. En primer lugar, está claro que las actividades del culto y la misma Carcosa preceden las actividades de Errol Childress. En primer lugar, cuando en el capítulo 7 van a ver a una señora negra que se acojona cosa mala a la más mínima mención de la palabra “Carcosa”, fue sirvienta hace muchos, muchos años, de Sam Tuttle. Errol debía ser muy pequeño por aquel entonces. En segundo lugar, Rust comenta que a Tuttle debieron matarlo silenciosamente cuando “alguien” pensó que el vídeo de la violación y asesinato de Marie Fontenot se lo habían enviado para chantajearlo. No me veo al redneck matando de forma tan sofisticada –haciéndolo pasar por un ataque– o preocupándose por esas lides. Y, en tercer lugar, en la escena final del capítulo 8, mientras Rust se adentra por el laberinto de Carcosa, Childress le dice “¿Sabes lo que me hicieron?”… el culto al Rey Amarillo y los asesinatos de Childress están altamente relacionados, pero no creo que Childress fuera el Rey Amarillo o que fuera la persona que llevaba nuevos miembros. Dora Lange, por ejemplo, le dijo a su ex marido antes de morir “que había conocido a un rey o algo así”. Y, en el cuaderno que Rust se lleva de la acampada de prostitutas en el capítulo 2, cuaderno que pertenecía a Lange, figuran las palabras Carcosa y Rey Amarillo, junto a más espirales. No creo que Lange fuera una víctima puntual, víctima al azar de un secuestro-asesinato. Yo, sinceramente, creo que el Rey Amarillo es esto de aquí. Un “dios” de inspiración chambersiana o lovecraftiana al que todos estos tipos rendían culto. Al fin y al cabo, en nuestra cultura, la gente “va a ver a Dios” a una Iglesia, pero Dios no está allí: allí solo hay una imagen que lo representa.

Otra cosa que me toco mucho las narices es la incongruencia del cambio al final, del personaje de Mateo, cuando le dice a Woody: He visto la lusssss

Ya. Esa es otra. Todo el mundo da por sentado que esa luz es una especie de epifanía. Pero Rust ve luces cuando tiene visiones. ¿Y si, simplemente, ha aceptado que las luces no son producto de su imaginación?

frankbanner71
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Lector
14 marzo, 2014 16:39

“LA SERIE SE ESCRIBIO ENTERAMENTE ALREDEDOR DE LOS PERSONAJES INTENTANDO RESOLVER UN CASO DE ASESINATO EN SERIE. -NICK PIZZOLATO-

exacto.lo mismo que provoca que una serie que podia haber sido MONSTRUOSAMENTE grande en terminos de iconografia televisiva haya sido lastrada por por el uso(y abuso)de dos detectives hablando de “sus mierdas”a lo largo de,al menos,un par de episodios(los dos primeros).

dos primeros capitulos exhasperantes.de un ritmo,mas que lento,agonico.y que puede echar para atras al espectador mas curtido en estas lides.de hecho,no es,sino,hasta la ultima secuencia del 1×02,con la irrupcion de la fuerza de choque que asistimos a un cambio de tono(casi imperceptible,pero que esta ahi)y que nos llevara a un tercer episodio mucho mas consistente.y a un cuarto de espectaculo cinematografico a gran nivel(el vibrante plano secuencia de seis minutos, ya mas que renombrado).

y aqui esta el quid de la cuestion.como en solo ocho capitulos de una perfecta conjuncion unitaria de guion-direccion,podemos asistir a tantos y tan alarmantes cambios de ritmo de un capitulo a otro.no es normal.ni justificable.

de repente,en el tercero, se comienza a desplegar toda una serie de fichas que tal como aparecen,desaparecen.posibles sospechosos que carecen del tiempo de exposicion suficiente como para que empatices con ellos y el lugar que ocupan en el tablero.

el predicador y el chico retrasado( que se parece a un joven doctor octopus),billy lee tuttle,regie ledoux,el gobernador,seres peculiares como el/ella johnny joannie,o la ¿senil?delores(¿tanto cuesta pronunciar bien DOLORES,putos yankis?)que deja una de las frases iconicas de la serie en boca de la hija:”la muerte no acaba nunca”.la mayoria de ellos en un “visto y no visto”,porque era mucho mas importante resaltar la evolucion de los detectives a traves del tiempo y las consecuencias de su relacion.

en el septimo capitulo se lanza toda una bateria de datos y nombres como si no hubiese un mañana.tantos datos (y sin respiro),que tienes que tener la memoria de sheldon cooper para asimilar tal volumen de datos que se te presentan de golpe y porrazo.y sin epidural.

no hay tiempo de exposicion.el discurso es atropellado.te cuesta asimilar(y mucho menos digerir)las peculiaridades y motivaciones de la fauna que la serie nos presenta.no parece haber un verdadero hilo conductor.el verdadero “pegamento” son los dos detectives.las evidencias aparecen a “salto de mata”,no porque “fluyan en la direccion adecuada”,sino porque pueda coincidir con los intereses de los protagonistas en un momento dado.un juego algo tramposo,si lo piensas.

porque,nick pizzolato,,ya lo deja claro.los protagonistas son los dos detectives.todo lo demas es secundario,y gira en torno a ellos.

un detective nihilista,con un sistema de interrogatorios fascinante(en los tres interrogatorios que efectua,podemos contemplar como se mete en el coco de los interrogados,empatiza con ellos,les arranca una confesion,para posteriormente,”arrancarles
la cabeza”,con unas palabras finales al oido).un tipo que bascula continuamente entre alguien con un nivel de percepcion que escapa al comun denominador de los mortales,y a la definicion de “simplemente un puto pirado”.

y marty hart.un padre de familia conservador, aparentemente intachable,pero expeditivo cuando ha de serlo(el momento en el que da a una paliza a los dos chicos que estuvieron con su hija,o cuando vuela la cabeza a reggie ledoux),y tambien un marido infiel.

aunque,quien le culpa.sin animo de generalizar,ni volcarme en mi lado mas frivolo,si yo tuviese una mujer tan insoportablemente aburrida y modosita como la tal maggie,y se me cruzasen monumentos como la daddario…en fin,que si, que esta mal,pero quien te culpa,marty…

y si utilizar a cohle para que te “empotre” contra la cocina,con la unica finalidad de darle un “zas en toda la boca”a tu esposo,no te convierte en un ser casi tan detestable como el,no se que mas lo hara.
por cierto,(aunque no suele ser algo usual que lo recomiende)si podeis,sugiero VER LA SERIE DOBLADA AL ESPAÑOL¡.escuchar en v.o.s. al mcgonaghey “arrastrar” sus frases en voz baja (a lo “duque”de “sin tetas”..),y a woody harrelson(sacate ese huevo de la boca,woody,xd¡)es como oir arañar una pizarra con los dedos.inenarrable.

menudo destripe,¿no?.puesto negro sobre blanco,cualquiera diria que pienso que es un producto fallido,o algo peor,¿verdad?.

pues,no.para nada.

no es una obra maestra.no es superior a BREAKING BAD,LOS SOPRANO,THE WIRE,o incluso BOARDWALK EMPIRE,que son productos mas redondos.de verdad que no lo es.pero…

en la balanza pesan mas los elementos positivos que negativos.hay toda una larga bateria de elementos redundantes y/o descompensados,pero se adivina una gran orquesta detras,solo que dicha orquesta no esta del todo afinada en esta primera partitura que se representa al publico.lo cual,dicho sea de paso,no representa un obstaculo insalvable.si en algo son expertos los creativos americanos es en aprender a “sortear la orilla”y buscar el camino correcto para vadear el rio.anda que no nos queda que aprender a los españoles de esa forma de hacer television.

y,sobre todo,posee los mimbres adecuados para que, en lasegunda temporada,los posibles elementos discordantes que han impedido que la orquesta no suene del todo bien,acabe fructificando en un producto final mas que notable.yo apuesto por ello,sin duda.

tienen a un guionista con ideas frescas,y que sabe escribir muy buenos dialogos.a un director que trabaja una puesta en escena muy atractiva y nada convencional,el respaldo de HBO(¡no es television¡¡es hbo¡)y,seguro,que a nuevos e interesantes nuevos protagonistas.

solo tienen que dosificar adecuadamente los elementos en el tablero.sin atropellos.e incluso,buscando algun quiebro final mas original,si es posible.

el ultimo episodio,a mi me encanto.la primera secuencia con errol childress y su incestuosa pareja me resulto de lo mas perturbadora.y el actor elegido para dicho paleto psicopata es un GRANDISIMO acierto de casting.ese rostro es de los que se te clavan en la memoria,pero, al final,te deja la impresion de que has visto un procedimental,con algo mas de “cache”.eso hay que mejorarlo.

una vuelta mas,”please”.

por lo demas,buena serie.con algunos altibajos.que no la convierten-ni de coña-en una obra maestra,pero si en una serie de culto muy reivindicable y recomendable.

p.d:declaraciones de nick pizzolato sobre por donde podria girar la posible segunda temporada:

“ES MUY PRONTO,PERO OS DIRE QUE TRATARA SOBRE MUJERES FUERTES,HOMBRES MALOS,Y LA HISTORIA SOBRE EL SISTEMA DE TRANSPORTE DE ESTADOS UNIDOS”.

espero,desde luego,que escriba mejores papeles femeninos(y con mas personalidad) que los que ha escrito para esta primera temporada.no me ha parecido que las haya dejado en muy buen lugar,precisamente.opinion de un humilde servidor.

p.d2:¡¡GENIALES RESEÑAS¡¡.

bonus track:
-¿COMO LLAMARIAS A UN NEGRO QUE PILOTA UN AVION?.
-NO SE…
-PILOTO¡;BASTARDO RACISTA¡¿¡COMO LE LLAMARIAS TU¡?.

José Torralba
14 marzo, 2014 16:51

Mr. X… naturalmente. Tanto la versión original como las dos primeras temporadas de la adaptación americana. Creo que hay relación en la creación de atmósferas y el ritmo, como también pueda haberlas con otras series recientes provenientes del noir británico como Broadchurch, de la ficción nórdica (Bron/Broen) o, como acertadamente comentaba usted antes, Memories of Murder por el lado coreano. También con Lynch, que es referencia reconocida por Fukunaga. Sin embargo, no estoy seguro de cómo tomarme estas coincidencias en el caso de productos recientes: sin duda, hay “parentesco” estilístico, por así decirlo; pero, por la otra, esos rasgos son comunes a cualquier thriller dramático pausado con gusto por lo malsano y opresivo (ni siquiera tenemos que acotar el terreno a la weird horror fiction detectivesca). O en otras palabras: se parecen, en muchos casos es posible que el realizador haya tomado ideas, pero no dejan de ser rasgos imprecisos, comunes a la práctica totalidad de una producción subgenérica de un tiempo a esta parte. Con Forbyddensen, eso sí, se aprecia un grado más interesante de parentesco por la conexión que tiene Pizzolatto con la adaptación americana.

