V de Vigilantes: Bienvenidos al Ciberespacio

“Viéndose el papel todo manchado de la negrura de la tinta, se lo reprocha, pero ella le demuestra que las palabras escritas sobre él serán el motivo de su perduración”.
Leonardo da Vinci, El papel y la tinta (Aforismos).

El ser humano está en constante evolución. Con el paso del tiempo, el hombre es capaz de llegar a donde se proponga. Recuerdo una clase de una asignatura que se llamaba Historia, ética y estética de la Literatura de Terror. Allí, el profesor nos enseño que el germen de todas las historias de ese género es el miedo a lo desconocido.

Hace tiempo que las fronteras físicas y geográficas han sido conocidas y delimitadas; fue entonces cuando tuvimos que buscar nuevos horizontes, aún con el riesgo de volver a avivar viejos temores. Fue la esperanza de mantener vivo ese espíritu aventurero y el ansia de conocimientos que caracteriza a la raza humana lo que impulso la conquista del espacio y la creación del ciberespacio.

Desde el nacimiento de la Web se ha indexado más de 15.000 millones de páginas que abarcan prácticamente todos los aspectos de la vida moderna. Cada vez más y más personas dependen de la Web. Es esencial para los medios de comunicación, para la banca, los servicios de salud, los docentes, los científicos y, como no, los aficionados a los tebeos. La red ha facilitado la búsqueda de cómics, ha reunido a los fans en comunidades y ha permitido a las editoriales estar más cerca de sus consumidores finales.

Aunque Internet es más que la suma de sus páginas, en esta columna intentaré mencionar las virtudes y los fallos de las webs de las editoriales de cómic en nuestro país. Desde aquí no pretendo levantar ampollas, sólo citar, a modo de guía, algunos de sus apartados más destacados, para facilitar a los usuarios la navegación por estos sitios. Trazaré un intento de hoja de ruta, con el fin de no naufragar, cual modernos “Robinsones”, en este mar de información y servicios.

Para ello me gustaría comenzar con un concepto: Interactividad. Javier Fernández del Moral, Catedrático de Periodismo Especializado de la Universidad Complutense de Madrid y miembro fundador del DIRCOM (Asociación de Directivos de la Comunicación), entiende por interactividad, “la presencia activa del receptor en los medios de comunicación”.

La interactividad es (o debería ser) esencial en la creación de una web en el mundo en el que nos movemos. Se busca aplicar esa interactividad a las páginas con un doble sentido: logrando facilitar la llegada de información y persiguiendo unos objetivos que especifiquen el para qué de esa web. Y todo ello se debe usar valiéndose de una serie de políticas y estrategias comunicativas que cada una de las empresas conoce (o debería conocer). Las políticas de comunicación también se ven reflejadas en las webs de las editoriales de cómic, aunque sea de manera muy sutil, a veces. No debemos olvidar que las páginas web forman parte de la empresa de manera activa, y que, por tanto, deberán contribuir a desarrollar la identidad corporativa de esa empresa y fortalecer su imagen de marca.

“Cuaderno de Bitácora, fecha estelar…”. No puedo evitar recordar las palabras con las que el capitán Kirk comenzaba sus aventuras en el tebeo clásico sobre los personajes de la saga galáctica creada por Gene Roddenberry. Al adentrarnos en el ciberespacio estamos siendo un poco como los tripulantes del Enterprise, explorando nuevos mundos.

Ahora hay quien habla del concepto de Web 2.0, una evolución lógica de las aplicaciones tradicionales más enfocadas al usuario final. Digamos que este tipo de webs facilitan la interactividad aportando algún tipo de feedback con el lector, proponiéndole pequeños sitios donde expresarse. Suelen ser también páginas que proponen cierta colaboración y utilizan la mayor parte de los recursos novedosos que aporta Internet.

Las redes sociales, algunos puntos de venta online, los blogs, las nubes de tags y los agregadores de contenidos son algunos de los elementos de los que se nutre la Web 2.0. Gracias a la combinación de varios de ellos se consigue una mejora en la toma de decisiones y en la gestión del conocimiento. La gran mayoría de las páginas de las editoriales de cómic en España no hacen uso de las herramientas de este estilo, no siguen esta actitud, ni aplican esta evolución; al menos no al completo de sus posibilidades. Lo que no significa que estén mal, ni que estén desfasadas.

