Grandes Sagas Marvel Capitán América nº 1: Calles envenenadas

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Edición original: Marvel Comics – marzo – octubre – 1990
Edición España: Comics Forum – junio 1994
Guión: Mark Gruenwald
Dibujo: Ron Lim, Mark Bagley
Entintado: Danny Bulanadi, Don Hudson
Color: Steve Buccellato, Nelson Yomtov
Portada: Ron Lim, Danny Bulanadi
Precio: 1650 pesetas (tomo en tapa blanda de 256 páginas)

 
Prólogo: “Just say no” y otros detalles a tener en cuenta

Cuando al Capitán América le llegó el turno de asomarse a la colección de tomos Grandes Sagas Marvel, el desfase entre las ediciones estadounidense y española era muy grande. La última cabecera regular que recogía las aventuras del abanderado -compartidas con Thor- se había cerrado con la aparición del USAgente, en enero de 1994, mientras que el personaje había llegado para quedarse entre los Vengadores Costa Oeste en el otoño de 1990. Aquella colección dual -que había durado solo trece números- se quedaba a las puertas de aventuras que ya habían sido publicadas en España, como La saga de la gema sangrienta o Actos de venganza. Así pues, resultaba lógico -y casi inevitable- un salto de casi un año en el que quedaron por el camino algunos números sueltos -que permanecen inéditos por estos barrios-. El objetivo era acercarse a la edición estadounidense, combinando estos tomos con la deriva de la participación del Capi en su colección a series antológicas -como Operación: Tormenta Galáctica– o miniseries creadas para la ocasión -como Jauría de lobos-. En esta primera de las dos entregas, el avance fue de apenas medio año, porque se incluyó la aventura estival de 1990 de la serie, la cual tuvo periodicidad quincenal: Calles envenenadas.

Los responsables de los tebeos contenidos en este voluminoso tomo serán el guionista Mark Gruenwald -responsable de una larguísima etapa que abarcará más de diez años- el dibujante Ron Lim -que trabajaría a caballo entre esta colección y la de Estela Plateada, antes de irse de forma exclusiva al área cósmica de Marvel- el entintador Danny Bulanadi -sumamente prolífico en los años noventa, pasando la brocha por los lápices de autores tan diferentes como el mentado Lim o Paul Ryan- y el colorista Steve Buccellato -en los años previos al coloreado por ordenador-. Dado que la historia principal no abarcará las veintidós páginas de cada tebeo, sino únicamente diecisiete, habrá espacio para historias de complemento, donde encontraremos al dibujante Mark Bagley -antes de anclarse definitivamente en la franquicia arácnida-, al entintador Don Hudson -uno de esos competentes pinceleros que lo mismo valía para un roto que para un descosido- y al colorista Nelson Yomtov -otro ilustre secundario de la época-. El resultado es un tomo literaria y gráficamente sólido, que brinda las dosis oportunas de acción, humor, intriga y misterio.

Previamente a Calles envenenadas

En la historia central que da nombre al tomo, el Capitán América se veía afectado por los efectos de una droga de diseño, la cual interactuaba con el suero del súper-soldado de su sangre y le volvía paranoico y agresivo. Sin embargo, antes de llegar a ese punto, aún hay un par de historias que contar.

La primera es una consecuencia de Actos de venganza, en la que se dilucida el destino del Cráneo Rojo. Al final del evento que enfrentó a héroes y heroínas con adversarios tradicionalmente vinculados a otro tipo de oponentes, Magneto -recién recuperado para el lado del mal- decidía ajustar las cuentas a Herr Schmidt. El mutante no ha olvidado el papel del III Reich en el exterminio de su familia y, consciente de que su circunstancial aliado en el cónclave de Loki es el antiguo pupilo de Hitler, le da caza y le condena a una muerte lenta. Al principio del tomo, Calavera, que ejerce como músculo en la organización de Cráneo, encabeza un dispositivo de búsqueda que acabará salvando a su jefe en el último suspiro y que llevará a un reencuentro entre el señor Schmidt y su némesis tricolor. El escenario será la mansión en la que ambos enemigos sellaban un conflicto de cuatro décadas, allá por el tricentésimo número de la colección. La visión del Capitán América dará a don Johann las fuerzas necesarias para conjurar a la muerte y convencerá a aquel de que su mayor y más pertinaz oponente ha retornado. Su encuentro precedente, conmemorativo del tricentésimo quincuagésimo número de la serie, había dejado a Rogers con la duda de estar ante un heredero o un impostor. La historia complementaria de aquel número semi-redondo -dibujada por John Byrne- indicaba a la audiencia lo que Steve dudaba: que estábamos ante un nuevo Cráneo Rojo que aunaba la mente del original con un cuerpo clonado a partir de las células del Capitán América. La premisa de este nueva versión era la de actuar como un genuino hombre de negocios de los Estados Unidos de la época -la era Reagan- y dejar atrás la máscara escarlata y el enfrentamiento directo. En su primera aparición, se revela como la eminencia gris tras algunos de los movimientos que habían ocupado la atención del Capi, como los Perros Guardianes o Ultimátum. Aunque las circunstancias de este primer encuentro llevan a la indeseada obtención de una efigie idéntica a la de la máscara de antaño, tendremos durante mucho tiempo a un Cráneo Rojo que operará en términos más próximos a Kingpin que a lo que había sido su línea de acción precedente.

