Celeste

Por
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Edición original: Abril 2014, Self Made Hero.
Guión, dibujo, tinta y color: I.N.J. Culbard.
Formato: 192 páginas a color editadas en cartoné.
Precio: 24.95 $.

 

Hay tebeos que son un misterio. Y otros, que además, siendo un misterio, se regodean en él. Celeste, opera casi prima de I.N.J. Culbard es un buen ejemplo. Digo casi prima, pues es la primera vez que se pone a los mandos de la nave en cuestión de guión. Porque el autor ya tenía una dilatada experiencia como dibujante para 2000 AD, así como por sus adaptaciones de las novelas de Sherlock Holmes, editadas en España por Norma. Celeste no puede ser algo más opuesto en fondo, que no en forma, a las novelas de Conan Doyle, con sus estructuras al uso y su lógica aplastante. Celeste es un juego, un experimento y una llamada de atención. Para bien y para mal.

La obra se divide en tres tramas supuestamente interconectadas por el hecho de que su detonante sea el mismo: un extraño pétalo cósmico afecta con su toque a la vida de tres personajes ubicados en tres ciudades distantes. En Londres, una muchacha albina descubre, durante un humillante viaje en metro, que todo el mundo ha desaparecido de pronto. Todo el mundo, excepto una preciosa muchacha por la que no tarda en sentirse atraída. En Los Ángeles, un individuo atascado en plena autopista, recibe una llamada de la policía concerniente a su esposa. Algo ha pasado. Algo malo. Y cuando el agente está a punto de explicárselo, todo el mundo desaparece. Todo el mundo excepto un tipo encerrado en el maletero de otro coche. En Japón, un joven artista dispone a suicidarse en un bosque legendario. Pero los demonios que allí habitan no se lo pondrán fácil. Interesante, ¿no es cierto? Las premisas son atractivas, el misterio sobrevuela cada página y cada trama permite un análisis, cada cual más alucinógeno, respecto a la forma de afrontar los miedos de cada uno. La soledad, la alienación, el fracaso, el inmovilismo, la pusilanimidad, el miedo a afrontar la vida, son temas muy grandes que Culbard no teme en analizar. Pero claro, demasiados y muy grandes palos que tocar, lo que provoca que ese análisis sea anecdótico en según qué casos. De todas formas, la capacidad narrativa del autor logra que ciertos pasajes no solo sean digeribles al cien por cien, sino que tengan la carga emotiva adecuada como para sugerir más allá de lo que representan. Y es que el mensaje final –y esto no es ningún spoiler-, es que debemos aceptarnos a nosotros mismos, reflexión manida y poco valiente cuando se trata de analizar los miedos humanos. Y es que, en según qué vidas, no vale con la complacencia del “es que yo soy así y tengo que aceptarme”. Pero esto, es harto evidente, es una opinión del todo personal del que esto firma.


Pero quizá sea de nuevo el arte del tebeo lo que mayores alegrías aporta. Con un lápiz de líneas parcas, Culbard es capaz de transportarnos a los tres mundos tan distintos en los que se suceden las tramas. Mención especial merece la visualización del fantasmagórico bosque nipón, preñado de extrañas criaturas, una mezcla salvaje entre conceptos alienígenas y clichés demoníacos. Esta trama, la del artista suicida, huele de lejos a capricho autoral. Es decir, a una historia menos desarrollada, algo estirada, por parte de un autor con más ganas de diseñar criaturas que de explicar lo que verdaderamente sucede. Esto es un mal menor del tebeo, donde la trama más lograda, la de la muchacha albina, es la que seduce por goleada frente al resto, debido a ser aquella cuya resolución queda mejor aclarada.


Así, si hay algo muy logrado del tebeo, es su capacidad hipnótica. Hay algo mesmerizante en las viñetas de Culbard, como si verdaderamente estuviera más preocupado en la melodía, en el ritmo de la canción, que en la letra en sí, sabiendo que el viaje que propone es más visceral que intelectual. Lo que puede ser un acierto para muchos y un mal para otros tantos. Como ejemplo, ese pétalo cósmico, que permite hermosísimas estampas del espacio, perspectivas de la Tierra y la luna de enorme carga poética.

No sé aún si por temor o por ignorancia, Culbard no acaba de cerrar sus historias. Desde luego, no de manera convencional. Porque en el juego del misterio, la resolución de la trama es más importante que el viaje en sí. Imaginaos un Cluedo sin culpable. Esa es la sensación, buscada o no, que deja la lectura de esta interesante pero algo fallida obra

  Edición original: Abril 2014, Self Made Hero. Guión, dibujo, tinta y color: I.N.J. Culbard. Formato: 192 páginas a color editadas en cartoné. Precio: 24.95 $.   Hay tebeos que son un misterio. Y otros, que además, siendo un misterio, se regodean en él. Celeste, opera casi prima de I.N.J.…

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Guión - 6
Apartado Gráfico - 6
Interés - 6

6

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Mr. X
Mr. X(@mr-x)
Lector
21 mayo, 2014 11:27

Pues es una pena que no el autor no haya sabido dar una conclusión satisfactoria a su obra, porque el argumento

“En Londres, una muchacha albina descubre, durante un humillante viaje en metro, que todo el mundo ha desaparecido de pronto. Todo el mundo, excepto una preciosa muchacha por la que no tarda en sentirse atraída. En Los Ángeles, un individuo atascado en plena autopista, recibe una llamada de la policía concerniente a su esposa. Algo ha pasado. Algo malo. Y cuando el agente está a punto de explicárselo, todo el mundo desaparece. Todo el mundo excepto un tipo encerrado en el maletero de otro coche. En Japón, un joven artista dispone a suicidarse en un bosque legendario. Pero los demonios que allí habitan no se lo pondrán fácil. “

es de una gran molonidad.