Capitán América: Patriota

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Edición original: Marvel Comics – agosto 1977 – noviembre 2010-febrero 2011
Edición España: Panini Comics – abril 2012
Guión: Karl Kesel, Roy Thomas
Dibujo: Mitch Breitweiser, Frank Robbins
Entintado: Mitch Breitweiser, Frank Springer
Color: Bettie Breitweiser, George Bell
Portada: Mitch Breitweiser, Bettie Breitweiser
Precio: 9,95 euros (tomo recopilatorio en tapa blanda de la línea “Héroes Marvel”)

 

A rebufo del estreno de las distintas películas de la franquicia vengadora, Marvel ha ido aprovechando la ocasión para poblar el mercado de productos relacionados con los personajes de la línea, con especial atención a aquellos que iban a tener o contaban yo con cinta propia. El Capitán América no fue una excepción y contó con su propia ración de miniseries, especiales y demás pesca, dentro de la cual podríamos incluir Patriota, una publicación singular, porque quizá no está pensada para quienes se acerquen de buenas a primeras al abanderado. Quizá tenga mucho ver el hecho de que, como recuerda Raimon Fonseca en el prólogo de la edición española, este tebeo explora los orígenes del universo marveliano y continúa un experimento realizado por Karl Kesel en un tomo colectivo centrado en los días de la edad dorada.

Una de los cánones más sólidamente establecidos en la sacrosanta continuidad (ejem) marveliana es aquél según el cual el Capitán América actual es el mismo que peleó durante la Segunda Guerra Mundial, y que su lozanía de cuerpo se debe a una animación suspendida inducida por congelamiento del que fue rescatado por los Vengadores durante los primeros números de la primera serie del grupo. Ha habido sustituciones puntuales como las de John Walker o James Barnes, pero las aguas siempre han vuelto al erosionado cauce (y más que lo harán ahora que los personajes se han convertido en objeto de rentable explotación en otros ámbitos del entretenimiento). Sin embargo, para establecer esta regla autores como Roy Thomas o Steve Englehart tuvieron que hacer encaje de bolillos para justificar el hecho de que durante los años posteriores al final del segundo conflicto bélico global hubiera un Capitán América que repartió ostias según los mandatos de la santa iglesia del Senador McCarthy. La primera parte del trabajo la hicieron Stan Lee y Jack Kirby: justo antes del final de la guerra en el teatro europeo de operaciones, el Capi y Bucky desaparecieron tras un enfrentamiento con el Barón Zemo. La siguiente parte la llevaron a cabo autores con una visión global de lo que Marvel tenía entre mano y un conocimiento enciclopédico basado en el hecho de haber sido cocineros antes que frailes y lectores ávidos antes de prolíficos guionistas. La explicación no podía ser más básica y al mismo tiempo más adecuada: el Capitán América era un símbolo y, con independencia de quién vistiera el traje debía seguir estando presente para contribuir a la victoria final. Dos hombres más vistieron el manto tricolor y un tercero ocupó la posición de “machacar comunistas” saliendo desde el socorrido mundillo de los fans que se pasan de rosca. Cuando tienes en acción a un guionista como Roy Thomas puedes encontrar la forma de que todas las piezas del rompecabezas encajen (y si no, revisen ustedes su trabajo con la Sociedad de la Justicia de América deceera después de Crisis en Tierras infinitas).

