INTRODUCCIÓN
¡Minuto y resultado! La Copa Mundial de la Fifa es el evento más mediático del mundo, superando los 3500 millones de espectadores. Hoy, 11 de junio, se da el pistoletazo de salida en una edición marcada por contar, por primera vez en la historia, con tres países anfitriones (Canadá, México y Estados Unidos). Ante esta tesitura no podíamos dejar pasar la oportunidad de recordar cómics relacionados con el deporte rey. Algunas de estas lecturas orbitan alrededor del fútbol mientras que en otras, simplemente, el esférico acapara unas pocas páginas. En cualquier caso, cualquier arbitro daría por buena esta iniciativa que, una vez más, sirve como excusa para entrar de lleno en el mundo de las viñetas. ¿Cuánto queda, José Francisco? A falta de jugadores para completar el once, la alineación está compuesta por Tristan Cardona en la portería. Sergio Fernández Atienza y Román de Muelas en línea defensiva. Raúl Gutiérrez y Mariano Abrach en el doble pivote. Tridente de ataque formado por Luis Javier Capote Pérez, Gema Campos y Fer García. El fútbol de ahora ya no es lo que era…

FER GARCÍA RECOMIENDA…
Farewell, my dear Cramer nº 1, de ARAKAWA Naoshi. Distrito Manga (Kodansha). Contiene Sayonara Watashi no Cramer (さよなら私のクラマー) nº 1 y 2 JAP; Tomo en rústica con sobrecubiertas. 384 páginas. 17,95€
A pesar de la relevancia histórica de Capitán Tsubasa y otras series de los años 80 y 90 que jugaron un papel crucial en el desarrollo del manga spokon y que tuvieron una enorme influencia en sus lectores, su enfoque individualista y poco realista, en pos de la espectacularidad, llevaba a disociarlos de la práctica del fútbol por la imposibilidad de llevar a cabo aquellas imaginativas técnicas (¿quién no intentó hacer la catapulta infernal?). Por suerte, esta forma de mostrar el fútbol en el cómic japonés cambió paulatinamente, para adoptar perspectivas más cercanas a la realidad y, sobre todo, mucho más complejas, englobando aspectos que tienen influencia en el juego, como la psicología, la derrota o la gestión de egos y el encaje de las diferentes personalidades y perspectivas en el seno de los equipos.
Este es el caso de Farewell, dear Cramer, obra de ARAKAWA Naoshi, autor de la monumental Your lie in April. Se trata de una obra adelantada a su tiempo, poniendo el foco de atención sobre el fútbol femenino antes de que este tuviera la repercusión mediática actual, aspecto que lo diferencia de otros mangas y que tiene especial mérito al publicarse originalmente en las páginas de la Gekkan Shōnen Magazine, una revista dirigida a lectores masculinos, como su propio nombre indica.
Esta es la secuela de Sayonara Football (さよならフットボール), obra de solo dos volúmenes en la que conocíamos a Nozomi Onda, una joven de 14 años apasionada por el fútbol frustrada por no poder jugar torneos oficiales con chicos de su edad a causa de la diferencia de físico. Farewell, dear Cramer comienza con la misma protagonista formando parte del equipo de fútbol femenino de su instituto, a pesar de la escasa repercusión que tiene en Japón. A su equipo se incorporan Midori Soshizaki y Sumire Suô, dos jovénes talentos que habían sido rivales en categorías inferiores y que comparten el sueño de triunfar, haciéndose mejores la una a la otra, además de Naoko Nômi, exjugadora de la selección japonesa y estrella asiática que tuvo una brillante carrera, en calidad de entrenadora.
Los aspectos más destacados de este manga son el tratamiento de la psicología de los personajes, la importancia de los entrenamientos y las derrotas como parte del aprendizaje continuo, la necesidad de trabajar en equipo para alcanzar los objetivos y la pasión por el fútbol que transmiten las protagonistas. El dibujo de Arakawa tiene un estilo muy reconocible, con personajes de facciones redondeadas, amables y muy expresivas, gran dinamismo para representar las diferentes fases del juego, predominancia del blanco y ausencia de fondos, para centrar todo el foco en lo que ocurre sobre el campo. Farewell, dear Cramer es un manga atípico, que triunfa por su refrescante propuesta y un apartado artístico realista, que huye de la vacía espectacularidad de otras series y que está publicada en su totalidad en siete volúmenes dobles.
