Vidas cruzadas bajo el meteorito.
«En la vida no hay protagonistas secundarios. Todos tenemos nuestro propio papel. Todos tenemos nuestra importancia.»
¿Cambiarías tu vida ante la incierta posibilidad de que un enorme meteorito iba a impactar contra la tierra? Una pregunta que sobrevuele las vidas cotidianas de los protagonistas de Meteoros, el cómic de los franceses Jean-Christophe Deveney (Hyères, 1977) y Tommy Redolfi (Grenoble, 1979) que acaba de publicar hace unas pocas semanas Salamandra Graphic. Un trabajo que fue galardonada con el Premio del Jurado en el festival del cómic de Angoulême este año que va tocando a su fin. Un galardón muy merecido ya que nos encontramos ante una historia muy humana de vidas que se entrecruzan una pequeña ciudad sin nombre ni localización donde la nieve y el frio marcan los días de unas personas de todo tipo de edad, estrato social y condición, pero que están unidas por una falta de ilusión encerrados en unas vidas, relaciones y trabajos que no los satisfacen y de las que están cada vez más desapegadas. Personas corrientes, con vidas corrientes que se enfrenta a una situación excepcional mientras lidian con sus problemas particulares que son también muy corrientes.
El cómic comienza con una cita del cuento Menudo de Raymond Carver que es uno de los grandes maestros de este tipo de narraciones y del que el cómic de Deveney y Redolfi hereda esa exquisita y sutil sensibilidad para narrar con la pausa necesaria la historia de cada uno de los interesantísimos personajes que conocemos en las páginas de Meteoros. El subtítulo del cómic, Historias de gente que pasa, nos deja muy a las claras la clase de historias personales que nos vamos a encontrar. Con la próxima caída del meteorito como telón de fondo y ejerciendo como MacGuffin, la diferentes personas que protagonizan la historia se cruzan como Floyd, aquejado de un problema que le hace sufrir lagunas de memoria, que se convierte en la argamasa que sirve de punto de unión entre todas ellas. Así podemos asomarnos brevemente a las vidas en marcha de diferentes personas durante un par de días. Unas existencias a las que el meteorito va a impactar de diferentes formas, pero que tienen otras preocupaciones y problemas mucho más urgentes.

Deveney, guionista conocido en nuestro país por sus colaboraciones con Sagar (A brazo partido. La asombrosa saga de los hermanos Acariès) y Nuria Tamarit (Giganta. La historia de aquella que recorrió el mundo en busca de libertad) editadas por Norma, construye una historia coral en la que disecciona las preocupaciones y vicisitudes de un grupo de personajes magistralmente construidos que rebosan humanidad. Meteoros nos habla de temas universales y perene actualidad como sobre la soledad, la insatisfacción y la incomunicación de las sociedades modernas, la alienación de los trabajadores y la inhumanidad de las grandes empresas, los problemas familiares, los problemas de las personas mayores y los que tienen que afrontar quienes se encargan de cuidarlos… Una trama en la que no hay ni rastro de los héroes que podríamos imaginar por la premisa de la obra, o quizás sí, en función de nuestra concepción del heroísmo. Lo que no tenemos es diálogos grandilocuentes ni trepidantes escenas de acción. En cambio, tenemos una historia pausas en la que abundan los silencios que nos deja ver las emociones de cada uno de los personajes y como cada uno las exterioriza a su manera. Al igual que sucede en la vida real, aunque gracia a la combinación de las palabras, el dibujo y el color en todo el cómic floja un toque de melancolía casi poético que lo aleja de la crudeza de algunas de los sucesos que relata que nos permiten ver la fortalezas y flaquezas de cada personaje.

Da gusto ver una obra en formato apaisado que sabe aprovechar sus posibilidades narrativas a la perfección usando como norma una estructura de seis viñetas, pero rompiéndola y transformándola para mezclar diferentes planos y juegos narrativos con algunos más panorámicas para que ganen en amplitud y seamos testigos de la frialdad del ambiente donde transcurre la historia. Además, hay que destacar el uso del color de Redolfi que es de esos autores que sabe dibujar con él, algo que con una acertadísima paleta de colores blanco y azulados convierten al frio en un personaje más aumentando la sensación de abandono y desolación en la que viven la mayoría de los personajes. Una belleza sutil, como todo en este cómic, a la que también contribuye un trazo suelto y nervioso, pero no provoca que el dibujo sea menos trabajado o minucioso. También cabe destacar que las escenas en las que vemos el avance del meteorito, que además sirven de interludio entre las diferentes escenas, están dibujadas con estilo diferente, mucho más pictórico.

Con Meteoros Tommy Redolfi y Jean-Christophe Deveney firman un trabajo esplendido que justifica todos los parabienes que había cosechado en su país de origen. Un cómic maduro, inteligente y sutil que nos recuerda que las mayores preocupaciones de nuestra vida no vienen del cielo, sino de los problemas del día a día. Pese a la melancolía y tristeza que aparenta la obra las ganas de no rendirse de cada uno de los personajes nos dejan un poso de esperanza que unido a la belleza del dibujo hacen que tras finalizar la lectura nos sintamos más conectados y tolerantes con los sufrimientos de nuestros semejantes, sean grandes como un meteorito o más pequeños.
Lo mejor
• La construcción de cada uno de los fantásticos personajes que componen el amplio elenco de la obra.
• La pausa con la que esta narrado.
• La capacidad del dibujo para reflejar los estados de ánimos de los personajes y el frio que inunda la pequeña población.
Lo peor
• Como es habitual en las narraciones de este tipo donde se entrecruzan diferentes historias, hay algunas con las que conectamos más que las otras.








