Edición original: Absolute Martian Manhunter #1 USA (DC Comics, 2025)
Edición nacional/España: Absolute Martian Manhunter #1 USA (Panini Comics, 2025)
Guion: Deniz Camp
Dibujo: Javier Rodríguez
Entintado:Javier Rodríguez
Color: Javier Rodríguez
Traducción: Santiago García
Realización técnica: Fanhunter y Nuria Moreso
Formato: Grapa. 34 páginas. 2,50€

Aviso de Spoilers: El artículo que sigue a continuación trata de información importante sobre la trama del tebeo, no hay que ser un gran detective para darte cuenta de que debes ir con cuidado con lo que se desvela.

Marcianada

«¿Por qué la gente hace lo que hace?»

Detective Marciano es quizás el héroe más underdog de los que han tenido la oportunidad de encabezar una serie Absolute.

Siempre hay una serie “rara” en este tipo de iniciativas. La mente del lector veterano se activa buscando justificaciones y racionalizando este tipo de extravagancias: “Algo tendrá. Si no, no lo harían”. Aunque no siempre es así. El eterno toma y daca entre editoriales, lectores y trucos de márquetin.

Pero en este caso, algo tiene.

El Detective Marciano es uno de los personajes esenciales de DC, de los más puros deceítamente hablando. Último hijo de un planeta moribundo, tiene un nivel de poder algo inferior a Superman con el añadido de que es un multiforme que puede hacerse invisible y conectar telepáticamente con los demás, muchas veces funciona como radiotransmisor de la Liga (Deus ex Machina de manual). Su punto débil es el fuego.

Es un habitual de la Liga de la Justicia. Serio, atormentado por la pérdida de sus seres queridos. Suele ser un baremo moral en los grupos y un referente para otros héroes. Aunque sucumbió (como todos) al tono humorístico de la etapa de Giffen y DeMatteis, donde conocimos su amor por las Oreo.

Su identidad secreta es su forma humana John Jones, que suena igual su nombre marciano: J’onn J’onnz.

Debutó en Detective Comics # 225 (noviembre de 1955) de la mano de Joseph Samachson y Joe Certa. Destaca su etapa en solitario escrita por Ostrander. Aunque siempre le ha costado la estabilidad de una colección regular. Suele ser habitual de las colecciones colectivas, crossovers y supergrupos como elemento esencial del universo DC.

Indispensable para el fandom de DC. Personaje desconocido en general para el gran público. Además goza de un nombre guapísimo en su versión en castellano: Detective Marciano. Pura cifi de serie B.

martian

Las colecciones Absolute suelen poner patas arriba los conceptos originales. Los personajes se deconstruyen buscando su esencia y desafiando el statu quo tradicional.

En este caso tenemos a John Jones, un agente del FBI que ha sufrido lesiones leves a pesar de ser víctima de una explosión. La convalecencia evidencia unos extraños efectos secundarios. A la mente de Jones llegan unos pensamientos externos, además de que sin saber cómo sabe qué piensan y que les ocurre a las personas de su alrededor, un extravagante y colorido humo (donde hay humo, hay…) suele rodear al personaje que le permite conectar involuntaria y telepáticamente con las personas de su alrededor.

Además, una presencia ciclópea y verdosa parece revolotear en las páginas, a veces de forma evidente, a veces subliminal… en algunos momentos (y gracias a diferentes relecturas) el cómic parece que esté lleno de mensajes ocultos que funcionan a modo de tenues spoilers o teasers, dando la sensación que todo lo que vemos está impregnado de una trama circular y de una presencia (marciana) subyacente.

En el pasado Comic Barcelona, Javier Rodríguez nos explicó que tenía un especial interés en trabajar con Deniz Camp, al que veía como una cercana y futura superestrella del cómic, que podría potenciar su tarea y sus prestaciones formando tándem con él.