GEMA CAMPOS RECOMIENDA…
Blue Lock, de KANESHIRO Muneyuki y NOMURA Yusuke. Planeta Cómic (Kodansha). Contiene Blue Lock (ブルーロック) nº 1; Tomo en rústica con sobrecubiertas. 208 páginas. 8,50€
Como ocurre con tantos mangas deportivos de éxito, Blue Lock utiliza una disciplina conocida por todos para hablar de algo mucho más profundo. Bajo la apariencia de una historia centrada en el fútbol, la obra escrita por KANESHIRO Muneyuki y dibujada por NOMURA Yusuke plantea una reflexión sobre la ambición, la competitividad y el individualismo en una sociedad que suele premiar el trabajo en equipo por encima del talento individual. Lejos de seguir los cánones habituales del género, donde la amistad y el esfuerzo colectivo son los pilares fundamentales, Blue Lock apuesta por una premisa provocadora: para convertir a Japón en una potencia futbolística es necesario encontrar al delantero más egoísta del mundo.
La historia arranca tras la eliminación de la selección japonesa en el Mundial de 2018. Como respuesta a este fracaso, la federación pone en marcha el Proyecto Blue Lock, una instalación en la que trescientos jóvenes delanteros compiten entre sí en una suerte de batalla campal futbolística. El objetivo es claro: solo uno sobrevivirá al proceso y se convertirá en el delantero definitivo. A partir de esta premisa, Kaneshiro construye una obra que mezcla deporte, thriller psicológico y supervivencia, manteniendo constantemente la tensión y la sensación de que cualquier personaje puede quedar eliminado en cualquier momento.
Uno de los mayores aciertos de la serie es su capacidad para transformar cada partido en un enfrentamiento estratégico. Los encuentros no se limitan a demostrar habilidad con el balón, sino que funcionan como auténticas guerras mentales donde los jugadores deben descubrir sus fortalezas, explotar las debilidades rivales y evolucionar sobre la marcha. Este enfoque dota a la obra de un ritmo frenético y consigue que incluso quienes no son aficionados al fútbol encuentren interés en cada enfrentamiento. A ello se suma un elenco de personajes carismáticos y fácilmente reconocibles, cada uno con una personalidad, filosofía y estilo de juego propios.

El apartado gráfico de NOMURA Yusuke merece una mención especial. Sus ilustraciones transmiten una energía desbordante gracias a composiciones dinámicas, expresiones intensas y escenas de acción espectaculares que convierten cada disparo y cada regate en momentos memorables. La representación visual del llamado ego de los jugadores aporta además una identidad única a la obra, alejándola del realismo para acercarla a una experiencia casi épica.
Quizá su principal punto polémico sea precisamente la filosofía que defiende. La exaltación constante del individualismo puede resultar excesiva para quienes buscan una representación más fiel de un deporte eminentemente colectivo. Sin embargo, esa exageración forma parte de la propia identidad de Blue Lock y es la que permite diferenciarlo de otros mangas deportivos. Más que una guía sobre cómo jugar al fútbol, la serie funciona como una metáfora sobre la necesidad de creer en uno mismo y perseguir el éxito sin complejos.
En definitiva, Blue Lock es una propuesta fresca y rompedora dentro del manga deportivo. Su combinación de competición extrema, desarrollo psicológico y espectacularidad visual consigue ofrecer una experiencia adictiva que va mucho más allá del fútbol. Una obra que demuestra que, a veces, para destacar entre la multitud no basta con formar parte del equipo: también hay que atreverse a ser el mejor.
LUIS JAVIER CAPOTE PÉREZ RECOMIENDA…

¡Al Ataque!, de Aa.Vv. Ediciones B
Mi aportación a la causa balompédica no es exactamente un tebeo, sino un curioso experimento en el que una revista semanal de corte satírico derivó desde un programa televisivo que, con una única temporada, marcó a una generación de televidentes y dejó para la cultura popular una serie de latiguillos que, tres décadas después, se siguen escuchando y transmitiendo de generación en generación: ¡Al Ataque!
En el otoño de 1992, el comunicador barcelonés Alfonso Arús desembarcaba en la renovada Antena 3 Televisión con un espacio que combinaba humor, caretas, escenas cómicas sacadas de otros programas y, en definitiva, era la versión para la pequeña pantalla del exitoso Arús con leche. Allí vimos en acción a Javier Cárdenas o a Carlos Jesús; de allí salieron frases como «te vi a dal con el meshero» o «de aquí, de Madrid».
