Alatriste: Cine, mensaje y esencia

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Con poco que añadir en cuanto a la cinematografía sobre lo que ha dicho Pablo en el post anterior, quiero centrarme en los distintos estratos de realidad apreciables en la película de Díaz Yanes.

El mensaje de la película es una visión de nuestro brillante y terrible Siglo de Oro a través de 25 vibrantes años en la vida de un soldado de fortuna, Diego Alatriste y Tenorio. Un hombre que reflejaba con exactitud el carácter de esa segunda España que no se ve en los cuadros de Velázquez. Soldado, asesino a sueldo y putero, rufián y borracho, cabrón y malnacido, Alatriste tiene en la vida el hueco estrechísimo que le han dejado para vivir los nobles que respiran oro y sangre del pueblo. Ese hueco es apenas la distancia entre su hombro y la punta de su estoque, y Alatriste lo defenderá al milímetro, hierro extendido y orgullo por alimento, ya que otra cosa no hay. La última escena de la película, en la que soldados franceses perfectamente armados miran de hito en hito a cuatro desharrapados y piojosos españoles, que apenas se tienen en pie, resume a la perfección la filosofía revertiana de que barro, sangre y mierda se tragan por el de al lado y no por el de arriba.

Si el mensaje llega con contundencia meridiana, falla en transmitir la esencia de la obra de Pérez-Reverte. El académico resucitó con Alatriste los géneros que disfrutó en su niñez, y que para muchos jóvenes que empiezan a leer están muertos, aplastados por harrypotters y derivados. Los tres mosqueteros, las aventuras de Lagardere, Scaramouche… todos ellos comparten con el espectador el regocijo por la vida al otro extremo del mandoble, el honor en la punta de la espada y su filo como incómodo asiento del alma y la justicia. Novelas (vidas!) en las que el protagonista crece en sabiduría -y pérdida de inocencia- para sostener el acero “como a un pájaro vivo, tan suave que no lo ahogues, tan fuerte que no vuele”.

La obra de Alatriste no tiene como protagonista a Diego sino a Íñigo, el personaje que crece y se hace hombre junto a la roca sólida e inamovible que presenta el protagonista. El mocoso de la primera obra es un hombre que se enfrenta sólo y sin posibilidad alguna de escapar con vida a cinco malandrines en el huerto de un convento en el quinto libro.

“¡No queda sino batirse!” Finta, requiebro y estocada; paso a un lado, cuchillada de través y primera sangre. Parada en cuarta, la de Nevers y estoque a fondo, el resuello del enemigo escapando de su cadáver y la justicia restablecida.

Eso es Alatriste, y ahí falló Díaz Yanes.

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Pablo Gutiérrez
3 septiembre, 2006 15:39

La primera sangre me la cobro yo. Al menos en esto de los comentarios.

Qué decir. Que gracias de nuevo por tu contribución a la sección y por permitirnos a los lectores disfrutar de otra visión de la película.

Un abrazo.

juan-man
juan-man
Lector
3 septiembre, 2006 16:28

De acuerdo con Juan en todo, pero sólo una cuestión. No me queda claro en tu post si para ti ese cambio de tono es un punto negativo para la película. Es decir, sí, la película se aleja del tono lúdico de la novela de capa y espada, para acercarse al tono dramático y sucio de la novela histórica. Hasta ahí de acuerdo. Luego, en una valoración de dicho cambio, a mí no me parece que ello le pese al filme, más al contrario. Y por tu post, no tengo claro si añoras ese tono con nostalgia o si es porque consideras que la película ha sido peor por ello.

