La Otra América: Acopio de reseñas

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Nos acercamos a fin de año y es momento de hacer balance y… ¡listas! Cada año se publican más tebeos en España y consecuente la proporción de obras interesantes aumenta, con lo que estas clasificaciones de “lo mejor del año” pueden servir para orientar a aquellos que quieran rentabilizar su dinero. Los 8 cómics que se reseñan a continuación son, en orden de calidad descendente y siempre bajo mi personal punto de vista, algunos de los mejores que se han publicado a lo largo de 2007 en el ámbito del cómic americano independiente. ¡Sin contar reediciones, ojo!


1. EL BULEVAR DE LOS SUEÑOS ROTOS, de Kim Deitch
Cartoné. 164 págs. B/N. 20 €

Este me parece, a varias cabezas de sus competidores, el mejor tebeo de cómic independiente americano publicado durante este año. Kim Deitch, hijo del ilustrador y animador Gene Deitch, hace en este álbum un repaso histórico de la historia de la animación… a su manera. Desde su comienzo, con una parodia-homenaje a Winsor McCay (y después a los estudios Fleischer y a Walt Disney), deja claro que lo que a él le interesan son las pasiones humanas, especialmente las más oscuras: por una parte la ambición y el deseo de éxito, y por otra las tendencias autodestructivas, la locura y la adicción. Estas, que son una constante en su obra, sirven a su vez de trasfondo para un tema compartido por otros autores underground como Daniel Clowes: el arte, su papel en el mundo y sobre en el mundo del artista. La historia se articula alrededor de un animador alcohólico y con trastornos mentales canalizados a través de un personaje imaginario recurrente en la obras de Deitch, el gato Waldo. Deitch no nos lo pone fácil, en El bulevar de los sueños rotos hay tanta profundidad argumental y narrativa como en, por ejemplo Maus. La comparación no es gratuíta. Ambas obras compartes similitudes formales y de fondo. En ambos casos nacen de la necesidad de los autores de arrojar fuera de sí sus miedos e inquietudes, en ambos casos nos encontramos con autores para los que la historieta, además de un vehículo, es un fin en sí mismo. El dibujo de Deitch, en parte caricaturesco, es abigarrado y lleno de detalles relevantes para la historia, las figuras por una parte parecen planas, debido al efecto que causa la trama manual que emplea el artista, y por otro resultan tridimensionales, ya que raramente las figuras quedan confinadas por los límites de la viñeta. Deitch juega a convertir a sus personajes, no sólo mediante sus diálogos y situaciones realistas aunque grotescas, en personajes del mundo real. De la misma manera, el hecho de estar contando una historia centrada en el mundo de la animación, le permite mezclar su propio relato con el relato de lo que sucede en la pantalla. Si a esto sumamos la presencia del personaje imaginario Waldo y los delirios del protagonista, obtenemos un juego de muñecas rusas, una cebolla metalingüística en la que a veces es difícil separar los distintos estratos y donde realidad y ficción se entremezclan. De este modo, Deitch consigue que su obra, que el arte, traspase la barrera y entre a formar parte de nuestro propio mundo, del mismo modo que forma parte del mundo del artista. A esta superposición de realidades (o de ficciones) hay que sumar los constantes saltos en el tiempo, con lo que finalmente obtenemos un cómic realmente denso y muy satisfactorio, desde el punto de vista de que requiere de la atención constante y la participación del lector para su completo aprovechamiento (y disfrute). Uno de los tebeos más impresionantes que he leído, a la altura del mencionado Maus y de obras más recientes como Agujero Negro, de Charles Burns. Como último apunte, un tirón de orejas a La Cúpula, que ha intercambiado el orden de dos páginas. Muy mal.

