La joven y el mar, de Catherine Meurisse

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Edición original: La jeune femme et la mer FRA (Dargaud, 2021)
Edición nacional/España: La joven y el mar (Impedimenta, 2022)
Guion: Catherine Meurisse
Dibujo: Catherine Meurisse
Color: Isabelle Merlet
Traducción: Rubén Martín Giráldez
Realización técnica: Daniel Matías
Correción: Laura M. Guardiola
Formato: Rústica. 120 páginas. 22,95€

La incansable búsqueda de la belleza de Catherine Meurisse.

 

«La naturaleza es magnífica, pero siempre está lista para saltarte a la yugular.»

 

Independientemente de si es producido en USA, Europa o Japón el cómic más mainstream es cada vez más impersonal y construido en base a supuestas fórmulas que garantizan el éxito y las ventas. Aunque en ocasiones estas condiciones de creación en las que la libertad creativa está mucho más constreñida consiguen que se creen obras destacadas el resultado más habitual son obras planas que no dejan poso en el lector y se olvidan rápidamente tras su lectura. Por suerte, en el medio cada vez es más posible acceder a otras obras en las que los autores tienen una total libertad para regalarnos obras que salen directamente de sus corazones, algo que tampoco es una garantía absoluta de calidad, pero si son trabajos personales, libres y con alma propia. Para que todo eso se convierta en una obra perdurable entra en juego el talento y la originalidad del planteamiento de cada obra, dos cualidades que encontramos por toneladas en los últimos trabajos, La levedad (Impedimenta) y Los grandes espacios (Impedimenta), de Catherine Meurisse (Niort, 1980) y que también encontramos en su nuevo trabajo La joven y el mar que lleva unos pocos días en las librerías de nuestro país y que es una nueva muesca en una carrera marcada por la calidad y cómics que nos recuerdan lo importante que son tanto la belleza como el arte en nuestras vidas. 

 

La joven y el mar nos cuenta una historia que toma como base la novela Almohada de hierba que SŌSEKI Natsume escribió en 1906 en la que un pintor viaja en busca de la belleza y la poesía en la naturaleza de Japón. Esa búsqueda de la belleza en una de las grandes constantes de la obra de la autora que también se basa en las experiencias que vivió en su estancia en Villa Kujoyama, una residencia para artistas en Kioto a la que acudió en busca de inspiración para seguir dibujando, para este nuevo trabajo. Tomando elementos de la novela como el pintor aficionado a los haikus que conoce en su estancia que es muy similar al protagonista de la novela de SŌSEKI al igual que sucede con Nami, la misteriosa mujer que conocen en un hotel al que les llevan sus vagabundeos por la naturaleza, y de su estancia en Japón construye una historia que reflexiona sobre la vida, el arte, la belleza y la creación. La tercera pata sobre la que se sustenta La joven y el mar es la imparable fuerza de naturaleza, capaz de crear los paisajes más bellos que Meurisse retrata magistralmente durante las páginas de la obra, pero también de destruirlos como sucedió poco después de que la autora francesa abandonara la región de Kanto que fue arrasada por el tifón Hagibis en 2019. El desastre sucedió mientras estaba escribiendo el guion, lo que le hizo modificarlo para introducir el tema de doble cara de la naturaleza como creadora y destructora. 

Un relato pausado e introspectivo en el que a través de las conversaciones entre Meurisse y el pintor vemos las diferentes maneras de entender el mundo entre los japones y europeos lo que provoca varios choques culturales, pero también podemos observar la manera en que conviven el Japón más tradicional con el más moderno. Un complicado juego de equilibrios que da pie a muchas contradicciones. Esa visión de Japón desde la óptica de un occidental la hemos podido ver recientemente en obras como en los dos volúmenes de Cuadernos japoneses (Salamandra Graphic) y Kokoro (Salamandra Graphic) ambas del italiano Igort o El diario de Italia (Impedimenta) de David B., una obra que, pese al engaño al que incite su título, tiene una parte que transcurre en Osaka. Al igual que esas obras, gracias a las diversas referencias que pueblan las páginas del cómic de la francesa podemos ver la enorme fascinación y pasión que el arte japonés le despierta, una pasión que sabe transmitir al lector. Pero la obra no solo se queda en el arte, también nos ofrece una visión de su mitología y creencias religiosas, de manera que nos acompaña por un recorrido por toda su cultura y manera de entender su presencia en el mundo.  

 

Pese a la seriedad e importancia de los temas que trata la obra, Meurisse siempre deja espacio para su particular sentido del humor en el que se dan citas los chistes más gamberros, mordaces e irreverentes con otros mucho más sutiles y repletos de ironía. Algo que dota de una frescura a la obra que nos recuerda que nada es tan serio e importante como para no poder hacer chistes y que el humor es parte esencial de la vida y el arte. Ya que si algo caracteriza los cómics de la francesa es la humanidad y el amor por la vida que rebosan todos ellos.  

Como es habitual en sus obras, Meurisse dibuja a los personajes principales con un estilo caricaturesco que los dota de expresividad y movimiento. Pero de la misma manera que sucedía en Los grandes espacios en esta obra nos regala unas representaciones a página completa de los espacios naturales de Japón llenas de fuerza que reflejan su pasión por descubrirnos la belleza dondequiera que la encuentre. Esas imágenes están potenciadas por los vivísimos colores que emplea Isabelle Merlet que hace que casi podamos oler el aroma de las flores y el roció. Aunque Meurisse sigue conservando su estilo gráfico sí que vemos una intención de acercarlo al que podemos ver el arte nipón, pero sin perder un ápice de su desbordante personalidad artística. 

 

La edición de Impedimenta sigue el ejemplo de la de las anteriores obras de Meurisse que han publicado con un papel de una enorme calidad y una reproducción fantástica. Además de la edición en castellano de esta editorial también se ha publicado en catalán de la mano de Editorial Finestres.  

Si SŌSEKI califico a la novela en la que se inspira Catherine Meurisse de libro-haiku no habría ningún problema en decir que La joven y el mar es un cómic-haiku en el que se reflexiona sobre la vida, el arte y la naturaleza mientras su autora sigue con su incasable búsqueda de la belleza en medio de los paisajes más salvajemente hermosos.  

Lo mejor

 
• La incasable búsqueda de la belleza de la que nos hacen participe los cómics de Meurisse. 
• Los paisajes japoneses de Meurisse coloreados con enorme talento por Isabelle Merlet. 
• El sentido del humor marca de la casa. 

Lo peor

 
• Meurisse había situado el listón altísimo con La levedad y Los grandes espacios, y esta obra pese a ser extraordinaria no brilla a ese nivel. 

Edición original: La jeune femme et la mer FRA (Dargaud, 2021) Edición nacional/España: La joven y el mar (Impedimenta, 2022) Guion: Catherine Meurisse Dibujo: Catherine Meurisse Color: Isabelle Merlet Traducción: Rubén Martín Giráldez Realización técnica: Daniel Matías Correción: Laura M. Guardiola Formato: Rústica. 120 páginas. 22,95€ La incansable búsqueda de…
Guión - 8.5
Dibujo - 8
Interés - 9

8.5

Cómic-haiku

Meurisse sigue desbordando talento en una obra llena de capas que nos invita a reflexionar sobre la vida, el arte y la belleza mientras nos zambulle en la cultura japonesa.

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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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