Pulp, de Ed Brubaker y Sean Phillips

Ya no es tiempo para forajidos. Reseñamos la fantástica nueva obra de la legendaria pareja formada por Ed Brubaker y Sean Phillips, editada por Panini Cómics.

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Edición original: Pulp OGN USA (Image Comics, 2020)
Edición nacional/España: Panini Cómics, 2021
Guion: Ed Brubaker
Dibujo: Sean Phillips
Color: Jacob Phillips
Traducción: Gonzalo Quesada
Realización: Forja Digital SL
Formato: Tapa dura. 72 páginas, color. 15,00€

Cuando ya no tienes nada que perder

Hay equipos que creativos que parecen destinados a conocerse. En el mundo del cómic, la constante y necesaria colaboración entre guionistas y dibujantes hace que se den las circunstancias más dispares de una obra a otra y que conozcamos duplas de mil tipos distintos. Parejas que funcionan bien, parejas en las que el arte no está a la altura de la prosa y parejas en las que la prosa no está a la altura del arte. Parejas que acaban cogiéndose tirria y parejas que deciden repetir la buena experiencia. Pero a veces, cuando los astros se alinean, hay parejas que uno no se imagina formando parte de otra cosa. Parejas que parece que nacieran juntas, con una conexión sobrenatural, de esas que hacen que el resultado sea siempre mayor que la suma de sus miembros. Parejas que marcan historia. Parejas como Sean Phillips y Ed Brubaker.

Son muchas las cosas que se pueden decir sobre estos autores, y no es exageración remarcar que el mundo del cómic tiene grabados sus nombres a fuego desde hace ya años. No vamos a pararnos a repasar toda su fascinante obra, para eso prefiero derivaros al especial que les dedicamos recientemente dentro de nuestra sección GO! Indie. Baste decir que, desde que comenzaran a trabajar juntos en Sleeper en 2003, la carrera del dúo criminal por excelencia ha marcado época en el cómic noir en concreto y en el cómic en general. Una época que parece estar aún muy lejos de finalizar, viendo que los autores están más activos que nunca. Desde que finalizaran su come-back al universo de Criminal, el dúo se ha centrado en la publicación de novelas gráficas, y lo ha hecho alcanzando un ritmo vertiginoso. Su saga más reciente, Reckless, alcanzará el próximo octubre las tres entregas (¡en menos de un año!), y se espera que continúe con su frenética cadencia con, al menos, dos volúmenes más. Pero de la que vamos a hablar hoy es de la obra que precedió a esa saga, una historia que por fin (y tras un par de retrasos que nos han hecho comernos las uñas) ha traído Panini Cómics a España. Hablemos de Pulp.

Estrenada en julio de 2020 dentro de Image Comics, Pulp fue la confirmación de que Phillibaker se ha decantado por la novela gráfica. No fue la primera obra en la que recurrieron a este modelo de publicación, ya que ese honor le pertenece a Mis héroes siempre han sido yonquis, pero desde que finalizara esa segunda etapa de Criminal, no hemos vuelto a ver más historias seriadas por parte de la dupla. El propio Brubaker ha comentado en su newsletter que, después de toda una vida trabajando acorde al ritmo del modelo seriado de las grapas, y ya con una posición en el mercado más que asentada, tanto Phillips como él se han dado cuenta de que se sienten mucho más cómodos realizando sus obras con este formato, sin tener que encorsetarse por las pautas narrativas que imponen los capítulos de 30 páginas. Si además tenemos en cuenta el buen funcionamiento comercial que tienen los tomos frente a la evanescencia de las grapas, la cosa parece clara. Con Pulp, los autores se instalan en el modelo de la novela gráfica, y lo hacen tirando la puerta de una patada.

Pulp nos lleva a la Nueva York de 1939 para presentarnos a Max Winters, un hombre ya entrado en la tercera edad que se gana la vida como puede escribiendo historias para una tira dominical de historias pulp sobre un forajido del Salvaje Oeste. Su vida transcurre entre días grises y precarios hasta que un buen día, su pasado le da caza y le hace entrar de lleno en un plan para golpear a los grupos estadounidenses simpatizantes de la Alemania Nazi.

Algo que me resulta fascinante de Phillips y Brubaker es cómo son capaces de hacer casi siempre lo mismo y que eso se convierta en una virtud. Da igual que coqueteen con el horror, los justicieros o el western, sus obras siempre están completamente impregnadas por el olor a bourbon, pólvora y cigarrillos del género noir. Resulta de hecho hilarante escuchar a Phillips comentar cómo esta obra surgió por la petición que le hizo a su compañero de cambiar de género. “Me apetece dibujar una historia del Salvaje Oeste”, le dijo. La idea de respuesta de Brubaker fue esta. “Supongo que esto es lo máximo que puedo pedir”, comentaba con sorna el artista, y es que parece que el co-creador del Soldado de Invierno es incapaz de alejarse del género que lo ha convertido en leyenda.