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 17:15

Coincido bastante con Franky (menos en lo de las ideas frescas), si finalmente, cada nueva temporada, es un caso independiente con diferentes personajes, y esta 1ª temporada ha sido lo que a sido, hay muchos personajes que no han desarrollado ( a veces ni siquiera mostrado)como es debido, dejando cabos sueltos que el espectador a de deducir o suponer,tiene escenas demasiado calcadas, cuando Woody le pega el tiro al cocinero de meta (¿de que color seria?) es el final de Seven, y hay un porrón de escenas de estas, la pista de la casa verde, parece sacada de un cómic de Roberto Alcázar y Pedrín, y el clímax final, parece de una peli de Angelina Jolie haciendo de pizzcoleta (lo siento, no he podido evitar este ultimo chiste fácil), la parte mística de la historia, no se le da el suficiente tiempo para que puedas creer fuera de toda duda que es real fuera de la cabeza del personaje de Mateo, y aunque mi memoria no es tan fotográfica como me gustaría, creo recordar que cuando hablan de “ese” alguien con quien se veía la prostituta, era el grandullón de la cara quemada, de alguien por encima de él, no se hace mención, solo se dice que el político al que no se ve, puede tener algo que ver en todo, aunque no se esclarece, y repito, si esta temporada es lo que ha sido, y las siguientes no tienen nada que ver, veo puntos flojos, pero que me ha gustado, y a pesar de todo es una serie muy disfrutable y muy superior a la media

José Torralba
14 marzo, 2014 17:30

No hablo de alguien por encima de él, hablo del culto en sí. Nuevamente, en la vida real, si alguien te dice “he descubierto a Dios” no se está refiriendo a que se haya encontrado con él, sino a que se ha hecho creyente. Y el sacerdote que la haya ganado para su causa no es Dios, ni ella lo toma por tal. Lange, además, tiene tiempo suficiente para ir con Errol por ahí, para llamar a su ex marido, para dibujar y dejar un diario… no es una víctima ajena a todo a la que haya secuestrado para ponerla en el campo aquel. Por lo demás, todos los “acólitos” de Childress hablan de un “rey amarillo”, pero en ningún momento la identificación de Childress con esa entidad va más allá de las suposiciones de Rust. Ni siquiera él mismo se refiere a sí como tal. Y, aparte, está el tema de que Rust se encuentre en Carcosa con un altar en el que hay una imagen con corona y harapos amarillos (la que he enlazado antes). Por lo demás, que el culto antecede a Errol está claro por lo que comentaba: 1) La sirvienta de Sam Tuttle se asusta mucho cuando le nombran a Carcossa. 2) Por mucho escándalo que fuese, no creo que alguien que no esté en el ajo encubriera a un familiar al que se le fuera tanto la olla. 3) Al reverendo Tuttle tengo claro que no lo mata Childress. Y 4) Childress hace referencia a un “lo que me hicieron” en el capítulo final.

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 17:44

Torralba, vale que el Dios sea el espantapájaros, pero el que suelta los sermones, el que va por ahí diciendo “mi Dios es mejor que el tuyo” hazte socio,o este finder tenemos gang bang con unos niñitos, llamale lider de una secta o sancerdote o como te de la gana, parece, y digo solo parece por lo que te cuenta la historia, que el el grandullón fans del William Blake con síndrome de diogenes, y eso no se aguanta por mucho que este vaya repartiendo LSD’s como si fuesen Lacasitos, no mostrar a un personaje importante para una historia, es el recurso Agatha Christie de no mostrar al mayordomo asesino hasta las ultimas 5 paginas del libro, no pido que me lo den todo masticadito, pero tampoco me gusta que utilicen recursos de guion tramposos, Bruce Willis estaba muerto, y te daban las pistas desde el principio, que te enterases o no era cosa de cada espectador, pero no era tramposa, y True Detective, si lo es (al menos de momento)

Javié
Javié
Lector
14 marzo, 2014 18:04

Para mi la primera temporada será perfecta solo y exclusivamente si en el primer capitulo de la segunda temporada abren con el culto de los Tuttle y sigue por ahí la trama, si en cambio presentan nuevos personajes y abren otro caso que no tenga nada que ver, me seguirá pareciendo una gran primera temporada pero algo tramposa, lo que hará que le reste puntos en detrimento de otras ficciones televisivas que si han sabido cerrar todos sus cabos sueltos.

Terrific Lines
Terrific Lines
Lector
14 marzo, 2014 18:25

En mi opinión no hay duda de que True Detective es una serie TV de gran calidad. El impacto que ha tenido en los USA, con apenas 2 meses de emisión, ha sido brutal. Se podrían escribir series enteras sólo con las teorías que ha ido soltando esta serie.

A mi me ha encantado, aunque tengo pendiente volver a visionarla completa y de un tirón. El final me pareció interesante y al nivel de la serie, aunque reconozco que un pelín decepcionante. Y es que resulta un poco difícil no llegar al episodio 8 con unas espectativas por las nubes. Quizás al verla de nuevo ese mínimo nivel de decepción desaparezca.

Coincido en el punto y aparte que supuso el episodio 4. Impresionante. La serie ya era buena antes, pero a partir de este episodio la cosa sube como la espuma.

Respecto a las influencias, Nic Pizzolatto ya ha dicho en varias entrevistas que no se debe buscar más de lo que hay, porque él ha querido ser muy claro con la historia. Según dice en varias ocasiones, los giros o historias raras con lo sobrenatural le parecen recursos fáciles. Según él, lo que ves es lo que hay. Es una historia de detectives. Y, como el propio Marty dice, a veces resolver un caso supone resolver parte de ese caso. ¿Qué pasó con el resto de hijoputas que aparecen en el vídeo? Pues según Pizzolatto queda claro en la historia: algunos han muerto (como el Sheriff Childress), otros han desaparecido, etc… porque han ido pasando los años. Según el guionista, la intención es hacer una historia de detectives auténtica, y en esas historias pasan cosas raras porque hay gente rara ahí fuera. Insiste en que se fijó en la obra de Chambers simplemente porque forma parte del folklore de la literatura americana (por tanto es algo que los espectadores van a comprender) y le servía como excusa para desarrollar las motivaciones de “los malos” (porque básicamente la obra de Chambers trata de una historia sobre una historia que lleva a la gente a la locura). Y sobre los discursos filosóficos de Cohle, pues que así es el personaje, que hay gente que simplemente es así y encajan perfectamente en el perfil de un investigador (atento a detalles insignificantes o a pensamientos/comentarios con un sentido más allá del evidente). Con ello el guionista no pretende ocultar ni pretender nada más, simplemente el personaje es así.

La entrevista completa, aquí.

En resumen, que en True Detective ha querido contar la historia lo más cercana posible a la realidad de una pareja de detectives y cómo ellos mismos y su relación personal evoluciona durante el transcurso de los años alrededor de un caso en particular. Y lo ha querido hacer de la forma más auténtica posible, porque la ambientación, las personas, los crímenes y las locuras son algo bastante real.

En relación a Alan Moore, desde que dijo que le gustaba han ido apareciendo varias teorías que lo relacionan con una u otra obra, incluyendo Swamp Thing e incluso Top10.

Lo que me parece muy interesante es lo relacionado con la parte metatextual que, como dice José Torralba, el propio Pizzolatto ha parecido reconocer. Y en mi opinión hace aún mejor la experiencia de ver la serie.

Genial artículo. Brutal la serie.

Saludos!

zape
Lector
14 marzo, 2014 18:45

Cuidao, la anciana negra no dice “la muerte no tiene fin”, sino “la muerte no es el final”; y efectivamente para Rust, que va buscando la muerte, esta no es el final.

Yo coincido con Jose en que las visiones conectan a varios personajes y la espiral entiendo que es un signo de interpretación del espacio tiempo: ni lineal, ni circular como dice Rust con toda su negatividad. Las visiones son parpadeos entre las realidades, un vistazo a la sangría entre todas las cosas, y Rust y Errol, con sus traumas y su paranoia, tiene acceso… o eso pudiera ser.
Añádase a la mixtura un rollo jungiano importante sobre los mitos… aunque, quizás la serie, en realidad, sea más prosaica, pero tan astuta que nos sugestiona para flipar puesto que es, definitivamente, psicodélica.

Por cierto, True Detective hace referencia a una cabecera pulp de lóngeva vida (http://laesbilla.tumblr.com/tagged/Pulpland) y eso es lo que plantea la serie, una antología de relatos detectivescos… pero escritos hoy.

Javié
Javié
Lector
14 marzo, 2014 19:25

No puedo estar mas de acuerdo con Terrific Line, cada vez que algo se eleva al olimpo de la ficción, la gente suele buscarle significados y relación a todos los acontecimientos, he disfrutado mucho con el aporte de Torralba en este hilo, pero algo dentro de mi sabe/piensa que seguramente muchos de los supuestos homenajes o influencias de otros medios están mas en la mente del espectador ducho en estos temas filosóficos que en los propios creadores a la hora d plantear la historia, en plan… ¿En el episodio tal.. -Lo hizo un mago, – De acuerdo pero en el episodio… -Un mago.

Docz
Docz
Lector
14 marzo, 2014 19:40

No, no lo hizo un mago, lo hizo el tío que te corta el césped, o el espantapájaros, ahora no estoy seguro…si al final hay lo que hay, y no hay mas, y Pizzolatto quería contar un caso resuelto a medias, porque contra los poderosos que manejan el sistema no se puede hacer nada, creo que tendría que haber analizado mejor The Wire

the drummer
the drummer
Lector
14 marzo, 2014 19:42

me he leído las críticas muy de refilón (sobre todo la del sr torralba) porque están plagadas de spoilers, pero… jooooder, que pintaza tiene esta serie y yo aquí sin haber visto un solo capítulo!!
como no dejéis de ensalzar todo lo que se os pone por delante (tebeos, series, pelis,…) vais a acabar con mi ya corta vida social.
ale, me pongo a buscarla, ya me habéis jodido la tarde; estaréis contentos, no?

pd: jorge, leña a la china (aun estás a tiempo de ir a esperarla a la puerta del hotel)

the drummer
the drummer
Lector
14 marzo, 2014 20:49

visto el primer capítulo!
si el resto mantienen el nivel, pinta que va a ser la serie del año, …con diferencia.
por cierto, que a mi mcconaughey siempre me ha parecido un actor bastante regulero, pero aquí está impresionante.
Me meto con el segundo.

José Torralba
14 marzo, 2014 20:56

Precisamente me leí esa entrevista antes de escribir mi parte del artículo, Terrific Lines, y es muy cierto todo lo que comentas. Pero yo creo que cuando Pizzolatto comenta que los giros o historias raras con lo sobrenatural le parecen recursos fáciles no está comentando que no haya incluido esos temas en True Detective; de hecho, indica que la trama acude a las conspiraciones hasta donde es necesario, y que le interesaba la atmósfera (y nada más, cierto es) del horror cósmico. Ahora bien, lo que creo, personalmente, que indica diciendo eso es que lo que le resulta facilón es que la narración apueste decididamente por lo sobrenatural como explicación, (que no como posibilidad). Hay una frase en la entrevista que creo que es muy definitoria: “No deseo restringir a los espectadores diciéndoles que esto significa tal y que aquello significa cual”. Y creo que lo cumple a rajatabla.

