Hablar de Cloé Zhao es hablar de una de las directoras más autorales del panorama cinematográfico actual. Su primera película, Songs my brothers taught me, estrenada en el año 2015, ponía el foco en la vida en una reserva nativoamericana, demostrando ya desde el comienzo de su carrera que a Chloé Zhao le interesaban contar problemáticas muy humanas, vividas por personas que, viviendo en la más absoluta otredad, rara vez captan el interés del resto de los seres humanos.
Aquella película ya hacía gala de un estilo de dirección muy naturalista, en el que más que contarse una historia de ficción, parecía que se estuviera invitando al espectador a una suerte de falso documental en el que se narraba la vida en una reserva india de la forma más realista y cruda posible.
Dos años después, en el año 2017, Chloé Zhao volvió a los cines con The Rider, un drama en el que contaba la vida de un joven corredor de rodeos que tras las muchas caídas sufridas a lomos de caballos y toros, padecía graves lesiones cerebrales.

Pero sería en el año 2020 en el que se empezaría a hablar de Zhao como una directora muy a tener en cuenta, cuando llegó a cines su tercera película, Nomadland, en la que narraba las vidas de quienes en plena actualidad deciden dejarlo todo y emprender una vida nómada porque ya han perdido todo aquello que podía importarles.
Dado el carácter dramático y tan naturalista de sus películas, sorprendió muchísimos que Marvel Studios eligiera a Chloé Zhao para llevar a cabo en 2021 Eternals, la película sobre el grupo de superhéroes inmortales creados por Jack Kirby. Pues bien, aunque esta película no gustase a muchos (hasta el punto de que a día de hoy queda claro que estos personajes muy probablemente no vuelvan a aparecer por el MCU) no cabe duda de que se trata de una de las películas más autorales del Universo Cinematográfico Marvel, rodada en exteriores y con un corazón que la convierte en una pieza única dentro de las adaptaciones cinematográficas de la casa de las ideas.
Y así llegamos a Hamnet, quinta y hasta el momento última película de Chloé Zhao, en la que la directora adapta la novela de Maggie O’Farrell en la que se nos cuenta como William Shakespeare y su esposa Agnes superan la muerte de su hijo Hamnet.
En sí misma, la temática que aborda Hamnet es tan clásica y manida como la vida misma, pero lo que hace a esta película única en su especie no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta, algo que hace que incluso quienes hayan leído el libro que adapta, tengan en la película de Chloé Zhao mucho por descubrir.

Comenzando por cómo William y Agnes se conocen, se casan, siendo posteriormente padres de tres hijos, Hamnet narra el ascenso de Shakespeare como dramaturgo, si bien apenas le vemos en tal oficio, pues la historia se cuenta desde el punto de vista de Agnes, una mujer que lo ama tanto, que es capaz de aguantar que su marido pase largas ausencias fuera del hogar familiar y desconectado de la crianza de sus hijos.
Pronto la cinta avanza hasta el fallecimiento de Hamnet, y cómo este suceso fue el que supuestamente motivó a Shakespeare a escribir Hamlet, obra cuyo principal protagonista (que da título a la misma) comparte con su hijo fallecido casi la totalidad de su nombre, y trágico héroe con el que se dice (y así lo muestra la película) que Shakespeare honró la memoria de su hijo.

Más allá del guion, escrito por la propia Zhao apoyándose en la novela de Maggie O’Farrell, la dirección de la película resulta excelsa. Pocas veces se ha mostrado la Inglaterra rural de mediados del Siglo XVI con un naturalismo tan verosímil como el que vemos en esta película. La cámara acompaña al espectador como un experimentado guía, llevándolo a través de un viaje en el tiempo que epata y deja poso, haciendo reflexionar sobre lo que hemos visto incluso varios días después de haber vivido esta experiencia.
En lo relativo al reparto, Jessie Buckley (Chernobyl) encarna a la doliente pero empoderada Agnes, al tiempo que Paul Mescal (Gladiator II) hace lo propio con un William Shakespeare del que solo al final se nos dice su nombre, reforzándose así en la película la importancia de su figura, reconocible a diez mil leguas.
En cuanto a los niños, Faith Delaney interpreta a Judy, melliza de Hannet, mientras que Bodhi Rae Breathnach interpreta a Susanna, la hija mayor del matrimonio, recayendo la interpretación de Hannet en el joven Jacobi Jupe.
Si bien el reparto cuenta con otros actores como Joe Alwyn que interpreta al hermano de Agnes, o Emily Watson encarna a Eliza, hermana de Shakespeare, el peso de la película recae sobre Jessie Buckley, Paul Mescal y sus tres hijos en la ficción, quienes terminan de poner el broche de oro a una excelente película.
En lo relativo a la música, tenemos a Max Richter (Ad Astra, Black Mirror) como compositor, quien consigue no solo darnos una banda sonora espectacular, sino unos silencios ensordecedores que hacen a esta película única en su especie.

Por su parte, la fotografía está llevada a cabo por Lukasz Zal (La zona de interés) quien realiza un gran trabajo que logra llevarnos hasta una época pretérita que parece formar parte de nuestras vidas durante las poco más de dos horas que dura la película.
Hamnet es una de esas películas que pasa desapercibida entre tanto estreno, y de la que probablemente nos olvidaremos cuando toque hacer los tops de 2026, al haberse estrenado en Enero, pero que globos de oro y Oscars a parte, merece un lugar destacado en nuestra filmoteca.
Dirección - 10
Guión - 10
Reparto - 10
Apartado visual - 10
Banda sonora - 7
9.4
Imprescindible
Hamnet consagra a Cloé Zhao como la gran directora que es, consiguiendo epatar al espectador a lo largo de sus ciento veinticinco minutos de duración.









Me leí hace pocos meses el libro, lectura que llevaba postergando por largo tiempo, para poder ver la película conociendo la obra original. Aún así, la directora me hizo llorar tanto en momentos donde era plenamente consciente de lo que estaba ocurriendo como en los nuevos matices que ha añadido.
No comparto algunas críticas con que la obra te grita «tienes que llorar», creo que cada uno empatizamos de una forma distinta y nos impactan puntos distintos durante la película, por lo que creo que más incomodidad de la gestión emocional de esas personas.