Dark Red 1, de Tim Seeley y Corin Howell

Reseña de Dark Red, una serie de Aftershock que acaba de publicar Planeta Cómics, realizada por Tim Seeley y Corin Howell, sobre vampiros, nazis y vampiros-nazis.

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Edición original: Dark Red 1-5 USA (Aftershock)
Edición nacional/España: Dark Red, volumen 1 (Planeta Cómics, 2021)
Guion: Tim Seeley
Dibujo: Corin Howell
Color: Mark Englert
Traducción: Nacho Bentz
Editor: Mike Marts
Formato: Rústica. 144 páginas. 14,95€

Americano y vampiro

«Nazis. Odio a los jodidos Nazis»

Este mes de mayo hubo doble ración de Aftershock gracias a Planeta, un final, A walk through hell de la que hablaremos en unos días, y un principio, que es el que reseñamos hoy: Dark Red, una historia de vampiros en la norteamérica rural que mezcla terror con humor para meter el dedo en el ojo de los ideales tradicionalistas y los nazis, apelando a la ignorancia y la facilidad de ciertos discursos para calar entre un grupo de personas determinadas.

Dark Red es una co-creación de un guionista conocido y de una dibujante de la que sabemos algo menos. Tim Seeley es un escritor que ha pasado por las dos grandes editoriales estadounidenses, en Marvel se ha dedicado más a hacer miniseries con protagonistas como Hulk, Lobezno, Los Vengadores, Masacre o, más recientemente, Estrella Rota, e incluso entrar en eventos para aportar alguna historia, pero sus trabajos más relevantes para el público superheroico los tenemos que buscar en DC, con mucho trabajo realizado para la Bat-familia, en series como Batman Eternal, Nightwing y sobre todo Grayson. Pero si queremos ir al principio, buscar esa obra propia con la que llamó la atención, nos tenemos que pasar a Image con su Revival, serie que está retomando Aleta en estos momentos y muy recomendable para conocer de lo que este autor es capaz. En los últimos años lo hemos visto con Bloodshot, para Valiant y ha estado también pegado al cómic de creación propia, donde podemos destacar una obra llamada Money Shot para Vault, no apta para menores. Dark Red no es su primera obra para Aftershock, antes realizó otra mini llamada Brilliant Trash, ni será la última pues acaba de empezar con The Be Quest. Todo esto da cuenta de que Tim Seeley es un escritor muy variado, que se ha atrevido con historias de todo tipo con una calidad media que lo hace bastante interesante y del que podemos esperar cualquier cosa, por eso está bien que empecemos con Dark Red como si fuera una historia de terror, pero va cambiando, en momentos determinados nos hace soltar alguna carcajada y en otros es pura adrenalina, mientras nos ofrece un trasfondo social y político muy potente.

La otra co-creadora es Corin Howell, su dibujante, que tiene mucho menos recorrido a sus espaldas y con series más desconocidas como Coming Soon, trabajando en Jem & The Holograms y que actualmente está realizando Shadow Service para Vault Comics. Teniendo en cuenta que esta Dark Red es uno de sus primeros trabajos, se antoja una artista interesante. Su estilo no es nada novedoso, pero sabe darle a la obra el toque que necesita, lo cual no es fácil pues alterna terror y comedia consiguiendo mantener siempre el toque oscuro, con una buena narrativa capaz de minimizar los textos de apoyo y siendo muy explícita en las peleas entre vampiros. Sin ser una autora que destaque, logra un cómic muy equilibrado y cumple con los objetivos, lo que la puede convertir en alguien a tener en cuenta en cuanto pula un poco las caras y adquiera un estilo más personal.

Chip es un vampiro que trabaja de noche en una gasolinera con tienda abierta 24 horas, en un pueblo pequeño de Estados Unidos que tiene como su propio territorio. Se alimenta, bajo consentimiento, de una chica nativa americana que está enferma y, aunque considera que su vida es una mierda, prefiere eso a vivir con los vampiros de la gran ciudad. No duda en quejarse de cómo el gobierno ha olvidado a esa parte de la sociedad y se siente engañado con el sueño de libertad que era ese país en su origen, poniendo en su boca palabras que hemos oído muchas veces desde la parte más rural de Estados Unidos y que han marcado la deriva del país hacia la derecha. Pero todo tiene un límite y ese límite son los nazis.