No te dice a las claras que las visiones de Rust sean falsas, como tampoco te dice que sean verdaderas: en el episodio 5, Rust le dice a los policías que las visiones desaparecieron cuando se quedó limpio hace unos años; en el último, le dice a Martin que esas cosas nunca se van del todo. Igualmente, no sale un primo hermano de Cthulhu al final, que lo explique todo por la vía rápida sobrenatural (ese “lo hizo un mago” de Javié). Y, finalmente, tampoco te va a salir Pizzolatto en Carcosa para hablar con Rust y decirle que es un personaje de ficción, cual Unamuno en Niebla o Morrison en Animal Man. Lo que sí creo que hace, como sostengo en el texto, es articular varios niveles narrativos con coherencia interna según decidas apostar por uno o por otro.

Reflexioné mucho sobre este tema antes de escribir las líneas que están en el cuerpo. Inventarse capas narrativas supone añadir hechos que la serie no describe. Sin embargo, observar capas narrativas supone apostar por una explicación posible y coherente de los hechos que la serie describe. Así, el espectador que asuma que True Detective cuenta una mera historia de detectives que cazan a un asesino sin resolver del todo el caso, debe hacer una apuesta: la hija de Martin era rarita, Rust estaba muy tocado por las drogas, todas las visiones de la serie no son más que percepciones subjetivas, lo que decía Ledoux antes de morir no tenía el más mínimo sentido, Childress estaba totalmente loco, etc. En definitiva, ese espectador debe dar una determinada explicación a los hechos e, incluso, descartar algunos como pistas falsas. La cuestión es que la serie también admite la posibilidad de hacer las apuestas contrarias, y conserva el sentido pese a ello. Pizzolatto no te dice ni que una o la otra sean ciertas. Solo te dice “ahí están”.

De hecho, tanto en la entrevista que enlaza Terrific Lines como en la propia serie, por boca de uno de los protagonistas, se nos indica este asunto. En el segundo episodio, Martin Hart le comenta esto a los policías: “Ya saben cómo va este trabajo. Buscas un hilo narrativo, interrogas testigos, seleccionas pruebas, estableces una línea temporal y construyes una historia día tras día”. Claro que, al mismo tiempo, en el primer episodio, advertía también lo siguiente: “Asocias una hipótesis a una prueba y empiezas a tergiversar la historia de los hechos para apoyarla, convenciéndote así a ti mismo”. Por suerte, en la segunda página de la entrevista que enlaza Terrific Lines, Pizzolatto comenta lo siguiente: “Para mí, si hay un tema central en True Detective que abarque todo lo que sucede en ella, uno que la serie te repita constantemente una y otra vez, es que todo es una historia […] Diría que, como seres humanos, no somos más que las historias por las que vivimos y morimos, así que mejor tened cuidado con las historias que os contáis a vosotros mismos”. Como conclusión: no creo que pueda haber UNA explicación indubitada a todas las cosas que pasan en la serie, pero sí creo que es una serie con una arquitectura narrativa lo suficientemente sofisticada como para admitir distintas explicaciones en base a la historia que uno se cuente a sí mismo. Porque una cosa tengo clara, y Pizzolatto al parecer también: si de algo va la serie, es de construir narraciones.

guolberin
guolberin
Lector
14 marzo, 2014 21:08

He flipado con la serie, y eso que como me han dicho algunos, el final me dejó un pelín decepcionado, esperaba algo más… no sé… Pero aún con eso, la serie que más me ha sorprendido desde Breaking Bad y The Wire.

Y a mí también me pasaba como a drummer con McConaughey, lo veía una ctor malillo, debido a sus precedentes de pelis de comedias romanticonas. Claro, que después de ver Mud, y sobre todo, True Detective, me ha sorprendido muchísimo. Impresionante, según en qué época en las que transcurre la serie tiene una mirada diferente, siendo él mismo.
Habrá que echarle un ojo a sus nuevas pelis, no vaya a ser…

frankbanner71
frankbanner71
Lector
14 marzo, 2014 22:16

mañana,sabado 15,maraton gratis de TRUE DETECTIVE en madrid y barcelona.

a partir de las 13:00(hasta completar aforo).

cines palafox de madrid(c/luchana,15)

cinema malda de barcelona(plaza ciutat vella,5).

samanosuke
samanosuke
14 marzo, 2014 23:46

Cómo odio a todos los que vivís en Madrid y Barcelona, cómo os odio…

Terrific Lines
Terrific Lines
Lector
15 marzo, 2014 0:25

José Torralba
ha comentado el 14 marzo, 2014 a las 20:56h:
“[..]el espectador que asuma que True Detective cuenta una mera historia de detectives que cazan a un asesino sin resolver del todo el caso, debe hacer una apuesta: la hija de Martin era rarita, Rust estaba muy tocado por las drogas, todas las visiones de la serie no son más que percepciones subjetivas, lo que decía Ledoux antes de morir no tenía el más mínimo sentido, Childress estaba totalmente loco, etc. En definitiva, ese espectador debe dar una determinada explicación a los hechos e, incluso, descartar algunos como pistas falsas. La cuestión es que la serie también admite la posibilidad de hacer las apuestas contrarias, y conserva el sentido pese a ello. Pizzolatto no te dice ni que una o la otra sean ciertas. Solo te dice “ahí están”.”

Exacto. Yo no digo, ni lo interpreto en la entrevista, que Pizzolatto se haya limitado a darnos una historia más de detectives. Lo que entiendo que él nos dice en la entrevista es que no busquemos más de lo que hay en la propia serie, porque ahí se explica todo. Y no es necesario analizarlo muy profundamente, porque nos lo vienen describiendo desde el principio.

En el caso de Cohle y sus visiones, especialmente la del final, ¿ocurren? Claro que ocurren, para Cohle. Como espectadores entendemos que Cohle es un tipo que se obsesiona con el caso, se involucra. Nos lo dicen cuando nos explican de donde viene, incluso sabemos que estuvo durante años infiltrado en una banda motera. Para ello tenía que “convertirse” en uno de ellos hasta el límite que fuera necesario (como ya vimos). Porque es un “true detective”. En el caso de Lousiana ocurre lo mismo. Él tiene que comprender qué les pasa por la mente a esos asesinos para ser capaz de ver la lógica de lo que hacen. De ahí, por ejemplo, es que el almacen donde está investigando se parezca (en decoración) a Carcosa. Él está tan dentro, que cuando por fin está en la auténtica Carcosa es capaz de “comprender y ver” lo mismo que el asesino. Porque ya ha estado allí. No es sobrenatural ni místico ni hay que darle más vueltas, está tan metido tras tanta investigación que su mente está condicionada para ser capaz de verlo. La mente de Marty no. Y es lo que nos muestran a nosotros. Te voy a poner a ti como ejemplo, por lo que comentas de la relación From Hell y True Detective en el artículo. Decías que has estado trabajando recientemente en una nueva traducción de la obra. Yo creo que estás tan metido en ello, que eres capaz de ver paralelismos entre esa obra y ésta. Lo mismo le ocurre a Cohle con el caso.

Ojo que no digo que las interpretaciones que comentas entre From Hell y True Detective no sean ciertas, que quizás precisamente por eso sí lo sean, pero lo que digo es que seguramente tenga mucha importancia el hecho de que hayas estado trabajando en ella recientemente para ser capaz de “verlas”. Como Cohle en Carcosa.

Si hablamos de la hija de Marty, ella (como muchos otros que vemos durante la serie) es el ejemplo de lo jodida que puede estar la gente en ese lugar. Y es real. Pizzicatto es de allí, creció allí, y por sus propias palabras tienes claro que en ese lugar, donde prácticamente no hay nada, es muy fácil que se te vaya la cabeza y busques “lo que sea donde sea” (él habla de no dormir cuando tenía 6 años, de escapar gracias a los comic books e imaginar que las fábricas de la zona eran ciudades como NY o Chicago como forma de poder evadirse). Marty y su familia son de allí y en la hija mayor vemos cómo está ocurriendo exactamente eso. Yo creía (como espectador) que quizás ella habría visto a violación de otra niña y por eso la estaba reproduciendo usando los muñecos en su habitación o dibujando sexo en clase para las otras niñas. Pero en realidad el sexo es su forma “de escapar”, y va a peor (como vemos). Los asesinos del caso forman parte de esa sociedad que nos muestran. Y con eso “comprendemos” que sean capaces de hacer lo que hacen. No por nada más que una necesidad de escapar de la nada. Errol Childress parece tener múltiple personalidad, variando acentos según va la conversación (y vemos que en su casa hay un montón de cintas, seguramente películas, y cómo él se obsesiona mirando la pantalla). Lo de The Yellow King es “la excusa”, de la que pueden estar totalmente convencidos (no sólo ellos, otros como la asistenta también lo cree), pero el impulso es abusar de niños. En definitiva, que dentro de lo extraño, es normal que ocurra porque es algo que pasa realmente en esas zonas (mi compañero de piso es de Alabama, un estado al sur cerca de Lousiana, y no hay nada de lo visto en la serie que le parezca extraño en esa zona).

Lousiana es como un protagonista más, otro personaje en la serie y hay que tenerla en cuenta. Todo tiene una explicación lógica y como dice Pizzicatto no hay que buscar más allá, te lo ha explicado todo en la serie.

Por supuesto coincido contigo en que la serie tiene capas y capas de lectura, eso es lo que la hace tan buena. Pero lo impresionante es que todas están allí, no hay que ir a buscar nada fuera ni pensar qué nos habrán querido decir. Todo está dicho. Y eso es lo que el guionista quiere dejar claro en la entrevista. “No hay giros, no hay cosas raras. No más raras de lo que ya te he enseñado”, se puede interpretar de sus palabras.

Cuando el caso acaba (y la serie), vemos a Marty (el detective “con don de gentes”) recuperándose de las heridas físicas (y quizás también con algo personal aprendido en el proceso). Cohle (el detective obsesivo) ha pasado por un infierno que va más allá de su cabeza, y es lo que nos explica él mismo en la conversación final. No hay que buscarle más sentido, tiene toda la (extraña) lógica del mundo. Tras años y años investigando el caso, castigando su cuerpo para poder soportarlo (¿cómo aguantar eso sin ponerse ciego de drogas y alcohol?), por fin acaba. Hasta que empiece otro caso…

Y el caso acaba, eso también nos lo dejan claro. Y es una realidad porque lo raro y poco creíble es que tras décadas de casos de niños desaparecidos ahora dos detectives van a desarticular una banda organizada y detener a todos los miembros de algo que ha ocurrido durante años y años. No hay banda organizada. Algunos de los hijoputas han muerto ya. Otros será imposible descubrirlos porque ni hay víctimas ya ni hay caso abierto (puede ser el cajero de la gasolinera o el pescador de gambas perdido en una casucha en medio del pantano, ves a saber). Esa es una realidad, que pasa en Lousiana y en cualquier parte del mundo. A veces pillas a alguno y otros se libran o simplemente mueren sin haber pagado por ello. Además que en este caso concreto nos lo dejan bien claro porque los implicados son familias enteras, por lo que el crimen ha ido pasando de unos a otros. Errol Childress era el último “representante” y es el que ha acabado pillado.

Es mi interpretación.

Pero sin duda coincido contigo en que la serie va de construir narraciones. Pero en mi opinión todo está allí.

Saludos!

Terrific Lines
Terrific Lines
Lector
15 marzo, 2014 0:33

Pizzicatto es el hermano bastardo de Pizzolatto… 😀

Saludos!