Templeton Peck
Templeton Peck
3 septiembre, 2006 17:02

¿Cobardes? A mí me ha parecido que se han vuelto loco más de uno al intentar recoger los 5 libros…

Veremos si al espectador de fuera de España le llega ese mensaje tan meridianamente (y qué mensaje…)

Ragnarok
Ragnarok
3 septiembre, 2006 18:03

Totalmente de acuerdo contigo… he escrito mi comentario antes de leerte en el post de Pablo, corto y pego:

“[…]las novelas de Alatriste son folletinescas, de aventuras. Cierto es que reflejan una época pero la refleja como contexto social como ya hizo Dumas en el Conde de Montecristo con la época de la restauración monárquica en Francia, o con la época de Richelieu en los Tres Mosqueteros. Quiero decir con esto que si las novelas nacen con la voluntad de entretener, no veo por qué la película tiene que convertirse en el reflejo de un Imperio decadente. Para eso se hace un documental.
La película falla como adaptación, porque no adapta el personaje, sino la época, pero a través de unos personajes que no se desarrollan. Conclusión: falla como película de aventuras, como drama histórico y como revisión documental, porque quiere abarcar mucho y no puede. Cada libro de Pérez Reverte suma unas 300 páginas de media; si a los cinco publicados le añadimos los dos que faltan por publicar eso hace un total de 2100 páginas que sí dan para plasmar eso y más, y que no pueden resumirse en 2 horas y 20 minutos.”

Aparte, se nota que hay poco dinero en toda la producción.

wayne
wayne
3 septiembre, 2006 20:07

Yo, que no he visto la película, también he publicado un comentario en el post anterior antes de leer este. Y, antes de verla, repito, estoy de acuerdo en lo que comentas del espíritu de Alatriste. Si ese espíritu no está, el de la aventura, el del folletín, el de la emoción, no es Alatriste.

juan-man
juan-man
Lector
3 septiembre, 2006 23:34

Creo que tenéis razón en todo, salvo en las conclusiones. Sí, en el plano de la aventura el filme cobra un rumbo muy diferente al de los libros. Sin embargo, no entiendo lo de “si ese espíritu no está, no es Alatriste”. Una película no debe juzgarse en función de lo que adapta (salvo si se juzga exclusivamente como adaptación), sino como obra en sí misma. Y ahí, Alatriste se salda con matrícula de honor. Es como decir que La historia interminable, la peli de Petersen, no merece ser un clásico del cine fantástico infantil. Porque como adaptación, falla por completo (la obra de Ende es otra cosa), pero como película es otro cantar. O el “Yo, robot” de Proyas que, sin ser una maravilla, es muy decente, y mejor película que adaptación. O, para poner un ejemplo más claro, “Casino Royale”, la antigua, la de David Niven y Peter Sellers. Díaz Yanes ha hecho su película, y valorada individualmente, sostengo que ha hecho su maravilla, su pequeño milagro para el cine español. Además, personalmente, si quiero una traslación perfecta y completamente fiel del libro… pues me lo releo. Como hago con From Hell cada dos por tres sin dejar por ello de encantarme la película, injustamente apaleada.

Alberto Benavente
4 septiembre, 2006 0:18

¿ Y a mi que me ha encantado?…debo ser raro….

Una cosa, sin embargo, es cierta. De Alatriste se podia haber sacado mas jugo. Vive dios.

juan-man
juan-man
Lector
4 septiembre, 2006 0:53

Juan, yo sólo me he leído el primer libro (20 minutos de película), y creo que se disfruta mejor, y se abarca mejor sin la referencia del papel. Seguí con mayor facilidad la parte que no había leído (las otras dos horas y diez), y al no ir buscando las correspondencias con la novela (cosa que inevitablemente hice en el primer tramo) no encontré ninguna carencia narrativa, ningún atropello, ninguna dificultad de comprensión. Probablemente, si, como con Harry Potter y el cáliz de fuego, hubiese leído todo antes, sí me hubiera parecido, como tú dices, poco comprensible para los que no conocieran la historia. Como alguien ha dicho por ahí, una adaptación del primer libro no hubiera dado para más de 40 minutos, salvo sustanciales cambios que, sin duda, también habrían sido criticados duramente.

Ragnarok
Ragnarok
4 septiembre, 2006 0:56

Juan-man… imagina que esta película la hubiese hecho santiago segura, resines y jesús bonilla (que ya desperdiciaron una idea de partida excelente en El oro de Moscú) en tono castizo/cañí/guasón… y se hubiera llamado Alatriste ¿sería Alatriste? pues lo mismo.

Alatriste es folletín, aventura y entretenimiento en un contexto histórico y social muy determinado. Si le quitas el empaque principal y pretendes hacer una historia sobre como el Imperio se iba a hacer puñetas pues no es Alatriste, es otra cosa que lleva su nombre.

