Duke 4

Hermann sigue cabalgando con los mejores.

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Edición original: Duke Tome 4 La dernière fois que j’ai prié FRA, Éditions Le Lombard
Edición nacional/ España:ECC Ediciones
Guion:Yves H.
Dibujo:Hermann
Color:Hermann
Formato:Cartoné, 56 Páginas
Precio:12,95€

Duke se ha vuelto incontrolable. Si no lo paramos ahora, ya no se detendra.

Con muy pocos meses de diferencia desde su aparición en Francia, ECC Ediciones nos trae el cuarto álbum de Duke, el western crepuscular realizado por Hermann y su hijo Yves H. La aparición de esta serie supuso una enorme sorpresa ya que parecía que Hermann no iba a embarcarse en ninguna serie larga más aparte de Jeremiah. Incluso leyendo el primer álbum parecía que fuera tener continuidad, pero tras la aparición del segundo cada uno de los siguientes tiene un final que inicia la del siguiente. Así que los cuatro álbumes de la serie forman una historia-rio como es habitual en los grandes westerns de la BD desde clásicos como Bluebery, Comanche o Buddy Longway hasta series nuevas como Undertaker o Marshall Bass.

Duke y su hermano siguen buscando la forma de hacerse con los 100.000 dólares que transportaba la diligencia. Pero se verán envueltos en las consecuencias de la venganza de Duke sobre la familia Spring, un destacamento del ejército y una parte su pasado que vuelve para causarles problemas.

Yves H. y su padre ya han realizado más de una veintena de álbumes juntos en los que ha abordado todo tipo de géneros, aunque nunca han llegado a mostrarnos la maestría de Hermann en solitario o en sus colaboraciones con Greg. Pero hay que señalar que es en esta serie donde la pareja ha creado sus mejores álbumes. Sobre todo, en lo referente a los guiones que mezclan la forma de contar historias de Charlier y Greg con los elementos que hemos podido ver en las obras de Hermann en solitario.

Este álbum es una historia de venganzas cruzadas y rencores del pasado. En el que podemos encontrar todos los elementos que hacen del western un género que siempre nos ofrece grandes momentos. Hay dos historias que transcurren de manera paralela la de Duke y la de Peg, que adquiere mucho protagonismo en este álbum. Un recurso que es marca de la casa de Hermann y que su hijo usa a la perfección. Aunque es cierto que la parte de Peg nos deja con ganas de más ya que la trama, aunque fascinante y muy bien contada, no avanza mucho y nos deja con muchas ganas de leer el próximo álbum para conocer la conclusión.

En los primeros álbumes de la serie Duke cumplía con casi todos los tópicos del protagonista de un western. Era un personaje taciturno y un as del revolver, marcado por un pasado misterioso y que está hastiado de la vida de pistolero que ha llevado durante toda su vida. Así que busca retirarse para vivir en paz junto a Peg, pero por diversas circunstancias nunca lo consigue. Sin embargo, los acontecimientos del álbum anterior han hecho que cruzase una línea que lo ha separado de eso tópico, convirtiéndose en un personaje nada habitual en los westerns a los que nos ha acostumbrado el cómic franco-belga. Algo que junto a las partes de su pasado que hemos conocido a lo largo de la serie hacen de él un personaje con muchos más matices de lo habitual y con un comportamiento más humano y propio de la moral de su época. Lo mismo que sucede con otros personajes de Hermann como Kurdy o el caballero Aymar.

Como en toda la trayectoria de Hermann, en Duke somos testigos de la violencia que es capaz de desarrollar el hombre contra sus semejantes sin importar la época en la que transcurra la historia. La violencia nunca se presenta como algo positivo ya que la vemos sus consecuencias en toda su crudeza. Por encima de todo la vemos ejercida contra las clases más desfavorecidas por los más poderosos. Una constante en la humanidad que sigue inalterable.

En el apartado gráfico se nota que Hermann ha ido perdiendo algo de la fuerza que tuvo en sus mejores años, pero sigue siendo más que capaz de traernos algunas escenas realmente brillantes como la de la niebla o las de Peg. Lo que más llama la atención de este álbum es que por primera vez en toda la serie vemos los escenarios desérticos típicos del género que el autor belga nos muestra en todo su esplendor. Como siempre demuestra que es uno de los autores más capaces de enseñarnos la cara más cercana de la realidad por fea que sea. Hermann nos prueba que pese a su edad le queda cuerda para rato, algo que es un motivo de alegría ya que es uno de los autores más talentosos que ha dado el medio.

ECC Ediciones hace una buena edición que sigue con la línea de todos los productos que edita de Hermann, aunque en los último ha optado por un mejor papel lo cual es una gran decisión. Sigue siendo una decisión más que cuestionable que no respeten las portadas originales de la serie, en está ocasión hacen un efecto espejo de la original. Sigo sin entender porque no la reproducen tal cual apareció originalmente en el interior.

En este cuarto número de Duke nos encontramos una historia de venganzas y búsqueda de un tesoro al más puro estilo de los mejores westerns. Quizás al ser una historia que queda más abierta que las anteriores no tiene esa sensación de solidez de los álbumes precedentes, pero tiene todos los ingredientes para que junto al siguiente álbum se convierta en lo mejor de la serie. Esperemos que salga lo más pronto posible para comprobarlo.

Edición original: Duke Tome 4 La dernière fois que j'ai prié FRA, Éditions Le Lombard Edición nacional/ España:ECC Ediciones Guion:Yves H. Dibujo:Hermann Color:Hermann Formato:Cartoné, 56 Páginas Precio:12,95€ Duke se ha vuelto incontrolable. Si no lo paramos ahora, ya no se detendra. Con muy pocos meses de diferencia desde su aparición…

Una de vaqueros

Guión - 7.5
Dibujo - 8
Interés - 8

7.8

Hermann y su hijo siguen manteniendo el alto nivel de la serie que ha ofrecido la serie hasta el momento y que dure muchos años.

Vosotros puntuáis: 7.96 ( 3 votos)
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Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...

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