I.L, de TEZUKA Osamu

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Edición original: I.L (アイエル) (Shogakukan, 1969)
Edición nacional/España: I.L (Planeta Cómic, 2021)
Guion: TEZUKA Osamu
Dibujo: TEZUKA Osamu
Traducción: Marc Bernabé
Formato: Tapa dura. 336 páginas
Precio: 25,00€

Una mujer camaleónica

“Puede utilizarla como secretaria, actriz y criada”

Planeta Cómic continúa apostando por el dios del manga, nutriendo su Biblioteca Tezuka de nuevos títulos. El primero en llegar este año fue Jiletta o el caos frenético, una sátira sobre el creciente poder de los medios de comunicación que adoptaba una apariencia y unos manierismos lisérgicos. Además, antes de que concluya este año, iniciarán la reedición en este formato de Buda y publicarán otros tres títulos inéditos: Big X, Ambassador Magma y el primer volumen de Rainbow Parakeet. Pero antes de producirse este gran desembarco en los últimos meses de 2021, la veterana editorial publicó el pasado mes de junio I.L, el que por ahora es el último manga de TEZUKA Osamu publicado en nuestro mercado.

I.L fue publicada entre el 10 de agosto de 1969 y el 25 de marzo de 1970 en las páginas de la revista Big Comic, de la editorial Shogakukan, a continuación de Devorar la Tierra, con la pretensión de hacer una obra más ligera que fuera fácil de leer mes a mes, formada por capítulos autoconclusivos que fueron reunidos posteriormente en ediciones recopilatorias de uno o dos volúmenes. Como el propio Tezuka indica al final de este volumen, los lectores se sintieron desconcertados al comparar ambos trabajos y sintieron que este manga carecía de la profundidad del anterior, percibiéndolo como una historia insuficiente y poco trabajada.

El argumento de I.L comienza con la presentación de Daisaku Imari, un prometedor y otrora prestigioso director de cine venido a menos, frustrado por haber perdido el favor de público y productores, que al verse sin dinero ni un techo bajo el que cobijarse, acude a una invitación a una misteriosa mansión en las afueras de la ciudad en la que le permitirán vivir. Allí conoce a un grupo de personas entre las que destaca el conde Alucard, quien le contrata para realizar representaciones idealizadas de la realidad y le muestra a la que será la protagonista de las mismas, una misteriosa mujer que yace en un ataúd, la cual nace en cada ocasión que le requiera adoptando la forma de la persona deseada, lo que supone convertirse en la actriz ideal para cualquier director de cine.

A partir del segundo capítulo, y sin que medie ningún tipo de explicación por parte del autor, diferentes personajes requerirán los servicios de Aiel, la camaleónica mujer que da nombre a este manga, que se hará pasar por mujeres de quienes mimetiza su apariencia física y su personalidad para cumplir los deseos de sus clientes. Tezuka estructura sus historias en forma de capítulos cerrados e independientes, en los que hace gala de sus habilidades narrativas para desarrollar relatos amenos, gracias a la fantástica narrativa gráfica tan fluida que caracterizaba a este autor, que adolecen de una escasa complejidad argumental, protagonizados por personajes arquetípicos utilizados en obras anteriores, que leídos de manera continua se hacen repetitivos al compartir los mismos esquemas.

Como es habitual en muchas de las obras que Tezuka realizó durante finales de los 60 y principios de los 70, en I.L encontramos una vez más lo que el autor definía como píldoras de cotidianeidad, que no consistían más que en mencionar o mostrar de pasada algunos hechos relevantes de la sociedad, la política o la cultura de la época en la que concibió sus títulos, para que los lectores percibieran que estaban contextualizados en su propio marco espacial y temporal, de forma que la historia se percibiera como plausible, al margen de la inclusión de elementos fantásticos. De esta manera, en los diferentes relatos podemos encontrar menciones a la llegada del ser humano a la luna, a agrupaciones comunistas clandestinas enfrentadas a la policía o a las protestas estudiantiles que se produjeron durante aquellos años.