Reseñas:
– Trazos en el bloc
DDT
El Francotirador
El blog ausente


2. NUNCA ME HAS GUSTADO, de Chester Brown

Rústica con solapas. 200 págs. B/N. 18 €

Aunque no es excesivamente prolífico, Chester Brown ha demostrado ser uno de los autores actuales más interesantes del mercado americano (porque Canadá está en América, y como muchos saben, todo lo bueno viene de Toronto). Si en Louis Riel Brown optaba por una narrativa fría y desapasionada cercana al documental o a la biografía “científica”, con un estilo de dibujo acorde limpio y depurado, en Nunca me has gustado se sumerge en su propia personalidad, en su adolescencia, su período de formación como persona. A través de retazos, Chester Brown se desnuda ante el lector sin estridencias, de un modo calmado que evita los golpes de efecto y que por ello deja un poso más profundo. Sus primeros amores y desamores, sus problemas familiares con una madre extremadamente religiosa y con problemas mentales, la difícil época del instituto cuando se es el blanco de las burlas de los compañeros… Todas estas experiencias van tallando una personalidad introvertida, que tiene su reflejo en la estructura de la historia, en la forma calma de contar las cosas y en la gran importancia de lo sugerido como complemento a lo explicitado. El diseño de las páginas, con una o unas pocas viñetas por página, dota de gran relevancia a cada escena, a la vez que impone un ritmo de lectura muy determinado. Una historia narrada desde las entrañas en la que se puede bucear una y otra vez.

Reseñas:
Entrecomics
Guía del Cómic
Little Nemo’s Kat
Trazos en el bloc
Estodigo


3. CASTLE WAITING 1, de Linda Medley
Rústica. 260 págs. B/N. 15 €

CASTLE WAITING 2, de Linda Medley
Rústica. 216 págs. B/N. 15 €

¿A quién no le gusta que le cuenten un cuento? Un cuento de esos en los que los personajes son memorables, en los que las situaciones tienen el encanto de lo ya conocido y el misterio de lo que está por conocer, un cuento de esos de los que es imposible dormirse hasta escuchar el final. Castle Waiting es todo eso y mucho más, y en uno de los formatos que más nos gustan, el cómic. En la historia de Linda Medley encontraremos seres con cabeza de pájaro o de caballo, demonios, monjas, molineros, leones, elfos, gitanos, princesas, circos… todos ellos encadenados con tino en un cuento sin fin donde se suceden las maravillas y las sorpresas de forma coherente y… ¡divertida! Ganadora de un premio Eisner en 1998 a la mejor nueva serie y de un premio Harvey, Castle Waiting es una lectura que puede gustar por igual a pequeños y mayores, aunque serán estos últimos quienes disfruten más de algunos de los detalles que introduce la autora y que la convierten en una obra original a la vez que clásica. Porque aunque es clásica en su argumento y desarrollo no lo es tanto en su tratamiento, con un papel predominante de la mujer como motor de las historias, en lo que podríamos llamar un feminismo bien entendido, donde hombres y mujeres pueden ser por igual malos o buenos, pero donde ninguno se encuentra subordinado al otro. Alguno podría tratar de comparar esta serie (que sigue publicándose en Estado Unidos en forma de comic-book) con las Fábulas de Bill Willingham y Mark Buckingham, pero mientras la serie de estos últimos trata de hacer creíbles unos personajes de cuento en la sociedad actual, Castle Waiting trata de actualizar los cuentos clásicos con personajes creíbles, siempre bajo el prisma del humor. En mi ranking personal, gana Medley. La autora despliega a lo largo de la historia sus habilidades gráficas, que van en aumento a medida que se desarrolla el relato, pudiéndose apreciar una interesante evolución hacia la claridad en el trazo, que puede recordar en ocasiones al de Bryan Talbot, y el dominio de la figura y la composición. Castle Waiting, o cómo conseguir ser original contando las historias de toda la vida.

Reseñas:
El lector impaciente
Trazos en el bloc


4. LA GUARIDA DEL HORROR, de Rich Margopoulos y Richard Corben
Cartoné. 110 págs. B/N. 13 €

No se puede decir que este sea un cómic “independiente”, ya que lo publica la mismísima Marvel, pero sin embargo sí que puede haber pasado desapercibido al lector habitual de superhéroes. La guarida del horror supone el regreso por la puerta grande de Richard Corben, el ídolo de los cómics de los ’80, haciendo el tipo de historias que más le gustan. Corben recrea junto a Rich Margopoulos, uno de sus colaboradores habituales, cuentos de Edgar Allan Poe utilizando en casi todos los casos aproximaciones poco ortodoxas. Se alejan pues los autores en esta ocasión del tratamiento que Corben utilizara en las adaptaciones de otros cuentos del escritor americano realizados en los años ’80 (entre los que se encuentra una de las obras cumbres de Corben, La Caída de la Casa Usher), actualizando las historias y a la vez tratando de no traicionar su espíritu. Y digo que Corben regresa por la puerta grande porque tras participar en obras en las que prácticamente tira de oficio, como Bigfoot o Hellboy: Makoma, en este La Guarida del Horror, se percibe una mayor implicación del autor, más ganas de sorprender, más ganas de emplear todos sus recursos. De hecho, cada una de las historias tiene su personalidad propia gracias al distinto tratamiento gráfico utilizado, que va desde el trazo grueso cercano a su época underground hasta la delicada utilización de la gradación de grises para conferir volumen a las figuras, desde las historias sin palabras a otras que se desarrollan a partir de textos de apoyo en primera persona (la mayoría) u otras en las que sólo hay diálogo. Para mi gusto, es de agradecer que Margopoulos y Corben se la hayan jugado a la hora de adaptar al cómic unos relatos que muchos dirán que estaban mejor tal y como fueron escritos. Y de hecho, en ocasiones se equivocan (afortunadamente, la edición reproduce también los cuentos originales para comparar), pero casi siempre consiguen dar una nueva dimensión a los relatos que abordan. Un Corben pletórico, trufado de imágenes impactantes, secuencias trepidantes, atmósferas sobrecogedoras, un Corben de los de antes, de muchos quilates.