¿que da igual? ¿que los libros son libros y las películas son películas? Por supuesto… estoy contigo en que, aún habiéndose cargado el espíritu de las novelas para hacer otra cosa (pasándose por el forro el personaje y sus lectores, eso sí… porque la gente no responde tan bien ante el nombre “Alatriste” que ante “La caída del Imperio Español”); aún habiéndo hecho eso, podría haber sido una película cojonuda sin implicaciones literarias, pero es que tampoco es así.

El guión es deslabazado, la historia no va a ninguna parte, la música es una mierda, los actores y sus sentencias de risa, y si lo que se pretendía era darnos una idea de cómo se vivía en aquella época (un docudrama) pues tampoco, porque en aquella época cualquiera que le alzara el tono a Don Gaspar de Guzmán o que le pateaba la barriga a un Conde Grande de España no vivía para contarlo, la verdad.

Ragnarok
Ragnarok
4 septiembre, 2006 1:06

Ahmmmm… y había otras alternativas a adaptar sólo un libro: haber creado una historia cinematográfica perse (que eso habría sido lo más valiente si se quería hacer otra cosa que no respetara el libro), o bien haber refundido todas las aventuras en una sola macroconspiración política de Alquézar (juan-man, como no has leído los otros libros no lo puedes entender del todo)… por ejemplo…

Aviso de Spoiler

Haber abierto la película en Breda, con una batalla en condiciones, al estilo del Gladiador, en la que el padre de Íñigo muriera y le dijera a Alatriste que cuidara de su hijo (desde el principio Unax Ugalde) y que al regresar Alatriste a España hubiera tenido que buscar trabajo como asesino a sueldo, saltando a una conspiración en la que Alquézar, pagado por Richelieu como en la primera novela, estuviera conspirando para matar a los ingleses al principio (como en la primera novela) y desviando dinero mediante el barco (como en la cuarta) para pagar a alguien y al mismo tiempo matar al rey de España (como en la quinta) todo ello aderezado con el contexto social apropiado de “nos estamos llendo a la mierda”

juan-man
juan-man
Lector
4 septiembre, 2006 1:18

Podría soltar una parrafada tratando de rebatir la tuya, pero es tarde, así que me planto ante “la música es una mierda”… porque si Roque Baños no es un compositor cojonudo, y ésta una de sus mejores obras… en fin, fijo que a partir de ahí, tú y yo ya no nos vamos a entender en nada.

Ragnarok
Ragnarok
4 septiembre, 2006 1:46

>>Como hago con From Hell cada dos por tres sin dejar por ello de encantarme la película, injustamente apaleada.

Idem a partir de aquí

PD. Roque Bañossiempre hace música petardetera estilo Torrente o música “imito a Bernard Herrman en psicosis pero no soy tan bueno”, como en la Comunidad. Si querían a alguien cojonudo haber fichado a Alberto Iglesias

vdelpozuelo
4 septiembre, 2006 10:52

Solo puedo decir una cosa de la peli ALATRISTE: me pareció vergonzosa!!! Casi tres horas de aburrimiento mortal en el cine, no tenía pies ni cabeza, no se sabía en ningún momento lo que pasaba, un dineral gastado en ambientar las escenas para sacar planos cerradisimos, ese madrid de la época tan sabiamente retratado del que solo veíamos un mísero callejón,esa música final de orquesta de pueblo en día de procesión, esas pateticas escenas de acción en el barco de cartón piedra que bien podría estar en el mar o en lo alto de una torre porque no nos enseñan mas…y por cierto, la musíca de esa escena calcalda de Gladiator!…menuda vergüenza. Una vez más el cine español vuelve a convencerme de no volver a pagar un duro por una película española…madre mía…que pensarán en el extranjero cuando vean el bodrio que han perpetrado?

Alberto Benavente
4 septiembre, 2006 12:13

madre mía…que pensarán en el extranjero cuando vean el bodrio que han perpetrado?

