Ya lo decía Jim Steranko: un fantasma recorrió el cómic norteamericano durante casi medio siglo. Pocos conocían ni tan siquiera su existencia aunque algunos – los más sensibles – notaban de una manera palpable su presencia, sin llegar a darle forma o incluso le atribuían un origen equivocado. Era un espectro que se manifestaba de una manera evidente entre las sombras delimitadas por grandes masas de tinta; en viñetas iluminadas de una manera contrastada, muy cercanas al impresionismo; en los contraluces; en unos paisajes apenas esbozados, pero asombrosamente reales y, además, por una definición de los personajes naturalista, buscando siempre lo esencial y rechazando radicalmente lo superfluo, lo meramente espectacular.
Este espíritu se llamaba Noel Sickles y casi nadie se acordaba de su paso efímero, pero fundamental, por la strip de aviadores Scorchy Smith.


La mayoría de los habían reparado en ello llegaron a identificar todas estas características, erróneamente, en la obra de otro autor básico en el cómic clásico de la prensa norteamericana; creían que había surgido del trabajo y del talento de Milton Caniff en la serie Terry and the pirates y no fue así. Pero no es que este autor se aprovechara de nuestro fantasma, es que desde el desconocimiento se le atribuyeron a Caniff invenciones, innovaciones y recursos gráficos que Sickles aplicó primero y que le enseñó al creador de Steve Canyon cuando trabajaban juntos en su estudio compartido. Unos aspectos de la narración gráfica y de la realización artística que aún ahora siguen asombrando a autores, a especialistas y a aficionados contemporáneos.
SU INFLUENCIA EN MILTON CANIFF
Cita de Milton Caniff: “Es verdad que Noel Douglas Sickles tenía cuatro años menos que yo, pero él era siempre el profesor. Nunca dejó de darme sus opiniones constructivas sobre mi trabajo. A veces, venía al estudio miraba por encima de mi hombro y me decía: ¡Pappy, nunca sabrás dibujar los animales! Y entonces esbozaba un garabato a toda prisa, que era diez veces mejor que mi dibujo terminado”.
Si comparamos las tiras de Scorchy Smith de finales de octubre de 1934, realizadas por Sickles, con las tiras iniciales de Terry and pirates ejecutadas – con toda seguridad por Caniff en solitario – a partir del 22 de octubre de 1934, podremos palpar la diferencia real de estilo entre los dos amigos en esta época.


El trabajo de Noel Sickles, al principio condicionado por la imposición del syndicate que le obligaba a seguir el estilo de su creador John Terry, había empezado a despegarse de estas directrices y llevaba unas semanas con innovaciones tanto narrativas como artísticas que serían lo habitual en la strip a partir de entonces. Ya predominaba la mancha sobre la línea; tanto la iluminación natural o la artificial estaba presente en la escena determinando la dirección de la luz y definiendo características esenciales como la hora del día en que trascurría la acción y su localización; el acabado de los fondos y los decorados se volvía más definido, con una clara tendencia al impresionismo, pero tremendamente preciso e influyente en la acción y, no menos importante, los gestos y las posturas de sus personajes ya eran completamente naturales, orgánicos, de una fluidez asombrosa.
En cambio Caniff aún conservaba el estilo más infantil de dibujo heredado de su anterior serie Dickie Dare que, durante unos meses, compaginó con Terry and the Pirates.

Noel Sickles ayudó a Caniff en varios períodos de tiempo a cumplir los plazos de entrega de su serie de aventuras. Los momentos más documentados son los períodos concretos de 1936, 1938 y en varias ocasiones durante el año 1939.
Aquí abajo podemos ver algunas páginas dominicales claramente sicklelianas en la tira de prensa Terry y los piratas:


Si nos fijamos atentamente en la quinta viñeta de la primera sunday de arriba, en el personaje del soldado en primer término, podemos apreciar que se trata de un hermano gemelo de Heinie Himmelstoss, coprotagonista durante una época importante de la serie Scorchy Smith, además de que los fondos el entintado y las poses de los personajes son claramente sicklelianos. En la segunda dominical todo el decorado ciudadano y el ritmo del paseo nos remite a las escenas de Scorchy Smith y sus amigos en Tánger.
Así mismo, Sickles creó el logo de la serie Terry and the pirates para Milton Caniff que empezó a usarse en las páginas dominicales a partir del 18 de agosto de 1935 y reincidió casi 12 años más tarde con el logo de la nueva serie de Caniff titulada Steve Canyon, que se publicó desde la primera sunday.
La verdad es que Milton Caniff fue un autor fundamental para la popularización, el asentamiento, la maduración y el crecimiento del medio en Estados Unidos y también en el resto del mundo. Sus enseñanzas son más palpables en la construcción de tramas, en algunos recursos narrativos innovadores, en poseer un excelente oído para los diálogos y plasmarlo de una manera excepcional en sus tiras así como en una realización gráfica poderosa y llena de atractivo.

