
Futuros robados.
«Me han llamado para decirme que tengo una hija de 25 años… que es imposible que tenga…»
Según los datos de las Naciones Unidas entre 1977 y 1983 se estima que la dictadura militar argentina asesino o hizo desparecer a unas 30.000 personas que se oponían al régimen y de los que en muchos casos no se ha podido acreditar ni dónde fueron asesinados ni dónde están sus restos mortales. Algunas de estas víctimas eran mujeres embarazadas o tenían hijos muy pequeños que en muchos casos fueron entregados a familias afines al régimen para que los criaran como propios. Se estima que fueron entregados sobre unos 500 niños de los cuales a día de hoy menos de la mitad han tenido la oportunidad de conocer quienes fueron sus padres biológicos. Unos datos escalofriantes que en España nos suenan muy familiares y que hoy en día se ponen en cuestión, pero más allá de la exactitud de las cifras nos dejan ver que se trata de una herida abierta en la sociedad argentina desde hace más de cuarenta años que las leyes de punto final no han podido restañar y que es el tema principal de La vida toda, el cómic de Ángel de la CalleJordi Sempere (Barcelona, 1963) y Anna Ruiz (Barcelona, 1962) recién publicado por Garbuix Books.

La vida toda nos traslada a Paris en 2002 cuando Daniel, psicoanalista argentino de mediana edad, recibe una llamada del Banco Nacional de Datos Genéticos de Argentina para comunicarle que han encontramos a su hija. Una noticia inesperada ya que nunca ha querido tener hijos que pone patas arriba la vida que lleva en la capital francesa donde lleva viviendo exiliado desde el golpe de Estado de Videla sin haber regresado nunca a Argentina. Una existencia cómoda y anodina que le ha servido para huir de su pasado, pero del que ya no puede desentenderse, así que no le queda más remedio que emprende un viaje a su país natal para aclarar la situación mientras rememora los días anteriores a su marcha junto a su pareja Claudia, mucho más posicionada políticamente que él.
En La vida toda, Ángel de la Calle ejerce como guionista dejando el dibujo en las competentes manos de Jordi Sempere y el color en las de Anna Ruiz. No es la primera vez que el autor de la reciente La caja de Pandora (Garbuix Books) aborda la compleja situación política de América Latina durante la segunda mitad del s. XX marcada por las dictaduras militares ya que había sido uno de los temas principales de las multipremiadas Modotti, una mujer del siglo XX, y Pinturas de guerra (Garbuix Books). En esta ocasión aborda las consecuencias que tuvo la dictadura argentina de la junta de los militares que reprimió con enorme virulencia a los luchadores por la democracia, entre su victimas estuvo H.G. Oesterheld, uno de los mejores guionistas que ha dado el medio, que formaba parte de los montoneros como Claudia la pareja del protagonista del cómic, que sufrió el mismo destino. A través de los recuerdos de Daniel, coloreados en tomo ocres que contrastan con los grises y azules de las partes que suceden en el presente, vemos como fueron esos años de lucha y brutal represión y las consecuencias que ha tenido para él los que le rodean cercenando sueños y esperanzas y robando vidas y futuros que nunca pudieron ser.

Una mirada lucida y sentida al pasado de Argentina desde la emoción y el respeto a las cicatrices que ha dejado una de las épocas más negras del país. Aunque es una obra de ficción, resulta dolorosamente realista y los personajes que nos encontramos distan mucho de ser héroes, incluso los más significados en la lucha contra la dictadura, simplemente son humanos luchando por sus ideales como creen conveniente.
Otros de los grandes temas del cómic son la identidad, la pertenencia y, en menor medida la herencia. Daniel es perfecto ejemplo de cómo los remordimientos por el pasado han condicionado toda su vida forzándole a crear una identidad alterada para seguir huyendo de su pasado y sin pertenecer a ningún lugar por muchos años que viva en él. Algo que contrasta con la visión que tiene su hija del pasado de su país que esta mediatizada por un discurso que ha negado la realidad de lo que sucedió reescribiéndolo. Algo realmente peligroso porque nos puede hacer olvidar una realidad de represión y barbarie a la que no debemos volver. Y es que, aunque el cómic nos hable de Argentina, lo que nos cuenta es dolorosamente universal y actual con una ola de conservadurismo que trata de blanquear todos los crímenes que cometieron sus antecesores ideológicos.
De la Calle, Sempere y Ruiz construyen poco a poco su historia mucho más preocupados por mostrarnos la devastación que ha provocado en todos los que conocieron a Claudia su desaparición que en abrumarnos con un sinfín de datos sobre esos años. Una información que nos encontramos en el estupendo artículo de Ramiro Manduca que sirve para contextualizar la obra repasando la historia de Argentina durante el s. XX. Los reencuentros con amigos y familiares de Daniel durante su viaje a su país de origen nos permiten ver las diferentes formas de tratar de superar el dolor por las desapariciones e injusticias que se produjeron durante la dictadura.
Tampoco encontramos un afán por enseñar las imágenes más truculentas de torturas y violencia, pese a la maravillosamente contada escena que cierra el cómic, todo un prodigio de narrativa al que los autores saben dotar de un ritmo perfecto. Para lo que estamos acostumbrados a ver la historia de Ángel de la Calle dibujadas por sí mismo resulta refrescante verlas con estilo. Por suerte, podemos ver como todos han adaptado la historia para hacerla suyos creando un cómic igualmente reconocible para los familiarizados con las historias de guionista como para los de Sempere. Un dibujo que el color de Ruiz sabe potenciar gracias a unas gamas de color que potencian las emociones de cada momento dejando que sean ellos y las miradas de los personajes quienes las expresen en lugar de tener que verbalizarlas.
La edición tiene el mismo mimo que encontramos en todos los cómics editados por Garbuix Books, como extras nos encontramos con el articulo ya mencionado que está ilustrado con varios bocetos y un prólogo de una leyenda del cómic argentino como Juan Sasturain, guionista de la monumental Perramus.
La vida toda es un cómic que nos habla sobre el peso que los años de represión de la dictadura militar argentina ha tenido sobre los que lucharon contra ella en mayor o menor medida y sobrevivieron. Una lucha de la que no salieron indemnes ni ellos ni el país como podemos ver gracias al magnífico trabajo de Ángel de la Calle, Jordi Sempere y Anna Ruiz. Un relato de vidas perdidas y futuros robados.
Lo mejor
• La honestidad y verdad que refleja el cómic.
• Aunque es una obra claramente posicionada en ningún momento trata de juzgar a nadie.
• La escena final.
Lo peor
• Como sucede en España no se ha hecho todo lo necesario para cerrar las heridas de los crímenes de la dictadura.