Lo mismo que pensamos de ellos cuando vemos sus mierdas. Que las hacen a porrones.

wayne
wayne
4 septiembre, 2006 14:38

El cine español no es mejor ni pero que otros. Son las películas las que son buenas o malas (o gustan más o menos). Lo que ocurre es que aquí la llamada “gente del cine” no para de decir que son un cine estupendo, porque hacen las películas que ellos quieren. Sí, efectivamente, las que les gustan a ellos, y después no va a ver ni el tato. Y que no vengan con mandangas del marketing y tal, que en la mayoría de los casos, las películas que han obtenido el favor del público es porque han comulgado con sus gustos, y no al revés. Y si no, que se lo curren como Segura (y yo no soporto torrente, no me hace gracia, pero al César lo que es del César) o el éxito de Martínez Lázaro con sus Dos lados de la cama, o las películas de Amenábar.

Lo que pasa es que muchos hacen su película, y, aunque no vaya ni Dios a verla, saben que harán la siguiente, porque para eso se la pagamos de los bolsillos de todos, es decir, de los impuestos. Y que conste que Alatriste es una excepción porque, gracias al tirón de las novelas, va a ganar mucho dinero y toda la inversión ha sido privada. Pero fijáos por ejemplo en Tirante el Blanco, donde sí hubo subvención y tuvo un presupuesto altísimo. Pues ni el Tato, oiga. Y no ayuda que continuamente los bienpensantes del cine nos recuerden lo tontos que somos que no vamos a ver sus películas y en cambio sí las americanas (algunas), y lo muy por encima de nosotros, simples espectadores que pagan una entrada, que están a todos los niveles: artístico, social, intelectual… Lo que es increible es que en España haya mucha gente que de partida se niega a ver una película española, y eso no es culpa del cine americano, sino del español. Y es que los cineastas están más preocupados por contentar a los políticos (que son quienes les pagan) que a los espectadores. Y así seguimos, sin industria del cine.

Ragnarok
Ragnarok
6 septiembre, 2006 2:15

Estoy totalmente de acuerdo con Wayney contigo. El gran problema del cine español es la conciencia de artista que se tiene y las pocas ganas de crear una industria floreciente que se preocupe más (tan sólo un poco más) de resultar rentable.

Pero hay algo que Wayne ha dicho y que me gustaría reseñar y es que esa “gente del cine” nunca gusta de hacer autocrítica y siempre parece que poseen una cabeza de turco a la que achacar sus males: el cine americano y su maquinaria publicitaria, el dinero de que disponen para hacer sus producciones, la cuota de pantalla, la poca apreciación del público por el cine patrio.

Y nadie, absolutamente nadie, es capaz de en una entrevista, en una tertulia o en uno de los múltiples espacios públicos donde esta gente tiene voz de decirles que si los cines vieran rentabilidad de público en las películas españolas sin duda la cuota de pantalla aumentaría; que, curiosamente, las películas americanas buenas (una parte importante de ellas al menos) cuestan poco dinero: desde taxi driver a brokeback mountain, million dollar baby, etc. todo el cine intimista y de autor que hacen los americanos, que por cierto es mucho y que para estos personajes al parecer no existe.

Y, sobre todo, que en este país hay gente para todo y que no creo que todos seamos unos enanos mentales. Muchos no buscamos películas españolas o estadounidenses, sino buenas películas simplemente, de las cuales al año vemos americanas, coreanas, francesas, danesas y pocas, muy pocs españolas. Alguien debería decir que el dinero público no está para tirarlo; el objetivo del Estado al financiar cine no es suplir las carencias de la industria cinematográfica, sino impulsarla para formar, alimentar intelectualmente y entretener a los contribuyentes que permiten su realización. A mi modo de ver, subvencionar películas que luego nadie quiere ver (porque la gente SÍ se entera de las películas españolas que quiere ver, qué curioso) es una forma de malversación de fondos públicos. Y alguien debería decírselo

Peter
Peter
6 septiembre, 2006 10:57

A Wayne y Ragnarok

Estoy totalmente de acuerdo con vosotros. Y hasta que no se deje de pagar el cine español con fondos públicos esto va a seguir así.