Reseñas:
Entrecomics
El Francotirador
DDT


5. TORPE, de Jeffrey Brown
Rústica con solapas. 236 págs. B/N. 12 €

Esto es lo que la mayoría llamaría “un cómic gafapasta”. Autobiográfico, sin golpes de efecto, sin una línea argumental al uso y con un dibujo naif de esos de “mi sobrino de 8 años lo hace mejor”. Y sin embargo, las historias de Jeffrey Brown calan hondo en el lector. Tanto en este Torpe como en Inverosímil, Brown narra sus vivencias con sendas novias a partir de pequeños episodios cotidianos, no necesariamente catárticos, no necesariamente relevantes para la relación, pero que en su conjunto componen un fresco de lo que es una relación de pareja. La obra es de un minimalismo absoluto. Desde la propia concepción del dibujo, que trata de reflejar la “falta de pericia” y lo niños que somos todos cuando se trata de amar, hasta la simplicidad de los planos, diseños de página y secuencias, evitando dar a ninguna viñeta más importancia que a la anterior o la posterior, convirtiendo cada momento en tan especial como cualquier otro. Brown es consciente de que lo que narra no tiene nada de especial y no trata de hacer que lo parezca. Sin embargo, desnudando sus pequeñas mezquindades, ilusiones, desesperos y alegrías consigue conectar con el lector que ha vivido situaciones similares y logra su complicidad en cada pequeña aventura doméstica. Incluso el pequeño tamaño del tebeo parece pensado para aumentar la sensación de intimidad y comunicación con el lector. Se podría decir que Torpe tiene ciertos puntos en común con Nunca me has gustado, de Chester Brown, aunque es mucho evidente y menos elaborado que la obra del canadiense. Este es el primero de los álbumes que componen la “trilogía de las novias”, junto a Inverosímil (La Cúpula, 2006) Any Easy Intimacy, que comparten temática y aproximación. Sin embargo, Jeffrey Brown tiene sentido del humor, y ante las quejas de los lectores que tras leer Torpe le acusaron de sentimentaloide y mariquita, realizó una parodia de veintitantas páginas titulada Be a man en la que reelaboraba algunas de sus historias en un tono mucho más propio de un “macho como dios manda”.

Reseñas:
Culpable y Perdedor
Tirafrutas
DDT


6. PEREZA, de Gilbert Hernandez
Cartoné. 128 págs. B/N. 11,95 €

Lo cierto es que este tebeo me dejó un gusto agridulce. Dulce por lo que podía haber sido, agrio por lo que finalmente resultó ser. Quien haya seguido la trayectoria de Beto Hernandez a lo largo de los años probablemente ha percibido la curva descendente en la calidad de su trabajo. Entre la cima de algunas historias de Palomar como Pies de pato o Distrofismo Humano y de su Río Veneno y el abismo de Grip y los últimos Palomares que edita Fantagraphics hay un salto cualitativo enorme. En Pereza asistimos a un tímido resurgir de Beto, que por desgracia se desinfla a mitad de la historia, pero que de todas maneras ofrece aun momentos muy brillantes, sobre todo en el aspecto gráfico y narrativo. Su habilidad para construir personajes sigue siendo ejemplar, su incursión en el terror y las atmósferas desasosegante es loable, y su manera de mantenernos en vilo y hacernos pasar páginas (al menos hasta la mitad de la obra) mediante la información fragmentaria que va ofreciendo es para tener muy en cuenta. En Pereza Beto explora el hastío existencial mediante la metáfora (aunque no demasiado elaborada) aunque después acaba derivando en preocupaciones más mundanas y puede terminar decepcionando. No es lo mejor de Beto, pero tampoco lo peor. Sin embargo, dado su carácter de historia cerrada, es un buen punto para aquello que no conozcan al autor y quieran acercarse a su personal modo de hacer cómics.

