Grandes Sagas Marvel Quasar: Colisión cósmica

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Edición original: Marvel Comics – febrero – diciembre – 1991
Edición España: Comics Forum – junio 1995
Guión: Mark Gruenwald
Dibujo: Greg Capullo, Dave Hoover
Entintado: Keith Williams, Fred Fredericks, Harry Candelario
Color: Paul Becton, Renee Witterstaetter, Joe Rosas
Portada: Greg Capullo, Keith Williams
Precio: 1995 pesetas (tomo en tapa blanda de 280 páginas)

 
Prólogo: añorando al señor Gru

Cuando viene a la memoria el nombre de Mark Gruenwald, resulta inevitable pensar automáticamente en su larguísima etapa al frente de la colección dedicada al Capitán América. Durante una década, este caballero -bien conocido por su enciclopédico conocimiento del universo marveliano- realizó una labor que, si bien no fue especialmente bendecida ni por la crítica ni por las ventas, sí fue apreciada por aquel sector, más o menos veterano, que admiraba esa capacidad memorística y valoraba positivamente el rescate de personajes a los que sus colegas habían dejado de lado. Sin embargo, esta prolongada presencia ha opacado sus notables trabajos como la maxi-serie dedicada al Escuadrón Supremo o su inapreciable labor con el personaje del que toca hablar hoy, Wendell Vaughn, Quasar.

Cuando se analiza la labor literaria de Gruenwald -o, ya puestos, se comenta en tertulia- no son raras las ocasiones en las que aparecen comentarios más bien displicentes, en los que se le considera poco más que un artesano sin especial talento. Nunca fue un guionista de los considerados de primera fila y la mencionada permanencia en la colección del Capitán América se considera como de larga y lenta decadencia. Estos planteamientos me resultan profundamente injustos porque, si bien he de confesar -nuevamente- mi devoción por este autor, soy de la opinión de que sus aportaciones siempre me parecieron sólidas y coherentes, siendo demostrativas de un talento superior al de algunos contemporáneos con presencia en franquicias de primera línea. Sus trabajos con el Capi o con el mismo Quasar hubieran tenido mejor prensa en su momento si, en lugar de haber tenido dibujantes de segunda o tercera fila, hubieran contado con ilustradores de más calidad.

Aunque, por su posición en la editorial, don Mark siempre hizo un poco lo que le daba la gana, hay que indicar que con Quasar contaba con más libertad que con el Capitán América. Después de todo, no era lo mismo estar en la serie de uno de los iconos de la editorial que con un personaje al que, no se sabía bien la razón, se le había dado una colección por la que, en palabras del profesor Loki, nadie daba un duro. Aquí demostraría maese Gruenwald lo que era capaz de hacer.

Aprendiendo el oficio de protección del universo

Gruenwald presenta a Wendell Vaughn como el último heredero de un puesto de gran responsabilidad, como es el de protector del universo. La posesión de las bandas cuánticas que luce, indican que ejerce el papel para el que el destino le ha asignado y para el cual ha sido seleccionado por Eón, una entidad cósmica que representa y defiende la vida. Para ello, don Mark recoge elementos dispersos a lo largo y ancho del universo marveliano que tan bien conoce y los mete todos juntos para acabar creando una parcela autónoma respecto del área cósmica de la casa de las ideas. Quasar posee unas armas y un título de naturaleza cósmicas, pero su base de operaciones será la Tierra y se mezclará lo justo y necesario con un sector que, en aquellos días, va a pasar a estar controlado por un retornado Jim Starlin. Los mimbres del cesto serán, por un lado, el citado Eón, que provenía del memorable paso del señor Muerte por la vida del Capitán Marvel; por otro, Marvel Boy, un personaje creado diez años antes de la aparición de los Cuatro Fantásticos; por último, tendríamos las bandas cuánticas lucidas por este último y provenientes del ente cósmico, que don Gru convertiría en una versión marveliana del versátil anillo del cuerpo de Linternas Verdes de la distinguida competencia.