¿Qué ocurriría si esto fuese una empresa privada en la que tuviesen que obtener resultados? Que probablemente no harían las chorradas (por utilizar una palabra suave) de películas que hacen ahora. El cine puede ser arte, si, pero también es entretenimiento, y si no consigues llegar al público (a ninguno) ¿Qué sentido tiene la obra? ¿Es acaso una obra realizada para no ser vista?. Pero claro, convertir el cine en industria sería ir en contra de la cultura, ¡La muerte del cine español!. Y seguro que saldría mas de uno manifestandose contra esto, y profiriendoles insultos tales como “fascistas” a los que fuesen, fuesen del signo político que fuesen.

No es fascismo exigir calidad en aquellas obras (sean del carácter que sean) que estamos pagando con nuestros impuestos, es simplemente sentido común.

Estaría bien crear una plataforma o algo similar en contra las subvenciones públicas al cine español.

Peter
Peter
6 septiembre, 2006 11:04

TAMBIÉN ME GUSTARÍA AÑADIR que en España, el director de cine se percibe a si mismo como un ARTISTA. Y por ahí empieza todo lo malo del cine español.

¿Alguien me puede explicar porqué estos tíos se creen ARTISTAS? Yo es que NO lo entiendo.

Ragnarok
Ragnarok
6 septiembre, 2006 14:11

Porque presuponen que el oficio de cineasta lleva aparejado el de artista indefectiblemente. Olvidan que los directores realmente conocidos como artistas empezaron siendo sólo realizadores, artesanos y luego fueron ya considerados artistas cuando tenían muchas películas grandes a sus espaldas (desde Capra hasta Kubrick). Es cuestión de las pretensiones con las que haces tu trabajo y del ego que tengas.

Asier Pérez Riobello
Asier Pérez Riobello
12 septiembre, 2006 14:02

Es increible que en este pais todavía no se haya reconocido en su justa medida el talento enorme de Roque Baños. Alberto Iglesias es un gran compositor, pero domina más la armonía que la melodía. En realidad no es un musico sinfónico al uso, sino mas bien un musico camerístico. Para “Alatriste” era mejor opcion Roque. Pero hay un problema: para Alatriste han utilizado fatal su bso, cortando los tracks, poniendolos donde no debían, etc. Una verguenza (aunque no tanto como el nefasto guion del que goza la pelicula).
Para “Alatriste”, Baños ha hecho una paritura heterogenea, con muchos ingredientes. percusion, coros, guitarra, bandurria, chalumeau. ¿Qué más queremos? La bso es emotiva más que de aventuras (como la pelicula), con cortes inpresionantes (“duelo”, “el collar”, “la conquista de Breda”, etc). Claro que, si pasamos de oirla entera… pues surgen esa retaila de comentarios absurdos que se pueden leer más arriba.
Da gusto es cuchar “Alatriste”, donde podemos ver como el estilo de Baños se consolida definitivamente, a partir de trabajos anteriores como “Salomé”, “Goya”, etc… El que no lo vea pero para él, el que no quiera verlo mejor esta callado.

Boris Sullivan
Boris Sullivan
16 septiembre, 2006 0:06

La película: LAMENTABLE. Yo he leido todos los libros publicados hasta hoy de Alatriste. El director se ha liado. No hay quien lo entienda. Mal guión, mal explicada, mala música, demasiado teatralizada. Vamos que no. Aburrida, no estaba hilada por ninguna parte. Otra oportunidad perdida. Esto daba para una saga fantástica y se la han cargado de golpe.

Toni Boix
16 septiembre, 2006 8:51

Pues a mí me ha gustao. Estaba por no ir a verla después de vuestros comentarios pero a mí mujer le tiran mucho el Viggo y el Noriega. Y la verdad es que salimos contentos del cine. No sé si por los mismos motivos. Creo que nos ayudó a ello no haber leido ningún libro de Alatriste y valorar la película sólo por sí misma. Diría que la entendimos, valoramos sus hilos conductores y nos emocionamos en distintos momentos. Ciertamente le faltan espacios… en cuanto a mayores planos generales que den una mejor entrada a las escenas al aire libre y en cuanto a metraje argumental que podría haber dado para más películas. Y así hubiera podido ser mucho más de lo que es. Pero a pesar de ello diría que se sostiene y se disfruta.