Después de esta aventura, tendrá lugar una de las historias más entretenidas y divertidas de cuantas componen el tomo: la primera cita entre el Capitán América e Iguana o, mejor dicho, entre Steven Rogers y Rachel Leighton. La integrante de la Sociedad Serpiente ha estado rondando al vengador abanderado desde su primer encuentro, en el que pudo matarle y dudó. Desde entonces, sus caminos se han ido cruzando hasta que Iguana fue una compañera informal del Capi. Después de La saga de la gema sangrienta y de la búsqueda de Cráneo Rojo, Rachel da el paso al que el cortado Steve parece resistirse y pide una cita. El proceso de preparación individual y de encuentro presenta a dos personas que, despojadas de sus coloridos atuendos de batalla, tienen las inquietudes e inseguridades de cualquier hijo de vecino. La romántica velada se verá trufada por varios conatos de batalla, que se verán expeditivamente abortados por las colegas de Iguana y será el prólogo a una relación que abarcará casi todo lo que reste de la etapa Gruenwald. Don Mark tenía claro quién había de ser la compañera -sentimental y profesional- del Capi casi desde un principio, de modo que no es extraño que, muy rápidamente, se deshiciera de Bernie Rosenthal -pareja introducida por Roger Stern y John Byrne, pero desarrollada por J. M. DeMatteis y Mike Zeck- y fuera cultivando y fortaleciendo los vínculos entre Rogers y Leighton.

Steve y Rachel se van de marcha.
Portada del número 371 de la colección original

Duelos paralelos y perpendiculares

Una vez metidos de lleno en Calles envenenadas, veremos que, junto a la progresiva deriva del Capi hacia la paranoia agresiva, se desarrolla un segundo argumento en el que el Cráneo Rojo decide medir sus fuerzas con Wilson Fisk, Kingpin. Ambos capos moverán sus piezas para intentar eliminar a la otra parte, lo que permitirá al guionista ejercer su sagrado ministerio enciclopédico y echar mano de su conocimiento en el área «dandefensoriana» de la editorial. Así, veremos a un Daredevil que tendrá que vérselas con un Capitán desbocado. Veremos a un Wilson Fisk plenamente coherente en su personalidad con la que tiene en esos momentos en la serie del abogado del traje rojo y a su brazo ejecutor del momento, María Tifoidea. Sin embargo, hará su aparición un viejo conocido del Cuernecitos: Bullseye.

La aparición del antiguo asesino principal de Kingpin trae consigo una interesante intrahistoria editorial ya que, ese mismo año -cuando veía la luz el primer número recopilado en el tomo- se publicaba Elektra lives again! la novela gráfica de Frank Miller y Lynn Varley, en la que el creador se reencontraba con su creación y daba una nueva vuelta de tuerca al enigma de su regreso. En la colección de Daredevil, los hechos eran interpretables de múltiples maneras y aquí, don Frank vuelve a jugar con la misma idea. ¿Está Elektra realmente viva o está todo en la cabeza de Matt? Para lo que aquí interesa, sí queda patente un destino definitivo para Bullseye. Dado que el tebeo se había publicado bajo el sello Epic, surgía la duda acerca de la inclusión o no en continuidad de la historia en él contenida. Don Mark, que ejercía de guardián de la historia marveliana y hacía un poco lo que le daba la gana, puso un argumento en contra de la inclusión de la novela gráfica en los acontecimientos de la línea temporal de la Tierra 616. Gruenwald tomará al asesino a sueldo y le convertirá en una suerte de incomodante peón para Kingpin. Bullseye aspira a recuperar su puesto en la organización de Fisk, el cual no está precisamente feliz con la idea de tener de nuevo a un tipo tan incontrolable como ese entre sus filas. La solución que plantea es la de enviarle a la suicida misión de dar muerte al Cráneo Rojo. En el otro lado, será Calavera el que haga de brazo ejecutor de su amo, en una sangrienta partida de ajedrez que habrá de culminar en un duelo entre líderes.