Dentro de este espacio contenedor había un apartado dedicado al balompié, que continuaba la tradición del Força Barça que se había emitido en el centro regional catalán de TVE-2 en los años anteriores y que aquí se denominó El fútbol es así. Allí se trataba en clave de humor la actualidad balompédica nacional, en unos tiempos en los clubes debían adaptarse de forma casi total al formato de la sociedad anónima deportiva. Eran los tiempos en los que Jesús Gil hacía correr ríos de tinta como presidente del Atlético de Madrid; eran los días del desembarco de José María Ruíz Mateos en la presidencia del Rayo Vallecano; era la época en la que Ramón Mendoza dirigía la casa blanca y libraba una guerra sin cuartel con el comunicador José María García.
La revista homónima adaptaba a la historieta a los personajes habituales del programa, no siendo los directivos, jugadores y entrenadores la excepción. Por sus páginas vimos a Di, Mon, Johann, Núñez y compañía, junto a la terrible Vanessa, Julito y su Papoya, el Cordobés (y su jamón) o Andrés Caparrós. Eran historias cortas donde se buscaba el gag facilón, pero donde podemos encontrar firmas clásicas del tebeo y el humor gráfico patrios, como Ramis, Cera, Jan, Idígoras o Pachi. Era un producto del momento que funcionaba como extensión de un programa televisivo que sin mucho presupuesto y no muchos más recursos, contó con el favor del público durante su temporada en emisión.
MARIANO ABRACH RECOMIENDA…
La Mano de Dios, de Paolo Castaldi. Diábolo Ediciones (Becco Giallo Editore). Tomo en rústica. 184 páginas. 15,95€
Durante este Mundial se cumplirán 40 años del partido entre Argentina e Inglaterra que terminó de consagrar a Diego Maradona con dos goles. El primero, con La Mano de Dios que da título a este libro. Y el segundo, considerado el mejor gol de la historia de los Mundiales, una obra de arte que requirió exactamente once toques desde atrás de la mitad de cancha hasta cruzar la meta defendida por Peter Shilton. Ese número es la estructura que utiliza Paolo Castaldi para su novela gráfica, presentando once capítulos para organizar su particular homenaje al astro argentino.
El autor, de origen italiano, nació en Milán pero lleva en la sangre la ascendencia napolitana. Esta herencia es uno de los motores que impulsan la obra que decide esquivar la biografía lineal para centrarse en la vibración del mito. Castaldi aborda hechos puntuales de la vida de Maradona, haciendo un anclaje esencial en su paso por el Napoli y en aquel histórico encuentro en el Estadio Azteca.
Entre los relatos reales se desprenden pasajes ficcionales con carga poética, que aportan al abordaje de la figura de Maradona y su significado. Un ejemplo es el retrato del histórico enfrentamiento entre el norte industrializado y el sur postergado de Italia, representados en la cancha por la Juventus y el Napoli. Castaldi introduce la historia de un trabajador sureño que encuentra una reivindicación casi mística en los triunfos de su equipo, impulsados por el 10. El fútbol funciona acá como el catalizador de una revancha de clases.
Si bien no se trata de una biografía al uso habitual, dado que no presenta una historia cronológica ni completa del personaje, a su manera particular consigue capturar la esencia de Maradona a través de pequeñas viñetas, frases precisas, breves anécdotas y conversaciones imaginadas pero posibles. Con todo ello, el autor deja al lector un retrato de Maradona que es también un homenaje, sin evitar pasajes incómodos. Expone al ídolo en toda su humanidad contradictoria, un lienzo donde conviven las espinas de sus demonios personales con las rosas de su genialidad eterna.
Los “once toques” están guiados en este libro por el virtuoso y expresivo arte de Castaldi, con secuencias completamente gráficas sin textos, con dibujos a lápiz y coloreados con acuarelas en páginas puntuales. Hay un obvio predominio del celeste que tiñe la atmósfera, uniendo la camiseta de la Selección Argentina con la del Napoli en un mismo plano estético. Redondea, vale el doble sentido futbolero, una obra artística en nuestro medio del cómic que se desenvuelve de buena manera con el fútbol como eje.