Comenzaremos este repaso por Planeta de Agostini Cómics (www.planetadeagostinicomics.com), cuyo diseño recuerda, en cierta medida, a un mosaico romano. Donde las distintas cuadras marcan, de manera muy intuitiva, sus diferentes partes. Quizá lo que llame la atención a primera vista sea su buscador. Y con un solo repaso rápido también descubrimos cuál es su variedad de obras. Las noticias son algo breves; aunque lo suplen con creces con los artículos que publican en la página, todos ellos diversos y muy adecuados a lo que se pretende trasmitir: variedad y rigor (siempre sin dejar de pensar en la imagen de marca). Su completo catálogo esta orientado tanto a una búsqueda rápida como a una más meticulosa.

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Lo peor de la web de Planeta es la interactividad con los lectores; casi nula, salvo por un apartado donde introducir las consultas y dudas, cuyas contestaciones, muchas veces, pecan de ser simples y anecdóticas. Aunque ellos, en uno de los fragmentos de su bienvenida a la web dicen: “En cuanto a la presente página web, es el principal instrumento de información y comunicación con los lectores”. Quizá solucionarían el problema con la creación de algún tipo de blog o un foro para escuchar, verdaderamente, las opiniones de los usuarios que descansan en su islote durante alguno de sus viajes.

Al adentrarnos un poco más en esta odisea pasamos a sentirnos como Ulises, aunque nosotros, amantes del noveno arte, no queremos llegar a Ítaca, sino que preferimos seguir recogiendo fuerzas (fuerzas en forma de alguna que otra migaja que leer) por las páginas del resto de editoriales.

Panini Cómics sorprende porque no tiene una sola web relacionada con el material que publica, sino dos. En una de ellas (la institucional) se habla, sobre todo, de la línea general que sigue el gigante italiano en nuestro país; mientras que en la otra (gestionada de forma privada e independiente), se centran, de manera exclusiva, en las publicaciones de Marvel.

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La primera (www.paninicomics.es) tiene un diseño muy atractivo que incorpora algunos elementos móviles en flash. Constantemente nos hacen referencias a los héroes de “la casa de las ideas” para que no olvidemos dónde nos encontramos. A parte de una historia de la empresa (punto coincidente con la web de Planeta), en esta ocasión aparece una opción para suscribirse a un club, otorgándoles servicios especiales a los que se inscriban. Las noticias son usadas para aclarar algunos detalles de las publicaciones, así como retrasos. Y como detalle importante Panini incluye un botón llamado “Fan Art” que modifica de alguna manera la tradicional forma de participación del público. Esta vez se pide que los usuarios manden dibujos de cosecha propia. Es algo que ya se hacía en las ediciones impresas de los tebeos y que parece una gran idea para potenciar la interactividad.

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Marvelmanía (http://www.marvelmania.es) se autodefine como “la primera web dedicada a informar únicamente sobre Marvel en España”. Gran diseño que los amantes de Spiderman, de Hulk o de los chicos de Xavier podrán apreciar. Aquí no engañan, sólo tratan Marvel. Esta web es posiblemente la que más cuente con los visitantes, con su participación. Seguramente se deba a que es una de las de más reciente creación. Los concursos de artículos y de dibujos fomentan la implicación de todos cuando hay premios en juego. Es remarcable la compilación de “guías” para que los más despistados puedan seguir, sin perderse, el caminito de miguitas de pan que suelen ser los crossovers en Marvel.

La importancia que dan en esta web a las imágenes también es de agradecer. Al agrandarlas mantienen una gran calidad. Al revisar su catálogo o sus servicios de descargas de wallpapers nos evocan reminiscencias a la propia web de Marvel (www.marvel.com). Y tienen un foro muy completo y activo, demostrando que los usuarios, lo que quieren es leer y ser leídos.

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Norma Editorial (www.normaeditorial.com) presenta novedades al incluir dos blogs (uno para manga, http://www.normaeditorial.com/blogmanga/blog/, y otro para cómic, http://www.normaeditorial.com/blog/) en su estrategia comunicativa. Destacan en la página de entrada la sección de novedades del catálogo y los enlaces para acceder a dichos blogs. Es la primera que incluye un vídeo con una entrevista, usando alguna de las rutinas más de moda en la red. Es destacable también su sección de “Magazine”, con noticias y reportajes más extensos. La parte de “Empresa” también es interesante, con algunos departamentos donde narran su historia (algo común en este tipo de webs) y un apartado (“Publica con nosotros”) orientado a la búsqueda de nuevos talentos. A parte, ofrecen todo tipo de servicios (distribución, agencia, servicios gráficos y notas de prensa) que le aportan un cierto valor añadido.