Javié
Javié
Lector
15 marzo, 2014 1:59

Terrific, le compro su ultimo comentario!!!

José Torralba
15 marzo, 2014 3:15

Terrific Lines

Lo de From Hell… puede ser perfectamente por haberme familiarizado mucho con la obra. Pero Pizzolatto acredita él mismo a Alan Moore y Grant Morrison como influencias en una entrevista. Dicho esto, y dada la extensión del corpus de esos dos autores, tiendo a establecer la relación con From Hell y no con, qué se yo, La balada de Halo Jones. En las dos tenemos un culto. En las dos tenemos un asesino en serie ritualista. En las dos matan a prostitutas que aparecen asesinadas de forma muy precisa y compleja. En las dos queda la ambigüedad de si el asesino estaba loco o alcanzaba una percepción especial con sus asesinatos. En las dos los asesinos buscan una “ascensión” de algún tipo. En las dos el culto encubre los crímenes y escapa libre de polvo y paja. En las dos hay un personaje que habla sobre cómo verían la realidad hipotéticos seres tetradimensionales que estuvieran observándonos a nosotros, seres tridimensionales, y cómo unos y otros interpretamos la realidad y los hechos que acontecen. En las dos tenemos visiones extrañas que podemos tomar por ciertas o no. En las dos tenemos una figura mitológica o folclórica que encarna determinadas obsesiones culturales y que parece situarse en el centro de los crímenes (el Rey Amarillo, Jahbulon). Partiendo de la base, una vez más, de que es Pizzolatto quien afirma haber leído las obras de Moore, quiero creer que el número de coincidencias es lo suficientemente significativo como para que la relación resulte evidente, la diga Agamenón o su porquero.

Por lo demás, la narrativa que construyes a partir de los hechos es modélica. Pero fíjate que no deja de ser una de las interpretaciones posibles: Rust estaba muy tocado por las drogas, ve esas visiones en Carcosa porque se identifica mucho con el asesino, sólo son reales para Rust, la hija de Marty está jodida por crecer en la zona, Childress tenía personalidad múltiple… Estás construyendo una historia a partir de lo que cuenta la serie y estás apostando por una determinada interpretación –llamémosla realista– de los hechos. Pero Pizzolatto no concreta nada de esto: no te dice en ningún momento “esto es así”. No te dice qué pensar. Te da unos hechos, y eres tú el que pasa por el proceso (por lo demás, posmoderno) de rellenar los huecos y construir la narración. Lo que yo intento transmitir no es un “no, eso no es así, mi interpretación es la buena” sino un “eso puede ser, pero bien podría ser de otro modo sin necesidad de inventar o añadir nada a lo narrado”. Por eso no hablo de explicaciones, sino de capas de lectura. Puedes “leer” los hechos de una forma o de otra, y encajan por igual.

Por acudir a algo concreto y dejarnos de algo tan abstracto como la temporada entera, cojamos solo un aspecto: las visiones. Puedes argumentarme, con todas las de ley, que ocurren únicamente para Cohle y que si las comparte con el asesino es porque se mete en su cabeza. Pero, dada la narración, yo puedo decirte que en realidad es un nivel de percepción al que tanto Cohle como Childress tienen acceso (recordemos, por ejemplo, que las víctimas van siempre chutadas de cristal y LSD, y que dos de los “acólitos” se dedican a fabricar drogas). No intento decirte que una interpretación sea la correcta. Lo que intento decirte es que ambas están ahí.

Javié
Javié
Lector
15 marzo, 2014 3:31

El tema de las visiones es interesante y además viene a colación sobre el asunto de las diferentes capas que puede tener un mismo hacho.

Es cierto que Rust se ha drogado mucho, pero curiosamente yo como espectador nunca achaqué estas visiones al consumo de sustancias estupefacientes, por que así a bote pronto, las dos “crisis” mas gordas que recuerdo, en ninguna de ellas el bueno de Rust iba colocado.

Si lo achaco por contra al brutal golpe psicológico que supone perder a una hija de manera violenta para luego aderezar el cocktail con una infiltración en banda de 4 años, lo que va en contra de todas las normas por el estrés traumático que supone dicha actividad, creo que en la serie se cita que el tiempo máximo permitido es de 10 meses.

Sputnik
Sputnik
Lector
15 marzo, 2014 12:10

Acabo de leer el artículo. Pero estoy con el móvil en un bus solitario rumbo al horizonte, así que no voy a entrar al trapo de los comments kilométricos analíticos. Simplemente diré que la “metatextualidad” que señala Torralba no solo no me parece cogida por los pelos: me parece uno de los puntos de mayor interés de esta serie que, aunque se llama TRUE Detective, tira de arquetipos de género autoconscientes para construír su universo.

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Lector
15 marzo, 2014 16:49

el principal punto de incoherencia que le encuentro al tema de rust,es que en los primeros capitulos encontramos a un detective de aspecto bastante pulcro bordeando claramente los limites de la locura,mientras que en los ultimos dos ultimos se opta por el camino contrario:un tipo de aspecto mas descuidado,SORPRENDENTEMENTE coherente a la hora de expresarse.

la pregunta es:¿conoceis muchos tipos que esten fatal de la cabeza,y que mejoren con los años?.

demasiados agujeros de una serie que deberia estar mejor atada argumentalmente.

creo,¿eh?.

Jordi Barbelith
Jordi Barbelith
Lector
15 marzo, 2014 16:58

Frank, lo que apuntas me parece del todo coherente con el discurso que ofrece la serie al respecto de la hipocresía moral de la sociedad donde Hart es su máximo exponente; ese hombre de família accesible y humilde que engaña a su mujer. En el pasado, Cohle se encuentra en el borde, cuando solicita formar parte de homicidios es porque todavía necesita sentirse parte de la sociedad así que participa en el mismo juego de las apariencias, presentándose de la manera que le exige la sociedad pero cuando entramos a su hogar descubrimos un lugar menos cuidado; cuando años después nos encontramos con el Cohle desaliñado estamos ante un hombre coherente consigo mismo, que se acepta tal y como es y que no busca formar parte de una sociedad que le rechazó

Mr. X
Mr. X
Lector
15 marzo, 2014 17:42

Entre las opiniones expuestas estoy a medio camino entre los sroes Torralba y Docz.

Por un lado, me convence lo que dice el primero: creo que el creador de la serie pretende que veamos al final boss del capítulo 8 como un personaje que, por encima de su apariencia, es tremendamente inteligente y poderoso, además de maligno,

un colega de Hannibal el canibal, Darkseid, el Juan Nadie de Kevin Spacey en Seven, el doctor Guhl de From Hell, el Chirguth que interpreta Javier barden en No es país para viejos y, el mejor de todos, el juez Holden, de Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy.

Pero estoy con Docz: no lo consigue. El tránsito de “soy un paleto, un desgraciado que folla con su hermanastra y vive en una choza llena de mierda” a “soy el puto amo y veo cosas que vosotros no creeríais” resulta demasiado brusco y poco convincente.

Por lo demás, muy interesante discusión, hoygan.

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Lector
15 marzo, 2014 17:48

no,si te compro esa teoria de que al final de la historia podemos encontrarnos con un hombre que se encuentra en paz consigo mismo,jordi.

pero,que eso mismo,te exige como espectador que fuerzes tu “suspension de la incredulidad” hasta los limites,y mas alla.ya que no vemos indicios en la serie de que dicho proceso se produzca,desde el momento en que la serie funciona a golpe de saltos temporales de atras hacia adelante.podemos asumir que es asi.pero no hay una constatacion real de que esta regeneracion mental se haya producido.salvo lo que nick pizzolato nos deje dislumbrar a traves de su guion,que sigo insistiendo,atraviesa por momentos en que ,argumentalmente,parece hacer aguas por algunos de sus flancos.

ahora, que si me dices que el tipo atraviesa por un proceso parecido al protagonista de UNA MENTE MARAVILLOSA,esto es ,que llega un momento en que el tipo ACEPTA que esta como una chota y,a pesar de ello,aprende a lidiar con el hecho,y continua adelante con su vida, a pesar de todo,lo mismo,lo mismo,hasta me resulta mas coherente.lo otro es partir de conjeturas y/o elucubraciones de todo signo.

que,oye, dentro de una serie como esta,es “jugar a favor de obra”,porque el material da pie a ello.lo que pasa es que me resulta mas facil aceptar las multiples lecturas de los elementos simbolicos Y/o esotericos desde la que se pueden formular multiples teorias(un aficionado elucubro sobre la posibilidad de que el rey amarillo era en realidad un libro precedente del necronomicon al que accedio rust cohle,y que tras su lectura,no solo no se volvio loco,como suele suceder con la mayoria de gente que ha llegado a tenerlo en sus manos,sino que accedio a una nueva vision-las puertas de la percepcion- que explicaria porque el tipo es como es)que al caracter algo fluctuante de uno de los protagonistas(el mismo rust cohle).

pero,vamos,que tu teoria puede ser perfectamente valida.solo que me “choca” un poco.lo mismo deberia darle alguna vuelta mas al tema, que esta parece ser una de esas series que hay que revisionar mas de una vez para “completar el cuadro” en su totalidad.

Jordi Barbelith
Jordi Barbelith
Lector
15 marzo, 2014 17:56

Cuando conocemos a Cohle ya se encuentra en el proceso que le llevará a ser esa persona que conoceremos en el presente, sólo que trata de aferrarse a una realidad de la que ya siente un profundo rechazo. Lo explica el mismo personaje en uno de los episodios, que estando en el psiquiátrico leyó un pasaje de la Biblia donde se decía que todos formábamos parte de un todo y él solicitó entrar a Homicidios para poder encontrar ese sentimiento, así que es un personaje que desde el principio ya está fuera del mundo pero trata de aferrarse a él, el traje, la corbata, es una máscara con la que engañarse tanto a sí mismo como a los demás, pero cuando se encuentra que la única persona que le concedió la posibilidad de aproximarse a su mundo (Marty) le rechaza (tras saber de el encuentro mantenido con su esposa), Cohle se da por vencido, abandona el trabajo, sus responsabilidades, su falsa realidad, para volver a sus orígenes y luego volver en paz consigo mismo. No necesitamos ver ese proceso porque sabemos de los momentos clave que suponen una catarsis para Cohle y eso es suficiente

Jordi Barbelith
Jordi Barbelith
Lector
15 marzo, 2014 17:59

Es, por otro lado, como el proceso por el cual pasa Marty; sabemos de los momentos que suponen un punto de inflexión para que llegue a ese estado, con eso podemos comprenderlo y completar el cuadro, no necesitamos que nos relaten todo ese estado ni ver cómo le va creciendo la barriga

Jordi T. Pardo
Autor
15 marzo, 2014 18:23

Yo creo que igual que puede ser que, en algunos casos, algunos espectadores intenten ver más de lo que realmente hay en la serie, aunque si creo que la misma admite varias lecturas, también los hay que se empeñan en buscarle hasta la más mínima pega e intentan que todo esté demasiado mascado y explicado cuando no es la intención de la historia.

