Edición nacional/España: Burbujas en los charcos (Valnera Gráfica, 2025)
Guion: Virginia Moncalián
Dibujo: Virginia Moncalián
Color: Virginia Moncalián
Formato: Tapa dura. 128 páginas. 24€

Somos recuerdos

«Si ves burbujas en un charco es que va a llover más»

El cerebro es un enigma maravilloso. Cuanto más se estudia más preguntas surgen, ya no solo de su funcionamiento como órgano del cuerpo, las conexiones y redes neuronales son uno de los mayores prodigios de la naturaleza, sino que fuera de la biología nos topamos con el pensamiento humano. Si ya en ocasiones responder a un simple “¿quiénes somos?” puede ser complicado incluso ante nosotros mismos, ir a por un “¿qué somos?” o “¿qué nos define como entes pensantes?” ya es una ardua tarea, no en vano gran parte de la historia de la filosofía se ha tirado de cabeza a por estas y muchas otras preguntas, más deliberando que encontrando respuestas, aunque alguna que otra ha habido.

Sin duda, dentro de todo este maremagnum de dudas existenciales y teorías del conocimiento, la memoria tiene un hueco especial. Los recuerdos nos forman, moldean nuestro pensamiento así como nosotros los moldeamos a ellos con una mezcla entre nuestra manera de ser y los sucesos reales bien resumidos en todo ese proceso biológico. O quizás no, quizás solo seamos recuerdos y, poniéndonos algo metafísicos, en recuerdos nos convertiremos. Sobre todo esto y mucho más trata Burbujas en los charcos, con ese clarificador subtítulo Y otras historias sobre la memoria.

Virginia Moncalián, licenciada en Bellas Artes y profesora, presenta con este tomo su primer trabajo largo que además resultó premiado en el 2023 con un Oscar Muñiz, el premio de novela gráfica que se da desde el Gobierno de Cantabria. Como es habitual con los ganadores de estos premios, la editorial Valnera es la encargada de publicar este cómic, que salió a la venta en agosto con una edición bastante sólida y en buen papel.

Burbujas en los charcos es una obra que mezcla historias personales de la autora con divulgación, haciéndose eco de estudios y ensayos que versan sobre la memoria. Así seguimos a su alter-ego, Virginia, que nos cuenta anécdotas sobre su familia y sus allegados mientras va reflexionando sobre qué es la memoria, frenando de vez en cuando para exponer partes más científicas sobre el funcionamiento del cerebro y sobre los recuerdos, pero también con otros pequeños sucesos y pensamientos que fueron reflejados en otras obras, debidamente citadas al final del cómic.

Es un trabajo muy orgánico que entra bien tanto a pequeñas dosis, dado que está dividido en siete capítulos, como entero, del tirón y sin el más mínimo descanso. Esto es todo un logro, quiero decir, cuando el arte y la divulgación científica se dan la mano siempre cabe la posibilidad de que uno de los dos entorpezca al otro, bien porque los datos son muy nimios o bien porque la historia se va dejando de lado, pero es no ocurre en Burbujas en los charcos. La forma en la que mezcla los tres elementos que la componen, historia personal con estudios y otras anécdotas, consigue un equilibrio perfecto que no solo no agota, sino que da pie a aprender, reflexionar y sentir las vivencias de uno mismo mediante las de la autora.

Con el apartado gráfico ocurre lo mismo. Virginia Moncalián hace gala de una buena inventiva a la hora de narrar gráficamente Burbujas en los charcos. Utiliza diferentes tipos de dibujo según la ocasión. Como si de un viaje a la memoria se tratase, cuando cuenta anécdotas propias el dibujo tiende a tener más fondos y mucho más color, mientras que si habla de relatos de terceros o ejemplos, se centra mucho más en los personajes. Por si esto fuera poco, las partes más científicas se asemejan a un cuaderno de anotaciones y no tiene miedo en dibujar primeros planos de objetos, animales o hasta planos ejemplificando el funcionamiento de la memoria, que actúan como pequeños protagonistas. Todo ello, tan cambiante y diverso, hace que la obra entre mejor aún, como decía antes, con una lectura seguida que resulta muy agradable.

Burbujas en los charcos es una muestra más de la capacidad del arte para expresar, enseñar y hacernos absorber todo lo vivido para que luego macere en nuestro cerebro realizando sus propias conclusiones. Un aprendizaje que, recordando la obra y mezclándola con nuestras vivencias, se queda dentro haciéndonos pensar. En este caso pensar y sentir, una cosa no debe ir sin la otra, pero que hace sin imponer, de manera orgánica para que con las experiencias de otros y anotaciones sobre reflexiones externas, avancemos nosotros mismos. Una grata sorpresa, en definitiva, que no dudo en recomendar.

Entrevista a Virginia Moncalián

Burbujas en los charcos es tu primera obra, antes de empezar con ella nos puedes contar ¿Qué ha te ha llevado a hacer un cómic? ¿Cuál es tu relación con el medio y con el arte en general?

