Edición original: Mort blanche FR (Bamboo Edition, 2026)
Edición España: Muerte blanca (Yermo ediciones, 2026)
Guion: Kid Toussaint
Dibujo: Iñaki Holgado
Entintado: Iñaki Holgado
Color: Raphaël Bauduin, Anaïs Blanchard
Traducción: Fernando Ballesteros
Formato: Cartoné· 64 páginas · 18,00 €
La leyenda de la Muerte blanca
«!Mantén los ojos abiertos, joder!»
Dos historias reales de soldados que llevaron la guerra más allá de los límites del deber sirven de inspiración para Muerte blanca, un relato bélico firmado por Kid Toussaint e Iñaki Holgado y publicado por Yermo Ediciones.
En el prefacio de la obra, Kid Toussaint reconoce que su historia está inspirada en la vida de dos soldados cuyas trayectorias destacan por motivos muy diferentes. El primero fue el finlandés Simo Häyhä, considerado uno de los francotiradores más mortíferos de la historia y apodado «la Muerte Blanca» por los soldados soviéticos durante la Guerra de Invierno, que enfrentó a la URSS y Finlandia entre 1939 y 1940. Con 542 enemigos abatidos en poco más de tres meses, Häyhä se convirtió en la pesadilla de las tropas soviéticas en los helados bosques de Finlandia.
La otra historia es la de Hiro Onoda, un soldado japonés destinado en Filipinas que mantuvo la lucha incluso después de la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial. Aislado de la cadena de mando y convencido de que la guerra continuaba, mantuvo una guerra de guerrillas durante casi treinta años, hasta que finalmente se entregó en 1974. Su historia acabaría convirtiéndose en un símbolo de la obediencia y la determinación llevadas hasta sus últimas consecuencias.
A partir de estas dos historias, Toussaint construye el relato de Riku, el hijo menor de una familia finlandesa cuya vida está marcada por los abusos de un padre alcohólico y violento. Cuando estalla la guerra con la URSS, Riku se alista junto a sus hermanos y comienza una espiral de violencia y alejamiento de la sociedad que acabará convirtiéndolo en una leyenda del campo de batalla: la Muerte Blanca.
El guion intenta explicar cómo alguien aparentemente normal puede llegar a convertirse en una perfecta máquina de guerra cuyo único objetivo es acabar con el enemigo. Para ello, se centra en la progresión del protagonista, que pasa de ser un niño incapaz de convertirse en el cazador que su padre quiere que sea, a un soldado cuyo bautismo de fuego cambia su mundo para siempre, hasta terminar convertido en un ser completamente aislado de la sociedad que mantiene viva una guerra que se ha convertido en lo único que da sentido a su existencia.
El planteamiento resulta muy interesante, y las historias reales en las que se basa Toussaint ofrecen material de sobra para construir un relato de gran fuerza. Sin embargo, el desarrollo realizado por el guionista resulta en algunos momentos un tanto tramposo, ya que las reglas narrativas parecen cambiar a medida que avanza la historia. Las primeras secuencias están perfectamente localizadas en el tiempo, en 1932 y 1939, pero a partir de ahí la obra modifica su manera de mostrar el paso de los años y se centra en el conteo de objetivos abatidos por el protagonista, buscando que la revelación final pueda resultar más sorprendente.
Otro elemento que lastra el desarrollo es que el guion se centra principalmente en mostrar las acciones que lleva a cabo el protagonista y profundiza poco en sus motivaciones. Mientras que sí se dedica espacio al trauma infantil que arrastra Riku, apenas podemos intuir por qué decide no abandonar la guerra. Esta falta de desarrollo convierte el tramo final de la obra en una parte difícil de comprender y hace que algunas de las decisiones del protagonista resulten poco verosímiles.
El apartado gráfico corre a cargo del donostiarra Iñaki Holgado, quien ya había demostrado su talento para el relato bélico en Verdún, publicada también por Yermo Ediciones. En Muerte blanca, Holgado realiza un trabajo impecable, con un trazo suave y redondeado que contrasta con una línea más nerviosa y expresiva en las escenas de violencia.
Por encima de todo destaca una narrativa gráfica excelente, que brilla especialmente en las numerosas secuencias de acción. Holgado demuestra un extraordinario dominio de la puesta en escena y del ritmo, consiguiendo que los combates transmitan toda su crudeza sin perder claridad.
Mención especial merece también el uso del color, obra de Raphaël Bauduin en colaboración con el propio Holgado. El color se convierte en un elemento narrativo más, potenciando los momentos de violencia y contribuyendo a crear una atmósfera opresiva. Al mismo tiempo, magnifica la belleza espectral de los paisajes helados de Finlandia, estableciendo un interesante contraste entre la serenidad del entorno y la brutalidad de los acontecimientos que tienen lugar en él.
El resultado es un apartado gráfico de enorme riqueza, capaz de transmitir tanto la dureza de la guerra como la progresiva transformación del protagonista. El trabajo de Holgado termina adquiriendo un peso fundamental en la experiencia de lectura y se convierte, por derecho propio, en uno de los grandes atractivos de Muerte blanca.
La edición de Yermo Ediciones mantiene los estándares habituales de la editorial en cuanto a tamaño, papel y calidad de impresión. Incluye, además, varias páginas de bocetos del artista que permiten hacerse una idea del proceso de preparación de la obra y apreciar el trabajo previo que hay detrás de sus páginas.
Muerte blanca es una obra interesante por su planteamiento y, sobre todo, por las extraordinarias historias reales que sirven de inspiración para construirla. El material de partida ofrece un enorme potencial dramático, pero el desarrollo del guion no termina de aprovechar todas sus posibilidades y la evolución del protagonista queda en algunos momentos insuficientemente explicada.
Afortunadamente, el espectacular apartado gráfico de Iñaki Holgado compensa buena parte de estas carencias. Su excelente narrativa, sus impactantes escenas de acción y el magnífico uso del color convierten a Muerte blanca en una demostración del talento del dibujante para abordar el género bélico.
Lo mejor
- La narrativa de Iñaki Holgado.
- El inteligente uso del color como elemento narrativo.
- Conocer las historias reales que inspiraron la obra.
Lo peor
- El guion es un poco tramposo.
- Cuesta empatizar con el sufrimiento del protagonista.