Es lógico suponer que Milton Caniff también asistió a Sickles en su tira Scorchy Smith en los momentos de dificultad con los plazos de entrega. Sin embargo, Caniff no es el precursor, ni tan solo es el principal exponente del claroscuro en el cómic de prensa norteamericano. Noel Sickles merece este mérito. No abundaremos más en este aspecto, pero era básico señalarlo porque la figura del gran Milton, mucho más longeva y popular que la de Noel ha contribuido a desvanecer la carrera y la obra de este último – al menos durante la segunda mitad del siglo XX – y esto a pesar de los esfuerzos del propio Caniff por dar visibilidad y reconocimiento al talento, al trabajo y a la importancia histórica de la obra de su socio, como podemos leer en la hermosa cita que encabeza este apartado y en muchas otras declaraciones.
VIDA Y OBRA DE UN NATURAL CARTOONIST
Noel Douglas Sickles, nace el 24 de enero de 1910 en Chillicothe, Ohio. Su padre fue ferroviario y es el pequeño de seis hermanos.
Su formación artística es prácticamente autodidactica. Siguió temporalmente algún curso de la Landon School of Art, una escuela de dibujo comercial por correspondencia. Confiesa que sus grandes influencias provienen de la ilustración del siglo XIX, concretamente cita al dibujante británico Charles Keene (1823-1891) y al pintor impresionista inglés Alfred Sisley (1839-1899), nacido en París.

En 1929, con tan solo 19 años, pasa a ser ilustrador/comentarista político en el rotativo local Ohio State Journal. Es en esta época cuando conoce a Milton Caniff y comparte con él un estudio profesional. En 1933, Sickles y Caniff se mudan a Nueva York y pasan a formar parte de la plantilla de la agencia Associated Press. Allí, Sickles recibe el encargo de substituir como dibujante sin acreditar a John Terry (1880-1934) en la comic strip titulada Scorchy Smith, una serie de solo tiras diarias. Terry, creador de la serie, había caído gravemente enfermo de tuberculosis, una enfermedad que le impedía continuar con el trabajo y que, finalmente, le causaría la muerte. Sickles empieza a realizar esta tira el 04 de diciembre de 1933 y es obligado por la distribuidora a adoptar el estilo del discutible Terry, algo que le incomoda profundamente.

La primera tira de Scorchy Smith firmada por Sickles no llega hasta el 02 de Abril de 1934, tras la muerte de su creador, y permanecerá en la serie hasta finales de noviembre del 1936, tras unos tres años de trayectoria. A partir del mayo del 1934, el futuro maestro de ilustradores pudo empezar a imponer su estilo para llevar la saga del aviador Smith hasta cotas de altísima calidad y también de popularidad. Durante su estancia se convierte en el producto estrella de la división de comic strips de la Associated Press.




Se calcula que el Scorchy Smith de Noel Sickles se publicaba diariamente en alrededor de unos 250 periódicos generando unos ingresos de unos 2.500$ mensuales. El salario de Sickles era tan solo de 125$ al mes. Cuando este pidió un aumento le fue negado por la agencia Associated Press y el artista decidió dejar la compañía para emprender una carrera como dibujante e ilustrador free lance. La última tira de Scorchy Smith realizada por Noel Sickles data del 21 de noviembre de 1936.
El sucesor de Noel Sickles al cargo de Scorchy Smith fue el malogrado artista y aviador Bert Christman (1915-1942) que se encargó de las tiras hasta 1938, cuando ingresó en la U.S. Navy como cadete de aviación. Murió en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial. Otros sucesores destacados fueron, un primerizo Frank Robbins en el período comprendido entre 1939 a 1944 o George Tuska del 1954 al 1959, entre otros. La serie se clausuró definitivamente el 30 de diciembre de 1961.


