DINASTÍA DE M, de Brian Michael Bendis y Oliver Coipel

 

Edición USA: House of M #1-8 (junio de 2005 / enero de 2006); Marvel Comics.
Edición España: junio / septiembre de 2006; Panini Cómics.
Guión: Brian Michael Bendis.
Dibujo: Olivier Coipel.
Tinta: Tim Townsend.
Color: Frank D´Armata.
Formato: serie limitada de 4 números; 56 págs.

 

“Dad todo el poder al hombre más virtuoso que exista, pronto le veréis cambiar de actitud” (Herodoto).

Parece que esta cita encaja a la perfección con Brian Michael Bendis desde que Joe Quesada le confirió libertad absoluta para gobernar los designios creativos de “La Casa de las Ideas”. Sólo así podría explicarse el evidente bajón de calidad que en opinión de quien escribe estas líneas, evidencian las obras más recientes del guionista de Cleveland. Basta con retrotraernos a los tiempos en que Bendis hacía gala de su innato talento para las tramas y diálogos de género negro, como podría ser el caso de Torso, Fire, Goldfish o Jinx, o la demostración empírica de que dentro del cómic mainstream tienen cabida visiones atípicas y personales de los más variados personajes y géneros (Alias, Powers o Daredevil podrían servir como ejemplo).

Sin embargo, parece haber una relación de proporcionalidad inversa entre el aumento las cifras de ventas de sus cómics y su grado de inspiración, hecho que parece pasar inadvertido para Joe Quesada, pues pocos guionistas han gozado de semejante grado de libertad y poder como Bendis en Marvel. El resultado: una tediosa estancia en Ultimate X-Men; la miniserie Secret War, insulso lienzo argumental sobre el que Gabrielle Dell’Otto plasmó su talento; la degradación de Los Vengadores hasta niveles antaño inimaginables, primero con Desunidos, y más tarde con Nuevos Vengadores; y Dinastía de M, la gota que colmó el vaso y la paciencia de muchos de quienes hasta entonces nos proclamábamos defensores insobornables de su trabajo.

SINOPSIS: “Tras los trágicos acontecimientos que sacudieron a la familia de Los Vengadores, Los Héroes Más Poderosos de La Tierra y La Patrulla-X debaten acerca del futuro de La Bruja Escarlata. Con su mente rota y su poder desatado, Wanda Maximoff representa una amenaza que, pese a los esfuerzos combinados del Profesor Xavier y el Dr. Extraño, parece incontrolable ¿acaso acabar con su vida es la única solución? Con la intención de dar respuesta a esta pregunta, los héroes, compañeros y amigos de Wanda, se dirigen a Genosha, sólo para comprobar que a la desaparición de la hija de Magneto le seguirán una serie de sucesos que acarrearán graves e insospechadas repercusiones.”

Las líneas argumentales de diversas colecciones Marvel, especialmente Exacalibur y Los Vengadores, llevaban meses orientándose hacia la misma dirección: el inevitable macroevento veraniego destinado a sacudir los cimientos de la editorial, las vidas de los personajes implicados, la apatía de los lectores… y sobre todo, las listas de ventas. Grandes campañas publicitarias, declaraciones grandilocuentes del guionista y del editor, grandes titulares en los medios especializados y grandes expectativas entre el fandom. ¿Estaba justificado tanto revuelo? Rotundamente no.

A grandes rasgos, Dinastía de M no pasa de ser un mero entretenimiento, una lectura de consumo rápido y fácil que de forma puntual propone ideas y situaciones interesantes, aunque por desgracia no llegan a buen puerto, ni se desarrollan con el suficiente grado de interés, claridad o acierto. Pero por encima de todo, representa la constatación de un hecho que viene anunciándose desde hace demasiado tiempo: que la falta de ideas en el cómic norteamericano comienza a ser alarmante. Series anunciadas como comprensibles de forma individual, terminan por requerir la lectura de infinidad de tie-ins y spin-offs, muertes y resurrecciones de personajes populares, la plasmación de mundos alternativos donde las vidas de los protagonistas cambiarán drásticamente, el anuncio de repercusiones insospechadas y consecuencias dramáticas, etc… Recurso cansinos, repetitivos e infructuosos para intentar sorprender a un lector aburrido de escuchar una y otra vez la misma vieja canción procedente de las grandes editoriales. Una canción que por desgracia parece haber perdido la capacidad de sorprendernos con un cambio de ritmo, letra, melodía o intérpretes.

Me niego en redondo a aceptar que éste es el camino al que están destinados los cómics de superhéroes, pues series como Astonishing X-Men, X-Factor, The Ultimates, Crisis de Identidad, Flash, o Invencible, por citar tan sólo algunos ejemplos, son la más clara demostración de que, aún respetando los convencionalismos propios del género, es posible llevar a buen término historias emocionantes y divertidas, coherentes, bien narradas y mejor dibujadas. En definitiva, merecedoras del desembolso de un precio que, a estas alturas, y teniendo en cuenta las tendencias narrativas imperantes en el cómic norteamericano, se antoja exagerado, por proporcionar poco más que cinco minutos de lectura y por suponer un drástico cambio de tercio en un medio que antaño se caracterizó por su popularidad. Elementos que, sumados a una farragosa continuidad, dificultan la llegada de nuevos lectores.

Esta misma miniserie, en manos más hábiles, podría haber resultado mucho más interesante…

Aviso de Spoiler

- Si la actitud de los héroes fuera más coherente, y no contradijera su personalidad, fruto de décadas de historia.

