Adictos a la guerra

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Edición original: Addicted to war (AK-Press, 2004).
Edición nacional/ España: Adictos a las guerra (Astiberri, 2004).
Autor: Joel Andreas.
Color: B/N.
Formato: Tomo rústica 88 págs.
Precio: 10€.

 

Es tan grande la hegemonía mediática de los Estados Unidos que incluso aquí, a miles de kilómetros, da la sensación de que conocemos tan bien como ellos sus características y peculiaridades. Este espejismo lo refuerzan sus ficciones, que logran un impacto global. Pero, como en todas partes, hay una trastienda mucho menos aireada que, curiosamente, no tiene tanto que ver con actividades delictivas sino con las conductas de quienes nos gobiernan -lo que se ha dado en llamar, con este vicio actual por el circunloquio, “poderes fácticos”- y que va más allá de quién ocupe en cada momento el codiciado sillón en la Casa Blanca. Adictos a la guerra recopila información ingente de los entresijos militares y políticos que explican la afición del gobierno norteamericano por el intervencionismo bélico como parte de sus estrategias económicas. Se basa en datos oficiales y declaraciones públicas, organizadas con una clara intención de denuncia, una retahíla de citas y cifras que desmontan las versiones gubernamentales. El autor evita las situaciones dramatizadas y otros elementos de reconstrucción. Prefiere dibujar caricaturas de las autoridades implicadas (Osama Bin Laden, George W. Bush, etc.), usar fotografías y, para la acotación o el chascarrillo, recurre a una típica familia “made in USA” que habla a cámara. Un esqueleto parlante, representación tradicional de la muerte, se erige como el recurso más llamativo, siempre con un comentario mordaz sobre la actualidad.

“Como veterano de tres guerras, desde la II Guerra Mundial hasta el Vietnam, con 33 años de servicio en el Ejército, considero que este libro es la más fiel descripción de la política de nuestro gobierno que he visto nunca.” – Coronel James Burkholder.

De lo dicho se desprende que Joel Andreas, el autor, vinculado desde joven a distintos activismos, antepone el contenido informativo a las cuestiones técnicas de la historieta (al contrario que otros autores en otras iniciativas como Art Spielgelman en A la sombra de las torres, por ejemplo). Así pues, el interés de Adictos a la guerra descansa casi por entero en la atracción que sintamos por empaparnos del asunto. Pocas alegrías depara el apartado visual. Las ilustraciones de Andreas, con el trazo tembloroso del amateur, son simples, carentes de fondos, perspectivas o iluminación. Ni siquiera se molesta demasiado en buscar los parecidos con las personalidades reales que retrata. La obvia pretensión didáctica –que consigue, y no es raro que el libro se use en las escuelas- determina las características de la exposición y la narrativa. Adictos a la guerra hace las funciones de un reportaje audiovisual, como los cortes de -un poner- Informe Semanal, con sus declaraciones y sus imágenes de archivo. Pero con una salvedad importante: Andreas no pretende ser imparcial o “neutro” sino mover a la acción y el compromiso.

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Dadas sus especiales características, es probable que la obra atraiga a personas comprometidas con el pacifismo antes que a los aficionados al cómic. Así lo sugieren los elogiosos testimonios de celebridades como Susan Sarandon o Martin Sheen. Como historieta es rudimentaria. Como manual para el activismo, es de elogiar su eficacia propagandística (que no esconde: contiene un anexo con las organizaciones próximas a la causa) y proporcionará al lector útiles elementos de juicio antisistema. Es la labor de una vida: la primera edición salió publicada a tenor de la primera guerra del golfo (1991) y, desde entonces, no han cesado las actualizaciones, tanto en papel como en su web oficial: www.addictedtowar.com. Las páginas finales defienden el rigor documental del esfuerzo, con detalles y pormenores de las fuentes bibliográficas empleadas. Casi cada viñeta tiene una llamada que podremos consultar en el anexo.

Creo que todos, a estas alturas, descreímos de los altos ideales que las autoridades sacan a colación para apuntalar el esfuerzo bélico, pero Adictos a la guerra aún consigue sorprendernos con el nivel de abyección a que puede llegar el ser humano para explotar a sus semejantes.

  Edición original: Addicted to war (AK-Press, 2004). Edición nacional/ España: Adictos a las guerra (Astiberri, 2004). Autor: Joel Andreas. Color: B/N. Formato: Tomo rústica 88 págs. Precio: 10€.   Es tan grande la hegemonía mediática de los Estados Unidos que incluso aquí, a miles de kilómetros, da la sensación…
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Nací siendo muy pequeño en Galicia y luego en Madrid fui creciendo hasta una complexión ordinaria. Entretanto, mi mente se volvió una turbulencia de Shakespeare, Lennon, Tarkovski o Superman que me ha llevado por extraños derroteros, incluyendo el periodismo económico y la presentación de actos en el Ritz. Cumplido el tercer año en Zona Negativa, aún sigo sorprendiéndome del cariño y la afición de mis lectores, la verdadera razón de ser de todo esto.

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