Portada Anatomía de un esqueleto de Pep Brocal

Edición original: Anatomía de un esqueleto (Astiberri, 2026)
Guion, Dibujo y Color: Pep Brocal
Diseño de portada:: Blanca Hernández
Maquetación: Alba Diethelm
Correción: Soraya Pollo
Edición: Lucía Álvarez
Formato y precio: Cartoné. 256 páginas. 28€

La aventura de publicar un cómic.

«Si me permites un consejo, un cómic es la lectura ideal cuando acabas la jordana y te vas a la cama. El mejor momento del día. Un buen cómic es el mejor regalo que te puedes hacer a ti misma. Y no digamos si el cómic es excelente como es el caso. «

Cualquiera que haya intentado crear un cómic, una novela, un disco o cualquier otra manifestación artística sabe que tan complicado es el proceso creativo cómo tratar de conseguir que vea la luz de forma profesional ya sea a través de una editorial, discográfica, etc… Dos procesos íntimamente ligados que hacen de la aventura de llegar al público algo muy complejo y muchas veces lleno de toda clase de sinsabores y decepciones. Unas sensaciones que conoce perfectamente Félix Filacterio, el desafortunado dibujante que protagoniza Anatomía de un esqueleto, el cómic más reciente de Pep Brocal (Terrassa, 1967) que acaba de publicar Astiberri.

En sus páginas descubrimos que Felix acaba de fallecer arrollado por un metro en unas circunstancias muy misteriosas. Cuando la Muerte acude a buscarle consigue persuadirla para que pueda ir a buscar el fantástico cómic de 256 al que había dedicado los últimos tiempos para leerlo juntos. Una obra maestra que estaba guardada bajo llave en un cajón de su mesa mientras esperaba recibir una respuesta afirmativa de siete poderosas editoriales para su publicación. Ese es el punto de partida que nos propone Brocal que tiene como resultado un cómic fascinante donde acompañamos a su protagonista en una odisea llena de humor, surrealismo y amor por el medio, pero con un punto crítico con el mundo editorial.

Tras tres últimas obras fantasticas –Libro de las bestias (Bang) y Taxi (Salamandra Graphic), Caridad del Rio (Garbuix)- en las que Pep Brocal aborda o adaptaciones literarias o biografías de personajes reales en Anatomía de un esqueleto nos reencontramos con una historia totalmente salida de su imaginación tal y como sucedía en Alter y Walter o la verdad invisible (Entrecomics Comics), Cosmonauta (Astiberri) o Inframundo (Astiberri), posiblemente sus cómics más celebrados. Una terna de lujo a la que se une esta nueva propuesta que tiene en común con las anteriores su fino sentido del humor, el marcado surrealismo de sus tramas y las ganas de extraer todo el jugo posible del lenguaje del medio sin que afecte a la legibilidad. Pese a ser todos trabajos que nada tienen uno que ver con los otros en todos vemos como su personalidad como autor se desparrama por todas sus páginas. No solo es apreciable a nivel visual gracias sus deliciosos dibujos pop, también en un sentido del humor perfectamente reconocible y juguetón, pero donde siempre nos encontramos un sutil toque de melancolía. Algo que le ha convertido en una de las voces más reconocibles de nuestro cómic en los últimos años.

Tomando elementos propios de las historias de aventuras y de las de misterio, Brocal hilvana un relato que tiene como telón de fondo el mundo del cómic. A través de las páginas nos encontramos con una historia de búsqueda de un tesoro perdido que nos retrotrae a esos cómics de nuestra infancia que solo buscaban ofrecernos un buen rato entre trepidantes aventuras y momento cómicos, pero esa trama principal se va entremezclando con la sátira y el metacómic para abordar algunas cuestiones relativas al proceso creativo y editorial. Un equilibrio perfectamente medido que hace que el cómic siga siendo muy divertido y lleno de esas ideas locas que nos arrancar por igual carcajadas y gestos de admiración que ya son marca de fábrica, pero sin dejar de lado un ánimo de invitar a la reflexión sobre la transcendencia del arte, la inspiración, el papel de autor, la IA o, sobre todo, el rol que juegan los editores. Sobre ellos y algunas de sus prácticas es sobre quien se ejerce más crítica con ese sosia de Toutain que desde su torre de cristal trata con desdén a los autores y pretende volver a un sistema de producción en cadena que cercena la creatividad para ofrecer obras mediocres.