La Mano de Dios de Paolo Castaldi resulta una lectura sumamente apropiada para esta fecha mundialista, conectando de forma directa con un hito ocurrido hace diez ediciones del campeonato.
El acceso a la obra tiene sus peculiaridades. En mi caso, la lectura y análisis se realizan desde la edición de Rey Naranjo, sello colombiano, dado que curiosamente el libro no ha contado con una edición nacional en Argentina En España sí vio la luz, bajo la edición de Diábolo en 2014.
Sin importar la edición que caiga en sus manos, la obra de Castaldi es una parada obligatoria para entender cómo el cómic puede transformar la pasión popular en poesía visual.
RAÚL GUTIÉRREZ RECOMIENDA…

Le llamábamos Bebeto, de Javi Rey. Norma Editorial. Tomo en Cartoné. 144 páginas. 29,50€
No me gusta el fútbol. Nunca he conseguido empatizar con el deporte rey, ni jugándolo de pequeño, ni viéndolo en televisión ni… de ninguna manera. Pero me encantan los cómics. Y me encanta otro rey, no del deporte en este caso, sino del cómic, que lleva su título en el apellido: Javi Rey. Este autor nos sorprendió a todos el año pasado con Le Llamábamos Bebeto, una obra maravillosamente reseñada aquí por mi gran amigo Sergio Fernández Atienza, en la que el fútbol está presente todo el rato, siendo una parte esencial de la trama, y no por ello lastrando un cómic que gracias a ese detalle es si cabe mejor aún.
Y es que, Le llamábamos Bebeto habla de la vida misma, de la llegada de la madurez tras una preadolescencia en la que dejamos atrás la niñez, y lo hace a través de las amistades, los traumas infantiles, los primeros desamores y, sobre todo, de ese escenario en el que de jóvenes más nos relacionamos socialmente que en muchas ocasiones es el parque en el que imaginamos un campo de fútbol y nos ponemos a jugar con el resto de chicos y chicas de nuestro barrio.
Porque eso, lo hemos hecho todos, también aquellos que a día de hoy aborrecemos el fútbol. Le llamábamos Bebeto es una obra en la que se trata todo esto a través de los ojos de Carlos, un niño que conoce a Bebeto, cun nuevo chico que ha aparecido en el barrio y que se ve obligado a cuidar de su madre enferma mental, una situación muy difícil que, unida a su aspecto físico le granjea las burlas y el acoso del resto de muchachos del barrio.
El cómic nos cuenta como Carlos poco a poco va haciéndose amigo de Bebeto, ayudándose ambos con sus respectivos traumas vividos en Sant Pere, una ciudad ficticia del Bajo Llobregat en la que transcurre una trama tan dolorosa y real como la vida misma.
Le llamábamos Bebeto, además de referencias futbolísticas tiene también varios guiños al ciclismo, pero que nadie se alarme: No conocer estos referentes no entorpece en absoluto la lectura, que es lo suficientemente rica y emocionante como para lograr que nos leamos la obra de una sentada sin apenas pestañear.
Un coming of age maravilloso que consagra a Javi Rey como el gran autor que es y que deja claro, una vez más, que el cómic como medio puede acoger todo tipo de historias, especialmente aquellas que más capaces son de llegarnos al corazón.
ROMÁN DE MUELAS RECOMIENDA…
Hellblazer: Ascenso y Caída, de Tom Taylor, Diego Rodríguez y Darick Robertson (DC Comics). Colección Black Label. Contiene Hellblazer: Rise and Fall Books One, Two and Three USA; Tomo Integral. 152 páginas. 20,95 €
Tom Taylor se dispuso a escribir a Constantine para Black Label. Acompañado en el apartado gráfico de Diego Rodríguez y Darick Robertson, Taylor aplicó su estilo descomprimido, rápido, de narrativa trepidante y ligera.
Sin ser su mejor obra, ni el mejor Constantine, Taylor escribe un cómic notable porque aplica su personal, pero adictivo estilo. Usa su rodillo de humor, tramas veloces, giros originales, provocación y gustos o valores personales.
Y aquí entroncamos en al difícil encargo del entrañable Sergio Fernández-Atienza ante La Copa del Mundo. Es difícil encontrar comics de DC con relación al deporte y ya no digamos con el fútbol (Soccer, para ellos), sin embargo, es el australiano Taylor quien incluye al Liverpool en DC.