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Señores, tápense los oídos si no quieren sucumbir a los cantos de las sirenas, nuestro paseo continúa. Y llegamos a la isla de Dolmen Editorial (http://www.dolmeneditorial.com), una página de diseño más sencillo que las anteriores, donde priman la utilidad y la calidad de las imágenes. Dentro de cada una de las novedades aportan algunas de las páginas interiores para que el futuro comprador pueda hacerse una idea de lo que adquirirá. En esta web prevalece el catálogo. Y sus puntos más fuertes son su completo listado de autores y su página de contacto, que incluye los nombres y direcciones de correo electrónico de los cargos destacados.

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Aleta Ediciones (http://www.aletaediciones.com/) forma parte, desde hace algún tiempo, de Dolmen, y su diseño web muestra tal circunstancia casi desde el inicio. Aquí hay que destacar su archivo de publicaciones, que ellos llaman “Últimas Novedades”, título que resulta curioso al observar que se trata de publicaciones de 2008 o 2007, incluso. Deberían dejar simplemente el apelativo de archivo…

Los de Aleta lo cierto es que potenciaban mucho la participación con los lectores. Tienen un blog, de nombre Aletazos (http://aletaediciones.blogspot.com/) que como punto negativo diré que debería actualizarse con mayor periodicidad. Y un lugar para el encuentro con los aficionados en forma de foro (al igual que Dolmen) dentro de Dreamers (http://www.gritos.com/aletaediciones).

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Por último, y no por ello menos importante, mencionaré algunas pinceladas de lo que uno se puede encontrar si anclamos nuestro barco en la web de Astiberri (http://www.astiberri.com), a mi gusto una de las mejor diseñadas, con un estilo muy limpio y alejado de barroquismos inútiles. Con un primer vistazo se ven los botones de Twitter y Facebook y se descubre que Astiberri hace uso de las redes sociales para promocionarse. En la primera página también nos encontramos con la posibilidad de descargar algunos de los capítulos de ciertas publicaciones de manera gratuita. Lo peor es la actualización de algunas de sus secciones, como la de entrevistas. Su manera visual de organizar el sitio hace que olvidemos todo y sólo queramos sumergirnos en cualquier lectura tranquilamente.

Todas estas páginas, además, mantienen unos elementos en común: vínculos a otros blogs, páginas de editoriales americanas, directorios de librerías especializadas en España, sus catálogos… Incluso la mayoría dispone de tienda online propia. No se puede olvidar que el público final, al que dirigen sus redes, al que mandan sus mensajes es potencialmente el mismo. Larra, cuyo bicentenario de su nacimiento se celebra este año 2009, siempre formulaba la misma pregunta: “¿dónde está el público y dónde se le encuentra?”. Ese público somos nosotros, los lectores de tebeos. Por eso deberían concentrarse en adaptar sus páginas al concepto de la Web 2.0, más aún en un momento como éste (de crisis mundial), para poder estar más atentos ante las necesidades de los lectores. Lectores que formarían comunidad y que mediante el sentimiento de partencia al grupo se verían más implicados en los productos que las editoriales fuesen sacando.

Tampoco debemos mantenernos en silencio y tenemos que demandar (tan fuerte como podamos) más contenidos originales (que poco a poco ya se van incluyendo) y unos canales de información unificados (diarios, a poder ser) que presenten una mayor eficacia comunicativa. Siempre recordando que, al fin y al cabo, son webs de empresas, y que las empresas están ahí para vender productos, pero no sólo para vender productos, sino también para vender imagen.

Si Da Vinci levantará la cabeza no se sorprendería del mundo en el que vivimos ahora. Él era un visionario, una mente preclara. Imaginó artilugios voladores y su mente era pura lógica. Al igual que la del vulcaniano Spock. “Éstos son los viajes de la nave Enterprise. Su continua misión: explorar extraños nuevos mundos, buscar nuevas formas de vida y nuevas civilizaciones, viajando temerariamente a donde nadie ha llegado antes”. El espacio ya no es la frontera final. Bienvenidos al ciberespacio.

“Me acaricias desde tu mundo de matemática pura en este lugar duro y molesto. Demasiado rápida para recordar, doblemente expuesta por la memoria. Las imágenes atraviesan tu cristal y me aceleran el pulso…”
Alan Moore, V de Vendetta.

Nos leemos.