Bicheando
«…por cada uno de nosotros hay 1250 millones de insectos»
El arte y la divulgación pueden ser muy buenos amigos. Hace unos días hablamos de esto mismo al analizar Burbujas en los charcos, un cómic que profundiza en el funcionamiento de la memoria con muy buenos resultados, y ahora me encuentro con Insectópolis, que también toma la ciencia como base para enseñar, pero sin olvidarse del objetivo principal del arte, entretener y hacernos sentir. Un equilibrio en ocasiones complicado, como advertía el otro día, pues ambas partes pueden entorpecerse, pero también porque los lectores pecamos a veces de exigir unas cosas que luego no se cumplen. O no se pueden cumplir.
Siempre merece la pena recordar que un cómic (una novela, una película, una obra de teatro…) pueden divulgar, pero nunca van a profundizar tanto como un libro de texto o un estudio centrado en un tema concreto. Hay obras que se olvidan de esto e intentan ofrecer reflexiones o conocimientos cuando sus autores no están preparados para ciertos niveles, no será el primero de esos que nos encontremos e incluso a veces camuflando la opinión como verdad. Así que para el verdadero conocimiento hay que acudir a fuentes certificadas y luego ya escuchar las reflexiones, pero, como decía, el arte puede ser muy buen vehículo para ofrecer una iniciación, para generar un interés o para darnos pequeñas perlas, si se da el caso de que no queramos indagar más. En este sentido Insectópolis ofrece un equilibrio prácticamente perfecto, con muchísima información hilada de una manera tan entretenida como didáctica.


Peter Kuper es ya un autor consagrado, con un estilo de dibujo bastante variado y que tocó unos cuantos palos distintos, desde sus tiras en Spy vs spy hasta adaptaciones como La Metamorfosis de Kafka. De hecho Kuper sí que habla en varias ocasiones de insectos, como en Ruinas, siendo Insectópolis el culmen de todo ello.
Con un estilo de dibujo realista en general y muy detallista en lo que a los bichos se refiere, Kuper nos cuenta una historia llena de historias que a su vez están llenas de datos. Comenzamos con una pareja de hermanos, a los que hábilmente retrata solo como una silueta negra, que se dirigen a la biblioteca de Nueva York (con la cual ha contado para realizar este cómic) donde hay una exposición dedicada a todo tipo de bichos. Ella es Doctora en Entomología y le va contando diversos datos sobre los insectos mientras él suelta algún que otro chascarrillo, todo de forma muy orgánica, como una conversación que se puede tener en la vida real. Pero a las cincuenta páginas hay un giro en el guion y a partir de ahí son los propios bichos los que toman el protagonismo, tienen diálogos entre ellos y van contando la historia de los suyos, siempre ligándose a la exposición.
El relato va uniendo unos diálogos con otros, a veces de forma directa y a veces por mención, y con ellos va contando tanto detalles de los insectos y su biología como la labor que tienen en el ecosistema. Pero por suerte también va un poquito más allá y cuenta cómo la existencia de algunos de estos seres ha influenciado en la historia del ser humano, incluso dando datos sobre personajes reales, investigadores en su mayoría, y sin dejar de lado un cierto carácter reivindicativo, a nivel social.
Insectópolis tiene la cualidad de ser una obra que entra muy bien del tirón, pero al estar dividida por su propia forma, es decir, por cada uno de los relatos de los insectos, se hace muy agradable leerla poco a poco por ir empapándose de todos esos ricos detalles que asombran a los ajenos al tema.
A pesar de estar dedicado a los entomólogos, quizás no sea la una obra tanto para ellos, a no ser que quizás gusten mucho del mundo del cómic y quieran ver la fantástica manera en la que Kuper une sus dos aficiones. Al final son todo datos muy interesantes, y muy bien contados, pero quizás algo superficiales para los expertos. Ahora bien, para un absoluto ignorante del tema, como es un servidor, le ha venido de maravillas para conocer este rico mundo.
Es el típico cómic que te hace ir por casa detrás de la gente diciendo “¡Anda! ¿Sabías que…?”, por lo que creo que quizás el valor para los entomólogos sea el ver en Insectópolis un buen regalo para que otros sepan de la verdadera importancia de los bichos en muchos y muy diversos aspectos de nuestra vida y nuestro ecosistema. Además el formato de Astiberri es, como suele ser habitual en la editorial, una elección maravillosa, con ese formato algo más ancho, un papel que refleja bien el estilo de dibujo y coloreado así como una cubierta sólida que bien merece lo que cuesta. Como extra, la obra tiene diversos códigos QR, algo escondidos en sus páginas, que llevan a material adicional.

Por concluir, fui con unas expectativas y me encontré una obra que las superó totalmente. Insectópolis es un cómic entretenido, con un dibujo precioso y lleno de detalles variados que hacen la lectura muy amena. Imaginativa y divulgadora. Llena de datos pero sin agobiar al lector. Peter Kuper ha dado con el equilibrio.
Lo mejor
• Lo que enseña.
• Lo que entretiene.
• Lo bien hecho que está.
Lo peor
• Ahora da pena aplastarlos.
Guión - 9
Dibujo - 9
Interés - 9
9
Si quieres aumentar tu conocimiento de forma suave mientras disfrutas de pequeñas historias, este es tu cómic.









Pues has dado en la clave, Igor. Como entomólogo (pero no el término que le damos en la sección DC, sino de verdad, malpensados) y aficionado al cómic su compra estaba asegurada, pero al final me apetece más compartirla que leerla yo otra vez
Pues iba a escribirte hoy al móvil, pero veo que no hace falta! Jejeje. Gracias Enrique, como siempre.