La miniserie Patriota se centra en el tercero de los capitanes, el periodista Jeff Mace. En ella se nos cuenta que antes de convertirse en él, Mace tuvo su propio pijama y luchó contra quintacolumnistas y alborotadores dentro de las fronteras de Estados Unidos como “un patriota”. Como Peter Parker con Spider-Man, don Jeff aprovechó algo de su posición laboral para hacerse un nombre, con la ventaja frente al trepamuros de que era amigo personal del fotógrafo y el que escribía las crónicas, con lo que difícilmente habría posibilidades de que sus labores justicieras fueran interpretadas errónea o maliciosamente. Con este doble trabajo Mace cumplirá su deseo de contribuir a un esfuerzo bélico sin vestir el caqui, color que le estaba vedado por problemas médicos. Aventuras posteriores le darán la oportunidad de convertirse en el Capitán América, momento a partir del cual asistiremos a una historia conocida: las dificultades de los empijamados para mantenerse en activo, motivadas por la creciente presión del comité de actividades antiamericanas (en el mundo ficticio) y por la decadencia del género de los superhéroes después de la guerra (en el mundo real). Jeff Mace cree en lo que hace y cree en el papel simbólico del Capitán América, pero no termina de creerse a sí mismo como tal, y sus compañeros de los antiguos Invasores (ahora reconvertidos en el Escuadrón de Vencedores) tampoco terminan de hacerlo. Una vez más queda patente la singularidad de Steve Rogers como abanderado (aunque el trabajo de Brubaker con el viejo Bucky demostrara recientemente que puede haber más de un candidato apto al puesto) y el hecho de que los cincuenta fueron unos años particularmente oscuros en los Estados Unidos si hay que hablar de derechos humanos y libertades públicas. Que el antiguo Patriota y actual Capitán América no sea el original despertará suspicacias en unos pretendidos servidores públicos que ven enemigos en cualquier esquina.

El tomo se completa con la reedición de un número del primer volumen de What if? donde Roy Thomas y los legendarios Frank Robbins y Frank Springer relatan una historia que pasó a convertirse en canónica a través de su incorporación a tebeos posteriores como la saga de la Antorcha Humana original. Su publicación ayuda a comprender la historia del Patriota y permite disfrutar del irrepetible dibujo de Robbins.

Una vez más hay que quitarse la gorra ante el trabajo desarrollado por un guionista como Karl Kesel. Su nombre está unido normalmente al de proyectos puntuales como especiales o miniseries y, rebuscando un poco, se puede encontrar una divertida etapa en Daredevil (junto a la de Joe Kelly, la última en la que el pobre Matt no las pasaba canutas) y algún que otro episodio de relleno protagonizado por los Cuatro Fantásticos (donde demuestra que merecería con creces ser el escritor oficial del grupo). Aquí cuenta una buena historia, acompañado por otro nombre cuya carrera discurre por senderos similares concretados en la forma de trabajos especiales: Mitch Breitweiser. Sus dibujos, rematados por una acertada elección del color por parte de Bettie Breitweiser, dan ese sabor añejo que un tebeo de esta naturaleza requiere y rematan una obra con la que lectores veteranos pasarán un buen rato y aficionados novatos podrán ilustrarse un poco más sobre el pasado marvelita.

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Bluntman&Chronic
Bluntman&Chronic
Lector
21 mayo, 2012 10:54

Completamente de acuerdo: El Patriota puede parecer una americanada a primera vista pero el buen desatrollo de la historia y de los personajes (que terminan superponiéndose a sus alter ego empijamados) hace de esta miniserie una una entretenida y solida revisión de la “Golden age” de los superhéroes.
Con lo que no coincido es con el What if?, cuyo dibujo parece hecho por un dibujante de la revista MAD pero sin gracia ni ganas de dibujar. Sobra mucho.
Un saludo.

Juanete Chupete
Juanete Chupete
Lector
21 mayo, 2012 13:11

Sí, señor gran comic. La verdad es que yo no me lo iba a pillar, porque tenía echado el ojillo al tomo de este mes, de Waid, el Hombre Fuera del Tiempo, pero al final me lo cogí y quedé muy satisfecho. Una historia soóida, con buenos diálogos, buen estudio del personaje y de la época, y un dibujo que le va muy bien a la historia. Como continuación de Marvels, además, qeda estupendo. Y añade otro capitulo intersante a la historia del personaje y del universo Marvel.

London after Midnight
London after Midnight
21 mayo, 2012 17:12

Gran comic,hacen falta muchos más asi.Que cuenten cosas que se saben,pero no se han indagado.Algo en plan Historias jamás contadas de Spiderman,comics que arranquen del pasado,algo guay hubiese sido una colección de Lobezno Origenes pero que enlazara la miniserie de Lobezno Origen con Arma X,y dejarse de tantos flashbacks en la coleccion regular esa que hicieron.

El Asombroso Espaiderman
El Asombroso Espaiderman
Lector
21 mayo, 2012 18:53

Llamazme hereje, insultadme, lo que querais, pero esta historia me parece de notable. Aunque está muy bien y tal, no es tan magnífica como la pintan algunos.