No fueron los muy futboleros Willow G Wilson o Peter Milligan, fue este productivo aussie quien metió a Constantine como supporter de los Reds.
Taylor usa un recurso habitual en los cómics de Hellblazer, ir desentrañando el pasado de John a medida que avanza la historia, funcionando esta como instrumento de autodescubrimiento. En este caso es su vinculo personal-familiar con el club inglés con más Copas de Europa.

Cualquiera que sienta el amor por unos colores se identificará con esa conexión compartida con multitudes de desconocidos ante los picos emotivos que suponen los buenos recuerdos de tu equipo de futbol. Remontadas, victorias, ascensos, títulos, golazos… incluso los fracasos… toda una retahíla de momentos que se graban en la memoria emocional durante décadas. En este caso hablamos de la remontada del Liverpool contra el Olympiakos de Rivaldo que les llevó a acabar ganando la Copa de Europa.
Taylor usa su amor al rojo para construir este Constantine red, pero no olvidemos que unos de los actores que más se han relacionado con John (por detrás de Sting) por su aspecto y personalidad canalla, ha sido el de un fanático del Liverpool FC como es Malcolm McClaren.
Y, por cierto, que bien le sienta a Constantine, siempre acompañada de fantasmas y espíritus, el himno del Liverpool: You’ll never walk alone.
… y ahora en serio… ¿ese Liverpool que acabó ganando la Copa de Europa sufrió contra el Olympiakos?
SERGIO FERNÁNDEZ ATIENZA RECOMIENDA…
La otra historia del fútbol, de Jean-Christophe Deveney, Mickaël Correia y Lelio Bonaccorso. Garbuix Books (Delcourt). Contiene Une Histoire populaire du football FRA; Tomo rústica. 144 páginas. 21,95€
¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia… de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín… no puede cambiar… de pasión. (El secreto de sus ojos)
Como todo fenómeno social que se precie, el futbol da para escribir ríos de tinta. Independientemente de que este deporte nos pueda aburrir soberanamente o sea nuestra principal afición, seguro que entender su evolución a lo largo de los siglos es una propuesta de lo más apetecible para todo tipo de lector. La otra historia del fútbol hace las veces de documental en formato cómic que nos permite descubrir los entresijos de un pasatiempo que no se puede entender sin su contexto. El estupendo guionista Jean-Christophe Deveney, responsable de Giganta, A brazo partido o Meteoros, se alió junto al periodista francés Mickaël Correia para recopilar una ingente cantidad de documentación que dividieron en ocho capítulos. De esta forma somos testigos de cómo los orígenes del fútbol se remontan a la Edad Media… aunque la forma de juego era muy diferente a como la concebimos hoy en día. El fútbol como el deporte del pueblo, la internalización del mismo de mano de los ingleses, su papel en las colonias, el fútbol femenino o, cómo no, Diego Armando Maradona tienen su espacio en un cómic que se antoja indispensable en año de Mundial.

Más allá de “La Mano de Dios”, La otra historia del futbol presenta a personajes tan interesantes como Matthias Sindelar, crack austriaco que se opuso a representar a la Alemania Nazi, o a Nikolai Stárostin, fundador junto a sus hermanos del Spartak de Moscú, condenados a un gulag durante la Gran Purga en el régimen de Stalin. Correia y Deveney nos plantean, de inicio, cuestiones tan discutibles como la violación de los derechos humanos en el último Mundial de Catar o que en el año 78 la FIFA otorgará el evento a la dictadura argentina. Y sí, es cierto lo que exponen, como también lo es que los jugadores se conviertan en inversiones, los estadios en parques de atracciones y la afición en consumidores. El fútbol tomó el relevo de la religión como opio del pueblo pero, también, es motivo de diversión. El ying y el yang, dos caras de una misma moneda capaz de regalarnos las más bellas estampas y horribles imágenes que nos avergüencen como sociedad. El artista italiano Lelio Bonaccorso, en cuyo curriculum vitae figuran trabajos para el Corriere della Sera o La Gazzetta dello Sport, pone imágenes en este genial recorrido que, en nuestro país, edita Garbuix Books. La pequeña fuente de letra elegida para narrar estos fascinantes acontecimientos es su mayor hándicap.
