Edición original: Astral Panic UK (Flying Eye Books, 2025)
Edición España: Astral Panic (La Cúpula, 2026)
Guion: Katie Hicks
Dibujo: Katie Hicks
Color: Katie Hicks
Traducción: Eva Reyes de Uña
Rotulado: Iris Bernárdez
Formato: Rústica con solapas · 192 páginas · 23,50 €
La ansiedad en tiempos de hiperconectividad.
«Haga lo que haga sigo teniendo ansiedad y todo va como el culo.»
Hace unas pocas semanas reseñábamos Outline (Reservoir Books), un cómic de la alemana Michèle Fischels en el que se abordaba todas las incertidumbres que tienen que pasar los adolescentes cuando deben afrontar el transito a la edad adulta. Algo que también nos encontramos en Astral Panic, el cómic de debut de la autora canadiense Katie Hicks (Sault Ste. Marie, Ontario) que acaba de publicar hace unos pocos días La Cúpula. Sin embargo, aunque comparten buena parte del mensaje y la sensibilidad, la forma de hacerlos llegar al lector es diametralmente diferente entre ambos cómics, aunque los dos resultan igual de recomendables. El cómic de la autora alemana se asienta totalmente en la realidad para reflexionar sobre cómo afectan todos los cambios que apareja el final del instituto en las vidas de sus protagonistas con un toque melancólico que se ve potenciado por una paleta llena de colores apagados. En cambio, el cómic que le ha servido a Hicks para ser nominada al Manning Russ Promising Newcomer Award es una sátira llena de colores fluor que transcurre en lo que parece ser un futuro cercano en un lugar sin identificar y se adentra también temas tan actuales como la salud mental, la precariedad laboral o los problemas derivados de la hiperconectividad que marca nuestros días.
Astral Panic nos invita a pasar un par de días con Gale, un joven con serios problemas de ansiedad que estudia Bellas Artes. Para tratar de sobrellevar esos problemas toma una serie de productos de alimentación llamados Pura Pera siguiendo las instrucciones de la App de la marca que marca al segundo su vida diaria. Pero en lugar de ser la solución a su ansiedad le ha generado un enganche que haría las delicias de cualquier empresa ultracapitalista. Pero su vida da un giro total cuando entra en su vida Aiden, su nuevo compañero de piso y parte de un grupo musical llamado como el título del cómic, que le embarca en una loquísima búsqueda de trabajo.
Como ya hemos dicho Hicks plantea una historia que se convierte en un disparatada y frenética sátira de la actualidad que no da ni un segundo de respiro al lector, tanto por el ritmo en la que suceden las peripecias de los personajes como por unas páginas repletas de detalles de todo tipo. Algo que nos recuerda al ritmo que tenemos en muchos shonen, aunque con una estética que bebe directamente de series de dibujos animados similares a Steven Universe, pero con una personalidad propia sobre todo a la hora de colorear. Unos colores fluor -verde, rosa, morado y naranja principalmente- que explotan por las páginas dotando a la trama de una sensación de irrealidad que sirve para construir un universo propio en el que también se puede ver las influencias de la estética de algunos videojuegos a la que le va como anillo al dedo un entintado muy preciso y preciosista. Un estilo de dibujo muchas veces llamado cuqui que aquí marca muy bien el tono del cómic y que está acompañado por una narrativa y diseño de página muy bien pensados.
Astral Panic es un cómic en el que prima la diversión por encima de todo con un sentido del humor cercano, fresco y blanco, pero que como ya hemos mencionado aborda varios temas. El principal seguramente sean los problemas de ansiedad que tiene Gale aumentados por la competitividad del mundo adulto en el que está dando sus primeros pasos y por el entorno digital hiperconectado en el que vivimos. Quizás la representación pueda pecar de ser un tanto excesiva, pero es bueno que haya obras para un público juvenil que pongan sobre la mesa los problemas de salud mental. Y es que, aunque cada vez están más en el debate público, siguen siendo un tabú y tiene que enfrentarse de nuevo con la idea caduca de no mostrar nunca debilidad que vuelve a resurgir con esos discursos cargados de testosterona y ranciedad. Unos problemas para los que el cómic no nos ofrece ninguna solución mágica, pero que si nos recuerda la necesidad de desconectarnos del mundo digital y reencontrarnos cara a cara con quien nos rodea.

Hicks también usa la búsqueda en empleo de Aiden para hablar sobre la precariedad laboral. Pero donde más afilado tiene el colmillo la canadiense es la crítica al capitalismo y a empresas como Pura Pera, una de tantas que se dedican a vender humo en forma de solución milagro. Un critica al capitalismo que junto al resto de temas que aborda el cómic lo convierten en una certera radiografía del mundo que hemos construido.
Como Astral Panic Katie Hicks nos ofrece un cómic para todos los públicos con una estética y sentido del humor muy particular que además de divertirnos nos invita a reflexionar sobre los problemas mentales, el ultracapitalismo o la necesidad de desconectar del mundo digital.
Lo mejor
- La fluidez de cómic.
- La forma en la que aborda los problemas de ansiedad del protagonista.
- La crítica a las empresas como Pura Pera.
Lo peor
- La estética y el humor del cómic puede hacer que para algunos el mensaje se diluya.