Seeley explica que el personaje está basado en su abuelo, llegado de Checoslovaquia, y su lucha por salir adelante en Estados Unidos, mezclándolo con la sensación creciente de abandono a su país que él mismo tiene y contra ese discurso de odio cada vez más vigente. Por ello muestra gente que vive con lo justo, que trabajaban en empresas que se han ido al extranjero y que tienen una facilidad muy grande para dejarse llevar por los seductores mensajes de odio de la extrema derecha que han poblado esas zonas. Muestra cómo la ignorancia y la desesperación se unen al mensaje sencillo que lleva a echar la culpa a los demás en vez de cambiar las cosas, pero lo hace no solo con tristeza sino también con humor.

Los autores son muy hábiles para tratar esos temas fundamentalmente por dos cosas, la realidad sobre los nazis y la realidad sobre los ricos. La primera la explican de manera muy clara en un flashback que nos cuenta como eran los Nazis de verdad, las atrocidades que cometían, las ansias de poder y que los vampiros no entraban precisamente en su ideal de pureza, en una clara referencia a que no lo harían muchos estadounidenses. Sin embargo los autores apelan a la ignorancia histórica (y de muchas otras cosas) para mostrar esa realidad de acercamiento a los discursos de odio por parte de personas que en otras épocas estarían entre los subyugados. La riqueza como justificación final también está presente, como un claro símil de la anterior administración que vendía un falso tradicionalismo ligándolo a la extrema derecha más rancia cuando en realidad lo que buscaban eran agrandar sus riquezas.

Toda esta crítica está presente en el cómic bajo un prisma realmente jocoso, ya que Chip no está contento con el trato del gobierno a las zonas rurales, pero lo que no soporta son los Nazis. Así el protagonista se divertirá peleando contra ellos y sin pasarles ni una, junto a un elenco de secundarios muy divertidos y dando lugar a una historia que nos hará pasar un rato genial.

Sin ser un cómic espectacular cumple sus objetivos y logra destacar por su crítica y la diversión que ofrece, superando a muchos otros productos más famosos que hemos visto de Aftershock. Quizás la única gran pega que le podemos poner viene por la traducción. Hay frases que quedan un poco raras, como “Lo único que quisieron nunca de vosotros…”, “Vieja puta racista” (sin referirse a nadie que ejerza dicha profesión) o “Puedes irte a chupar pollas con una manguera”, pero sobre todo una expresión del protagonista como “Ah, Jeez” que tiene connotaciones religiosas, un tema que se trata en el cómic con bastante relevancia, y que podría haber sido traducida como “Cielos” o “Jesús”, se opta por utilizar “Ah, caca” que no pega para nada con el personaje.

Lo mejor

• La manera de ridiculizar a los nazis americanos y su discurso.
• Es una historia muy divertida con un buen elenco de personajes.

Lo peor

• La traducción flojea en ocasiones y se toman algunas decisiones cuestionables.

Edición original: Dark Red 1-5 USA (Aftershock) Edición nacional/España: Dark Red, volumen 1 (Planeta Cómics, 2021) Guion: Tim Seeley Dibujo: Corin Howell Color: Mark Englert Traducción: Nacho Bentz Editor: Mike Marts Formato: Rústica. 144 páginas. 14,95€ Americano y vampiro "Nazis. Odio a los jodidos Nazis" Este mes de mayo hubo…
Guión - 7.5
Dibujo - 7.5
Interés - 7.5

7.5

Americanen

Un cómic muy divertido sobre paletos, nazis, patriotas e ignorantes, sobre todo esto último, con la temática vampírica como protagonista y mucha sangre.

Vosotros puntuáis: 6.56 ( 3 votos)
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