Porque a diferencia de lo que pueda sugerir su portada, Pulp no es un western, aunque sí es una historia de forajidos. Brubaker teje una historia de dos capas, mezclando el relato neoyorquino con las aventuras del protagonista del personaje escrito por Winters, creando una suerte de díptico que potencia la trama principal al poner en contraposición la figura del forajido del Oeste con la del criminal de la Gran Depresión. Con ello no solo logra combinar las diferencias de ambos géneros, sino la diferencia de edad de su protagonista: sobre la narración en off de Max Winters (una de las más inspiradas de Brubaker en los últimos tiempos), el guionista nos conduce por sus reflexiones sobre la vejez cuando no va acompañada de estabilidad, algo con lo que no resulta difícil conectar en los tiempos actuales. Winters se aproxima a la recta final de su vida sin tener ningún atisbo de paz, sobreviviendo mes a mes lo justo para poder pagar el alquiler. Y eso le pone de muy mal humor, lo suficiente como para no tener nada que perder.

No deja de resultar profundamente interesante la elección de Brubaker para los villanos de la obra. Por supuesto, utilizar a los nazis como los malos de la función está lejos de ser algo especial: no hay villanos tan recurrentes ni que funcionen tan bien como los chalados de la esvástica. Sin embargo, el hecho de que Pulp decida recurrir a sus simpatizantes estadounidenses, y lo que es más, en los años previos a que EEUU entrara en la Segunda Guerra Mundial, le añade un matiz distinto. Los fascistas a los que nuestro protagonista se enfrenta aún no son conocidos por sus barbaries, sino que son una ideología más, y mientras que algunos están alarmados por la proliferación del odio contra los diferentes por parte de ellos, otros simplemente no les dan importancia. Son los momentos previos a que la esvástica cobrara el repudiado significado actual, los momentos en los que había que estar atento para detener el avance de sus ideas antes de que se hicieran más fuertes. Y eso, visto con la perspectiva de hoy, no deja de resultar interesante.

Al otro lado de la balanza nos encontramos a un Sean Phillips tan acertado como siempre. El dibujo del artista británico se mantiene con la calidad que viene demostrando durante las últimas dos décadas, con ese estilo suyo tan particular de sombras gruesas y su estética vintage que tan bien atrapa el espíritu del cine clásico. Incluso añadiría que he notado cierta mejora en la calidad de sus rostros, un punto que en ocasiones he notado algo descuidado en algunas de sus series anteriores, lo que me hace pensar que el nuevo modelo de publicación le ha beneficiado. Hace tiempo que Phillips es un artista consagrado, pero en Pulp realiza uno de sus mejores trabajos.

En lo que respecta al color, vemos ya completamente asentado a Jacob Phillips como responsable de elegir la paleta que da vida a la obra de su padre. El equipo formado hasta la fecha por el dibujante y Elizabeth Breitweiser tenía una compenetración fantástica y era difícil de sustituir, pero la nueva pareja formada por padre e hijo ha conseguido encontrar una nueva identidad visual que funciona a las mil maravillas. Jacob se decanta por unas paletas en general más claras, y su uso de pinceles de brochas gruesas en el coloreado se adaptan de una manera excelente al estilo del entintado de su padre, logrando conseguir una estética ideal y compenetrada. Completa su aportación con un coloreado prácticamente plano en las escenas western de la obra, marcando la separación entre escenarios y evocando, gracias a unos tonos sepia, el papel desgastado en el que se podrían encontrar impresas las aventuras del forajido escrito por el protagonista.

Pulp es otra maravilla más dentro de la infatigable carrera de Brubaker y Phillips, una obra en la que, a pesar de su reducida extensión, ambos autores consiguen dejar uno de sus trabajos más inspirados de los últimos tiempos. Como ya dijera mi buen compañero Mariano Abrach, es una obra que calificaría como obra maestra si no fuera por la cantidad de veces que estos autores han recibido esa mención.

Lo mejor

• Brubaker está especialmente inspirado en el guion, especialmente en la cautivadora narración en off de su protagonista.
• Sean Phillips está tan perfecto como siempre (o más) en su representación de los EEUU más noir.

Lo peor

• Sus 72 páginas saben a poco para los 15 euros del volumen.

Edición original: Pulp OGN USA (Image Comics, 2020) Edición nacional/España: Panini Cómics, 2021 Guion: Ed Brubaker Dibujo: Sean Phillips Color: Jacob Phillips Traducción: Gonzalo Quesada Realización: Forja Digital SL Formato: Tapa dura. 72 páginas, color. 15,00€ Cuando ya no tienes nada que perder Hay equipos que creativos que parecen destinados…
Guion - 9.3
Dibujo - 9.2
Interés - 9.5

9.3

Fantástica

Cansa repetirlo, pero es que son muy buenos. Brubaker y Phillips logran otra obra imprescindible más en su abultada carrera.

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