Killraven

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Edición original: Amazing Adventures#18-39 y Marvel Graphic Novel#7 (Marvel, 1973-76 y 1983).
Edición nacional/ España: Killraven (Clasicos Marvel Blanco y Negro, Forum, 2000).
Guión: Roy Thomas, Gerry Conway, Marv Wolfman, Don McGregor, Bill Mantlo.
Dibujo: Neal Adams, Howard Chaykin, Herb Trimpe, Craig P. Russell, Gene Colan, Keith Giffen.
Entintado: Jack Abel, Dan Adkins, Frank Chiaramonte, Klaus Janson, Al Milgrom.
Color: B/N.
Formato: Tomo.
Precio: 12€ c/u.

 

Y otra vez aparezco por aquí para escribir de invasiones marcianas, asunto que puede parecer cutre a nuestra descreída mentalidad de hombres del siglo XXI, pero -admitámoslo- aún da gustirrinín al niño que fuimos en el siglo XX. Sin embargo, al contrario que con Slash Maraud de Moench y Gulacy, por la que siento debilidad confesa, hoy traigo a la palestra una de esas obras de culto que no han envejecido tan bien como los veteranos solemos presumir, envalentonados por la falsa seguridad de la memoria, ante los neófitos. Aunque el tiempo -ese juez temible- ha revelado sus fisuras, seguimos recordándola con cariño por un par de aspectos que en seguida revelaré. Pero, antes, pongámonos en situación.

El escritor H. G. Wells publica en 1898 una de las más famosas novelas de ciencia ficción de todos los tiempos: La guerra de los mundos. Su fama es merecida. Leída hoy, sigue siendo una narración apasionante, por mucho que los avances científicos le pasen por encima como una apisonadora. Lo demuestran las sucesivas versiones/actualizaciones que reinventan su espinazo argumental, uno de los (pocos) modelos perdurables del género, como así lo entendió el propio Spielberg para su remake de 2005. El relato entró en la historia de las emisiones radiofónicas con la versión perpetrada por Orson Welles, que llevó al pánico a media América. El formato logró éxitos similares en otros países, demostrando no sólo la infinita credulidad humana sino el prestigio que entonces tenía entre la población la hipótesis de cercana vida alienígena. Aunque el esquema de El día de los Trífidos (John Wyndham, 1951) parece ser ahora el favorito de los creadores para introducir plagas y apocalipsis varios (28 días después, Los muertos vivientes), La guerra de los mundos sigue siendo el paradigma de invasión de extraterrestres belicosos.

Su perdurable vigencia llevó a Marvel Comics a interesarse por el material. En 1973 la compañía poco tenía que demostrar. El relevo autoral al frente de sus creaciones más emblemáticos había sido efectuado con éxito (por más que, ciertamente, la mayoría no volvería a vivir una etapa tan brillante y consistente como la alumbrada por sus autores originales) y ya giraba en torno a personajes y fórmulas de nuevo cuño para renovarse y seguir en la brecha. La obra de H. G. Wells cayó entonces en sus manos, como fuente de inspiración y punto de partida para nuevas situaciones. En realidad, es como si en Marvel confundieran La guerra de los mundos con John Carter de Marte (entonces también en su poder), trasladando la épica de Conan, que a mediados de los ’70 causaba furor, gracias a la versión del cimmerio de Roy Thomas y Barry Windsor Smith, a la supuesta continuación de la obra maestra de H. G. Wells. Y digo “supuesta” porque por mucho que se cite al autor, del material original apenas se toman aspectos accesorios como ciertos diseños de las naves o el punto de partida de la invasión. Casi todo lo demás procede de otras fuentes… incluida La isla del Doctor Moreau, del mismo Wells.

Año 2018. Los marcianos regresan para la revancha, esta vez debidamente vacunados, y se hacen con el control de la Tierra en un pispás. Aplastan ejércitos y países e instauran un imperio de esclavitud y experimentación con los escasos supervivientes. Killraven, nacido John Raven, es capturado por los alienígenas cuando contaba cinco años y entrenado como gladiador para la diversión de sus nuevos amos, unos grotescos seres tentaculares con dificultad para desplazarse en nuestra gravedad. Uno de los aspectos más confusos es precisamente el interés de los marcianos en la Tierra cuando, según parece, todo son incomodidades para ellos, por mucho que fuercen nuestro ecosistema para volverlo más acogedor, con los resultados esperados: no salen más que monstruosidades por tierra, aire o mar. Killraven, junto a una pandilla de gladiadores renegados, se erige en la última esperanza de esta humanidad sumisa y su indomable voluntad y pericia guerrera le llevarán a triunfar frente a los más enconados enemigos y las situaciones más adversas.