Paralelamente a la realización de la tira de Scorchy Smith, Noel Sickles y Milton Caniff realizan numerosos encargos publicitarios para la prensa. Desde su estudio profesional situado en el 320 East de la 42nd Street, los dos socios se encargan de las campañas publicitarias de empresas como Potsum y otras usando el pseudónimo de Paul Arthur, los dos nombres secundarios de Caniff en orden inverso.

Estos cómics publicitarios con unos formatos mayoritarios de dos tercios o de media página dominical son – quizás – los mejores ejemplos de las influencias cruzadas entre los dos genios de Ohio. Sickles ejerció también, entre 1939 y 1940, como artista sin acreditar en la strip titulada The adventures of Patsy de Mel Graff, trabajando tanto para su creador como para su substituto Charles Raab.


Paulatinamente, Noel Sickles va abandonando el medio de la historieta para dedicarse más en exclusiva a la ilustración. Durante la Segunda Guerra Mundial fue reclutado por la Identification and Characterization Section of Navy Intelligence que preparaba material gráfico destinado a los soldados de la Marina de los Estados Unidos. Durante más de tres años realiza todo tipo de ilustraciones, folletos y material gráfico, algunos de ellos absolutamente brillantes.
Al acabar el conflicto mundial se centra definitivamente su carrera en la ilustración donde realizó innumerables trabajos para las revistas semanales Life; Saturday Evening Post; National Geographic o Reader’s Digest. Para Life, sus versiones gráficas de las publicaciones originales tanto de El viejo y el mar (1952) como de Los puentes de Toko-Ri (1953) gozan de una gran reputación.

En la década de los sesenta, Noel Sickles intentó publicar una strip titulada Gar Landon ayudado en el guion por Don Weldon. Solamente llegó a realizar seis tiras completamente finalizadas antes que el proyecto fuera descartado. En 1977, Sickles y Caniff reciben el curioso encargo por parte de Los Angeles Times Syndicate de crear una serie sobre el actor Bruce Lee fallecido en 1973. La serie tendría por título The Legend of Bruce Lee y los dos artistas llegaron a realizar una decena de tiras diarias y al menos una página dominical de muestra. Las injerencias de la distribuidora fueron tan intensas que resultaron inaceptables para los dos amigos que abandonaron el proyecto. Posteriormente, 1982 la serie se publicó brevemente en los periódicos encargándose del guion Sharman DiVono y del arte Fran Matera, asistido puntualmente por Dick Kulpa, este último sin acreditar. Paralelamente, cuando sus encargos comerciales se lo permitían, Sickles le daba un golpe de mano a Caniff, que padecía de flebitis, en la serie Steve Canyon.


Recibió el premio de la National Cartoonists Society en 1960 y 1962 y entró en el Society of Illustrators Hall of Fame en 1983, poco después de su fallecimiento.
Noel Sickles murió en Arizona el 03 de octubre de 1982.
Milton Caniff le escribió a su amigo y compañero – recientemente fallecido – una emotiva despedida en su tira de Steve Canyon del 25 de diciembre de 1982, en Navidad:
“This restless genius was the greatest natural cartoonist I ever knew. Now he is dead! All that talent still unused and every cartoonist feels cheated of what might yet have come from his magic hand”.
(Este genio incansable fue el mejor dibujante innato que he conocido. ¡Ahora ha muerto! Todo ese talento queda sin usar y todos los dibujantes se sienten defraudados por lo que aún podría haber surgido de su mano mágica).
SCORCHY SMITH. EL AVIADOR INQUIETO
Argumentalmente, la serie heredada de John Terry trata sobre las aventuras de un joven aviador, llamado Scorchy Smith, que presta sus servicios a propietarios y emprendedores que necesitan la ayuda de la aviación para el transporte de mercancías, para viajar rápido o para otras tareas más específicas. Además, estos empleadores o empleadoras suelen tener serias amenazas a sus bienes e incluso a su vida algo que el intrépido Smith se encarga de solucionar diligentemente.