TRISTAN CARDONA RECOMIENDA…
Los ladrones del Marsupilami/Spirou y Fantasio integral 02, de André Franquin. Dibbuks. Tomo en cartoné. 208 páginas. 29’50€
A mí, sí que me gusta el fútbol. Aunque hay pocos cómics dedicados a este deporte que me emocionen especialmente. Muy pocos…
A falta de leer el prometedor último trabajo de Marcello Quintanilha, titulado Eldorado – que he hojeado por encima – y que mezcla autobiografía, fútbol y bandas mafiosas, el último tema un poco al estilo de la película Cidade de Deus de Kátia Lund y Fernando Meirelles… para participar en esta entrada colectiva he decidido fijarme en una de las secuencias más espectaculares que haya leído y visto donde el deporte del balón está reflejado a la perfección. Se trata de una secuencia que aparece en el álbum que llava por título Los ladrones del Marsupilami, de André Franquin dentro de la serie Spirou y Fantasio. Es una obra publicada en revista en 1952 y en álbum dos años después.
Son casi dos páginas donde nos encontramos en un partido de fútbol profesional al que asisten Spirou y Fantasio y en el que participa un tal Valentin Mollet, un personaje secundario de la historia. Se trata de un contrataque que el equipo de Valentin realiza de manera fulgurante para que él mismo acabe rematando a gol. Tanto el caño (para algunos sotana) como la pared que realizan son de un realismo y de una precisión extraordinarios y están perfectamente explicados en imágenes. El chut final es espectacular y en todo momento creíble. La estirada del portero es real y la precisión y altura del balón introduciéndose en la portería está extraordinariamente lograda.
No es el único deporte que Franquin introduce, con precisión, rigor y talento visual en sus cómics. Solo en este mismo álbum podemos ver una secuencia de boxeo y otra de automovilismo casi tan logradas como la del fútbol. Y en el álbum La máscara de la misma serie hay un homenaje al ciclismo – y más en concreto al Tour de Francia – gráficamente memorable y de una vis cómica absolutamente impresionante.
Son secuencias realizadas con un rigor fuera de lo común. Espectaculares, bien coreografiadas y llenas de emoción que nos demuestran que en la historieta se puede explicar todo lo existente e incluso lo que no sabemos que exista. Y el viejo André también nos recuerda que el rigor es absolutamente necesario en cualquier temática por muy superflua y anecdótica nos parezca en la trama.
¡Feliz Mundial! Yo, entre la locura de los horarios, el enorme número de partidos innecesarios y las ansias de protagonismo del que todos suponemos… creo que me incorporaré cuando llegue el mata-mata.
BONUS TRACK
Y Quino, siempre nos quedará el maravilloso Quino…
ENLACES DE INTERÉS
– Reseña de Fútbol. La novela gráfica, escrita por Jesús Játiva.
– Reseña de El partido de la muerte, escrita por Diego García Rouco.
– Reseña de Barullo en el área. El fútbol en 50 películas fundamentales, escrita por Luis Javier Capote Pérez.
– Entrevista a Pedro Rodríguez (Viejas promesas), realizadas por Iker Mons.
– Especial Capitán Tsubasa: Los magos del balón, realizado por Mònica Rex y VVAA.
– Reseña de Llamarada, escrita por Diego García Rouco.












Bue ni si mo, gracias compañeros!
Muy bueno, como Quino podrían caer mil viñetas de Fontanarrosa.
les hago una pregunta de esa cosa de Blue Lock: le compré uno («el 19 que sale Messi tío») a mi sobrino, yo que en toda mi vida (les juro) jamás abrí siquiera un manga. primero me sorprendió lo de leer al revés. Pero después hojee un poco y…que onda? es irónica la postura esta ultraindividualista? la verdad no me gustó un carajo.
uh y me olvidé mi recomendación, un poco lateral, el Cazador No 18 (Fútbol Masacre), con El Diego, Charly García, Isidoro Cañones…
Sobre lo de Blue Lock.
Como buen manga, se publica con el sentido de lectura original. Si es la primera vez que abres uno es normal que te sorprenda, pero en cinco minutos de lectura ya estás acostumbrado y ni te enteras.
Lo del ultraindividualismo no es irónico, de hecho, está en la base de la historia (crear un equipo de fútbol sólo con delanteros, que son todos unos chupones). Te puede gustar o no, pero a nivel argumental es coherente. Ahora bien, tienes que empezar a leer la serie por el 1, no por el 19, sino es lógico que te chirríen cosas.
Gracias Raku