– Si se hubiera analizado de forma más detallada el proceso que derivó en la ascensión de Magneto al poder o su talante como regente. En definitiva, si pudiéramos conocer más detalles acerca de La Dinastía de M.

– Si los responsables de Marvel dejaran de marear la perdiz con Magneto. Desde la etapa de Morrison, se han sucedido un cúmulo de despropósitos. Empezando, en mi opinión, por el tratamiento que el propio guionista escocés le dedicó al Amo del Magnetismo, convirtiéndolo en un drogadicto descerebrado, apenas una caricatura del más representativo de los enemigos de La Patrulla-X. Tanta muerte, desaparición, resurrección y reaparición resultan frustrantes y contraproducentes.

– Si por una vez, Lobezno no acaparara gran parte del protagonismo.

– Si no se hubiera generado la ridícula polémica desatada en torno a la portada realizada por Mike Mayhew, donde se tomaba como referencia para retratar a Magneto al Rey Juan Carlos I.


O si de su lectura no se derivara la sensación de que la estructura de la miniserie está integrada por siete números a modo de introducción, y un último que hace las veces de nudo y desenlace.Y por encima de todo, si contando con ¡¡ocho números!!, no requiriera de tie-ins para ser comprensible por sí misma.

Pero no todo van a ser críticas negativas hacia esta miniserie. En su haber cabe destacar determinadas escenas, momentos e ideas realmente meritorias, que a continuación enumeraremos:

Aviso de Spoiler

- La reducción de la población mutante parece, a priori, todo un acierto. De este modo, los poseedores del gen-x pasarán de ostentar condición de amenazantes sucesores naturales del homo sapiens, a retomar la característica que en su día los diferenció del resto de personajes del Univero Marvel: su condición de marginados. Habrá que estar atentos a cómo desarrollan esta idea.

- La recreación de un mundo alternativo, reflejo de los más profundos deseos de todos los personajes involucrados. Las consecuencias recuerdan a la máxima de “ten cuidado con lo que deseas, porque se puede convertir en realidad”.

- El momento en el que Spiderman se percata de que en este nuevo mundo, Gwen Stacy nunca murió a manos del Duende Verde, y está felizmente casada con Peter Parker. Cruel pero intensa escena, por saber el trepamuros que esta situación no durará eternamente.

– La reaparición de Ojo de Halcón, casi imperativa por demanda popular, y por lo absurda que resultó su muerte.

– La revelación de que Mercurio, y no Magneto, era el auténtico responsable de lo sucedido.

Por supuesto, no podemos olvidarnos del sensacional trabajo realizado por Oliver Coipel, punto más destacado de Dinastía de M. Potente, enérgico, espectacular, detallista… lo tiene todo para convertirse en uno de los más destacado dibujantes Marvel, y al parecer desde la editorial parecen conscientes de su potencial, pues desde un primer momento han apostado fuerte por él, incluyéndolo dentro de la primera hornada de dibujantes conocidos como Young Guns, estrategia publicitaria centrada en la promoción de los jóvenes valores de La Casa de las Ideas. Lo único que tal vez se le podría echar en cara al artista francés (a quien por cierto, tuvimos la ocasión de entrevistar durante el pasado Saló Internacional del Cómic de Barcelona) es su por momentos confusa narración, que en ocasiones dificulta sobremanera seguir el hilo de la historia. Más aún si tenemos en cuenta los poco inspirados guiones de Bendis. Dentro del apartado artístico, merecen comentario destacado las sensacionales portadas realizadas por Esad Ribic (pronto, entrevista en Zona Negativa), con el depurado estilo y elegancia que caracteriza su trabajo.

En resumidas cuentas, mucho ruido para tan pocas nueces, aunque no podemos pasar por alto que lo más interesante respecto a esta miniserie tendrá lugar tras su conclusión, cuando comprobemos el verdadero alcance de lo sucedido. Estas consecuencias podrán apreciarse especialmente en las cabeceras de los Nuevos Vengadores, y por supuesto, en todas y cada una de las colecciones mutantes (Astonishing X-Men , X-Men, New X-Men, Lobezno,…). Pero el ámbito de influencia de este macroevento no se limitará a estos títulos, pues como suele ser habitual en casos como el que hoy comentamos, de las cenizas de una saga suelen surgir nuevas colecciones de una u otra manera relacionados con la misma, como pueden ser los casos de Diezmados: el día Después, Generación M, El Vástago de M, Los 198, Sentinel Squad ONE, Lobezno: Orígenes o X-Factor, lo cual, con independencia del nivel de calidad de las citadas obras (habrá que esperar un tiempo prudencial para comprobarlo), siempre representa una buena noticia para las arcas de la editorial.

Aviso de Spoiler

“No más mutantes”.

Debemos suponer que desde el momento en que la Bruja Escarlata pronunció estas tres palabras, el status quo de los mutantes dentro del Universo Marvel ha cambiado de forma radical. La pregunta es… ¿Cuánto tiempo tardarán en volver las aguas a su cauce? Ojalá esta discreta obra, que siendo benévolos merece un aprobado raspado, represente un punto de inflexión en la franquicia mutante, especialmente necesitada de aires renovadores.

Un saludo y hasta la semana que viene! (eso espero)

P.D.: Espero que los Reyes os hayan traído muchos cómics! ;)