Killraven inició su andadura en el nº 18 de la cabecera genérica Amazing Adventures, gracias a la participación de talentos como Roy Thomas, Gerry Conway y Neal Adams, junto a unos primerizos Howard Chaykin y Walter Simonson; todos ellos al alimón. Para que se vea que los bailes de autores no son exclusivos de la actualidad, en el siguiente episodio ya sólo quedaban Conway y Chaykin, sustituidos por Wolfman y Trimpe en el tercero. No será hasta el cuarto capítulo que Don McGregor, el escritor que más persistentemente se asocia al personaje, tomase las riendas argumentales, con Trimpe aún en el apartado gráfico. La serie nace plagada de sugerentes ideas que, ¡ay!, un desarrollo excesivamente convencional, demasiado arrimado a preceptos de serialización industrial, no permiten eclosionar. Aunque la dilatación por entregas nos lo ocultaba entonces, resulta evidente a ojos modernos que nadie sabía por dónde tirar, más allá de un precepto básico muy a lo El fugitivo. A su favor podemos esgrimir la desvergüenza del pulp, esa capacidad para ir disparando conceptos que ya luego, si eso, nos preocupamos de justificar. La serie, alejada de los rancios parámetros inmovilistas de otras franquicias (en cuanto que los personajes eran de creación propia: la licencia sólo abarcaba al escenario), podía permitirse cambios drásticos en el statu quo y depurar lo que hiciese falta, incluidos caracteres que no iban a ninguna parte. No obstante, la señalada falta de objetivo hace que estas decisiones parezcan más bien arbitrarias. En cualquier caso, tampoco mejoran el devenir de la serie.

El hecho de que Killraven sea recordado hoy día tiene nombres y apellidos: Craig P. Russell. El dibujante, con ganas de despuntar, se toma el encargo muy en serio y, según va tomando confianza, sus páginas ganan en belleza plástica. McGregor también parece sentirse más inspirado y, sin llegar a definir un rumbo fijo, entrega algunos argumentos bastante originales, aunque su prosa farragosa no les permita brillar del todo. Así y todo, logró colar un romance interracial, cosa nada fácil en la época. Nada de esto logró salvar la serie que, ya agonizante, sucumbió a uno de los más enraizados defectos Marvel: la idea de que Spider-Man o Iron Man deban darse un garbeo para demostrar que todos los personajes de su sello están conectados. ¡Si hasta lo hicieron con Transformers! Tampoco sirvió y Killraven pasó al limbo de los personajes sin autor.

Y, sin embargo, lo mejor estaba por llegar. Porque, inopinadamente, siete años después de la cancelación, los jefazos dan el visto bueno para que McGregor y Russell echen el cierre “de verdad” en forma de Novela Gráfica. Y esta es la verdadera razón de que Killraven sea un personaje de culto. McGregor se lo toma en serio y, casi por vez primera (y última), el personaje camina con un propósito, sus actos son coherentes y la trama avanza hacia algún punto, más allá de la aventura episódica. Y Russell da un paso de gigante. Sus últimas entregas en Amazing Adventures hablaban de una sólida promesa. Las planchas de esta Novela Gráfica lo consagran como uno de los grandes ilustradores del medio, cuya originalidad no estriba únicamente en su conocimiento anatómico sino en la alambicada disposición de la página (collages incluidos). La lectura de esta pieza es un goce para los sentidos, aunque no resulte una experiencia completa sin los irregulares episodios precedentes, como pudimos comprobar cuando Forum la publicó aislada a mediados de los ’80. Y, aún así, nos fascinó.

Luego, la nada. Más de una década hubo de pasar hasta que Busiek y Pacheco le brindaran un cameo en Siempre Vengadores. Nuevos intentos de devolverle al primer plano de la actualidad bajo el sello Marvel Knights fracasaron. Ni siquiera Alan Davis tuvo mejor suerte con su desafortunado remake. Hijo de su tiempo, tal vez sus andanzas estén mejor en el recuerdo, en definitiva. Un recuerdo -queda dicho- más grato que el material en que se inspira.

