Portada de Shin Zero 1, de Mathieu Bablet y Guillaume Singelin

Edición original: Shin Zero 1 (Rue de Sèvres, 2025)
Edición nacional/España: Shin Zero 1 (Grafito Editorial, 2025)
Guion: Mathieu Bablet
Dibujo y Color: Gillaume Singelin
Traducción:: Yolanda Dib Cabello
Maquetación: Estudio U-GET!
Diseño: Grafito Editorial/ Jesús Huget
Formato y precio: Rústica. 216 páginas. 18€

Una historia de sentais lleno de trasfondo social.

«¿Tu padre no fue sentai de joven?»

Aunque los occidentales siempre asociemos los superhéroes japones, conocido allí como Super Sentais, a la sonrojante serie de los noventa de los Power Rangers y sus bizarrisimas aventuras repletas de cartón-piedra que fueron increíblemente populares y marcaron a cientos de niños. Pero lo cierto es que no era el mejor ejemplo de lo que podía dar un subgénero del Tokusatsu que lleva existiendo en Japón muchas más décadas. Entre las obras más destacadas nos encontramos con la notable serie Kamen Rider del gran ISHINOMORI Shōtarō. Unas aventuras que, a pesar de tener los defectos propios de su concepción hace más de cincuenta años, hacen mucha más justicia a un género repleto de posibilidades a nada que los autores quieran atreverse a crear un producto que ofrezca algo más que fan-service para los nostálgicos. Justo esa visión diferente es lo que nos ofrecen en Shin Zero los franceses Guillaume Singelin (Rennes, 1987) y Mathieu Bablet (Grenoble, 1987), dos de los autores franceses que más están brillando en los últimos años gracias a obras como The Grocery (Nuevo Nueve), Loba Loca (Nuevo Nueve), PTSD (Grafito) o Frontier (Grafito) en el caso del primero y La Bella Muerte (Dibbuks), Shangri-La (Tengu) o Silent Jenny (Nuevo Nueve) en el del segundo. Han unido fuerzas encargándose Bablet del guion y Siguelin del dibujo y color para crear una serie que nos ofrece mucho más que un mero ejercicio de nostalgia para ser mucho más que pastiche de esas series que disfrutaron en su niñez. La serie está prevista en tres números y ha sido publicada en Francia por el sello Label 619 y en España por Grafito Editorial en un tomo cuidadísimo en todos los aspectos y con un precio muy ajustado.

Bablet y Singelin nos trasladan a un mundo muy parecido al nuestro dónde en el pasado monstruos descomunales procedentes del mar (Kaijus) aterrorizaban a la población de Japón. Lo que provocó que el gobierno experimentara con voluntarios para poder combatirlos cambiando su ADN para hacerse tan grandes como ellos. El éxito posibilitó que la amenaza desapareciera hace varias décadas y esos héroes ya no sean necesarios. Pero en la actualidad, hay apps que han conseguido mercantilizar la nostalgia por esos tiempos cientos de jóvenes estudiantes aceptan trabajos como sentai para obtener unos ingresos. Pero en lugar de luchar de obtener poderes y luchar contras monstruos salvado la ciudad tiene encargos más mundanos como hacer de vigilantes de tiendas o guardaespaldas. Unas misiones con cierto peligro por las que son calificados con diferente puntuación en la aplicación en función de su desempeño. Entre esos sentai nos encontramos con cinco jóvenes muy diferentes que comparten piso y que son los protagonistas de la serie: Warren, Héloïse, Nikki, Satoshi y Sofia.

Aunque Singelin y Bablet por separado nos habían ofrecido excelentes resultados, una serie con un referente como los Power Rangers podía generarnos alguna suspicacia ante la posibilidad de encontrarnos ante un argumento maniqueo lleno de peleas, pero con menos profundidad que un charco. Por suerte, los autores han sabido crear unos personajes tridimensionales y con personalidades complejas que hacen que sus interactuaciones respiren una realidad que dota al conjunto de una capa de crítica social y un reflejo de los problemas habituales de la juventud que hacen que su lectura se convierta en apasionante. A lo largo de las páginas del cómic vemos como tienen que lidiar con problemas actuales como la precariedad laboral por la uberización de muchos empleos, la falta de oportunidades para los más jóvenes, la incomunicación y los problemas para acceder a una vivienda, un futuro incierto que les pesa como una losa y que es universal. Al igual que sucede con los problemas más personales como los amores no correspondidos o los problemas con los padres. Aunque en este primer tomo no tiene mucha importancia, también vemos cómo va sobrevolando un subargumento que pinta a que puede hacer que la serie evolucione hacia una trama más aventurero y de acción como se puede ver en el final del tomo. Una posible evolución que esperamos conocer con muchas ganas.

Otro de los puntos fuertes de la obra es el mundo que construye en el que Singelin puede dar lo mejor de sí mismo gracias un dibujo muy detallado y unos diseños muy acertados con mucha influencia del manga. Una influencia que es extensible a la fluida narrativa y la espectacular composición de página que saben integrar lo mejor de manga con lo mejor del cómic occidental creando un apartado gráfico imponente y lleno de personalidad propia como ya es marca de fábrica del autor. Además, hay que añadir a la mezcla unos personajes llenos de expresividad y dinámicos y un uso del color interesantísimo que solo aparece en los trajes de sentais de los personajes (verde, azul, rosa, rojo y amarillo) hace que esa parte de su vida llena de emociones contraste poderosamente con el blanco y negro de la vida real.

Mathieu Bablet y Guillaume Singelin han firmado con Shin Zero una primera entrega de una trilogía que es mucho más que un homenaje al subgénero Super Sentais construyendo una trama que nos mete de lleno en la vida diaria de cinco jóvenes que se enfrentar a problemas reales. Todo ello con un espectacular dibujo y diseño de un mundo muy verosímil.

Lo mejor

• El contenido social de la obra.
• Lo bien construido que está cada personaje y la forma en la que interactúan entre ellos.
• El dibujo de Singelin.

Lo peor

• El año que va a pasar entre entrega y entrega.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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Enrique Doblas
Autor
23 enero, 2026 11:22

Un añazo?! Jolín, con lo que me ha gustado… Gracias por la reseña, Diego! Destacaría además lo grises que son algunos de los protagonistas. La tridimensionalidad ya lo suele implicar, pero aquí es en algunos casos turbador y absorbente.