A principios de 1935 la dirección argumental de la strip cambia radicalmente y de los conflictos internos entre particulares pasamos a una confrontación civil en un estado imaginario de Sudamérica llamado Huaca, lindando con Colombia. A pesar de sus reticencias iniciales, Scorchy Smith reúne un escuadrón aéreo para evitar que unas tropas revolucionarias acaben con el gobierno del país latino, con conexiones comerciales con la empresa Trelling Ltd que ha contratado a Smith.
Es una trama extensa que comprende persecuciones aéreas, intrigas palaciegas, bombardeos, tiroteos y viajes desesperados en ferrocarril. Finalmente Scorchy y su escuadrón consigue frenar a los insurgentes para beneficio de la compañía norteamericana y además se gana la amistad de un aliado generoso y poderoso; el fornido piloto alemán Heinie Himmelstoss que lo acompañará en las próximas aventuras.


Es a partir de este momento de la historia cuando podemos considerar que hemos entrado en la etapa clásica de la strip. Es cuando Smith y Himmelstoss se dirigen hacia distintos destinos en el nuevo aeroplano del aviador norteamericano, cuando Scorchy resuelve, no sin dolor, algunos errores del pasado y es cuando, en la tira del 18 de octubre de 1935, los dos pilotos topan con – pistola en mano – la independiente hija de un trampero canadiense llamada Mickey Lafarge junto a la que emprenderán nuevos viajes y desafíos.


La serie se vuelca en este peculiar trío protagonista, ya que la joven Mickey Lafarge hereda una mina de oro y decide viajar por todo el planeta acompañada por los dos aviadores. Nueva York, Tánger, Bagdad son algunos de sus destinos hasta que topan con serias dificultades en el desierto de Libia.
Tras salvar su vida varias veces, el trío se disuelve en Bagdad de una manera más que amistosa y Scorchy Smith es contratado por un millonario norteamericano para que resuelva sus problemas fronterizos con unos competidores en una plantación de café en Sudamérica. Allí organiza una pequeña guerrilla, pero Sickles abandonó la serie antes de poder terminar la trama, con una emotiva tira donde vemos a nuestro intrépido aviador alejándose hacia el horizonte a bordo de una frágil avioneta.