Reseñas:
Entrecomics
Zona Negativa
DDT
El Francotirador


7. HOUDINI. EL REY DE LAS ESPOSAS, de Jason Lutes y Nick Bertozzi
Cartoné con sobrecubiertas. 96 págs. Bitono. 16 €

Impecable en el aspecto formal, con un enorme trabajo de planificación de Jason Lutes (autor de Juego de manos, publicado por La Cúpula, y Berlín, editado por Astiberri), que se encarga no sólo del guión sino también del desglose de las viñetas en cada página, y con un efectivo dibujo a cargo de Nick Bertozzi, este tebeo trata de constreñir una biografía de Harry Houdini, el más famoso escapista de todos los tiempos, en un solo día. Un trabajo complicado, habida cuenta de que los autores deben introducir detalles sobre su vida privada, sus ardides publicitarios, su carácter y manías, sus trucos de escapista, recrear la época, etc. Sin embargo, todo ello se consigue con una aparente sencillez y sin que chirríe (demasiado), lo cual demuestra la habilidad de sus autores. Por el contrario, también se puede argumentar que al tebeo le falta algún punto de inflexión, algo que aleje la sensación de que estamos ante una simple anécdota estirada. Entre esas dos aguas se debate Houdini. El rey de las esposas. Así, quien sea amante de las historias con gancho, de la aventura, de la emoción, no encontrará mucho de aquello en este tebeo, mientras aquel interesado en analizar los recursos narrativos de la historieta, especialmente en lo que se refiere al ritmo y la secuencia, encontrará momentos muy logrados y estructuras elaboradas con el valor añadido de que no lo parecen.

Reseñas:
Entrecomics
Guía del Cómic
DDT
Comic Tecla #23
El Lector Impaciente


8. NIÑATOS, de Rick Veitch
Rústica. 176 págs. B/N. 15 €

Este tebeo es pura bilis. Rick Veitch vomita en forma de parodia destructiva toda su frustración ante un panorama del cómic que se ha transformado en mero mercantilismo, donde el papel del héroe ya no es transmitir ideales positivos sino epatar lo máximo posible, donde la labor del creador no va más allá de intentar lograr las mayores cifras de ventas, donde el propio público reclama la degradación de sus héroes. Veitch venía escocido de DC, donde censuraron una historia suya donde la Cosa del Pantano tenía un encuentro con Jesús, lo que provocó su marcha airada de la compañía, y se nota que este cómic está escrito con la sangre todavía hirviendo. En Niñatos Veitch muestra la degradación paulatina de los sidekicks, en principio el eslabón más inocente en los cómics de superhéroes, utilizando para ello remedos de algunos de los héroes del cómic más conocidos. Los paralelismos que plantea son tan evidentes que no dan pie al lector a usar la imaginación o a elaborar sus propias teorías, sus conclusiones son absolutamente destructivas y cargadas de rabia; Niñatos tiene la profundidad y la contundencia de una patada en los huevos. Entre el principio y el final, muchas vísceras, humillación, sadismo, fascismo y muestras de amoralidad, que pueden llegar a disfrutarse bien siendo un sádico, bien aplicando sentido del humor a la lectura. Mucha sal gorda para un autor que es capaz de mayores sutilidades, como demuestra en El Maximortal (Norma, 2006), pero sigue siendo una obra recomendable y en la que Veitch vuelve a hacer gala de su buen hacer como dibujante y de sus inquietudes como narrador formal.

Reseñas:
Entrecomics
Zona Negativa
La vida en viñetas
El blog ausente
DDT

Alberto García Marcos (el tio berni)

www.entrecomics.com

Anteriores entregas

La Tira de cómics (Gasoline Alley)

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Belano
Belano
19 diciembre, 2007 14:43

“Este (El bulevar de los sueños rotos) me parece, a varias cabezas de sus competidores, el mejor tebeo de cómic independiente americano publicado durante este año”

Lo suscribo.

elotroyo
elotroyo
19 diciembre, 2007 15:41

Pues me haré con él, que me despertaba la curiosidad por su portada pero me producía cierto repelús su planteamiento.

El crítico
El crítico
19 diciembre, 2007 16:24

Joder,no he leído ni uno.