V de Vigilantes: La moda de los superhéroes

Los superhéroes son lo que llevan. El vestuario de los icónicos personajes de los tebeos, sus trajes de batalla, son una parte de esa imagen que ya se ha grabado a fuego en nuestras retinas,¿quién desconoce el color de la capa de superman? (por ejemplo). La verdadera función del vestuario es narrar y, por tanto, resulta una herramienta esencial para todos, tanto para los guionistas, los dibujantes, los directores de cine, o los editores, como para los aficionados.

Comentario

El vestuario da vida al personaje descrito en las páginas del guión: las telas, el corte, el estampado, los colores, y cómo le queda a cada personaje cada uniforme nos desvela mucho más que sus propios diálogos. Esta semana disertaremos en este espacio sobre la importancia de las vestimentas de nuestros héroes. Bienvenidos a este desfile de moda; bienvenidos a la moda de los superhéroes.

Empecemos por el principio. La semana pasada mencionamos que cuando Stan Lee llegó a Marvel Comics ni siquiera era ése el nombre de la famosa editorial. Comenzó de chico de los recados y fue ascendiendo en la empresa hasta convertirse en editor jefe y presidente de la compañía. Rondaban los años 40, en esa época se escribían cómics de vaqueros, de ciencia ficción o de monstruos; nada de superhéroes.

Veinte años después crea la que fuera la primera familia del naciente Universo Marvel, Los Cuatro Fantásticos, viajeros estelares que conseguían fabulosos poderes. Hulk y Spiderman no tardaron en aparecer. Junto a Jack Kirby y Steve Ditko imagina, en unos pocos años, a la mayoría de los héroes de la llamada “Casa de las Ideas”. El éxito fue rotundo. La fórmula fue juntar personalidades perturbadas y acción, aderezándolo todo con un fuerte sentido de la responsabilidad unido a sus poderes.

Pero la importancia de estas creaciones no se basa sólo en sus personalidades o en sus poderes, en este éxito también tuvo mucho que ver, sin duda, la creación de sus uniformes. En las primeras aventuras de Spiderman, el joven Peter Parker diseñaba su traje; secuencia que luego hemos visto más recientemente en la pantalla grande en la primera de las películas que el trepamuros ha protagonizado.

Desde hace tiempo los estudios norteamericanos de Hollywood no dejan de apostar por adaptaciones de personajes salidos del noveno arte. Cada año saltan, se teletransportan o vuelan a la pantalla grande, uno tras otro, todos los héroes y las historias que pueblan las viñetas, unas con mayor suerte que otras.

Spiderman tuvo una trilogía dirigida por Sam Raimi; Jack Nicholson interpretó a un histriónico Joker en la primera película del hombre murciélago de Tim Burton, y Brian Singer dirigió dos partes de la saga de X-Men. Otros, como Daredevil, Elektra y El motorista fantasma, también han disfrutado de sus versiones cinematográficas. Iron Man, Hulk¸los Watchmen… son sólo algunos ejemplos de personajes e ideas que han tenido una adaptación más o menos cercana, y más o menos certera. No es momento de hablar de actores, directores, ni de los argumentos, este es el lugar para mencionar a los diseñadores de vestuario (muchas veces olvidados), cuya labor, en películas de este estilo, donde los trajes de las viñetas tienen que cobrar vida propia, es de suma importancia.

Comentario

“El diseñador de vestuario colabora estrechamente con el director antes y durante el rodaje, realizando bocetos preparatorios y pruebas de vestuario para asegurarse de que los personajes quedan retratados con precisión”. Así explica Deborah Nadoolman, mujer de John Landis, especialista en diseño de vestuario, en su libro (Diseñadores de Vestuario de cine, de la editorial Océano).

“El diseño de vestuario es único entre los oficios del cine por la influencia que ejerce sobre nuestra imaginación cultural. A veces da la impresión de que el vestuario aparece como por arte de magia, o de que se diseña solo o surge definido hasta el último detalle del inconsciente colectivo”, añade la diseñadora. “He descubierto que ése es el caso de los vestuarios que se convierten inmediatamente en elementos icónicos, como la chaqueta y el sombrero de Indiana Jones”, continúa.