La verdad es que estudié Bellas Artes porque desde pequeña me gustaba el mundo del arte, dibujar, pintar, etc… pero también de toda la vida me ha gustado mucho escribir. Así que, uniendo esas dos motivaciones, empecé hace ya unos años a realizar viñetas sueltas basadas en observaciones de la vida cotidiana… y después tiras cómicas (con las que obtuve algún premio en diversos certámenes). También es importante añadir que mi pareja, el autor de cómic GASTON, es un apasionado del cómic y fue el que me contagió su interés por este medio.

Vamos con una pregunta típica pero necesaria. ¿Cuáles han sido tus influencias? De dentro y fuera del cómic me refiero.

Ufff, hay tantas! Voy a decir lo que tengo ahora en la cabeza, pero seguro que me arrepiento de no decir algún otro: Creo que, quizás por el tipo de ilustración, la primera vez que pensé que yo también podría hacer un cómic fue leyendo a Camille Jourdy. Por la temática, cuando estaba más interesada en las tiras o en las viñetas únicas, me encantaban los Macanudos de Liniers y cómo no, Flavita Banana. También me encanta la forma de narrar (combinando textos más largos con cómic más clásico) de Posy Simmonds. De Liv Strömquist me quedo con su facilidad para hacer ensayos dibujados. Hay muchos que me han influido como autora. Por supuesto, como lectora, podría hablar de otros miles con los que he disfrutado.

En el cómic cambias de estilo según la ocasión, en ocasiones más cartoon, otras más realistas, anotaciones imitando un cuaderno… Me gustaría que nos hablases un poco de la parte más técnica ¿Qué materiales usas? ¿Hay mucho digital aquí?

Trabajo mezclando técnicas. Suelo dibujar primero manualmente, con acuarelas, ceras y lápices de colores, y después escaneo el dibujo y lo termino digitalmente en la tableta gráfica. No soy muy rígida y a veces me salto el paso manual y otras veces el digital, pero lo normal es hacer los dos pasos.

La memoria es un tema curioso, ¿Qué te ha llevado a escribir sobre ella?

Yo también me lo pregunto…
Creo que todo empezó en la pandemia, en esa época comencé un proyecto de viñetas sobre una recopilación de frases que la gente se sabía porque algún familiar se las repetía siempre, (el proyecto se iba a llamar “Verdades de la tribu”)… Poco después falleció mi padre y me empezaron a llamar la atención las cosas que me le traían a la memoria… frases, objetos o cosas como ver burbujas en un charco. Ahí empecé a darme cuenta de lo interesante que era el tema…

Me consta que has tenido mucho trabajo de documentación científica por aquí y con un consultor de lujo, ¿verdad?

Durante la elaboración del proyecto leí un libro maravilloso sobre el tema “La Memoria y la vida” y cuando me concedieron el premio me puse en contacto con su autor (el profesor José María Ruiz-Vargas). Resultó que José María es un experto en el tema de la Memoria, pero sobre todo es una persona absolutamente generosa y apasionada en el tema. Desde el primer momento me ha acompañado, ayudándome siempre y en todo lo que he necesitado consultar. Como tú dices: ¡Un auténtico lujo!

Pero también es una obra muy personal, con detalles sobre tu vida, tu relación con tu familia ¿Qué es más difícil, exponer parte de tí o la documentación?

La documentación ha sido la parte más difícil. Sobre la parte personal estaba más acostumbrada a escribir… y además, hay algo de autoficción,(jaja, como en todas las autobiografías).

Burbujas en los charcos fue la ganadora del premio de novela gráfica “Oscar Muñiz” del Gobierno de Cantabria en 2023. ¿Cómo fue el proceso de presentarlo?

Antes de concederte el premio, la convocatoria te pide que presentes un proyecto y un número de páginas de muestra (creo que 10); a partir de ahí, si tu proyecto es premiado, tienes 11 meses para elaborarlo. Las dos partes del proceso tienen lo suyo, la verdad… pero en mi caso, explicar el proyecto fue bastante complicado porque, ¿qué estaba yo haciendo? ¿una novela gráfica? ¿Un ensayo ilustrado? ¿Un cómic-ensayo?…

¿Esperabas ganarlo?

Jajajaja, yo estaba muy satisfecha con el resultado; pero, como todo el mundo, en esos momentos dudas de todo lo que haces…

La editorial Valnera es la encargada de publicarlo, como es habitual con los premios de Cantabria. ¿Qué tal fue la relación con ellos? ¿Estás satisfecha con la edición?

Muy bien. La edición está preciosa y ha sido un placer ver como Jesús (de Valnera) se implicaba para que todo estuviera tal y como yo lo tenía en mi cabeza.

Como decía, esta obra está marcada por el premio, pero ¿te planteas hacer más cómics en el futuro?

Seguro que sí. De hecho, ya estoy de lleno en otra novela gráfica-ensayo que me tiene motivadísima. No digo el tema porque seguro que evoluciona a otra cosa…

Para acabar ¿Alguna recomendación? ¿Qué estás leyendo?

De lo último que he leído en cómic recomiendo “Una casa en la ciudad” de Ilu Ros, me ha encantado.

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