El primer año de protectorado de Wendell es un período de aprendizaje, en el que habrá de aprender a manejar mejor las bandas cuánticas -que, hasta entonces, ha lucido como poco más que armas lanzadoras de rayos de energías- y algunas de las habilidades inherentes a su rango, como la conciencia cósmica. Será un héroe a prueba, bajo el patronazgo de Eón y la atenta mirada de sus pares en pijama. Así, su parecido con el antiguo portador de las bandas -el antiguo héroe Marvel Boy, reconvertido posteriormente en un vindicativo Cruzado- le llevará al consabido enfrentamiento por error con alguno de los Cuatro Fantásticos; su misión de detectar visitantes alienígenas no deseados en la Tierra le aliará con un cósmico Spider-Man -dotado de los poderes del Capitán Universo- contra un redivivo Terminus; la batalla contra Mega-Nova -en los inicios de la cuarta centena de la colección original de los Vengadores- le llevará a unirse a los héroes más poderosos del planeta, a petición del Capitán América.

En España, todos estos inicios se vieron de forma un tanto caótica. Así, Quasar empezó compartiendo alguno de aquellos socorridos Marvel Two in One con Estela Plateada, para luego contar con su propia cabecera -que duró apenas nueve números- y ver, entre tanto, algunos números sueltos publicados con ocasión de aventuras como Actos de Venganza u Operación: Tormenta Galáctica. Cuando a Vaughn le toca el turno en la colección Grandes Sagas Marvel, solo se han visto por estos pagos docena y media de números, pero todo está a punto para ver y disfrutar una de las mejores etapas de la colección.

ilustración de Greg Capullo
Portada de la colección original

Y el cosmos entró en colisión.

Mark Gruenwald fue hilvanando poco a poco la misión inicial encomendada por Eón a Quasar, en el marco de una trama conceptual que implicaría a los entes más poderosos del universo Marvel. Wendell es el adalid del campeón de la vida, pero en un cosmos en equilibrio -con la presencia de Galactus como excepción necesaria- ha de haber un contrapeso en la forma de la Muerte, que también tiene su propio representante. El elegido es un viejo conocido de la parroquia lectora vengadora: Maelstrom. Este híbrido entre inhumano y desviante -que había puesto en dificultades a los equipos de ambas costas durante los días de Roger Stern y Al Milgrom en la colección principal- se convertirá en el brazo ejecutor de Olvido, una contrapartida-hermano de la Muerte, unida a esta en una relación similar a la que tienen Eternidad e Infinito. Gruenwald juega al más alto nivel, aprovechando la ocasión para no meterse en el terreno que Starlin estaba arando para llevar a El Guantelete del Infinito, aunque habrá un capítulo del tomo en el que Quasar se las vea con las maquinaciones de Thanos en esa aventura.

La historia comienza como una película de terror en la que una invitación a cenar por parte de un distinguido anfitrión en su majestuosa mansión, termina de forma trágica. En su misión de controlar a los elementos de naturaleza extraterrestre que se pasean por la Tierra, Quasar ha bajado la guardia y se ha encontrado frente a frente con la amenaza respecto de la que Eón le había advertido. Él y sus compañeros de la agencia de seguridad que ha montado -donde se encuentra una camuflada Dragón Lunar- son presas fáciles ante un adversario que ha adquirido un poder de dimensiones cósmicas. Estos truculentos capítulos tienen escenas memorables, como aquella en la que un indefenso Wendell desafía a uno de los esbirros de Maelstrom, el cual ha recibido la orden de torturarle. La «muerte» de Quasar dará a su enemigo el poder sobre las bandas cuánticas, momento en el cual el terror deja paso al elemento cósmico, definido este no por la dimensión espacial, sino por la enormidad de los conceptos que se manejan. Vaughn es una pieza importante en un tablero donde está en juego el universo mismo y en el que realidades sumamente abstractas -muerte, olvido, infinito, eternidad- aparecen conceptualizadas, para demostrar que el equilibrio se ve sometido a tensiones de todo tipo, que van desde la tensa negociación a la confrontación abierta; además, quedará patente la idea de que, mientras exista esa realidad, cada concepto tendrá una realidad material. Así, Eón caerá en la refriega, pero su lugar será tomado por su hija Época. Quasar se convertirá de pupilo en tutor.