La investigación extrema sobre tejidos, colores y estilos que tiene que realizar un buen diseñador de vestuario de una película cinematográfica es (o debería ser) similar a la labor de un creador de cómics. Aunque también es cierto que en el noveno arte existe muchísima más libertad, como también hemos mencionado en alguna ocasión, porque no hay tantas trabas físicas como en el mundo real.

Cada personaje tiene su vestimenta única, tiene su propio estilo, aunque a veces en los casos de los supergrupos se intente mantener un estilo común (se me ocurre el ejemplo de los X-Men, cuyos uniformes tenían elementos parecidos o colores parecidos pero adecuados en el diseño del traje de cada uno a nivel individual).

Comentario

En el traspaso de los conceptos de la Patrulla X a la pantalla grande lo que más fue modificado fue el estilo de sus trajes: se paso de las mallas y de los colores chillones azules y amarillos, a unos trajes plastificados de cuero negro (parecidos a la tónica imperante en otras producciones “postmatrix”).

Comentario

Llegados a este punto, y como cada semana, os invito a todos vosotros, queridos lectores, a participar en la creación de esta columna aportando vuestras preferencias sobre la moda de los superhéroes, sobre las versiones cinematográficas o dentro de los propios cómic. Comienzo yo mismo compartiendo con vosotros cuál es mi uniforme favorito: se trata del traje de Batman.

Comentario

En la Guía Definitiva del Señor de la Noche, Scott Beatty apunta que el traje “no tiene punto de comparación con las armaduras convencionales: el traje del Señor de la Noche, diseñado para poder cumplir múltiples funciones, es resistente al fuego y a las sustancias químicas, y está recubierto por una triple capa de Kevlar, dispuesta especialmente en la parte del pecho donde Batman exhibe su símbolo, un reclamo deliberado en una zona muy bien protegida”. El objetivo principal del traje del “hombre murciélago” es doble: por un lado le facilita el estar camuflado y, además, con él puesto es capaz de infundir terror en los criminales más supersticiosos.

Bob Ringwood fue el encargado de trasladar este mítico traje al mundo del celuloide en las películas de Tim Burton. Después de trabajar en Dune, donde David Lynch le dejaba plena libertad y donde utilizó todo tipo de oscuras referencias, Ringwood vivió una experiencia extraordinaria en las películas de la serie Batman. “Fue genial, aunque por desgracia me dieron reputación de diseñador de ropa de goma”, explica en el libro de Nadoolman. Él mismo cuenta que, tras diez minutos reunido con Burton, fue contratado para diseñar el vestuario de los habitantes de Gotham, a pesar de no haber leído nunca un cómic de Batman. “Me leí media docena de la primera época del héroe antes de diseñar la película”.

Comentario

Quizá el mayor problema que se encontró al traspasar la imagen icónica de Batman al cine fue debido al actor que eligieron para el personaje. Ringwood esperaba que fuera un tipo más corpulento, más musculado, pero eligieron a Michael Keaton. “Como Michael no era una masa de músculos, tuvimos que transformarlo en un superhéroe, y de ahí el traje de goma. Lo que pretendía es que el traje fuera un supertraje hasta el punto de que pareciera casi inverosímil. A poco que pienses, te das cuenta de que estás creando a un hombre que se pone un traje negro, con orejas largas y puntiagudas, y sale por la noche. Es una cosa demasiado rara para que parezca realista”.

Desde luego es algo demasiado raro para parecer realista, pero ésa es la magia del mundo del cómic, que no tiene por qué parecerlo. Estamos en mundos de fantasía que tienen ciertas características similares a nuestra propia realidad, hasta el punto de que los superhéroes podrían ser seres de carne y hueso, de nuestro propio mundo, aunque sus trajes estrambóticos nos devuelven a la realidad.

Aunque la realidad, en el cine, es cada vez más tecnológica. Otro de los grandes diseñadores de vestuario, James Acheson, responsable de películas como Brazil o El Último Emperador, fue el encargado de recrear los trajes de Spiderman y del Duende Verde en la adaptación del cómic de Marvel. “Los trajes de Spiderman y de su malvado enemigo tenían que ser flexibles, resistentes y muy fotogénicos”. Cuando diseñaba estos trajes Acheson se dio cuenta de que el cine depende cada vez más de la tecnología. “Cuando diseñaba este vestuario, tuve que trabajar con una pantalla verde y tener en cuenta cómo iba a acomodar los arneses y demás equipo para los dobles. Eso limitaba mi gama de opciones en términos de color y forma”.