Otra de las partes que más brillan de la obra es el elenco de personajes secundarios con La muerte y el gato Mimi a la cabeza. Todos maravillosamente construido, aunque es cierto que alguno quizás podría haber tenido más peso como Olivia, la becaria. También hay que destacar el enorme amor por el medio que irradia el cómic lleno de homenajes a los autores y personajes que han marcado a Brocal, pero no estamos ante un catálogo de homenajes sin sentido que lastran la narración y distraen al lector ya que los más obvios están muy bien integrados y los sutiles no distraen de la lectura.

Ya hemos dicho que tanto narrativamente como visualmente estamos ante un cómic de gran categoría con un Brocal que conoce perfectamente los mecanismos necesarios para contar su historia. Una historia que consigue implicar al lector desde un primer momento con un gran uso de la rotura de la cuarta pared, uno de los múltiples recursos narrativos a los que se da un gran uso como las secuencias mudas, las ralentizaciones del tiempo o el uso de un color absolutamente maravilloso. Mención aparte merecen las escenas en las que Felix regresa al mundo real que contienen algunas de las páginas mejor dibujadas por el autor en su ya larga trayectoria.

La edición de Astiberri tiene la calidad habitual con diseño precioso, sobre todo en las guardas que incluyen el ultimo guiño de un cómic redondo.

Con Anatomía de un esqueleto, Pep Brocal vuelve a certificar que estamos ante uno de los autores más en forma de nuestro cómic. Un trabajo que sabe se ambicioso sin resultar pedante equilibrando la aventura y el humor con la crítica para lograr un equilibrio perfecto que convierte a este tebeo en una de esos que nos invitan a reflexionar sin dejar de lado la pura diversión.

Lo mejor

• Narrativamente es una maravilla.
• El juego que constantemente propone al lector.
• La crítica a la industria editorial.

Lo peor

• Quizás algún secundario se merecía más protagonismo.

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Diego García Rouco
Nacido en Barakaldo en 1977 donde sigo viviendo. Descubrí los cómics en una librería de barrio con Tintin, Asterix, SuperLopez y los personajes de Ibáñez. En 1989 descubrí los superheroes de la mano de Stern y Buscema con el numero 73 de la edición de Forum de Los Vengadores. A estas lecturas se fueron incorporando la novela gráfica y el manga, de los cuales, a diferencia de los superheroes, nunca me cansé. Todavía sueño con ser agente Espacio-Temporal y de Planetary, con visitar mundos de fantasía con el señor T., Philemon, Lord Morfeo, Arale y Thor. Viajar con Reed, Ben, Susan y Johnny al futuro y pasear por el cuartel de la Legión. Recorrer la antigua Roma con Alix y una cantimplora de poción mágica. Buscar Mú, perderme en un viaje al corazón de la tormenta, contemplar el Olmo del Cáucaso mientras paseo por un Barrio Lejano leyendo El almanaque de mi padre. Conseguir beber la sangre del Fénix. Leer, al fin, algún articulo de Tintín y de Fantasio sin que me molesten los absurdos inventos de Gastón. Perderme por las murallas de Samaris, mientras de la pirámide flotante de los inmortales cae John Difool. Enamorado de la chica de los ojos rojos y de Adele. Y cabalgar hacia el amanecer con Buddy Longway, Red Dust y el teniente Blueberry. Con un poco de humo azul en los labios...
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