La memoria emocional.
«Me interesa la recuperación de la memoria. La necesidad de mirar atrás para encontrar nuestra identidad…»
La memoria y su funcionamiento es el eje principal de gran parte de las obras de Paco Roca (Valencia, 1967) como hemos podido ver desde el comienzo de su carrera. En ellas ha abordado la memoria desde casi todos los puntos de vista, pero siempre optando por hacerlo desde una visión íntima y cercana que hace que cualquiera pueda sentirse identificado con lo que nos cuenta en esos cómics. En Arrugas nos mostró la forma en la que la memoria se deteriora por la enfermedad. En obras como El Faro, El invierno del dibujante, Los surcos del azar o El abismo del olvido la importancia de recuperar la memoria real de nuestro país para evitar repetir los errores y atrocidades del pasado. Algo que también tenía mucha importancia en La casa, Regreso al Edén en las que buceaba en los recuerdos y la historia de sus padres para entender sus vidas y cómo marcaron la suya, un repaso por la memoria familiar y colectiva. Es con estas dos últimas con la que posiblemente más tenga en común El viaje, su cómic más reciente que acaba de ver la luz hace unas pocas semanas publicado como siempre por Astiberri. En sus páginas nos encontramos con una historia muy personal en la que vemos una reflexión sobre la naturaleza de las relaciones y como tras su final nuestra memoria va construyendo un relato propio.


Fran es un escritor que recientemente se ha separado de Susana tras veinte años de relación y dos hijas en común. En plena gira promocional de su nueva novela por la Patagonia argentina tiene que pasar varios días en ese remoto lugar tras la cancelación de su vuelo de regreso a casa. Unos días sin nada que hacer que le obligan a replantearse su vida y su pasado para crear un relato de su relación que para él ha acabado de forma inesperado para poder ponerle final y construir un futuro nuevo tras la perdida de la identidad que le proporcionaba su vida familiar.
En todos los cómics de Roca que hemos mencionado en el primer párrafo la pervivencia de la memoria se convertía en el principal garante para evitar el olvido. Sin embargo, en El viaje vemos como para superar el duelo por la ruptura Fran, en un principio, busca olvidar para dejar de lado las cicatrices que dejan los recuerdos de una vida en común. A diferencia de esas obras anteriores donde se hablaba de temas que se podían racionalizar más como las fosas comunes, el rol de la mujer en la postguerra o el dolor por la pérdida de un padre en El viaje nos encontramos con muy pocas certezas y muchas preguntas sin respuesta, ya que el amor y el desamor se viven de manera muy diferentes, así que es muy difícil llegar a una conclusión como si sucedía en esos otros cómics. Fran, el alter ego del autor valenciano, y Susana han vivido la relación desde dos puntos de vista diferentes a lo largo de los años. Mientras que Fran ha tenido una relación que se ajustaba a lo que él quería Susana la ha vivido con una pérdida de su identidad viviendo a la sombra de Fran atrapada por la monotonía y la perdiendo la pasión tal y como podemos ver a gracias a los flashbacks que abundan por todo el cómic que vemos coloreados con tomos azules. Aunque prima la visión de Fran su interacción con Sonia, una mujer argentina que también está esperando un nuevo vuelo para regresar a su hogar, permite ampliar el foco ofreciendo visiones distintas de las relaciones. Esta falta de conclusiones y respuestas hace que posiblemente estemos ante el cómic de Paco Roca que más nos deja con una sensación de tristeza, incertidumbre e incluso de gravedad, pese que otros nos relatan realidades mucho más dramáticas y duras. Algo que puede llevar a percibirlo como una obra menos redonda que algunas de las más celebradas, pero se trata de una de esas obras que se va interpretando de diferentes formas con las relecturas y el paso del tiempo.


Seguramente estemos ante la obra más personal de Paco Roca, la más cercana a la autobiografía que han cultivado grandes autores del medio, pero el objetivo de El viaje no parece ser tanto la catarsis como una mirada a la forma en la que reconstruimos la memoria desde el presente para guardar solo lo que nos interesa. Algo en lo que difiere la memoria emocional de la histórica que debería ser lo más objetiva y cercana a la realidad posible.
El viaje es un cómic que se construye sobre todo a través de diálogos y esos flashbacks de la relación de Fran que hemos mencionado que son la puerta de entrada a las reflexiones sobre las relaciones de pareja que es de lo que trata realmente. No hay ninguna trama secundaria que sirva como excusa para hacerlo avanza, únicamente es descubrir como Fran pasa de estar en esa fase inicial de las rupturas donde todo parece que no va a tener solución a otra donde puede empezar a aceptar la realidad y reconstruir su vida. Algo que hace que puede dar la sensación de que el cómic no acaba de arrancar al principio, pero que el buen hacer como narrador de Paco Roca consigue que la historia fluya con total naturalidad. Como sucede en todas sus obras de formato apaisado sabe hacer un gran uso de sus posibilidades narrativas manejando muy bien el recorrido por la página y el ritmo narrativo. Hay que destacar el uso del color de base para saber identificar las escenas del pasado, las reflexiones sobre las relaciones, los momentos imaginados o lo que sucede en el presente. Unas escenas que se suceden con una coherencia que no hace falta añadir explicaciones y que hacen que la obra sea como un viaje en el tiempo. De hecho, nos encontramos con varios guiños a la película El tiempo en sus manos dirigida en 1960 por George Pal y protagonizada por Rod Taylor que adaptaba la novela La máquina del tiempo de H.G. Wells, algo que como las abundantes metáforas visuales que vemos a lo largo del cómic y el juego con diferentes planos sirven para que las escenas de diálogos no resulten tan repetitivas.

El viaje es un cómic que se aleja en parte de lo que podríamos esperar de Paco Roca, aunque coherente con su carrera y sus temáticas habituales. En sus páginas nos encontramos con una reflexión sobre las relaciones de pareja, el proceso de duelo y la forma en la que la construimos la memoria de una relación finalizada desde el presente. Quizás no es un trabajo tan redondo como alguno de los anteriores, pero sigue siendo muy superior a la que nos solemos encontrar en las estanterías de las librerías. Una nueva muesca en una trayectoria que le ha convertido en una de las figuras más importantes del cómic mundial.
Lo mejor
• La capacidad de Paco Roca como narrador que es capaz de dotar de interés y frescura a una obra construida a través de conversaciones.
• La visión de las relaciones de pareja a lo largo de su evolución.
• La reflexión sobre la relación entre memoria, el duelo y el olvido.
Lo peor
• El comienzo es un poco áspero.









Es mejor haber amado y perdido, que nunca haber amado… pero cómo duele perder, cómo cuesta dejar ir. Espectacular trabajo de Paco Roca. Es curioso que, leyendo esta obra en plenitud, me haya dejado tan tocado. Roca utiliza un lenguaje universal, cargado de humanidad, que sabe conectar con los lectores. Menuda suerte tenemos de que uno de los mejores autores de siempre haya coincidido en tiempo y espacio con nosotros. Mismas frecuencias de onda. Grande, Paco.