En el conjunto de la etapa de Sickles en Scorchy Smith podemos destacar dos aspectos fundamentales. El desarraigo del protagonista que, casi sin explicaciones, abandona los diversos núcleos de amistades y amores que va formando en el trascurso de una aventura para marcharse súbitamente cuando esta tarea ya ha terminado, en el preciso instante que vuelve a recibir otro encargo. Su momento de mayor estabilidad es cuando forma el trío de viajeros con Mickey y Heinie, pero en finalmente Sickles también rompe este vínculo para volver a la figura del aviador intrépido, solitario y errante.
La segunda característica es la fuerte personalidad de los personajes femeninos. Herederas de las famosas flappers de la década anterior. Tanto Betty Brown como Ann Trelling o también Brook Paterson, la fugaz Joyce Larrimore y, sobre todo, Mickey Lafarge son mujeres independientes, valientes, con criterio propio y orgullosas algo que las distingue poderosamente de las novias formales de personajes como Flash Gordon, Dick Tracy o Mandrake el mago. Las antagonistas también tienen fuerte personalidad, pero estas características son más habituales en strips de aquella época. Este modo de tratar a los personajes femeninos tendrá gran impacto en Milton Caniff, pero también en auténticos genios de la historieta como Frank Robbins o el mismísimo Will Eisner.
El paso de Noel Sickles en la serie Scorchy Smith supuso una revolución narrativa, estilística y argumental que no solo influyó en sus sucesores al mando de la strip, sino que repercutió en todo el cómic norteamericano para finalmente, después de la segunda Guerra Mundial, traspasar fronteras y llegar hasta Europa o Argentina. Son casi tres años fundamentales en la historia del cómic mundial.
PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS ARTÍSTICAS DE NOEL SICKLES
El arte narrativo y gráfico de Noel Sickles destaca por estos aspectos primordiales:
La persecución de lo esencial frente a lo decorativo. Esta era una de las principales características de su trabajo y uno de sus más legados valiosos. Su filosofía artística siempre fue buscar la simplicidad, lo más intrínseco de la imagen y evitar constantemente lo superfluo. A través de la luz y de la mancha componer unas escenas completas con el mínimo de elementos posibles sin perder información, emoción ni belleza.
El predominio de la luz respecto a la forma (claroscuro). La luz lo condiciona todo. Cada momento del día y cada época del año tiene su propia iluminación. Todos sus encuadres están determinados por la fuente lumínica, sea natural o artificial, y cada cuerpo sólido, liquido o gaseoso se define por el impacto de la luz que incide sobre él. Estos principios hacen que Noel Sickles abrace una suerte de impresionismo, cargado de claroscuro, que convierten su comic strip en algo único, espectacular y apasionante por la que pasan cualquier hora del día, todo tipo de paisajes y un catálogo casi infinito de variantes climáticas.
La verdad constante. Este aspecto es uno de los más apreciados por muchos autores y autoras como Alex Toth, por ejemplo. Las tiras de Scorchy Smith buscan el realismo a través de la naturalidad de las poses, la veracidad de las acciones y el rigor en la documentación. Todo lo que sucede en la tira es el resultado de una mirada lúcida, analítica y precisa que es plasmada en el papel de una forma exacta, limpia y sin trucos. Siempre buscado la autenticidad.
La experimentación continua. El autor de Ohio nunca se cansó de innovar con el lenguaje y el estilo gráfico. Experimentó con la mancha, con el rayado manual, con las tramas mecánicas (Zipatone), pero siempre con un fin justificado; para acentuar la sensación de nocturnidad, los contrastes furiosos de los paisajes helados, la percepción del bochorno del desierto o los contrastes lumínicos de interiores sombríos.
