Me-Teru no Kimochi, de OKU Hiroya

Hablamos de este manga de corte romántico de OKU Hiroya (Gantz) inédito en nuestro país y que narra la historia de amor entre un hikikomori y su madrastra

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Título: Me-Teru no Kimochi JAP
Guion: OKU Hiroya.
Dibujo: OKU Hiroya
Editorial: Shuukan Young Jump / Shūeisha (2006).
Edición original: 3 volúmenes (Serie cerrada).

La carrera de OKU Hiroya se ha sustentado en la ciencia ficción, la ultraviolencia y el sexo. El creador de Gantz, Last Hero Inuyashiki y la reciente Gigant, ha desarrollado una imagen de marca que intenta replicar en viñetas las sensaciones que nos puede trasmitir un verdadero blockbuster de Hollywood. Por otro lado, sus propuestas suelen aportar una cierta lectura sobre las contradicciones de la sociedad japonesa y las relaciones personales de unos personajes que casi siempre se encuentran condicionadas por un contexto extremo. Esto se traduce en la presencia habitual en sus historias de tramas románticas que sirven en gran medida como válvula de escape a la testosterona y la grandilocuencia de sus escenas de acción. Tampoco nos puede sorprender dicha cuestión porque Oku debutó en 1988 en el medio con una publicación como Hen, un manga con un destacado componente erótico centrado en las desventuras de una pareja homosexual. Pese a que este manga ganó el segundo premio de los 19th Youth Manga, Oku se decantó en sus siguientes trabajos por otro tipo de historias.

En 2013, Oku publicó junto a Hideo Yamamoto (Homunculus, Ichi the Killer) un one-shot llamado Yume Onna. La historia reciclaba algún concepto visual de su etapa en la mencionada Gantz, pero principalmente era un relato de corte más íntimo en el que cual el elemento fantástico -pese a su carga sexual- estaba supeditado a una voluntad romántica. En 2006, al tiempo que publicaba Gantz, Oku se permitió el gusto de abordar una historia del género más larga y definida en Me-Teru no Kimochi. Este manga inédito en nuestro país fue publicado posteriormente por Shūeisha en tres volúmenes y nos narra la historia de amor entre un hikikomori y su joven madrastra. Pese a parecer el argumento de una película para adultos, uno de los puntos de interés de este slice of life es la representación que hace de este fenómeno social, presente en Japón desde la segunda mitad de los años noventa.

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Koizumi Shintarou y su madrastra Haruka, principales protagonistas de ‘Me-Teru no Kimochi’

En un artículo de 2017 firmado por el periodista ISHIKAWA Kiyoshi -lo podéis leer traducido en el portal Nippon.com– se habla de un estudio realizado en 2015 por la Oficina del Gabinete del gobierno de Japón en el que se acreditan en el territorio nacional aproximadamente 540.000 hikikomori de entre 15 y 39 años de edad. El estudio también comenta que el grupo más numeroso, “alrededor de un 35 % del total, lleva al menos siete años encerrado en el hogar familiar.” Hay que puntualizar que estos números no incluyen “ni a los menores de 15 años sin escolarizar ni a los mayores de 40 años. Es decir que la última estadística deja fuera a las personas que cinco años atrás tenían entre 35 y 39 años y representaban el 23,7 % del total.” Ishikawa sentencia en su artículo que “el sistema social y las capacidades de los responsables de prestar la ayuda necesaria no están a la altura de las circunstancias.”

Estamos hablando de una problemática que tiene que lidiar contra cierto nivel de incomprensión social, una realidad relacionada con grados extremos de aislamiento y en la que pueden tener un papel destacado distintos tipos de trastornos y fobias. Esta incompresión se puede palpar incluso en el manga donde la figura del hikikomori ha estado muy presente en las últimas décadas, aunque habitualmente está retratado de forma superficial, condescendiente y/o idealizada. Es un tipo de personaje es el punto de partida de muchos isekais, como Btooom! de INOUE Junya y No Game No Life de KAMIYA Yuu. Más interesantes es su presencia en trabajos como NHK ni Youkoso! de TAKIMOTO Tatsuhiko y, en un plano más testimonial, I am a hero de HANAZAWA Kengo. La historia de Oku pese a buscar satisfacer sus recurrentes fantasías onanistas, también hace un acercamiento interesante al hikikomori, abordando su conducta, fobias y limitaciones en la vida diaria.