Una vez más, subyace en la obra una misoginia y un turbio tratamiento de la homosexualidad fruto de los convencimientos sociales de la época en la que fue realizada, como ocurría de manera evidente en Jiletta o el caos frenético. La creación del personaje femenino principal, Aiel, responde al fin de servir de herramienta para que el protagonista pueda alcanzar sus fines, aunque sea a costa de utilizarla en su propio beneficio, manejándola a su voluntad. El resto de personajes femeninos de las diferentes historias no salen mejor parados, ya que vemos a mujeres que traicionan a su familia o asimilan las infidelidades y el maltrato sistemático por parte de hombres virtuosos, a quienes traicionan y llevan a perder la cabeza.

Este título se publica manteniendo el formato establecido por la editorial para la Biblioteca Tezuka, con el mismo diseño de cubiertas que el resto de volúmenes. Así, nos encontramos ante un tomo de tamaño superior al estándar A5 (150×230 mm), en tapa dura sin sobrecubiertas y con un total de 336 páginas, que recopilan la obra en su totalidad y un breve epílogo firmado por el propio autor. Planeta Cómic continúa así ampliando esta colección, que en los próximos meses recibirá nuevas reediciones y títulos inéditos hasta la fecha.

Lo mejor

• La siempre fluida narrativa gráfica de Tezuka:
• La habilidad para construir relatos estructurados en unas pocas páginas.

Lo peor

• La sensación de constante improvisación y falta de ambición.
• El vejatorio trato hacia los personajes femeninos de la obra y la falta de profundidad de los mismos.

Edición original: I.L (アイエル) (Shogakukan, 1969) Edición nacional/España: I.L (Planeta Cómic, 2021) Guion: TEZUKA Osamu Dibujo: TEZUKA Osamu Traducción: Marc Bernabé Formato: Tapa dura. 336 páginas Precio: 25,00€ Una mujer camaleónica "Puede utilizarla como secretaria, actriz y criada" Planeta Cómic continúa apostando por el dios del manga, nutriendo su Biblioteca…
Guión - 5.5
Dibujo - 7.8
Interés - 5.8

6.4

I.L es un título menor dentro de la vasta producción de Tezuka. A pesar de que en estos relatos encontramos el buen hacer narrativo que caracteriza a este autor, el planteamiento carece de ambición y se hace repetitivo a medida que avanza la lectura de los diferentes relatos.

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Abandoné la Logia Negra y llegué a la ciudad de Málaga en 1984. Mis primeras lecturas fueron los clásicos francobelgas y los cómics de un ratón y unos patos que, años más tarde, gobernarían un vasto imperio. Devoré tiras de prensa, hasta que un niño con cola de mono apareció en mi televisor buscando unas bolas mágicas y el manga me atrapó. Pasé años en blanco y negro, pero los superhéroes llenaron mi vida de mallas y capas de colores. Sobreviví a la Era Hiboria en compañía de un bárbaro y su espada salvaje. A finales de los 90 sentí vértigo, el arenero me llevó al mundo de los sueños y caí en los oscuros abismos del underground. Viajé en el tiempo a través de la banda de Moebius, desde el salvaje Oeste al Largo Mañana. Un mago de Northampton me contó grandes historias y su hijo calvo me dio setas alucinógenas. En Italia probé el fumetto y un marinero maltés me llevó hasta la Pampa argentina, donde tuve mi último recreo antes de conocer al hombre eterno. He estado en Camelot en los días del Rey Arturo, en el planeta Mongo y en las letras del Oceáno Atlántico. En mis aventuras siempre estuve acompañado por un asombroso grupo de profesionales españoles. Los escritos del maestro Eisner me revelaron los secretos de un nuevo lenguaje y ahora solo veo el mundo en viñetas... Cómic camina conmigo.
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