Portada ¿Pero qué es esto?, de Alex Gamsu Jenkins

Edición original: Whatever Where & Why FRA (The Mansion Press / Les Presses du Manoir, 2025)

Edición España: ¿Pero qué es esto? (Apa Apa Cómics, 2026)

Guion: Alex Gamsu Jenkins,

Dibujo: Alex Gamsu Jenkins

Maquetación y diseño: Sergi Puyol

Dirección editorial: Toni Mascaró

Formato: Tapa dura plastificada brillante con faja vertical · 144 páginas · 19,90 €

Realismo raro.

En los últimos años las redes sociales se han convertido en el perfecto escaparate para que muchos autores noveles den a conocer sus trabajos antes de que las editoriales se fijen en ellos. Este es el caso del inglés Alex Gamsu Jenkins que comenzó publicando sus historias mudas de una página en Instagram, lo que llamo la intención de la editorial francesa underground The Mansion Press, hogar de Johnny Ryan entre otros, que recopilaron esas páginas en un volumen titulado Whatever Where & Why. Un cómic con una edición cuidadísima que Apa Apa Cómics acaba de editar en nuestro país con el título ¿Pero qué es esto? incluyendo un interesantísimo texto de Eudald Espluga analizando la obra del inglés. Una edición increíble que nos permite conocer a uno de los autores más singulares de los últimos años con un sentido del humor negrísimo y una capacidad para satirizar la cotidianidad de la vida moderna envidiable. Ojalá en nuestro país hubiera más sitio en el mercado para obras como están en lugar de tener una avalancha mensual de cómics de todo tipo de licencias en su mayoría sin chipas ni alma que eclipsan obras mucho más arriesgadas e interesantes de editoriales con un gusto por lo diferente como la propia Apa Apa, Autsaider, Fulgencio Pimentel, etc…

En las páginas de ¿Pero qué es esto? – que, aunque no fuera sus palabras exactas, en mi cabeza siempre me suena con la voz de Matias Prats– nos encontramos con un cómic de formato cuadrado repleto de historias de una sola página en las que vemos un catálogo de situaciones cotidianas y banales que arrancan desde una premisa más o menos normal para desviarse y acabar convertidas en algo cada vez más absurdo y grotesco lleno de un humor tan salvaje como incomodo. A lo largo de las historias nos encontramos como mirar el móvil, tomar un café, preparar una comida o darse un baño son la puerta de entrada un universo de pesadilla, sangre y vísceras donde nada es lo que imaginamos poblado por objetos aminados y criaturas humanoides llenas de deformidades sacadas del catálogo de body horror más desquiciado. Un reflejo surrealista y grotesco del malestar cotidiano que recuerda a la serie de MiguelAnxo Prado Quotidiania Delirante, pero pasada por el tamiz del underground, el terror existencial y un humor mucho más brutal y descarnado.

Aunque a primera vista parece que nos encontramos con historia que solo buscan provocar una mueca de desagrado e incredulidad en el lector con un humor transgresor y brutal, cuando hacemos un análisis más sosegado descubrimos que a través de esas píldoras de una sola página Jenkins hace una afiladísima sátira a la sociedad occidental llena de mensajes que cargas de profundidad a mucho de lo que consideramos normalidad. Una visión crítica que pone el punto de mira sobre la dependencia de la tecnología, la desproporcionada importancia que le damos a la imagen y a la que tienen de nosotros, los modelos físicos imposibles de cumplir, los problemas en las relaciones interpersonales… en definitiva todo lo que nos aísla de nuestro entorno y nos convierte en seres solitarios y alienados. Algo que consigue con unas pocas viñetas por página y sin diálogos en unas historias con un marcado toque bizarro, pero que encierran mucho más de lo que parece y que nos muestran comportamientos en los que es posible reconocernos por extremos que parezcan en manos del autor inglés.

En las páginas de Jenkins nos encontramos con un dibujo de líneas muy pulcras en la tradición de algunos autores del comic underground como Crumb, Burns o Clowes, otras influencias casi más evidentes son las de pintores como Goya o El Bosco de los que se pueden ver varios homenajes. Sin embargo, estamos ante un autor con una personalidad muy marcada que le ha llevado a crearse un universo visual propio e inimitable lleno de personajes con cuerpos que no están sujetos a las leyes físicas junto con rostros que no tienen narices, sin que ello sea óbice para que resulten tremendamente expresivos reflejando unos estados mentales en diferentes crisis. Esos físicos donde se da cita el body horror son el espejo deformando de las almas de los personajes dejándonos ver todo lo que bulle por la cabeza de un autor de lo más interesante. También que destacar el maravilloso uso del color que hace con unas paletas de colores cambiantes y reducidas en las que abundan los tonos estridentes que crean un marcado contraste con la sordidez de las historias.

Narrativamente vemos un intento por salirse de lo estándar y estirar en lo posible las limitaciones de las historias de una sola página. Así vemos como en cada historia busca una forma diferente con un juego de planos y encuadres que sean los que potencien las sensaciones que viven los protagonistas y marquen lo que ven los lectores, que sienten la misma turbación que los personajes de las historias. Al estar ante historias mudas todo el peso de la narración cae en las imágenes, saliendo muy bien parado del empeño y demostrando que pese a ser un autor joven ya domina con soltura los mecanismos y herramientas del medio.

Como sucede con todas las obras antológicas el volumen está marcado por los altos y bajos con historias más acertadas que otras, pero el resultado global es más que notable en todos los aspectos. Acercarse a ¿Pero qué es esto? es saltar sin red al universo creativo de Alex Gamsu Jenkins. Una mirada a un espejo deformando, pero que entrar un humor negro y bizarro nos devuelve el retrato de muchos de los peores problemas de la sociedad moderna occidental abordando temas tan urgentes como la soledad, la deshumanización o el abuso de la tecnología. Ojalá que pronto podemos ver nuevas obras suyas.

↑

Lo mejor

  • La sátira sobre la sociedad moderna.
  • El descaro y las ganas de transgredir de las historias.
  • El despliegue de imaginación que vemos en los diseños potenciado por el uso del color.
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Lo peor

  • El sentido del humor de Jenkins no es para todo el mundo y para algunos incluso puede resultar desagradable.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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