En España la mejor forma de acercarse a Killraven es buscar los dos tomos que Forum publicó en Clásicos Marvel Blanco y Negro hace unos doce años, si bien prescindir del color en la Novela Gráfica no se puede calificar de acierto, precisamente. Esta fue publicada a mediados de los ’80 y, aunque más difícil de conseguir, garantiza una visión más satisfactoria del arte de Russell. Como en muchos otros casos, la edición definitiva (o, al menos, respetuosa con los materiales originales) aún no ha visto la luz en nuestro país.

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Esfingo
Esfingo(@esfingo)
Lector
12 marzo, 2013 10:30

 Yo tengo la aventura gráfica, que puede que sea un de mis comics más antiguos

J Calduch
J Calduch(@j-calduch)
Lector
12 marzo, 2013 11:17

 Marvel tiene bloqueada desde hace como cinco años una miniserie del personaje escrita por Robert Kirkman 🙁

Javié
Javié(@javie)
Lector
12 marzo, 2013 11:50

 Dibujo: Neal Adams, Howard Chaykin, Herb Trimpe, Craig P. Russell, Gene Colan, Keith Giffen.

Entintado: Jack Abel, Dan Adkins, Frank Chiaramonte, Klaus Janson, Al Milgrom.





«casi na»

Khonshu
Khonshu(@khonshu)
Lector
12 marzo, 2013 13:53

 Buff, qué envidia me dais. Esa novela gráfica de Killraven es una espinita que siempre he tenido clavada.

Cuando yo era pequeño esas cosas o no llegaban a los kioskos de donde yo vivía o no me las compraban por caras.

Nunca tuve un extra superhéroes y las publicidades de esta Killraven, la novela gráfica de Elric de Craig Russell, Superboxers, el Estandarte del Cuervo, Epic Illustrated, Starjammers… eran cosas que me daban mucha curiosidad y nunca pude catar.

yquemasda
yquemasda(@yquemasda)
Lector
12 marzo, 2013 13:55

para mi la estrella de killraven siempre fue Don McGregor aunque me gustaba mas en la pantera negra… la verdad es que aparte de numeros sueltos los dibujantes que mas números dibujaron fueron Trimpe y Russsel.

Jorge, sobre los marvel team up.. no te gustron mas los de despues? los de claremont y byrne? para mi los mejores numeros de la coleccion fueron aquellos de sal buscema con steve leialoha… lo de la viuda negra amnesica…

@Mister_Air
@Mister_Air(@mr-air)
Lector
12 marzo, 2013 13:57

Pues yo guardo buen recuerdo de la Limited de Davis y la verdad es que me quedé con ganas de más.me hubiera gustado ver como la humanidad va reconquistando el mundo y al final sale victoriosa como en Siempre Vengadores.

New_Rodro
New_Rodro(@new_rodro)
Lector
12 marzo, 2013 16:55

 » Marvel tiene bloqueada desde hace como cinco años una miniserie del personaje escrita por Robert Kirkman»

Escrita por Kirkman… ¡¡¡¡y dibujada por ROB! 🙂

http://robliefeldcreations.com/wp-content/uploads/2010/03/kill13.jpg

En cuanto al remake de Davis, su mayior defecto era precismente ese: que el guión se limitaba a ser una repetición resumida del original. Si solamente hubiese preferido continuar la historia hasta su final (con Killraven llevando la guerra al propio planeta Marte), otro gallo cantaria.

Sierra
Sierra(@sierra)
Lector
12 marzo, 2013 16:58

 En su momento tuve la fortuna de hacerme con los tomos de forum en blanco y negro, la verdad sin saber muy bien lo que me estaba comprando. Los tuve aparcados bastante tiempo, y cuando me los leí quedé bastante contento de pillarlos, muy recomendables.

Retranqueiro
Retranqueiro(@retranqueiro)
Lector
12 marzo, 2013 17:23

Yo los tomos en b/n no me los leí; sólo conocía la novela gráfica, que la encontré de segunda mano y me la pillé más por que ya conocía a Craig Russell que por el personaje. Con el cual nunca he acabado de conectar; no sé si por los tópicos y lo poco inspirado de algunas cosas como comenta Agrafojo en el artículo o por esos diseños que lucían los personajes con esas «armaduras de gladiadores» tan… tan de fantasía gay… lo que unido al trazo tan lírico de Russell hacía que la historia fuese de lo más sugerente y hermosa, pero no precisamente marcial y no demasiado épica.