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Lector
15 marzo, 2014 19:04

la serie bascula continuamente entre la realidad y la ficcion,y esto obliga al espectador a tomar partido.pero,como ya he dicho,esto no tiene por que significar algo necesariamente malo.todo lo contrario.

aunque la cuestion sobre lo que giraban mis dudas eran sobre el fluctuante estado mental del personaje de rust cohle,que a mi me chirriaba cosa mala.

algo que,jordi barbelith,explica de una manera que encuentro bastante razonable y,creo,bien fundamentada.

Docz
Docz
Lector
15 marzo, 2014 19:17

Cuando es una historia un personaje tiene un arco de evolución tan radical como el que tiene Cohle, o se te muestra muy bien, o no te lo crees, por poner ejemplos, ¿nos hubiésemos creído que el dr. House al final de la serie hubiese cambiado tan radicalmente como lo hace Cohle? yo no, en cambio en Breaking Bad si me lo creí con White, ya que te da a entender que siempre había sido así, pero se reprimía, en fin, es una opinión…me gusta cuando una historia te deja alguna puerta abierta a diferentes interpretaciones, como el final de French Conection, o Abre los Ojos u Origen, pero cuando se dejan tantos cabos sueltos que dependen de interpretaciones o suposiciones…

frankbanner71
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Lector
15 marzo, 2014 19:20

claro,es que ese es el tema…

Docz
Docz
Lector
15 marzo, 2014 19:36

Si en la escena final del aparcamiento del hospital, Cohle hubiese dicho lo mismo, pero con el tono escéptico de las charlas del coche, “mira Martin, me paso esto, vi esto, y tengo dudas, no se que creer”, me lo hubiese podido creer, porque seria consecuente con el personaje, pero llorando como un niño y sin atisbo de duda, se me hace incongruente

Turkin
Turkin
Lector
15 marzo, 2014 20:32

Hola!
Podeis corregir uno de los nombres a los que referenciaís por favor. Es Cormac McCarthy.
Juan Luis Daza, no te enfades por favor.

the drummer
the drummer
Lector
15 marzo, 2014 23:23

bueeeeenas…. vuelvo por aquí, un día mas tarde, y con la serie ya finiquitada.
ante todo decir que a mi la serie me ha encantado (me cuesta recordar otra con la que me haya pegado un atracón de capítulos como el que me he pegado con true detective).
poco que añadir a lo que ya habéis comentado, pero si redundar o matizar algunos puntos (a partir de aquí, posibles spoilers):
– sobre la hipótesis de josé, en relación al posible descubrimimiento, por algunos personajes, de su carácter ficticio, me parece demasiado rebuscada. sinceramente, yo no lo veo; pienso que la mayor parte de las pistas que tú ves no son más que pinceladas para perfilar la personalidad de cohle, arrasada por la durísima experiencia familiar y, no lo olvidemos, por cuatro años de infiltración y consumo desenfrenado de todo tipo de sustancias (el propio martin dice que, por regla reneral, ese tipo de misiones nunca duran más de once meses) y que tampoco es suestión de buscarle al gato más piés de los que tiene.
– sobre la evolución del personaje interpretado por mcconaughey, a mi no me rasca ni la veo forzada; no olvidemos lo que viene de pasar al principio de la historia y el estado de negación y rechazo de una vida ‘normal’ que eso le ha supuesto; como alguien dijo por ahí, cuando rompe ‘amistad’ con martin y renuncia a su vida anterior es cuando por fin comienza a recuperse, aunque no creo que nunca llegue a conseguirlo por completo.
– en cuanto al rey amarillo, y al culto que le rodea, resulta evidente que tiene un alcance mucho mayor de lo que el dúo protagonista termina por destapar y que childress no deja de ser más que un miembro de ese culto que ha terminado por matar también por su cuenta y que, desde luego, dista mucho de ser el rey amarillo. en este sentido, me gustaría que en sucesivas temporadas se retomara este tema y se fueran destapando nuevas pistas y personajes implicados, un poco al modo de la trama del criminal de brubaker donde en cada volumen (a pesar de contarse una historia distinta centrada en personajes diferentes) los personajes frecuentaban lugares (e historias) comunes.
– destacar también la soberbia banda sonora, desde el tema que acompaña los títulos de crédito, a cargo de the handsome family (de los que no tenía noticia y los que, desde ya, me pongo a seguirles la pista), hasta la práctica totalidad de los temas que se escuchan en los distintos capítulos.
– lo que menos me ha gustado: la absurda epifanía de martin que le lleva a relacionar al ‘orejas verdes’ con los trabajos de brocha gorda y con la casa recién pintada; pienso que, después de lo visto en capítulos anteriores, la conclusión de la trama detectivesca se merecía un cierre a la altura, y este pequeño detalle desluce un poco el resultado final de la serie.
en fin, una serie sobresaliente (en el sentido que sobresale sobre la media, no que sea un serie de 10 porque, aunque no mucho, dista de ser perfecta -aunque tiene todos los mimbres para llegara a conseguirlo en sucesivas temporadas-), los que no la hayáis visto ya estáis tardando.

Terrific Lines
Terrific Lines
Lector
15 marzo, 2014 23:27

En mi comentario 51 ya decía que coincido contigo, José Torralba, sobre las capas de lectura y en que hay varias interpretaciones posibles y que ninguna tiene porqué ser la única. Incluso termino mi comentario diciendo “Es mi interpretación”.

A lo que me refiero es al hecho de buscar únicamente en lo que nos explican y vemos en la serie, que es lo que Pizzolatto comenta en todas esas entrevistas. Y es el propio guionista el que nos dice que no hay nada sobrenatural, que todo tiene una explicación lógica y realista en la historia. En una entrevista le preguntan:

Entrevistador: “The show is straddling a fine line between realistic terror and what could be interpreted as the supernatural, or figments of madness. Do you find this a tricky balance to pull off?”

Y él contesta:

Nic: “A bit. We have a hallucinating detective in episode 2, which is weird, and the visions themselves are almost religious in their metaphysical nature. But the important thing, I think, is that there is a realistic explanation for everything. Cohle’s visions are accounted for by his neural damage, probably guided in some part by his unconscious associations. There’s no evidence to suggest that the things we’ve seen are the result of anything supernatural. Ritualism, some sort of worship is implied in the murder, but there’s nothing supernatural. Reality is the dread, and that’s probably where the line’s drawn. So we can touch these things and by doing so provide avenues for layers of meaning to settle and refract and resonate, but we don’t strictly-speaking break from the realist mode.

La entrevista completa: http://www.arkhamdigest.com/2014/01/interview-nic-pizzolatto-creatorwriter.html

Ahí en parte comenta ya lo de las visiones de Cohle, pero sobretodo insiste en que aunque existan varias posibilidades (“layers of meaning”), la respuesta siempre es realista.

Como él dice y tú dices, todo son capas de lectura, pero todas están dentro de la serie, no hay que ir a buscarlas fuera ni pensar en que nos quieran decir más de lo que hay en los 8 episodios.

Por ejemplo, creo que en el episodio 3, Marty y Cohle van en el coche. Marty conduce y Cohle mira por la ventana. Entonces ve una niña, sola en la calle, observándole con seriedad y saludando al pasar. Cohle le pregunta a Marty: “¿Crees en los fantasmas?”. 2 Posibles capas de lectura serían:

A – Cohle “ha visto” una niña que en realidad no está ahí, ha sido creada por la mente de Cohle y él es consciente de ello. Cuando pregunta a Marty, él ya comprende lo que ha visto.

B – Es una niña, normal y corriente, sola en medio de la calle saludando a un coche con extraños dentro.

Lo que Pizzolatto nos quiere decir es que no existe la opción C: la niña es un fantasma. ¿Ha visto Cohle una niña? Sí. ¿Había realmente una niña ahí? No lo podemos saber seguro (capas de lectura).

Sobre Moore y Morrison, lo que Pizzolatto dijo fue en una entrevista que le hicieron en el año 2010 para el Louisville Courier-Journal. Y decía esto:

“The first time I got excited about writing was reading comic books by Alan Moore and Grant Morrison as a kid. Growing up in southwest Louisiana, in a house without many books, the sophistication and depth of their stories were really mind-blowing for a kid.”

El comic book y estos autores le inspiraron para escribir, pero no se refiere a True Detective (proyecto que se inició en el 2012).

Cuando habla de influencias, no incluye a ninguno de estos autores. Ni Moore ni Morrison. En esta entrevista prácticamente hace un listado de posibles influencias con las que ha desarrollado True Detective, destacando principalmente la obra The Conspiracy Against the Human Race de Thomas Ligotti.

No deja que Moore haya podido influenciar como escritor, pero no hay referencias a una obra concreta y el propio Pizzolatto no se oculta a la hora de mostrarlas.

Pero vamos, lo seguro es que existen esas capas de lectura y varias posibles interpretaciones de lo que ocurre, aunque todas dentro de la realidad y con la garantía de que todo tiene una explicación, todo se ha explicado, en la propia serie.

Docz
ha comentado el 15 marzo, 2014 a las 19:36h:
“Si en la escena final del aparcamiento del hospital, Cohle hubiese dicho lo mismo, pero con el tono escéptico de las charlas del coche, “mira Martin, me paso esto, vi esto, y tengo dudas, no se que creer”, me lo hubiese podido creer, porque seria consecuente con el personaje, pero llorando como un niño y sin atisbo de duda, se me hace incongruente”

A mi me extrañó también al verlo (aunque no está llorando como un niño), pero al poco de pensar en el conjunto de la historia le vi todo el sentido y al final lo que me hubiera parecido incongruente es que no pasara algo así. A falta de ver la serie de un tirón, si pensamos por un momento el proceso físico y mental por el que Cohle ha pasado a lo largo de los años (no desde el inicio del caso, sino desde lo que se nos explica de su vida en Alaska, su matrimonio y muerte de su hija, etc) y lo juntamos con lo que hemos visto en la serie, que al final el hombre esté como está me parece de esperar. Incluso que haya abierto la puerta a una opción que nunca antes contemplaba (como lo del cielo con la hija y el resto esperándole). En definitiva, que es normal que haya terminado un poco “tocado”.

Y no me parece raro en el personaje. Tampoco quiere decir que vaya a estar así siempre. En la propia serie hemos visto verle pasar por varias etapas y nos hemos enterado de otras (cuando se casó sería más “normal”, cuando estaba infiltrado parecería más criminal, etc). Ésta no deja de ser una más.

Creo yo.

Saludos!

Jordi Barbelith
Jordi Barbelith
Lector
16 marzo, 2014 1:06

Debo insistir que el desarrollo emocional de Rust Cohle me parece coherente con lo que se nos ofrece del personaje y que de lo que se nos ofrece vemos como espectadores lo necesario para alcanzar la comprensión de este viaje.

Para entender al personaje debemos tener presente de donde viene:

– Cohle nace en el sur de Texas pero siendo todavía niño es llevado por su padre a Alaska donde es críado en técnicas de supervivencia. Entendemos que en este tiempo los sentimientos de Cohle son de añoranza, no sólo se inventa cuentos y leyendas al contemplar las estrellas para poder sentirse cómodo en el lugar donde se encuentra sino que en cuanto se le presenta la oportunidad decide abandonar a su padre para volver a la cálida Texas. A pesar de haber tomado esta decisión con determinación, no podrá zafarse del sentimiento de culpa por haber traicionado a su padre, lo que expone la implicación emocional y el sentido de responsabilidad del personaje con los suyos, a pesar de esa aparente frialdad que muestra en el presente.