Juanete Chupete
Juanete Chupete
Lector
21 mayo, 2012 19:14

Hombre, no sé porqué habríamos de llamarte “hereje” Spaiderman, en todo caso, hombre de poca fe o descreido… 🙂 Pero como le das un notable de todas formas, vas por el camino correcto…

El Asombroso Espaiderman
El Asombroso Espaiderman
Lector
21 mayo, 2012 19:16

 Juanete, me ha gustado la historia y tal, pero ahy alguna cosilla que me chirría.

Juanete Chupete
Juanete Chupete
Lector
21 mayo, 2012 19:25

Bueno, sí, a mi me gustaria saber qué paso con Miss Patriota, ¿acabo siendo agente de la URSS o no?
 

josemari
josemari
Lector
21 mayo, 2012 19:52

Juanete, ¿por qué dices que queda bien como continuación de Marvels? La historia de este tomo sería cronológicamente anterior ¿no?

Odinson
Odinson
21 mayo, 2012 20:35

Creo que Juanete se refería a Proyecto Marvels, ya que es una continuación muy aceptable de esta miniserie, y pensar que no le veía interés cuando la anunciaron, la recomiendo, mi nota personal: un 9

Juanete Chupete
Juanete Chupete
Lector
21 mayo, 2012 20:44

Exacto, Proyecto Marvels. Creo que encaja bastante bien con esa miniserie en cuanto al periodo cronologico y que no la contradice sino que la complementa.

josemari
josemari
Lector
21 mayo, 2012 21:22

Ah, vale, te refieres a la de Brubaker. Ok, sí, entonces sí. Gracias por la aclaración 🙂

NOWL-AHN
NOWL-AHN
Lector
21 mayo, 2012 21:31

Me habeis picado la curiosidad con este tomillo,es muy probable que se merezca un huequecillo en la estantería. 😉
Pero hay una cosa (una tontuna mía,la verdad) que no me encaja, respecto a lo de los “varios” Capitán America: Dado que sólo Rogers cuenta con la fórmula del supersoldado en su organismo, cómo se lo montaban los “otros Capitanes”?
Porque una cosa es que el hombre bajo el disfraz se puede cambiar si es un tipo corriente, pero si es un superhumano, la cosa ya es más complicadilla no?
Los que esteis más puestos en la biografía del Capi,seguro que podreis aclararmelo

Odinson
Odinson
21 mayo, 2012 21:36

Soñaré un poco y me imaginaré que Panini le diera por reeditar Los Invasores, había números bastante interesantes, Roy Thomas me gustaba bastante, aunque he de reconocer que Frank Robbins, el dibujante de muchos de ellos no era nada del otro mundo, pero, increiblemente, el entintado de Vince Colletta lo mejoraba bastante…

http://diversionsofthegroovykind.blogspot.com.es/2011/09/making-splash-frank-robbins-invaders.html

Eran 41 números y uno o varios anuales. Si, ya se que soy un viejuno, tengo algunos números de Vértice y supongo que la nostalgia manda..

NOWL-AHN
NOWL-AHN
21 mayo, 2012 22:52

Muchas gracias por la aclaración Luís Javier, es que nunca he leído nada del Capi “en solitario”, no se muy bien porqué la verdad,puede que este tebeo que reseñas sea una buena elección para comenzar a hacerlo! 😉
Yo tenía un poco la idea de que, entrenamiento aparte, las capacidades de Steve eran sobrehumanas (no en plan Spiderman, pero que iban más allá de la fuerza que ya de por sí sería lógico presuponerle por su fuerza).

Laurel Kent
Laurel Kent
Lector
22 mayo, 2012 5:18

¿Alguno a leido el Johnny Hazard de Frank Robbins?
http://en.wikipedia.org/wiki/Johnny_Hazard

NOWL-AHN
NOWL-AHN
22 mayo, 2012 13:08

Lo que yo te decía Luís Javier, que estoy más despistado con la mitología del Capi que Águila Roja en un capítulo de Como conocí a vuestra madre…
Alguna recomendación para conocer algo mejor al personaje además del cómic que nos ocupa?

Diomedes
Diomedes
22 mayo, 2012 21:58

Pero entonces este fue el que luchó en la Legión de la Libertad con otros héroes como Cuervo Rojo, el Hombre Delgado, Diamante Azul, el Hombre Frío, Zumbador y Ms América?