La miniserie de Davis… pues igual me la tengo que releer, pero no guardo mal recuerdo de ella. Me pareció que estaba bastante bien, sobre todo teniendo en cuenta que el personaje (en mi opinión) tampoco da para mucho más.

” Marvel tiene bloqueada desde hace como cinco años una miniserie del personaje escrita por Robert Kirkman”

Escrita por Kirkman… ¡¡¡¡y dibujada por ROB!

¿Y qué narices hacen teniéndola bloqueada?¿Por qué no la destruyen? O, al menos, que la dibuje otro…

Khonshu
Khonshu(@khonshu)
Lector
12 marzo, 2013 17:30

  tan… tan de fantasía gay… 

Hombre, es que eso es un factor inherente al fabuloso arte de P. Craig Russell, no?

R4R3Z4
R4R3Z4(@r4r3z4)
Lector
12 marzo, 2013 18:54

 Ey no os olvideis de que Killraven está ahora mismo siendo entrenado por Shang-shi para ser el luchador contra los marcianos del futuro. O por lo menos eso es lo ultimo que se del personaje por la mini de Wisdom.

anderson
anderson(@anderson)
Lector
12 marzo, 2013 19:08

 Totalmente de acuerdo con todo lo que comentas jorgenexo, para mi esa etapa arácnida que comentas  también figuran entre mis favoritas y por supuesto el tebeo que enlazas me marco de por vida en la lectura de Spiderman en particular y de la editorial Marvel en general…grandes números si señor.

Alejandro Ugartondo
Alejandro Ugartondo(@moonwatcher)
Autor
12 marzo, 2013 21:06

El dibujo de Craig Russel en la serie regular apuntaba maneras pero no destacaba especialmente, en cambio el de la novela gráfica es impresionante.

La trama de la serie era normalilla pero incluyó algunas ideas interesante e incluso avanzadas para su época como el romance interracial entre dos de sus protagonistas.

BLUNTMAN
BLUNTMAN(@bluntman)
Lector
13 marzo, 2013 0:36

¿La novela grafica de «Killraven: El guerrero de lo mundos» es el fin de la hisotira?….pero, pero, pero…

Aviso de Spoiler

!!No acaba con los marcianos, solo vuela una base y le da cera al cabronoide de su hermano mayor¡¡ El Alto Señor sobrevive…creo…

Espero haber entendido mal.

Siempre pense que el final «oficial» de Killraven era el de Avenguers Forever (que meten a los vengatas a calzador para finiquitarlo…)

El dibujo de esta serie me parece el habitual de los 70, no es justo considerarlo gayer, puesto que en esa época la gente era muuuy hortera al vestir.

Tambien apuntar que las historias aparte no estabn nada mal, puesto que en muchas se incluian alegatos contra el racismo y la tirania.

Nada que ver con el especial ese que sacaron en el ¿2001? cuando se encuentra a la hippy en la vaina XP Que tonteria de historia….

Un saludo.

zape
zape(@zape)
Lector
13 marzo, 2013 1:24

 Yo también tengo los Blanco y Negro (aunque solo en segundo tomo) Es una edición muy recomendable que todavía se encuentra en sitios de segunda mano.

Y precisamente ese aire de fantasía glam que puede chocar es lo que me resulta más simpático. El tiempo le ha dado la vuelta a tanto delirio volviéndolo deliciosamente kitsch. Por cierto que Morrioson hace una lectura impresionante de estos tebeos en Supergods (¡qué libro!) y los coloca como influencia esencial para sus Invisibles.

Retranqueiro
Retranqueiro(@retranqueiro)
Lector
13 marzo, 2013 2:00

tan… tan de fantasía gay…

Hombre, es que eso es un factor inherente al fabuloso arte de P. Craig Russell, no?

Yo no diría tanto, Khonsu. O eso iba a argumentar recordando las maravillas gráficas de Craig Russell en sus diversas adaptaciones de óperas o en sus colaboraciones con Gaiman… Pero ha sido acordarme de su Conan y las Joyas de Gwalhur o El Anillo de los Nibelungos y… es curioso; pero cuánto más épico se tiene que mostrar más gayer (o glam) resulta…

El dibujo de esta serie me parece el habitual de los 70, no es justo considerarlo gayer, puesto que en esa época la gente era muuuy hortera al vestir.