Después de esta aventura, habrá espacio para un prólogo del enfrentamiento contra un auto-deificado titán loco y para que Quasar se convierta -junto a otros varones del universo marveiano- en candidato a ser la pareja de Ella, la versión femenina de Adam Warlock creada por el Enclave. Después de eso, vendrían los capítulos de Operación: Tormenta Galáctica, publicados dos años antes en España y una larga sucesión de episodios inéditos, hasta llegar a Poderes Cósmicos y Desafío Estelar. Pocas trayectorias editoriales son tan liosas en España como las andanzas de Quasar.

Ilustración de Greg Capullo
Portada de la colección original

En conclusión: un trabajo bien hecho

Colisión cósmica es, sin lugar a dudas, uno de los mejores relatos firmados por el guionista Mark Gruenwald. Junto a él, encontramos a un joven valor -por aquel entonces- llamado Greg Capullo. Este caballero venía a tomar el relevo de ilustres currantes como Paul Ryan o Mike Manley, consiguiendo con su paso por esta colección una bonita carta de presentación, la cual habría de llevarle a mejores destinos, donde demostró que había espacio para un estilo gráfico más agradable -evocador en cierto modo del manga- del agresivo que presentaban Jim Lee o Rob Liefeld. Tras su paso por Quasar, Capullo recalaría en X-Force y, más tarde, daría un giro radical a su dibujo para incorporarse a la franquicia imaginera de Spawn. Más recientemente, le hemos visto convertirse en uno de los pilares de la renovada franquicia detectivesca en DC Comics.

Por su parte, Gruenwald permanecería en la colección hasta su final, firmando también su continuación-secuela Starmasters. Desgraciadamente, no contaría en este periplo con dibujantes de la talla de Capullo y Quasar debería conformarse con artistas de talento tan escaso como John Heebink. Paralelamente, seguiría contando las aventuras del Capitán América hasta su sustitución por Mark Waid. Poco después de firmar sus últimos guiones con dos personajes que le eran tan queridos, don Gru moriría prematuramente, víctima de una afección cardiaca, en 1996.

Por lo que a Quasar respecta, ha seguido paseándose por la franquicia cósmica y participando con mayor o menor protagonismo en los distintos eventos de esa área pero, desde luego, se puede afirmar que no ha vuelto a tener -aún- un artista que haya podido auparle de nuevo a la posesión de una cabecera propia.

  Edición original: Marvel Comics – febrero – diciembre - 1991 Edición España: Comics Forum – junio 1995 Guión: Mark Gruenwald Dibujo: Greg Capullo, Dave Hoover Entintado: Keith Williams, Fred Fredericks, Harry Candelario Color: Paul Becton, Renee Witterstaetter, Joe Rosas Portada: Greg Capullo, Keith Williams Precio: 1995 pesetas (tomo en…
Guión - 8.8
Dibujo - 8.7
Interés - 9.1

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AlbierZot
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AlbierZot

MLE Quasar YA!

Captain Eo
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Captain Eo

joer me han dado ganas de leerme esto! los dibujos de Capullo en Tormenta Galáctica eran una delicia la verdad

Jesusy
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Jesusy

A ver si es posible que se recupere la serie en un par de Marvel Héroes (o la colección que sea).

Jack
Lector
Jack

Gran reseña. La pena es que tras Capullo, tras un correcto Andy Smith llegaron cada vez peores dibujantes. Pero me parece una colección a reivindicar.