Portada de Cols. La cara B, de Clara y Olivia Cábez

Edición original: Cols. La Cara B (Autsaider Cómics, 2026)
Autoras: Clara Cábez y Olivia Cábez
Corrección de texto: Eduardo Bravo
Maqueta:: Ata Lassalle
Formato y precio: Flex book. 120 páginas. 20€

Espíritu de rock and roll y línea clara.

«Pues una asociación como cualquiera: una discográfica y una churrería te llevan a las Gookie a tocar a las fiestas de tu pueblo.»

Cols es una joven madrileña de veintipocos años con un tupé absolutamente maravilloso apasionada por la música rock desde que era una niña. Junto con sus dos inseparables amigas Margo y Nico forman el grupo punk rock Las Gookie con el que tratan de abrirse camino en la complicada escena musical. Conocimos a Cols y sus amigas en tres entregas autoeditadas (Los Visones Molones, Una noche en el Infierno, Sunday Morning) que sirvieron para que sus creadoras las hermanas Clara y Olivia Cábez irrumpieran con fuerza inusitada en el mundillo de los fanzines. Algo que se tradujo en el Premio al Mejor Fanzine en el Salón del Cómic de Barcelona de 2022 y que posibilito que dieran el salto a las historias largas y al color con este volumen titulado Cols. La cara B de la mano des Autsaider Cómics, una de las editoriales que más apuestan por dar visibilidad a las propuestas más underground del cómic patrio. Como siempre la edición esta cuidadísima en todos los aspectos desde la reproducción hasta el diseño, una nueva muestra del mimo que ponen en cada uno de sus cómics.

En La cara B Las Gookie salen de Malasaña para participar en un concurso musical patrocinado por una churrería y una discográfica que las lleva de gira por ciudades de España como Valencia, Almería, Granada, Barcelona y Cudillero junto a otros grupos y artistas de diferentes estilos musicales como el trap-flamenco, K-pop o los cantautores melódicos. Un periodo lleno de viajes en furgoneta, bolos, jaranas, drogas, borracheras, enfados, cagadas y reconciliaciones. El día a día a cualquier grupo, pero visto con un sentido de humor absurdo con bastantes momentos delirantes y un ácido espíritu crítico con los tejemanejes de la industria musical, pero sin entrar del todo a saco.

Las hermanas Cábez construyen una historia que, aunque sobre todo busca divertir, también se convierte en un fiel reflejo de la cruda realidad detrás de tratar de conseguir una carrera musical. Un camino lleno de baches y zancadillas que vemos muy bien reflejado, como también la falta de escrúpulos de muchos en la industria, algo a lo que nos es exclusivo de la musical y también lo vemos en el cómic, pese a mover mucho menos dinero. Cols es una serie que en el fondo nos habla de la importación de perseguir sueños, aunque sean muy difíciles de conseguir. En sus páginas vemos a unas protagonistas que no se resignan a formar parte de una generación que forma parte de una sociedad vacía que les obliga a no tener apenas aspiraciones. Al contrario, vemos como siempre están rebelándose contra unos roles que no quieren ejercer poniendo su libertad artística y personal por encima de cualquier cosa. Pero también vemos como se ven forzadas a crecer y madurar, pero sin dejar de lado los sueños y esa libertad que siempre forma parte imprescindible de la cultura más underground y del rock and roll.

Si hay algo que destaca en este volumen es el equilibrio entre lo naif que nos retrotrae a cómic de los ochenta con evidentes influencias de autores del rock comix de Metal Hurlant como Ted Benoit, Serge Clerc, Yves Chaland, Joost Swarte u otras influencias como Ceesepe o Max con una modernidad de un mensaje que se siente muy actual. Una delicia que mezcla la brillante estética de la línea clara que veíamos en Cairo con el espíritu transgresor del underground de El Víbora, pero adaptado a los tiempos que corremos. Un interés por reflejar la realidad de una generación que no está reñido con una búsqueda de crear una historia lo más divertida posible. Además, hay que destacar las letras de las canciones que cantan Las Gookie, que en la cabeza del que escribe estas líneas suenan como Las Ginebras, pero con una actitud más mucho punk y algo más de mala baba.

Narrativamente estamos ante la historia más ambiciosa y compleja de la serie hasta la fecha usando elementos tan interesantes como las pequeñas historias en blanco y negro como interludios entre capítulos o unas estructuras de página y viñetas que se van adaptando a lo que demanda la historia. Algo que unido a los diseños de los personajes en los que sobrevuela la influencia de Hergé que sirven para potenciar esa dualidad entre lo moderno y naif que ya habíamos mencionado. Pero esa no es la única influencia perceptible, ya que también se dejan ver la de series de dibujos animados como Johnny Bravo u otras que provienen de la música.

El paso de Cols a las historias largas con La Cara B es todo un acierto, ya que nos encontramos con una historia más compleja y elaborada, pero que conversa toda la frescura y diversión de las primeras historias que hicieron Olivia y Clara Cábez. Un cómic que sabe modernizar lo mejor de la línea clara con el underground para crear una historia que rebosa actualidad y actitud punk. Unas cualidades que esperamos ver en los siguientes trabajos de las hermanas, sean o no de Cols.

Lo mejor

• El paso a las historias largas es todo un acierto.
• El diseño de los personajes.
• La libertad, diversión y frescura que respira la historia.

Lo peor

• La crítica a la industria musical se queda bastante corta.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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