Bluntman; no es tanto el diseño del vestuario (que en esta novela gráfica era bastante ridículo…) como la teatralidad y el amaneramiento de las poses y expresiones de los personajes lo que, de alguna manera, produce esa sensación.

Y, ojo, que no lo señalo como un defecto o una falta. A mí P. Craig Russell me parece uno de los mejores y más personales autores del cómic americano. Por no decir del cómic a secas. 

Agente Sadness
Agente Sadness(@agente-sadness)
Lector
13 marzo, 2013 11:27

 Aquí me has tocado la fibra sensible, tanto que casi estoy a punto de perdonarte lo del Jarri 20…

No, ahora en serio. Magnífico -y breve, que lo bueno si breve, dos veces bueno- comentario sobre una de las obras, para mi gusto, más remarcables de la Marvel de los ’70. A menudo he comentado que el apelativo de Marvel en aquellos días debiera haber mutado de «Casa de las ideas» a «Casa de los Sueños»… Una época y una casa que nos dió a conocer a este MARAVILLOSO Killraven, a Deathlock, a Shang-Chi, al Drácula de Colan, qué cojones, ¡HASTA A LA PATRULLA-X DE TODA LA VIDA!… sin olvidar a Luke Cage y Puño de Hierro, al Warlock de Starlin… Papá Stan dejó que multitud de sus jóvenes pupilos dieran rienda suelta a toda su creatividad, aunque fuera en seriales marginales o a punto de desaparecer.

Me hago viejo, me puede la emoción…

¿Por dónde iba? Bah, es igual, continúo… Killraven ha sido durante décadas uno de mis tebeos-fetiche, desde aquellos destartalados primeros números, pasando por una época inmerecidamente denostada como fué la de Trimpe -(Mal dibujante, magnífico narrador)-, hasta llegar a la brutal eclosión del tándem McGregor / Russell, superándose sin ningún rubor número a número… la cruel cancelación… los maaaalos y entrañables números sueltos aquí y allá, y el apoteósico canto del cisne que fué la puñetera novela gráfica de marras, donde la prosa de McGregor bebe directamente y sin ocultarlo de los textos del Burroughs de la trilogía Nova», donde los dibujos de Russell se convierten en un despliegue de poesía visual, gráfica… los dos, mano a mano, con la excusa de cerrar la historia de las andanzas de un muy humano guerrero a su pesar, puede que nos regalaran uno de los mejores tebeos de todos los tiempos…

Joder.

Ya había avisado de que me habías tocado la fibra sensible, Javi.

Voy a tener que leerme Transmetropolitan otra vez, que me estoy poniendo sensible…

Maldita vejez…

Khonshu
Khonshu(@khonshu)
Lector
13 marzo, 2013 14:11

 Yo no diría tanto, Khonsu. O eso iba a argumentar recordando las maravillas gráficas de Craig Russell en sus diversas adaptaciones de óperas o en sus colaboraciones con Gaiman… Pero ha sido acordarme de su Conan y las Joyas de Gwalhur o El Anillo de los Nibelungos y… es curioso; pero cuánto más épico se tiene que mostrar más gayer (o glam) resulta…

A mí siempre me ha parecido que dos de las características fundamentales de la obra de P. Craig Rusell  son su amaneramiento y sensibilidad. Y lo uso como adjetivos descriptivos, no despectivos. Desde hace años siempre he tenido la impresión clara de que este autor era homosexual, nunca lo había leído, ni le había visto a él en imágenes ni entrevistas ni nada, pero era lo que me transmitía su obra.

Y no digo para nada que se deba marcar a un autor o su obra por la condición sexual de quien la ha realizado. Pero, al igual que a Frank Cho se le nota su fascinación por la figura femenina, a P. C. Rusell se le nota por la masculina.

De todas formas, debido a esta conversación, me dio por mirar algo más sobre la vida de este ilustrador a ver si era verdad o no el estereotipo en que yo lo había enmarcado por su obra. Y resulta que no sólo es gay, sino que fue el primer autor reconocido de comic book mainstream que lo declaró públicamente. Ya era un gran admirador de su arte irrepetible, pero su valentía personal hace que lo valore más al margen de su obra.  