– Años después, ya un agente de policia, Cohle contraerá matrimonio y tendrá una hija, lo que nos expone que en algún momento creyó con ilusión en la vida. El trágico accidente que le arrebatará a su hija llevará a Cohle a sentirse responsable como padre (“el pecado de ser padre”) y destrozar su matrimonio.

– El afectado Cohle aceptará trabajar como agente infiltrado en el mundo del crimen, y aunque no se ofrece de manera literal en la serie resulta sencillo suponer que acepta esta responsabilidad para anularse como individuo: al tomar una tapadera, el Rust Cohle que ha perdido a su hija desaparece. Y como sí sabemos, este trabajo le irá degradando emocionalmente hasta el momento en que asesina a un yonki que estaba drogando a su propia hija “para purificarla”.

– El “castigo” que recibe Cohle por parte de sus superiores es la de implicarle en casos todavía más peligrosos y durante más tiempo del aconsejable, degradando de ese modo todavía más su personalidad. Pero un Rust Cohle llevado al extremo asesina a varios miembros de un mismo cartel y es llevado a un hospital psiquiátrico.

– A Cohle se le ofrece la posibilidad de retirarse con una pensión pero el solicita la posibilidad de reincorporarse a otro departamento porque considera que todavía puede hacer algo bueno. Esto nos lleva a Louisiana en 1995, el momento en que Cohle y Hart comienzan a trabajar juntos y se encuentran con el caso de Dora Lange. El Rust Cohle que nos encontramos es un personaje que padece de un fuerte desarraigo emocional con su entorno y al que le abordan profundos pensamientos nihilistas pero que se esfuerza por encontrar una razón para seguir formando parte de este mundo por el que siente tanto rechazo. Tenemos por tanto a un individuo anulado por completo debido a sus experiencias previas que a pesar su tendencia nihilista y pesimista (“realista”) sabemos que todavía busca algo por lo que aferrarse a la realidad.

– Hart y su familia se convierten en ese ancla y es gracias, en gran medida, a la inteacción de la esposa de Hart que solicita a este el invitar a su compañero; durante esa cena Cohle establece una conexión emocional con su nuevo entorno cuando ella se interesa por él.

– Pero a medida que avanzan en el caso y surgen nuevas sospechas y nuevas cuestiones, Cohle se enfrenta a la hipocresía moral que deja al descubierto la oscuridad de esta sociedad. Todos esos terribles pensamientos que alberga por el ser humano sólo hacen que reafirmarse y el ancla que suponen Hart y su familia es, en cierta medida, lo único que retiene a Cohle de dejarse llevar por el abismo. Al final, el ancla se rompe, la imperfección del ser humano se descubre en la mujer de Hart que utiliza a Cohle para hacer daño a su marido, Cohle se enfrenta a su compañero y pierde su amistad, y al contemplar que todo está corrupto Cohle abandona.

– Se traslada a Alaska para castigarse y cuando acepta que no quiere formar parte de este mundo, que está preparado para abandonarle, decide cerrar los cabos sueltos de su pasado, razón por la que vuelve a Louisiana. Es en el presente cuando encontramos a un Cohle coherente con su naturaleza pesimista (“realista”), que no busca formar parte de esta sociedad, pero al que todavía le pesa ese sentido de la responsabilidad, ahora responsabilidad para con las víctimas del asesino que no pudo detener.

– Y cuando se encuentra en Carcosa, a punto de abrazar esa muerte que tanto anhelaba, tiene una epifania. Podemos entenderlo de distintas maneras, como la satisfacción de cerrar el caso y estar en paz con esas víctimas, como la satisfacción de poder acabar con el asesino de todas esas niñas o como, realmente, la satisfacción de sentir en la muerte a su hija y su padre, la cuestión es que esta experiencia vital ayuda a redefinir a Cohle como individuo; ya no está vacío (“Forma y vacío”), ya no hay oscuridad, ahora hay algo de luz. Al fin ha hecho algo bien. Al fin ha hecho algo bueno. Y todo el sufrimiento por el que ha pasado cobra algún sentido.

Porque sí, ahí fuera hay gente mala pero para eso él sigue vivo, para mantener a esa gente mala a raya

Terrific Lines
Terrific Lines
Lector
16 marzo, 2014 2:05

Genial resumen, Jordi Barbelith.

Al leerlo he ido recordando otros detalles, como que tras solucionar el caso (con la muerte de Ledoux), vemos que incluso ha empezado una relación sentimental con la amiga de los Hart (recuerdo una escena en la que Cohle está con ella mirando la TV en casa, tan normal). Pero luego tanto los posteriores casos (lo de la madre con el Síndrome de Münchhausen by proxy), como el descubrir que quizás Ledoux no fuera el único (por lo que el caso volvía a él), los problemas familiares de Hart y que los jefes no le dejaran volver a investigar hicieron que de nuevo se fuera alejando de la sociedad.

El detonante final fue, como dices, que la mujer de Hart le usara para joder a Marty.

Leyendo tu resumen, recordando la serie y llegando al final con tu última frase me ha hecho pensar en lo mucho que Cohle me recuerda al Lobezno escrito por Claremont. Un tipo al que nadie quiere invitar a la comunión de su hija, pero que todos querrían tenerlo a su lado cuando las cosas se ponen feas.

Saludos!

José Torralba
16 marzo, 2014 2:06

Ahí en parte comenta ya lo de las visiones de Cohle, pero sobretodo insiste en que aunque existan varias posibilidades (“layers of meaning”), la respuesta siempre es realista.

Si hay varias posibilidades no puede haber una respuesta única. Lo que te dice ahí Pizzolatto es que, como narrador, mantener la interpretación realista en todo momento era la línea divisoria que no podían cruzar. True Detective es una obra diseñada para mantener una constante y precisa ambigüedad respecto a los hechos narrados. Que existan varias capas de significado implica forzosamente que todas ellas resulten coherentes por sí solas, sin necesitar préstamos de las demás. Y en el momento en que hubieran aparecido adoradores de la secta de Dagon o fantasmas, la ambigüedad se hubiera roto, porque esos hechos solo habrían podido tener una explicación: la sobrenatural. Eso es lo que evitó. Si hubiera querido producir una obra en la que la única respuesta posible hubiera sido la realista, no habría introducido la más mínima posibilidad de duda.

José Torralba
16 marzo, 2014 2:36

PD. A esto se suma que Rust es lo que en términos narratológicos se conoce como un “narrador no fiable”, tal y como lo caracterizó Wayne C. Booth en La retórica de la ficción y tal y como los clasificó posteriormente William Riggan. De hecho, encaja en el arquetipo de “loco” según esa clasificación: “Un narrador que o bien experimenta mecanismos mentales de defensa, como disociación postraumática o alienación, o bien una enfermedad mental grave, como esquizofrenia o paranoia”. Dicho de otro modo: si Pizzolatto no hubiera hecho que Rust padeciera estrés postraumático y tomara metacualona para dormir, si solo hubiera sido un nihilista apasionado de Cioran, cuando ve pájaros formando espirales o galaxias contenidas en una habitación hubiera sido un narrador fiable, y eso hubiera hecho que la serie tuviera una única lectura (sobrenatural). Sin embargo, construye al personaje de Rust expresamente para que nunca podamos fiarnos de si lo que ve solo lo ve él. Es decir, para que los hechos puedan (subrayo “puedan”) tener una explicación exclusivamente realista.

the drummer
the drummer
Lector
16 marzo, 2014 10:00

imposible explicarlo mejor jordi, coincido 100% con tu último comentario.
con lo que ya no estoy tan de acuerdo es con lo de la escena de la tv que comenta mr. lines (en la que cohle está en el sofá con el brazo sobre los hombros de la doctora mientras ésta -no él- ve la tv), aquí yo veo claramente a un cohle desconectado de la relación, que parece entender que no está hecho para llevar esa vida (si lo piensas, después de esa escena ya no se les vuelve a ver juntos y cohle vuelve a su situación anterior).

Docz
Docz
Lector
16 marzo, 2014 12:17

Mas spoielers
Vi la serie en 4 días (1 sola vez, lo reconozco, ya la volveré a ver de aquí unos añitos), así, que la vi bastante seguida, Cohle al empezar la serie ha pasado por una infancia llamemos le “diferente”, una experiencia traumática como pocas que es perder a un hijo, de una forma absurda, porque la pobre niña estaba jugando en el jardín de su casa, paso 4 años infiltrado en una banda de criminales de la peor calaña, tiene un largo historial de abuso de drogas,,antes de la puñalada final, ya había tenido experiencias físicas muy dolorosas,no hablemos ya de su relación con el resto de la humanidad, no me extraña que el tío tenga el carácter que tiene a lo largo de toda la serie, lo raro seria lo contrario, pero las escenas “precedentes” están para algo, y se han de poner las necesarias a lo largo de una historia, para que se entienda un la evolución de un personaje, el efecto Kuleshov funciona, pero hasta cierto punto, la escena de la tele con la doctora Cuudy, o la de él mirando la pared en el hospital son muy ambiguas y poco concluyentes,y él sabe que Errol es un don nadie, sabe que hay gente importante metidos en el ajo, a los que en esta temporada, no les hecha el guante, y me da que el personaje es lo suficientemente inteligente, para saber, que de forma legal, no podrá hacer nada contra ellos, por lo tanto, acabar con Errol, yo creo que le sabría a poco, y eclipsaría la epifanía, y no le serviría de redención total a alguien como el, que relativizaría lo místico de forma racional, de hecho, la escena del parking del hospital, es el típico final moralista yanki, en el que un personaje que se te a mostrado como fuera de los convencionalismos típicos morales, encuentra un sentido divino de la existencia humana, y eso lo hace en los últimos 10 o 15 minutos de una historia de mas de 7 horas, como he dicho, no estoy en contra de que el personaje se plantee esas dudas existenciales, de lo que estoy en contra es que se haga de una forma tan abrupta, que creo que no se ha desarrollado lo suficiente a lo largo del metraje de la serie, para que la mayoría de espectadores, lo puedan aceptar, por eso puse ejemplos de otras series, una, que tenia también un protagonista singular y fuera de lo común,que no cambia por mucho que le pase, la otra con un personaje que que tenia un arco de evolución a lo largo de su serie tan brutal como el de Cohle, pero tan bien explicado, que no hace falta tener estudios para entender o suponer el porque, se te a mostraba y no de una forma típica ni abrupta.
En cuanto a lo de la casa verde, no digo que tuviesen que echar mano de ordenadores a lo Minority Report en plan C.S.I Miami, pero podrían haber hecho que se encontrasen restos de pintura verde en el sitio donde persiguió a la chica, o algo así, por no hablar de lo raro que fue que Cohle hiciese una foto en vez de un dibujo
P.D: http://www.youtube.com/watchv=GVlrNKtFLbM
a partir de minuto 3:35 aproximadamente, te lo pongo en ingles, porque veo que controlas ;), quizás debería de haber puesto “como un adolescente de sexo y orientación sexual indeterminados”, ya que como una mujer me parecía machista, y como un mariquita, de homófobo trasnochado, si puse niño, es porque era mas corto y pensé que se entendía
P.D 2: Que me ha gustado la serie a pesar de las cosillas estas y la recomiendo

Docz
Docz
Lector
16 marzo, 2014 12:32

Han quitado el video, el lloro esta a unos 5 o 6 minutos del final del episodio 8

Malconidas
Malconidas
Lector
16 marzo, 2014 17:52

Buenisima serie, para mi la primera vez que veo una serie televisiva que podria haber sido una miniserie de vertigo, y de las buenas.
Para mi una muy buena señal.