Comentario

“Siempre supone un reto recrear el mundo visual de un cómic en el cine”, afirma Milena Canonero, quien fue la encargada del diseño de vestuario de la película de Dick Tracy. Lo que más le inquietó fue que el cómic hubiera utilizado una paleta de sólo cinco colores, y le manifestó su preocupación al director Warren Beatty. Al final terminaron utilizando diez colores y el resultado fue excelente. Se usaron esos mismos tonos en los decorados.

Comentario

El fenómeno de lo superheroico es tal, que incluso la archiconocida revista Playboy ha utilizado en su portada del número de febrero de 2008 de su edición americana a la “Playmate del año 2005”, Tiffany Fallon, vestida, o mejor dicho pintada, con los colores del uniforme de Wonder Woman, la heroína de DC Comics que simboliza los ideales de la verdad, la justicia y la sensualidad americana.

Comentario

Y la pregunta es, ¿qué tienen en común? Pues independientemente del planteamiento, tanto las adaptaciones cinematográficas como la portada de la revista erótica intentan mantener una cierta coherencia con sus referentes en papel, ya bien sea en la trama, en los decorados o, solamente, en los atuendos de los distintos personajes, porque cada uno de los héroes tiene su peculiar forma de vestir.

Los superhéroes están aquí y han venido para quedarse, ataviados con sus trajes de estridentes colores, sus capas arquetípicas, sus máscaras y sus poderes. Por tanto, no es extraño que la pasión por ellos se haya colado, incluso, en el Museo Metropolitano de Nueva York.

Comentario

El año pasado se inauguraba la exposición Superheroes: Fashion and Fantasy, promovida por Giorgio Armani. Multitud de famosos asistieron al evento: Julia Roberts, Claudia Schiffer, Tom Cruise o George Clooney, entre otros. La muestra, que se pudo visitar desde mayo hasta septiembre, incluía varios trajes originales de las películas, así como diseños de alta costura y ropa deportiva inspirados en ellos (aproximadamente unas setenta piezas). Se contó con un traje original de los que el fallecido Christopher Reeve utilizó en la versión de 1978 de Superman; dos de los que Tobey Maguire usara en 2007 en la citada Spiderman 3 de Raimi, e incluso el de Catwoman que lució Michelle Pfeiffer en Batman Returns.

Comentario

Esta exposición estuvo dedicada a la moda de los superhéroes y a la repercusión que ésta ha tenido más allá de los cómics y el cine. En ella se comprobó la capacidad que tiene el mundo de las viñetas de inspirar a la moda y al diseño. Después de tanto hablar de moda en este texto, la curiosidad etimológica me hizo buscar en el diccionario de la RAE para tener más clara su definición. En su primera acepción la define como “uso, modo o costumbre que está en boga durante un tiempo, o en un determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente en los recién introducidos”.

Comentario

Magneto, el enemigo de la Patrulla X, dijo en una ocasión: “¿De qué sirven los sueños, Charles…contra la dura bofetada de la realidad?”. Desde luego Stan Lee y Jack Kirby, entre otros muchos autores y creadors, jamás soñaron que sus personajes fueran a convertirse en unos iconos culturales tan fuertes. Y mucho menos que, después de tanto tiempo, las batallas que imaginaron en papel tuvieran lugar en una pasarela. Los superhéroes, desde luego, están más de moda que nunca. A veces la bofetada no es tan dura y la realidad supera a la ficción.

Comentario

“Cuando un vestuario se ve impulsado por una buena narración cinematográfica, puede trascender su función original, y cobra vida propia ante el público”. Estas palabras de Deborah Nadoolman me sirven para poner el broche a la columna de esta semana. Cuando un vestuario se ve impulsado por una buena historia narrada mediante viñetas puede, también, trascender su función original (la de servir como imagen reconocida de los superhéroes), y entonces cobra vida propia ante el público. Los superhéroes son lo que llevan.

Comentario

Nos leemos.