Noel Sickles fue el fantasma más influyente que recorrió el cómic norteamericano durante el siglo XX. En primer plano del reconocimiento popular y crítico se situaron figuras colosales como Alex Raymond, Hal Foster, Burne Hogarth o el propio Milton Caniff. Otros maestros como Will Eisner, Roy Crane, Frank Robbins o Floyd Gottfredson fueron admirados en su momento y reconocidos en su justa medida décadas más tarde, pero Sickles no. Este gran artista e ilustrador asentó su cátedra a través de la obra de otros hasta que toda una generación encabezada por Alex Toth y John Romita (padre) descubrieron asombrados su increíble trabajo y lucharon por darlo a conocer, por sacarlo de nuevo a la luz.
ALUMNOS AVENTAJADOS
Hay una línea oculta, pero prácticamente indestructible que une a lo largo de las generaciones a Noel Sickles con una gran parte de los artistas y autores contemporáneos. Su estilo y sus enseñanzas siguen vigentes en el cómic actual, en parte a través de la influencia de Milton Caniff, en parte a la dedicación y la admiración de grandes maestros y maestras de todas las décadas del siglo XX.
Si unimos cronológicamente de más antiguo a más moderno podemos trazar un vínculo entre Noel Sickles y Alex Toth, de éste a Jim Steranko y así a Howard Chaykin, Steve Rude o Frank Miller; otro más es el que nos remite de Sickles a, evidentemente, su compañero Milton Caniff, de este segundo a Hugo Pratt y de aquí a los también italianos Guido Crepax, Sergio Toppi, Attilio Micheluzzi o Corrado Mastantuono.
Otra línea más va de Sickles a Milton Caniff a Frank Robbins de ahí a Mort Meskin, Lee Elias, Mel Graff, Dale Messick y Doug Wildey.
Y también está la que une a Sickles con Milton Caniff, con Harry Lucey, con Johnny Craig para llegar a Jaime Hernandez.
Seguimos; de Noel Sickles y Milton Caniff llegamos a Dick Sprang y luego a Jerry Robinson, Jim Aparo, Don Newton pasando por Lee Weeks, Darwyn Cooke hasta llegar a Chris Samnee o a Tonči Zonjić.
Aun hay otra cadena de influencias, y más cercana, que va de nuestro Noel y nuestro Milt a Joe Kubert, de ahí a Jordi Bernet, Alfonso Font, Federico del Barrio, también a Javier y Rayco Pulido, Antonio Hitos o María Llovet.
Y en Argentina si partimos de Sickles y vamos a Caniff, a partir de ellos tenemos un hilo que une a Alberto Breccia y Hugo Pratt con Lito Fernández, Gustavo Trigo, Jose Muñoz para acabar con Jorge Zaffino, Carlos Meglia, Eduardo Risso e Ignacio Minaverry, entre otros.
Y también podemos encontrar un camino directo de Sickles y Caniff a Jijé (Joseph Gillain) y del belga a Jean Giraud/Moebius y Jean Claude Mézières, Didier Comés para finalizar en Hermann, Bastien Vivès o Brüno.
Noel Sickles también influye en la escuela de la antigua Yugoslavia con grandes artistas como Edvin Biukovic, Danijel Zezelj, R. M. Guera u otros.
Como podemos ver el estilo de la mitad del comic mundial procede, de una manera o de otra, del arte primigenio e inconfundible del genio de Ohio. Estamos ante los herederos de Noel Sickles, son los hijos del claroscuro.
EL CANON SICKLELIANO
La última tira de Noel Sickles en Scorchy Smith demuestra el cariño y la dedicación que el maestro del claroscuro le había dedicado a la serie.
El joven protagonista le comenta a su empleador la tarea que está a punto de emprender mientras se dirigen caminando hacia una avioneta, acto seguido el aeroplano se eleva y en una poética última viñeta lo vemos desvanecerse en el cielo en busca de nuevas aventuras. Sickles también emprendió nuevos retos artísticos y no volvió jamás al mundo del cómic, al menos como autor o artista con firma.