Entre tanto, un Capi progresivamente desquiciado acabará enfrentándose no solo a Daredevil, sino también a Iguana y a la Viuda Negra, hasta que tiene que ser puesto fuera de combate y bajo tratamiento. Su estado de salud llevará a una de esas decisiones en las que Gruenwald aprovecha para reflexionar, una vez más, sobre lo que hace al Capitán América. Así, si en años precedentes había tratado la cuestión del hombre, el uniforme y el escudo, ahora tocará el asunto del suero que lleva a Rogers al límite de las posibilidades humanas. Esto servirá como elemento para otras historias de la larga etapa del guionista en la colección pero, de momento, será utilizado para reforzar nuevamente la identificación entre la persona y el personaje. Solamente Steve Rogers es el Capitán América y Steve Rogers es solamente el Capitán América.

El Capi se vuelve salvaje.
Portada del número 375 de la colección original

Mientras tanto…

La historia principal se complementa con una serie de historias cortas, en las que, tras unos relatos auto-conclusivos -como el dedicado al Forjador de Máquinas- tiene lugar una aventura más larga, en la que Estrella de Batalla -el compañero de John Walker en sus días como Súper-Patriota y como Capitán América- intenta averiguar cuál ha sido el destino de su camarada. El resultado es una historia truculenta en la que Lemar Hoskins se hunde en las cloacas de un Estado que ha decidido dar una nueva oportunidad al fallido abanderado, tomando el uniforme y el escudo que Rogers dejara tras de sí y dando vida al USAgente. De esta forma, Gruenwald se mantiene en contacto con su creación y da explicaciones en torno al inquietante comportamiento de la misma en la colección de los Vengadores Costa Oeste.

En conclusión:

Calles envenenadas es un tomo entretenido, lleno de momentos trepidantes en los que Mark Gruenwald mete de todo un poco pero, sobre todo, echa mano de su apabullante conocimiento sobre la casa de las ideas. A su lado, tenemos a un Ron Lim que asumía la nada desdeñable tarea de sustituir a Kieron Dwyer y a un Mark Bagley que aún estaba por convertirse en uno de los nombres de referencia en las series de Spider-Man. Se trata, pues, de un tomo muy recomendable para la afición al Capi y para quienes, como es mi caso, tenemos un gratísimo recuerdo del trabajo del inolvidable Gru en Marvel.

Post Scriptum

No me resisto a añadir una banda sonora «peculiar» a esta reseña, compuesta por temas que bien podrían acompañar a la lectura de este cómic:

Toni el Gitano: Me fumao un canuto

El Fary: La mandanga

El Pelus y los Marus: Grifa

Luixy Toledo: La droga te está venciendo

 
Guión - 8
Dibujo - 7.3
Interés - 7.8

7.7

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elBlueNules
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elBlueNules

Como siempre, un 10. A usted y al señor Porras da gusto leerles, y más aún por tratar estas joyas que sólo los veteranos conocen. Esta colección de Forum tuvo algunos tomos muy buenos, en especial me quedo con los 2 del Capi de Gru, los 2 de los Vengatas de Harras y Epting, los 2 de Hulk de Peter David (que se complementan con el tomo “La caída del Panteón”) y el tomo de Daredevil con “La caída de Kingpin”, una historia muy buena que continuaba de forma excelente una colección que Miller y Nocenti habían dejado en lo más alto, sobretodo en comparación con lo que Chichester entregaría a posteriori.

Ahora Panini se lanza de lleno a reeditar esta fantástica etapa del Capi, aunque aún faltan muchos años para que se llegue a los números que se recopilaron en formato Grandes Sagas. Debería hablarse mucho más de Gruenwald, el tipo que reinventó a los superhéroes con su Escuadrón Supremo antes de que Moore y Gibbons hiciesen lo propio con Watchmen.

Meyol
Lector

Buen repaso al sino el mejor uno de los mejores arcos de Gruenwald en el Capi (de hecho está en mi top 5 de historias del Capi (como ya dije en el orbe de Koky) en general) y es que verle pasar por las “etapas” es genial.

Y aunque deseo que reediten esta saga (bueno realmente del 372 al 378 juas) casi preferiría que Panini se adelantara y sacara lo inédito ya que es una verdadera pena que se hayan reeditado etapas nefastas que no lo necesitaban (hablo del Marvel Knights claro) y no se haya editado lo que falta aún.

manolin
Lector
manolin

Totalmente de acuerdo con lo expuesto por los anteriores comentaristas sobre Gruenwald. Don Mark fue muy osado al desarrollar una relacion sentimental entre el capi y una exvillana como Iguana. Esto contribuyo a humanizar al Capi y a hacerlo un tipo mas abierto y liberal, en la linea que habia iniciado Engleahrt en los 70 . La etapa Waid tuvo muchas cualidades pero fue en ese sentido involucionista , recuperando a Sharon Carter en una resurreccion absurda de un personaje que a esas alturas estaba mas que superado y olvidado por todos