Byrne es DIOS
Byrne es DIOS
Lector
17 marzo, 2014 2:56

Yo he visto la serie en dos días (sí, este finde tuve mucho tiempo libre y la serie me enganchó) y lo que no entiendo es como coño el guionista tuvo los cojones de meter la parida de que descubran al maloso simplemente porque tenía las orejas manchadas de verde… eso fue una broma o algo así?

frankbanner71
frankbanner71
Lector
17 marzo, 2014 9:18

pues vale.pero yo preferiria a la pareja de la estupenda MISTIC RIVER:sean penn y kevin bacon.

http://www.formulatv.com/noticias/36472/hbo-quiere-brad-pitt-segunda-temporada-true-detective/

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Lector
17 marzo, 2014 14:06

aqui,el que no corre,vuela.

http://www.suxinsu.com/blog/news/12678569-true-detective-la-primera-suxinsu-de-series-con-tony-de-la-torre

para muy fans y/o completistas.
aunque,en honor a la verdad,hay que reconocer que la camiseta tiene su “puntito”,que diria mi paisano,antonio banderas.

frankbanner71
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Lector
17 marzo, 2014 14:10

bueno,para variar,no me ha salido.pero a poco que busqueis,imagino que os saldra la citada camiseta.que si.que mola.

y ya con las mismas,pregunta al canto.

visto que este post no ha funcionado nada mal,¿no molaria otro dedicado a la gran BREAKING BAD?¿o ya se ha hecho,y yo no me he enterado?.

que todo podria ser.

Sierra
Sierra
Lector
17 marzo, 2014 15:49

Buenas, por fin puedo dejar un par de reflexiones sobre la serie, tal y lo entendí yo (Que puede ser mas o menos válido):
Rusty es, desde el principio, un un personaje conscientemente autodestructivo, y no lo oculta. Esta convencido ( y nosotros también) que al final morirá, en sus discursos se le entiende que no le asusta la idea, llegando a esperarla como algo liberador, encontrando consuelo en su propia entropia.
Este sentimiento es reflejado a la perfección por Rusty a lo largo de la serie, no es raro que tanto Ledoux como Childress, acostumbrados como estaban a llevar hasta el límite a sus víctimas, sepan “leer” ese deseo de muerte como liberación en Rusty (De hecho, ambos también comparten ese rasgo).
De ahí que Ledoux le diga “te vi en Carcosa”, ya que reconoce su sentimiento, ve lo mismo en el que en sus víctimas. Lo mismo pasa al final con Childress: con ese “quítate la máscara” le viene a decir que se deje ir, que reconozca su deseo de muerte y lo acepte.
Es en este punto donde surge el “true detective” que Rusty lleva dentro; si por el fuera (pues así lo dice a lo largo de la serie) se dejaría morir; Pero no puede, ya que primero tiene que cerrar el caso, por eso lucha con todas sus fuerzas. Si muere, el asesino queda libre.
Es en ese punto donde se produce el cambio de mentalidad en Rusty. Durante toda la serie cree que su muerte dará igual, que no signifacará nada, y está convencido de dejarse ircuando le tocase. En el momento de la verdad, ve que no puede irse, que primero tiene que acabar con Childress. A su manera (y gracias al caso) se encuentra que tiene que luchar por un bien mayor, le encuentra un signficado a su vida. Esto contradice todo en lo que creía, y él, que esperaba de la muerte algo frío y vacío, le encuentra sentido a su misma existencia y por lo tanto a la de los seres que mas amó, teniendolos en sus pensamientos en esos momentos finales; encontrando esa luz que tanto se negó así mismo.

Esto lo había escrito en otro sitio, antes de leer el artículo. Tras leerlo, opino que la relación con Alan Moore y las cosas Lovecrafinanas son simples referencias que enriquecen el relato y la personalidad de estos personajes, no veo yo que se presenten directamente en el relato.
En cambio, el tercer nivel de lectura que propone Torralba me parece mas que acertado.

Sierra
Sierra
Lector
17 marzo, 2014 16:03

(Continuación del comentario anterior XD)
No creo que sean plenamente conscientes de su condición de personajes ficticios, si no que lo intuyen en mayor o menos medida.
Esto le da sentido a muchas de las cosas que dice Rusty, a la actitud de la hija de marty.. (que pasaría de ser algo que queda colgado a ser parte significativa de la historia)
Y le añade mas drama a la no muerte de Rusty. Por que ¿Teniendo esto en cuenta, se puede considerar un final feliz para el? Por que no solo la muerte no resulta ser ese lugar vacío que el creía que era, sino que lo tiene que abandona y a mayores una parte de el sabe que está condenado a repetir el relato una y otra vez, sin un final distinto, sin reunirse con sus seres queridos.

Del tema del Rey Amarillo:

Y respeto al rey amarillo, este sencillamente no existe. Es una simple idea cogida por Turttle para crear el culto a su alrededor y controlar a otras personas. En tal caso, Turttle sería como el principal “sacerdote” y el impulsor de todo eso. No le sería difícil lavarle el cerebro a gente que ya era corta de mente como Childress y grabar a fuego en su mente las palabras de esos libros.
Tuttle se suicida, sus coleguillas se escaquean y sus brazos ejecutores (Childress, Ledaaux) son abatidos. De hecho, es muy probable que ya en el 95, cuando turttle cierra algunas de las isntalaciones el culto en si se disolviese (Ya que para ellos no era mas que un pasatiempo sin motivos religiosos). En cambio, para Childress, con su psicopatía y su lavado de cerebro, ese culto sigue y por eso a partir del 95 es el único que sigue matando.

Sierra
Sierra
Lector
17 marzo, 2014 16:13

Y una última cosa, que me gustaría mencionar (y de la que creo que no he leído nada por aquí ni por otra web)

El paralelismo de la escena final de Rusty y Childress con el final de la obra “De ratones y hombres”. El final de True Detective es como una versión retorcida del final de esa obra, incluso los personajes guardan similitudes con los de esta novela.

Bajavoz
Bajavoz
Lector
17 marzo, 2014 18:20

(Paso de leer comentarios y llevarme un spoiler del copón)

Hoy empiezo True Detective, la presión social a podido conmigo.

Bajavoz
Bajavoz
Lector
18 marzo, 2014 20:55

…Y tras un no parar, en dos días me la he visto entera.

Una serie de puta madre, que demuestra de nuevo que las buenas historias las hacen los buenos personajes. Por eso mismo, y creo que como a muchos de los que habréis comentado arriba, me sobra absolutamente la escena/conversación final.

lynnot
Lector
19 marzo, 2014 3:05

Muchísimas gracias a José Torralba por recomendar nuestro podcast (Campamento Krypton) dentro de este articulazo.

José Torralba
19 marzo, 2014 17:00

No se merecen, Lynnot. Gracias a ti por las palabras que le dedicas al texto y por tantas tardes de distracción y buen hacer junto a José Viruete, Armabot, MAT y Barsen. Y si le sumas Scanners (con MAT al frente) y La hora del bocadillo, ya es para darte un premio, invitarte a unas cervezas, regalarte carteles de Lori Loughlin y Kelly Preston o algo. A elegir. ¡Os oigo el lunes, que ya toca! 😉

lynnot
Lector
22 marzo, 2014 12:44

Me tienes fichadísimo, jaja. A ver si coincidimos en algún sarao (El Salón del Cómic?) y nos tomamos unas cervezas, amigo. Gracias de nuevo.

Brainy5
Brainy5
Lector
22 marzo, 2014 20:47

No quiero leer esto, no quiero leer esto, debo resistir, es un campo de minas-spoiler y pise donde pise me reventarán!!! Voy por el episodio 4 y me parece lo mejor desde “The Wire”. Tengan Vd. piedad, no cuenten cosas buenas y bien escritas hasta que los que vamos lentos con la tecnología y esas cosas y no tenemos el Plus logremos ver todos los episodes. Gracias muchas…

Sergio Robla
Admin
1 abril, 2014 1:37

No soy nada dado a hacer esto, pero si os fascinaron las pajas mentales de Cohle os invito a pasar por este post:
https://www.zonanegativa.com/especial-superman-75o-aniversario-final-crisis-superman-beyond-3d/

…que en su día pasó bastante desapercibido.

salakov
salakov
Lector
2 abril, 2014 10:17

Pues a mí la referencia al Top Ten #8 en el diálogo final me pilló de sopetón y no me gustó, no… ¡ME ENCANTÓ!
🙂
Eso sumado a las referencias de Alan Moore ya mencionadas (Johnny Carcosa, el Rey Amarillo,…) y al excelente artículo de José Torralba de “personaje que se sabe un personaje” (y Morrison también utilizó logias que se vestían con caretas de animales, recordemos) hace que el disfrute de esta serie, excelente per se, sea exponencialmente superior según se comenta y se le añaden lecturas.
Un 9/10 como la copa de un pino. Fabulosa serie.

salakov
salakov
Lector
2 abril, 2014 11:10

Y estará pillado por los pelos, pero la máscara antigás de Ledoux…

http://happynicetimepeople.com/wp-content/uploads/2014/01/creepy.jpg

…unido al comienzo de esta frase:

—I saw you in my dreams. You’re a priest, too. I know what happens next. You’re in Carcosa now

¿Otro mini-guiño comiquero?

Igverni
Lector
20 abril, 2014 1:17

Debo ser el ultimo en llegar!!
Lamento el retraso, pero no encontraba el momento de verla…
Y ES UNA PASADA!!
Me ha encantado todo, principalmente los 2 protagonistas.
Quizá lo único es que con todo el nihilismo del personaje de Cohle, se me hizo raro el final feliz, con ese “la oscuridad gana” de Rust a lo que le contesta “No, según lo veo yo, la luz cada vez es mayor” mas o menos…
Yo la puntuaría con un 9.
Y me gusto especialmente la duración de 8 capítulos, justa para el desarrollo de personajes e historia, pero yendo al grano a la vez.

Y gracias por vuestros artículos, lo cierto es el rollo morrisoniano si lo note en varios monólogos, pero no llegue a pensar que estuviera la 4a barrera, tendré que volver a verla para salir de dudas.
Saludos!!

jorgenexo
jorgenexo
29 abril, 2014 11:57

Vista la serie. Me ha encantado. Sobre todo formalmente hablando. Pero el final, lamentablemente, al menos en mi interpretación, levanta una carta que no me ha gustado nada: el mensaje es ultraconservador hasta la condescendencia. Toda la serie está montada para hacer valer una frase que cita T en su análisis de la serie: “el existencialismo siempre me ha parecido un sarampión adolescente que se cura con la edad”

La trama criminal, para mí, ha sido algo totalmente secundario en el desarrollo de la serie. No digo que no me haya interesado, pero es algo mil veces visto y referenciado por los autores del post y buena parte de los comentaristas: secta religiosoide maligna con componentes de diferentes estratos sociales que desempeñan diferentes roles en la trama, con gente influyente interesada, lógicamente, en ocultar el tinglado y unos espabilados agentes de la ley que terminan descubriéndolo. Ok.