Sin embargo, el guion de Camp parece que sea súbdito del trabajo de Javier Rodríguez, ya que el texto (si es que podemos separar guion de dibujo en una obra como esta) parece ir a remolque.

No es que cueste separar guion del apartado gráfico, es que ni siquiera parece que podamos diferenciar entre dibujo y color.

Rodríguez tiene una larga trayectoria comiquera (desde El Víbora hasta Marvel y DC). Su entrada en el mercado americano fue como colorista. Y se nota.

El dibujante asturiano ve el apartado gráfico como un todo, abocetando directamente con el color. No hay separación, el color forma parte del trazo y está integrado con la línea. Sería imposible publicar este comic en blanco y negro. El color en este caso no solo da temperatura y emoción a la historia, sino que narra y nos transmite mensajes ocultos que anticipan la presencia del marciano, que se nos va sugiriendo de forma subliminal y circular.

El comic tiene dos líneas de lectura. Por una parta podemos “leer” la historia pasando por el texto y, por otro lado, la podemos repasar, dejando que fluya la narración gráfica, viendo los guiños (Totoro, David el Gnomo, etc) y los mensajes ocultos que constituyen una forma de historia visual subterránea. Se trata de una experiencia lectora que juega con los elementos metatextuales del cómic y que trasciende a la trama, como colofón final está el juego de las últimas páginas del tebeo, que nos desvelan lo que ya sabemos los lectores más o menos habituales de DC. Y es una lástima porque no permite disfrutar de la sorpresa que supone conocerlo por primera vez, y hace que nos quedemos con las chiribitas de la virguería narrativa.

El arte de este cómic evidencia un lenguaje propio en el que se nos explican otros aspectos de la trama, matizando la historia y viceversa.

Aparte de eso, Rodríguez goza de un trazo elegante, suave, sintético, bello, tranquilo que permite integrar con naturalidad hallazgos narrativos modernos y originales, pero que se nos antojan algo convencional, teniendo en cuenta el juego soterrado de la narración. No es que sea una narración simple, sino que el propio dibujante la ha rebasado con el extraordinario juego gráfico con el que nos ha desafiado.

Destaca el diseño picassiano del marciano, los diseños de interiores, la caracterización y la elegancia de los personajes.

El guion de Camp queda algo por debajo, pero no podemos dejar de valorar la originalidad del planteamiento con trazas de ciencia ficción cincuentera (momentazo cuando Jones ve la figura de plastilina que ha hecho su hijo Tyler) y la manera de desplegar el misterio con un ritmo sosegado, pero que va cogiendo velocidad hasta el desenlace final.

Se trata, en definitiva, de un número uno mayúsculo, ejemplar en lo gráfico. Una pequeña obra maestra de lo que supone iniciar una serie. Un ejercicio de estilo fabuloso e impactante, que huele a Eisner. Un número original y espectacular, que le da auténtica significancia a la etiqueta Absolute y a lo que tiene que ser un número uno.

La serie se planteó como una mini de seis, pero ha sido renovada por lo impactante de la propuesta.

Respecto a la edición, se agradece la detallada entrevista con Javier Rodríguez, la generosidad con la que responde el autor y la profundidad con la que nos detalla el proceso de trabajo, además de lo ilusionado que está con el proyecto.

La línea Absolute es de lo mejor que se publica actualmente en DC, y Absolute Martian Manhunter puede que sea la joya de la corona.

Pd: … y a todo esto, el libro que está en la mesita de noche de la Sra. Jones… ¿es una pista de quién está detrás del atentado?

Lo mejor

• Hay que leerlo, esta vez va en serio.

Lo peor

• Esperar un mes para la continuación.

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3 Comments
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Xlin
Xlin
Lector
7 septiembre, 2025 11:26

Muchas ganas de leer esta serie. Mi única duda es si hacerla en grapa o esperar al recopilatorio.
Finalmente son 6 números solamente?

Xlin
Xlin
Lector
En respuesta a  Román de Muelas
7 septiembre, 2025 13:02

Ok, gracias!