
Edición original: Marvel Comics – noviembre 1997
Edición España: Comics Forum – septiembre 1998
Guión: James Robinson
Dibujo: Mike Wieringo, Michael Ryan, Larry Stroman, Ron Lim
Entintado: Richard Case, Saleem Crawford, Sal Regla, JD, Homage Studios, Danny Bulanadi
Color: Wildstorm FX, Nathan Lumm, Richard Starkings, Comicraft
Portada: Jesús Merino
Precio: 995 pesetas (tomo en tapa blanda de 112 páginas)
La miniserie de la que toca hablar hoy es un buen ejemplo de lo que pudo haber sido y no fue.
Hagamos un poco de memoria y recordemos que al cumplirse el duodécimo mes del experimento Heroes Reborn los personajes implicados en la iniciativa se embarcaban en una aventura conjunta en la que debían hacer frente a la amenaza de Galactus. Como consecuencia de esta batalla de dimensiones cósmicas (completamente olvidada) se producía la socorrida grieta interdimensional que acababa fusionando el universo de bolsillo creado por Franklin Richards con su equivalente de Wildstorm (ya separado del resto de las escuderías imagineras). Siguiendo la estrategia utilizada para el experimento amalgamado, los grupos de uno y otro lado intercambiaron personajes y se creó una continuidad ad hoc que justificaba un pasado conjunto. La nueva Tierra era un mundo en guerra que se enfrentaba a la amenaza conjunta de skrulls y daemonitas, bajo la dirección del Doctor Muerte.
La historia resulta hasta cierto punto redundante con la saga narrada en el número anterior de las cuatro colecciones marvelianas: un conflicto de dimensiones globales que se debe resolver mediante la reunión de todo empijamado en activo o retirado. La premisa no es, pues, original y tampoco lo es el desarrollo, que funciona con las pautas habituales en este tipo de tebeos: como se sabe que todo ha de volver a como era, no hay inconveniente en plantear todo tipo de giros argumentales, muertes gratuitas y membresías imposibles.
Las labores literarias recayeron exclusivamente en
A día de hoy, los tebeos que integran este tomo son impublicables, al menos mientras Marvel y DC sigan manteniendo el nivel actual de relaciones. Los personajes de Wildstorm pertenecen a la distinguida competencia, pero ya se sabe que los vínculos entre ambas se han enfriado y calentado periódicamente. No hay que perder la esperanza en que algún día volvamos a ver editada esta curiosidad que epilogó un experimento para remontar la crisis del sector durante los años noventa del siglo pasado.









Buscando en el baúl de los recuerdos, uh-uh, cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
«A día de hoy, los tebeos que integran este tomo son impublicables» —-> Mmm, ¿significa eso que puedo vender mi ejemplar por una pasta?
Ponerle un 6 al guión de esta «obra» es ser muy generoso xD
Pues a mí este tomito me encantó, y aún tengo algunas frases grabadas en la memoria. Tenía 8 años cuando lo leí de una tacada en una cafetería rodeado de mi madre y unas amigas suyas que me parecían el colmo del pijerío y la estupidez. No sabía quién era James Robinson ni falta que me hacía, y el diálogo que mantienen Mr. Fantástico y el Doctor Muerte al final de las recientes Secret Wars me recordó mucho al de la última página de este tomito.
Aún trato de tener esa buena predisposición para disfrutar leyendo que tenía de enano.
Cojoncios, voy a buscarlo.
Voy a defender los Heroes Reborn hasta el día que me de hipo o una gorda se atragante cantando, porque todo el experimento que se hizo aquí se copió de mejor manera en la línea Ultimate y esta mini saga de Robinson es una joyita infravalorada sólo porque se relaciona con esta época.
Bendis, Remender y Hickman no fueron capaces en hacer algo más entretenido e interesante con sus mega eventos modernos que lo que Robinson hizo con su ingenio, porque en 4 números fue capaz de presentar a un sin fin de personajes en batallas y relaciones impensadas.
La escena en que Ben Grimm reaparece de la Zona Negativa junto a Deadblow para salvar al mundo es impagable, con un final que (aunque parezca increíble) se copió en Secret Wars.