Las enseñanzas y el trabajo creativo de Sickles han sido, son y serán un faro. Constituyen un auténtico canon para los autores o artistas de cualquier época, de cualquier procedencia y de cualquier género. Un maestrazgo propiciado, difundido y ampliado por la repercusión histórica y mediática de la obra de su compañero, socio y amigo Milton Caniff.
Noel Sickles cambió el cómic norteamericano para siempre y, consecuentemente, también el cómic mundial. Lo convirtió en un medio maduro, exacto y veraz. Y no lo hizo solo con los argumentos, con los diálogos o la escritura; básicamente su revolución se sustentó a través del arte, gracias a un apartado gráfico que revolucionó completamente aportándole naturalidad, rigor y experimentación, sin alardes excesivos, pero sin renuncias. Siempre hacia adelante y no conformándose nunca.
HABLANDO SOBRE NOEL SICKLES:
– Entrevista a John Romita Sr.:
«Jim Keefe: Who were your major influences growing up?
John Romita: Well, in comics, it was originally Milton Caniff. I loved Caniff’s characterizations but later found out that they were a creation of Noel Sickles. Caniff was a good artist, a good character man, but it was Noel Sickles who created the style. Hal Foster had done the first snappy daily comic strip (Tarzan) and then Noel Sickles did Scorchy Smith. Photostats of Scorchy Smith daily strips, which were a contemporary of Terry and the Pirates, were passed around when I was in my early twenties. They affected everybody. I think Alex Toth had hundreds of daily strips photostatted. He went from just another DC artist to a creative genius just by studying the Scorchy Smith stuff. «.
(JR: Bueno, en los cómics, originalmente era Milton Caniff. Me encantaban las caracterizaciones de Caniff, pero luego descubrí que eran una creación de Noel Sickles. Caniff era un buen dibujante, un buen creador de personajes, pero fue Noel Sickles quien creó el estilo. Hal Foster había hecho la primera tira diaria realista (Tarzán) y luego Noel Sickles hizo Scorchy Smith. Las fotocopias de las tiras diarias de Scorchy Smith, contemporáneas de Terry y los Piratas, circulaban cuando yo tenía veintipocos años. Afectaron a todo el mundo. Creo que Alex Toth mandó fotocopiar cientos de tiras diarias. Pasó de ser un simple dibujante de DC a un genio creativo simplemente estudiando el material de Scorchy Smith.)
– Alex Toth sobre Noel Sickles:
«What I learned from Noel was… an appreciation for economy, clarity, line, mass, pattern, perspective, dramatic moment, subtlety, light source and drop shadow mechanics, negative and positive silhouette values, shapes and the overlapping of same, tension.»
(Lo que aprendí de Noel fue… un gusto por la economía, la claridad, la línea, la masa, el patrón, la perspectiva, el momento dramático, la sutileza, la fuente de luz y la mecánica de las sombras paralelas, los valores de silueta negativos y positivos, las formas y la superposición de las mismas, la tensión.)
– Dean Mullaney sobre el asunto Sickles vs Caniff:
DEAN: «This is an idiotic piece revisionist theory. Sickles did NOT teach Caniff how to draw. Milt did fine all on his own. What Sickles did was invent the chiaroscuro approach to comics storytelling, and he did so partially because he was an incredible innovator, and partly because he was searching for a way to produce the strips more quickly. He and Milt were studiomates as well as best friends, and it was only natural that Milt added that approach to his own style and morphed it into what we now call the “Caniff School.” Sickles was undeniably the better natural artist, but Caniff was the consummate storyteller. Milt always credited his friend for inventing the chiaroscuro style«.
(Esta es una teoría revisionista absurda. Sickles NO le enseñó a dibujar a Caniff. Milt lo hacía bien por sí solo. Lo que Sickles hizo fue inventar el claroscuro para la narrativa de los cómics, y lo hizo en parte porque era un innovador increíble y en parte porque buscaba una manera de producir las tiras con mayor rapidez. Él y Milt eran compañeros de estudio, además de mejores amigos, y era natural que Milt incorporara ese enfoque a su propio estilo y lo transformara en lo que ahora llamamos la «Escuela Caniff«. Sickles era innegablemente el mejor artista natural, pero Caniff era el narrador consumado. Milt siempre atribuyó a su amigo la invención del claroscuro.)
– R.M. Guéra sobre Sickles, Caniff y Robbins:
«[Sobre Frank Robbins] Si, es un pilar y de los más fuertes. Pero todo viene de Noel Sickles. Yo tengo algo en contra de Milton Caniff. Y por eso muchos me escupen… (más risas) Pero yo hace 30 años que digo que Sickles le hacía los lápices, al menos en determinadas épocas, y hace poco leí una entrevista a Caniff, donde este lo confirmaba. ¡Y yo hacía 30 años que lo decía! Y te diré por qué lo sabía. Caniff tenía una forma preciosa de entintar. Maravillosa es poco, pero tiene un ritmo vacío, hace viñetas que no explican absolutamente nada, solo son muy bonitas. Escenas donde van por la nieve y la chica dice cosas… escenas completamente inútiles, aunque sean preciosas. Yo prefiero a Frank Robbins porque cada viñeta dice algo. Tú no puedes prescindir de ninguna de ellas. Todas dicen algo. La parte didáctica (el storytelling que dicen ellos) es asombrosa. Frank Robbins debería tener un monumento…
[…]
Porque el maestro de estos dos – de Milton Caniff y de Frank Robbins – era Noel Sickles. El número uno del grafismo y de la viñeta es Noel Sickles, antes de él no hay nadie. Los primeros pasos los dio él y hay una línea fuerte que le une a Jijé en Europa. Jijé hizo lo mismo, con la misma gracia en su dibujo. Aunque el estilo sea distinto, pero la raíz era buena en los dos, se centraban en lo importante y después tienes a Giraud y a muchos otros. Se hace como un relevo generacional».
– Y Howard Chaykin dice:
“And finally, if we return to those thrilling days of yesteryear, the mid 1930s, and take a hard look at those two comic strips, we must agree that if his colleague Caniff was the Rembrandt of the comic strip, then Sickles, for just those three short years, was comics’ Caravaggio… and would become so much more”.
(Y finalmente, si volvemos a aquellos emocionantes días de antaño, mediados de la década de 1930, y examinamos detenidamente esas dos strips, debemos estar de acuerdo en que si su colega Caniff fue el Rembrandt de la tiras entonces Sickles, solo durante esos tres cortos años, fue el Caravaggio del cómic… y se convertiría en mucho más.)
Salut!
Gracias a Toni Boix que tanto me ha acompañado…














































Gracias por tan excelente artículo, Tristán. Comparto contigo el amor por los comics de prensa así que disfruto mucho tus textos y siempre aprendo algo nuevo con ellos
Fíjate, otro por aquí que no conocía al artista. Infuencia y maestro de Alex Toth nada menos!! Gracias por enseñárnoslo
PD: sabéis si han editado algo suyo en España?
digodiego,
no, no hay nada publicado de Sickles en castellano que yo sepa. Sin embargo, puedes encontrar en versión original el tomo ‘Scorchy Smith and the art of Noel Sickles’ de IDW Publishing y en francés ‘Scorchy Smith et le génie de Noel Sickles’ publicado en dos tomos por Éditions Barbier. Son dos grandes antologías. En la antigua revista ‘More Fun’ salieron algunas etapas de la serie, también.