Agente Sadness
Agente Sadness(@agente-sadness)
Lector
13 marzo, 2013 14:28

 ¿Los Bitels?

Ya te tengo dicho que yo no escucho mindundis que no han aportado absolutamente nada a la historia del rocanrol. Lo mismo va pa los Rollin. A la mierda niñatos robacanciones, que es lo que son los dos grupos…

Además, aquí vengo a hablar de tebeos, y no me toques la moral, o le digo a tus fans el friki tirano que eres, capaz de cachear a sus colegas después de la cena -o el desayuno- no vaya a ser que nos llevemos unos números de Dylan Dog escondidos en el escroto.

¡AMIGOS DE ZN, JAVI NO ES UN FRIKI, ES UN PSICÓPATA COLECCIONISTA! Es más fácil mangar textos apócrifos de la biblioteca del Waticano, que sacar un par de Pockets Bruguera de la casa de este elemento… grrrrrrrrrrrrrr… Te espero en mi fiesta de cumpleaños pa gritarte cara a cara… y de paso nos vemos Watchmen por nonagésima vez…

¡Pero sigo cabreado!

¡Cria cuervos y te sacarán los ojos!

Me voy a poner mi uniforme de Buitre Buytaker y te voy a poner en tu sitio!!!!!!!!!

Ocioso
Ocioso(@pedro)
Lector
13 marzo, 2013 14:48

Es cierto que hay dos Spiderman «originales», el de los años 60, mas o menos hasta la muerte de Gwen, y el inmediatamente posterior que coge los años de Kane, Andrú, y los Marvel Team-up.
A mí me gustan los dos y creo que la esencia (puto palabro) del personaje es mezcla de ambos.
Spiderman el heroe solitario, pero que posibilita gracias al Team up que entre dos personajes Marvel cualesquiera solo exista un grado de separación.

Khonshu
Khonshu(@khonshu)
Lector
13 marzo, 2013 15:42

 Y volviendo a Killraven.

Por lo que decís el cómic clásico no era nada revolucionario, ni original… pero algo ha de tener, si una obra marginal de escaso éxito comercial dejó una huella tan fuerte en grandes artistas como Alan Davis, Carlos Pacheco, Linsner o Rob Liefeld. 

Supongo que se debería a la implosión artística de Rusell, pero lo cierto es que Killraven es un personaje al que Marvel vuelve no por interés propio, sino porque los propios autores demandan trabajar con el personaje.

Lemmytico
Lemmytico(@lemmytico)
Lector
14 marzo, 2013 8:24

No sé si Spidey murió o no después del 122 de Amanzing, pero acabo de terminar el primer Omnigold y tengo ganas de gritar a los cuatro vientos:

Peter bailando el twist con Gwen o MJ>>>>>>>>todo.

yquemasda
yquemasda(@yquemasda)
Lector
15 marzo, 2013 14:24

los mismos Claremont y Byrne cuando se encargaban de marvel team up reconocian que este spiderman nunca parecia el verdadero, aun asi hay grande sagas del personaje dentro de esta colección… yo por ejemplonunca he sido un gran fan de Bill Mantlo pero hay que recopnocerele entre sus virtudes tomarse la colección en serio y crear sagas con varios personajes muy entretenidas y muy dramaticas. Ademas su Spiderman siempre ha sonado a spiderman, cosa que no es tan facil como parece.

Los 120 primeros números de Amazing tienen su coña porque ahi hay mucha tela que cortar: no es el mismo Stan Lee el que escribe el numero 50 que el 100 por ejemplo, Steve ditko trabaja de un modo distinto el 20 que el 35… digamos que hay muchas facetas del personaje y muchos estados de animos de los autores y se nota… yo soy uno de esos fans irredentos del personaje (como lo somos todos los fans de spidey, esa es parte de su gracia) y a mi algunos de esos numeros clásicos con tanto kingpin y tanto acechante me empalagan… ya sabeis para gustos los colores…  Pero si que estaria gracioso ser algo irreverentes y decir verdades como puños (para mi, por supuesto) como que los 3, 4 últimos numeros de Ditko son una castaña, que spidey dejo de ser gracioso a partir del numero 50, que a la serie le sento fenomenal que entraran nuevos guionistas tipo Thomas en los números de morbius…

 

Un saludo