Y para los que no vivieron los 90tas. Jim Lee y su linea Wildstorm revolucionaron el mercado, no por la calidad de sus comics, que si la tuvo, sino por evolucionar y la capacidad de aprovechar de incorporar escritores y dibujantes que las grandes compañías desechaban.
Ahí tuvimos Homage y su Astro City; los WildCats de Robinson, Moore y Charest; los Gen 13 de Campbell, Frank, Warren y Bennes ; el Team 7 de Dixon; los trabajos de Warren Ellis con Storm Watch, DV8, Authority y Planetary; y por supuesto las líneas Cliffhanger y ABC de Alan Moore.
Luego con DC bueno hubo mucha calidad en especial con Los WildCats de Casey y Nguyen y EXMachina, pero los días de Wildstorm se sabía que estaban contados.
Pero aún recuerdo cómo brillaban las portadas de Image y cuando abrías esos cómics los personajes parecían cómo si salieran de las páginas. Esos días ya no volverán jamás.
¿De qué carajo hablas? en la realidad que yo viví, leí este tomo después de leer Heroes Reborn y me pareció una absoluta mierda mas grande que Galactus. No solo porque no se sostenía para nada aquello tan extraño sino porque durante varios meses habías estado leyendo un supuesto «universo de bolsillo» en el que te tuviste que aprender una nueva continuidad y para finalizarla y hacer que los héroes vuelvan a su mundo anterior con una batalla final que agrupe todo se sacan un minievento formado por OTRA NUEVA continuidad que no tiene puñeteros pies ni cabeza, fusionandolo todo con los Wildstorm y haciendo como si todos esos personajes llevasen viviendo juntos desde siempre, empezando a sacar un montón de cosas sobre la marcha que no sabías de dónde salía ni tenian puñetero sentido.
Que no te niego que pudiera ser imaginativo, pero no tenia puñetero sentido nada ni estuvo planificado nada. Se limitaron a decirle al autor que hiciera una aventura final sobre la marcha fusionando todo encajase o no, que luego todo daba igual porque nada de eso iba a ir a ningún sitio.
Este tomo, esta puñetera bazofia representa el principio del momento en que me empecé a plantear que leer superheroes no llevaba a ningún lado.
– ¿Qué tienes en la mano? Parece de ROCA.
Por ciervo, en junio sale el tomo Capitán América: Fracturado, que continúa la etapa de Heroes Return inédita en España. En esa colección descubrí a Andy Kubert, y el número 18 es mi cómic favorito del capi de todos los times, con ese futuro alternativo gobernado por Korvac a lo 1984.
No sé si los noventa fueron una época gloriosa del cómic, pero para ser un crío os aseguro que estuvo de puta madre.
Otro punto importante. En los 90tas los cruces entre editoriales era una constante una fuerza imparable de la que nos nutríamos los lectores y aprovechábamos a más no poder. Con sus Versus donde el escudo se confrontaba a la sombra del murciélago y la luz plateada en tabla brillaba desde el cosmos para rivalizar con el color esmeralda.
La fuerzas unidas en pos de un bien común, escandalizar a los lectores para que volvieran a comprar comics. Así se nos presentaron Batman vs Punisher; Spiderman vs Batman; X-Men vs WildCats; Gen 13 vs Generación X y 2 veces.
Era tanta la vorágine que Alien y Depredador parecían ser parte de la planilla de DC. Es más hasta la raza creada por Giger se dio el lujo de eliminar a los metahumanos de Stormwatch.
Claro pero todo lo bueno o lo extremadamente explotado hasta lo absurdo debía terminar y Quesada dijo si mal no recuerdo: Con JLA vs Vengadores se acabaron los cruces, porque el resto de las compañías se aprovechan de la fama de los héroes Marvel para atraer lectores:
Y así desde el día más brillante pasamos a la noche más oscura; y colorín colorado este cuento ha terminado.
Leí Heroes Reborn hace tiempo, y no reparé mucho en los autores posteriores a Liefeld, pero si bien el comienzo era infumable, la conclusión que tuvo sí me gustó, la explicación que dieron me pareció bastante razonable.