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Escena de ‘Me-Teru no Kimochi’ en la que Hiroya Oku retrata la ansiedad de Shintarou al intentar salir de su casa

Me-Teru no Kimochi es la historia de Koizumi Shintarou, un joven inadaptado de 30 años de los cuales ha pasado 15 recluido en su propia habitación, sin contacto del exterior y jugando a videojuegos y leyendo manga. Shintarou vive solo con su padre con el que apenas se relaciona y al que culpa de todos sus males. Todos los intentos del progenitor de Shintarou por ayudarle caen en saco roto, sintiendo una gran impotencia por la situación. Aunque todo empieza a cambiar cuando su hijo le promete que saldrá de la habitación si él vuelve a conseguir pareja. Shintarou se lleva una gran sorpresa cuando su padre se compromete con una joven mujer llamada Haruka que está decidida a ayudarle. Pero cuando el padre de Shintarou muere a causa del cáncer y al poco de haberse casado con Haruka, su hijo tendrá que convivir con una madrastra más joven que él de la que se acabará enamorando.

La relación que Oku muestra a raíz de esto es de total dependencia y aborda realmente bien la aproximación psicológica a la figura del hikikomori, tanto a nivel social como emocional. El miedo, la depresión y la baja autoestima son los principales monstruos a los que se enfrenta Shintarou en su lucha personal. Y no menos real son las reacciones y la psicología de las personas cercanas a Shintarou que intentan ayudarle, primero su padre y más tarde Haruka. Esta última representa el prototipo de personaje femenino de Oku que ya hemos visto representado en la mayoría de sus trabajos, un equivalente a Reika Shimohira y Kei Kishimoto en Gantz o Rei Yokoyamada en Gigant. La historia de Oku en ese sentido se mueve por derroteros predecibles, en los que se entremezcla el morbo, la comedia y una manera a medio camino entre lo natural y cinematográfica de mostrar sexo explícito.

En ese sentido, en Me-Teru no Kimochi se repiten patrones vistos en otras obra del autor. El más llamativo tiene que ver con sus personajes femeninos, que más allá de su variedad de perfiles psicológicos, responden a arquetipos que suelen funcionar como reclamo sexual y son la excusa para llevar adelante la evolución del protagonista. Los personajes femeninos de Oku son fuertes, independientes y valientes, pero emocionalmente siempre se mueven un paso por detrás al de sus homólogos masculinos. Para ellos suele el amor y el sexo supone un momento de verdadera catarsis y cambio en su forma de pensar, para ellas es un compromiso que muchas veces abordan casi con una aptitud maternal. Esto era lo que ocurría en Gantz y en Gigant, pero también en este trabajo que ya desde su premisa deja las ambigüedades a un lado para dar rienda suelta al cliché hasta sus últimas consecuencias.

Me-Teru no Kimochi se empezó a publicar originalmente en 2006 en la revista Shuukan Young Jump de Shūeisha. No es una de las grandes obras de Oku y difícilmente se llegará a licenciar en España, pero junto a su primerizo trabajo en Hen es una lectura que nos permite acabar por entender el rompecabezas de intereses que resulta ser su autor. No porque revele aspectos desconocidos de su persona y obra, más bien porque nos los confirma y los pone en primer plano en una historia alejada de la ciencia ficción en la que se ha encumbrado en los últimos años. Es un manga que refleja las virtudes, filias y clichés de la producción de autor; una lectura ligera que tampoco presenta al Oku más brillante en lo referente al apartado gráfico, pero que tiene como aliciente esa manera tan suya de construir y desarrollar la psicología de sus personajes, siempre -de una manera u otra- en lucha con el mundo.

Título: Me-Teru no Kimochi JAP Guion: OKU Hiroya. Dibujo: OKU Hiroya Editorial: Shuukan Young Jump / Shūeisha (2006). Edición original: 3 volúmenes (Serie cerrada). La carrera de OKU Hiroya se ha sustentado en la ciencia ficción, la ultraviolencia y el sexo. El creador de Gantz, Last Hero Inuyashiki y la…

VALORACIÓN GLOBAL

Guión - 6
Dibujo - 6
Interés - 6.5

6.2

Cliché

'Me-Teru no Kimochi' es junto a 'Hen' y el one-shot de 'Yume Onna' una oportunidad para conocer a ese Hiroya Oku que deja a un lado la acción para centrarse en el componente de romance de sus historias. Esta obra es un una anécdota en su producción, pero fiel reflejo de sus señas de identidad y con su manera de abordar el perfil psicológico de su portagonista como mayor punto de interés.

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