Pero a mí lo que me ha gustado de la serie es lo aparentemente más obvio: la confrontación entre el personaje socialmente integrado (pero realmente carente de toda integridad) y el personaje outsider (pero íntegro, o al menos fiel a su verdad). Rusty es la expresión máxima del existencialismo clásico, es el protagonista de La náusea o de El Lobo estepario, y así lo refleja en todos y cada uno de sus comentarios: la realidad apesta, pero como es lo único que hay, hay que tirar para adelante con ella, no hay más. Yo, como eterno adolescente, por lo visto, nunca he superado la perspectiva existencialista de la vida que me interioricé a los 16 años en clase de Filo, así que deambulo por la vida como un pobre gilipollas inmaduro incapaz de coger al toro de la vida por los cuernos y hacerme dueño de mi destino. Y esas cosas.

Lo que pasa es que la perspectiva existencialista de la vida es aplastantemente certera en su simpleza. Pero también pasa que en una sociedad conformada por individuos conscientes del absurdo de su existencia, como Rust, poco sentido tendrían conceptos como el consumo, la productividad, el patriotismo… no digamos ya las relaciones estables, el mantenimiento de instituciones administrativas o religiosas… Etc. Una sociedad existencialista probablemente sea un contradicitio in terminis. Por eso el existencialismo ha resultado de interés para determinadas ideologías interesadas en cambios radicales del statu quo, pero a medio plazo han terminado por dejarlo de lado, porque todo nuevo statu quo cae de nuevo bajo la bota del absurdo existencial. Ideologías, por contra, cuyo objetivo es mantener dicho statu quo, reniegan del existencialismo desde su misma base, y para ello se sirven de diferentes herramientas dialécticas, como la condescendencia. Una frase como “el existencialismo siempre me ha parecido un sarampión adolescente que se cura con la edad” es una frase que no extrañaría escuchar en nuestros días de cualquier político más o menos a la derecha del espectro político… Y más menos a la izquierda, o a lo que ahora se entiende por izquierda, también.
Volviendo a la serie –esta última diatriba era simplemente para dejar a las claras mi opinión respecto a la actitud de Torralba y sus amigos neoliberales respecto a “gentuza” como Sarte o Camus-, nos encontramos con un personaje que, pese a sus defectos, es “el bueno”, un “solo ante el peligro” postmoderno, repudiado por todos pero con unas habilidades que le convierten en el protagonista de la función, y otro que, en contraste, es “el malo”, malo por falso e hipócrita. Y por condescendiente: restriega su vida perfecta y su pragmatismo ante el cinismo y relativismo de su compañero, crítico con las estructuras de mando, la familia, el amor, la religión… Pero pronto descubrimos que tras sus buenas relaciones con ele mundo hay un individuo egoísta y déspota que lo único que quiere es… tenerlo todo, la familia perfecta y una vida paralela en la que dar rienda suelta a sus apetencias, un machista rodeado de mujeres, un violento cuyo trabajo es hacer valer la ley. La personalización de la doble moral.
La serie sigue su curso y vemos cómo ambos personajes reciben su merecido ostracismo: Rust se ve abocado a salir de un Sistema en el que no tiene cabida y Marty se ve obligado a abandonar SU sistema: ambos fracasan en su intento de integrarse, uno por ser excesivamente fiel a su forma de ver el mundo, otro por exactamente todo lo contrario. Pero antes de volverse a juntar, ambos parecen estar en el lugar que les corresponde: fuera, uno de forma más o menos voluntaria, otro menos, pero ambos repudiados.
Y llega el último capítulo. Como no podía ser de otra manera, la integridad de Rust le obliga a volver sobre el caso nunca resuelto, utilizando un recurso por lo visto tan insoslayable que hace que el antiexistencialista Marty se dé tal hostión de sucia realidad que tenga que implicarse en su resolución. Y hete ahí que resuelven el caso, cogen al malo (al menos al que más juego estético da), quedan mal heridos y…. todo se va, para mí, a la mierda. Resulta que Marti tenía razón y Rust estaba equivocado: realmente su percepción del mundo era la de un inmaduro aferrado a una visión destructiva del mundo que no lleva a ninguna parte. Efectivamente hay vida después de la muerte, realmente su visión del mundo ha sido producida por sus circunstancias vitales, la muerte de su hija, la pérdida de la figura de su padre: si las hubiera aceptado (o no hubieran ocurrido), habría llevado una vida de verdad, habría sido un buen ciudadano, una persona centrada, no poseída por una percepción errónea de la existencia motivada por la tragedia y el excesivo consumo de drogas: el existencialismo no es sólo erróneo, es patológico, es una enfermedad, física y/o mental, que se cura aceptando las cosas no como son, si no como nos dicen que son. Y esto no puede quedar más a las claras que con la escena de Marty recibiendo el perdón de su mujer e hijas tras su justo castigo por haber salido del redil: eres un buen hombre, sólo has andado errado en tu camino, estás redimido. Y no sólo se redime él mismo: tras obtener el perdón, redime a su compañero: todos los malos rollos quedan superados aunque la misión de haya cumplido tangencialmente: lo importante es que todos hayamos visto la luz.
En fin, que atendiendo al aspecto de la historia que personalmente más me ha interesado, su devenir, su resolución me ha defraudado profundamente. Aunque, ya digo, seguramente porque soy un inmaduro que aún tiene que encontrar su lugar en el mundo y que no se ha dado cuenta que el fatalismo y el pesimismo antropológico no son sino excusas para no querer ser una persona de provecho y formar una familia en condiciones. Me fallará la inteligencia emocional.
Peeeero… es que la serie está tan bien contada, interpretada, construida, conducida que… me ha gustado hasta el final que le han buscado, pese a que personalmente hubiera preferido otro (ojo, y quizás no tan diferente). En verano preveo revisarla, con calma.
Respecto a la apuesta metaficcional de Torralba, pese a lo que me ha desagradado su actitud condescendiente ante “los filosofismos del personaje de Rust Cohle me parecieron propios de un adolescente empachado de Nietzsche, Sartre y Cioran, y me cargaron demasiado” me ha resultado bastante interesante: dudo que respondiera a la intencionalidad plenamente consciente del guionista, pero hay que reconocer que T se ha buscado argumentos de peso para apoyar esta teoría. Vamos, que he disfrutado bastante siguiendo su argumento y, desde luego, es una forma más de disfrutar de la serie.
Por último, me gustaría hacer referencia a otra ficción con la que creo que esta tiene tanto o más en común como con el resto de las citada: la serie Chiefs (creo que se tradujo aquí como Jefes), protagonizada entre otros por Charlton Heston, Brad Davis y Keith Carradine. ¿Quizás también salía el viejo de Mira Sorvino? No lo recuerdo bien. Tiene ya unos añitos y tiene bastantes puntos en común con True Detective: los saltos en el tiempo en el relato, la ambientación, el asesinato en serie, el móvil sexual, los policías de actitud especial… Creo que hay bastante más de Chiefs en True detective de lo que veo que se está reconociendo. Oye, que a lo mejor ya la habéis citado.

Phantomas
Phantomas
Lector
9 mayo, 2014 21:53

Pues a mi la serie me ha gustado estructural y narrativamente, pero me ha defraudado un poco que empezara con gotas de terror cósmico (rey amarillo, carcosa) y acabara tirando al terror de la América profunda paleto-pantanero de La matanza de Texas.

Creo que el guionista no ha sido valiente para tirar por el terror, o por el tema de la secta de forma clara (yo al menos no veo al caraquemada como el carismático líder de la secta que en algún momento se nos describe), y la resolución final me parece demasiado precipitada y cogida por los pelos (monstruo con orejas verde –> casa pintada de verde –> el asesino es el pintor) en un último capítulo que para mi es inferior al resto.

Por último, estoy con aquellos a los que el cambio ideológico de Rust (y de la mujer de Marty como dice jorgenexo) les parece exagerado. Y de nuevo, me parece poco valiente: si quería tirar de metaficcion que el diagolo final hubiera ido más en ese sentido y no tanto en el de Happy-ending “ahora creo en la vida después de la muerte y además la luz va ganando a la oscuridad”.

Ojo, que me ha gustado, pero como dijo Zape, a lo mejor no es para tanto.

Pd: la Petrochemical América me parece que sobre todo tiene peso en los créditos, no tanto en el paisaje donde a mi me da la sensación que el protagonista son los paisajes de Louisiana. Pero claro, también es que yo ese paisaje industrial lo tengo muy visto.

frankbanner71
frankbanner71
Lector
9 mayo, 2014 22:06

lo peor que encuentro en esta serie es su falta de equilibrio.capitulos donde no ocurre nada(pero construidos,eso si,a mayor gloria del lucimiento del actor.si,mathew,a ti te miro)junto a algun otro capitulo totalmente atropellado por la cantidad de datos que se pretende que el espectador deba procesar,de golpe y porrazo.un absoluto y terrorifico desastre de montaje.y no me vale la excusa de que solo contaban con 8 episodios.a otro perro con ese hueso,que no cuela.

en 8 episodios se conto lo principal del asesinato de laura palmer,y sin que un “pirao” existencialista aburra hasta a las ovejas con sus disquicisiones sobre la vida y el universo.

cuestion de perspectivas.

jorgenexo
jorgenexo
12 mayo, 2014 10:51

un absoluto y terrorifico desastre de montaje

No jodas, Frankie, si en algo falla la serie no es precisamente en su “montaje”. Aunque ya digo que a mí la serie cuando más me ha gustado es precisamente en los capítulos donde se supone que no ocurre nada: la trama criminal en sí misma creo que es lo de menos, la hemos visto mil veces en similar entorno, además.

Mr. X
Mr. X
Lector
12 mayo, 2014 11:00

Pues le doy le la razón tanto al Sr Phantomas “Pues a mi la serie me ha gustado estructural y narrativamente, pero me ha defraudado un poco que empezara con gotas de terror cósmico (rey amarillo, carcosa) y acabara tirando al terror de la América profunda paleto-pantanero de La matanza de Texas.
Creo que el guionista no ha sido valiente para tirar por el terror, o por el tema de la secta de forma clara (yo al menos no veo al caraquemada como el carismático líder de la secta que en algún momento se nos describe)

Queríamos ahí a La brujería de Alan Moore´s Swamp Thing, por lo menos. Como ya comentaba más arriba al Sr Torralba, como Final Boss, me ha parecido tirando a mediocre.

Como al Sr Nexo:

“Aunque ya digo que a mí la serie cuando más me ha gustado es precisamente en los capítulos donde se supone que no ocurre nada: la trama criminal en sí misma creo que es lo de menos, la hemos visto mil veces en similar entorno, además.”

Por supuesto, y lo mejor habrían venido bien otra media docena de capítulos más para dosificar la inmersión en la oscuridad y el estudio de los personajes, un poco como la primera –e insuperable- temporada de Twin Peaks.

Jordi Molinari
Autor
6 septiembre, 2014 1:09

Como poco puedo agregar ya que no se haya dicho, voy a intentar reproducir en la medida de lo posible, el bigote del Rust de 2012 durante el Movember de este año. En el peor de los casos, tendré el de Draven 😛