ZN entrevista a Pablo Auladell (parte 3)

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Acabamos hoy la entrevista a Pablo Auladell, hablando de algunas cuestiones más genéricas sobre el proceso creativo y el valor artístico del cómic.

ZN: El titiritero sigue un camino. ¿En el fondo no te parece que todas las historias tienen mucho de viaje aunque no sean road movies :-)?

Pablo Auladell: Pues sí, sobre todo cuando uno las escribe o construye o dibuja. Yo acabo siempre agotado después de hacer un libro, como si hubiera recorrido una distancia enorme, y casi siempre me encuentro distinto a cuando empecé la andadura. Por regla general, nunca me sirven los mismos trucos y atajos que utilicé en la otra historia y siempre resulta que había aprendido menos de lo que yo creía. En cada historia empiezas de cero de alguna manera. Y acabas preguntándote por qué.

ZN: ¿Un creador ha de pasar necesariamente por el sufrimiento, la humillación, la conciencia de la derrota y el deseo de venganza?

Pablo Auladell: Eso se lo leí una vez al editor Berenguer y me pareció que tenía razón. Todo lleva su tiempo, su nombre y su misterio. Un creador debe cruzar los infiernos antes que nada, porque, si no lo hace, toda su creación será ñoña, pedagógica o de aficionado de fin de semana. Y está bien que el dulce triunfo tarde en llegar. O se te carearán los dientes demasiado pronto.

ZN: ¿Así, para El Camino del Titiritero se lo tomaste prestado de Berenguer?

Pablo Auladell: Pues sí, esa frase que sale en una secuencia de El Camino del titiritero se la pillé a Berenguer (la leí en un catálogo de La Cúpula, creo).

ZN: ¿Qué paralelismos hay entre tu trayectoria como autor de cómics y los del protagonista de El Camino del Titiritero como cantaautor? ¿También has sentido esa necesidad de encontrar tu propio discurso frente a una industria de discursos prefabricados y, a la vez, el miedo a hacerlo y no ser escuchado?

Pablo Auladell: Hay un paralelismo, sí, en cuanto a que la creación requiere una entrega absoluta y, por tanto, no es compatible con un modelo de vida al uso. Esto, sobre todo al principio, genera angustias y tensiones, y el poder llevar adelante ese proyecto vital dependerá de la habilidad y la voluntad de sortear todas las trabas que van a aparecer. Quizá más esto que lo que planteas en la segunda pregunta. En mi trayectoria como autor de cómic no tuve miedo a no ser escuchado. Cuando comencé, no había posibilidad siquiera de tener ese miedo. Simplemente no había donde publicar este tipo de historias. No había escenario donde cantar.

ZN: Al final del Camino del Titiritero, permanece en el misterio qué hace el protagonista. No se sabe si llega a sumarse a la carrera viva y apasionada de los fugitivos o se vuelve dócil. ¿Qué hizo Pablo Auladell cuando le llegó el momento?

Pablo Auladell: Aquí estoy.

ZN: jeje, te sales por la tangente.

En determinado momento de la entrevista has mencionado la escasa consideración que se tiene por el cómic. Es famosa también la opinión que tenía John Buscema sobre su trabajo, no considerándolo un arte sino más bien una especie de artesanía del entretenimiento ¿Cómo te situas ante este punto?

Pablo Auladell: Sin duda, lo considero un arte. Tiene toda la complejidad, ofrece todas las posibilidades y posee todas las connotaciones que otras cosas que también son consideradas como arte.

“Almost everybody is an artist these days. Rock and Roll singers are artists. So are movie directors, performance artists, make-up artists, tattoo artists, con artists and rap artists. Movie stars are artists. Madonna is an artist, because she explores her own sexuality. Snoop Doggy Dogg is an artist because he explores other people’s sexuality. Victims who express their pain are artists. So are guys in prison who express themselves on shirt cardboard. Even consumers are artists when they express themselves in their selection of commodities. The only people who seem not to be artists are illustrators” (Brad Holland).

ZN: Tu cita de Brad Holland me lleva a preguntarte, indefectiblemente, en qué parcela circunscribirías lo que puede considerarse arte.

Pablo Auladell: No creo que el arte sea cuestión de parcelas, sino que tiene que ver más bien con la creación y con la capacidad de generar todo un complejo entramado de relaciones interdisciplinares. Pero, seguramente, una característica fundamental que nos lleve a afirmar que algo es arte sería que ese algo hubiera generado un metalenguaje, una capacidad para reflexionar sobre sí mismo. Si el cómic no está considerado como arte es seguramente porque a Picasso se le olvidó incluirlo entre sus experimentaciones.

ZN: Lo defines muy en relación a su condición de lenguaje y no en cuanto a su capacidad para sondear y expresar desde la entraña de la existencia.

Pablo Auladell: Claro, porque eso lo doy por evidente y he comentado más un aspecto “intelectual” o académico, que es donde se le suele menospreciar o no se suele reflexionar lo suficiente. Por decir algo más acorde con lo que comentas, el cómic tiene una extraordinaria capacidad para explicar el mundo, para nombrarlo. Y para crear otros mundos.

ZN: ¿Por qué lo crees así? ¿Por qué crees que el cómic tiene esa extraordinaria capacidad para explicar mundos y para explicar el mundo?

Pablo Auladell: Porque lo ha demostrado. El trabajo de todos los historietistas, con sus errores y aciertos, no ha hecho sino ensanchar las posibilidades de este medio. A fuerza de páginas y de mucho talento se han ido encontrando los recursos para solventar problemas de expresión y adecuación, hasta que el cómic es capaz ahora mismo de cubrir un amplísimo abanico de caminos expresivos.

Me parece que esa capacidad que me preguntas tiene que ver con su relativa inmediatez (tanto en la producción como en la recepción) y con su carácter híbrido: el cómic es un mar que se nutre de ríos exquisitos.

Una cosa que me sorprende de los que le niegan ese trono entre las artes, es que no se den cuenta de que algo que participa de cosas tales como la narración literaria, la pintura o el cine (todo ello considerado artístico) es necesariamente artístico también.

Además el cómic vendría a ser, como en la ópera, ese viejo sueño de construir un arte que engloba a los demás. En fin, es algo de locos, se ha venido tomando en cuenta solo el cómic de baja calidad o el más comercial para desterrarlo del Olimpo, cuando en todas las artes siempre encontramos producciones no tan intelectuales (música pachanguera, bodegones para salitas de estar, novela rosa, películas de Pajares y Esteso, teatrillo de costumbres y por ahí).

ZN: ¿Hasta qué punto ves que la pujanza de la novela gráfica, la apuesta por ella de grandes editoriales especializadas en prosa, sea el camino para que el cómic reciba el conocimiento que merece como medio artístico?

Pablo Auladell: No estoy seguro de que exista esa apuesta real por parte de las grandes editoriales más allá de competir en una parcela comercial que estaban ocupando las independientes. De todas formas, hace un tiempo estaba más al tanto de todo esto y de los problemas y posibles soluciones para que el cómic saliera al gran público. Últimamente he estado muy volcado en mi trabajo y la verdad es que me la ha traído un poco al fresco. Yo creo que también me saturé después de muchas mesas redondas y ferias donde siempre se hablaba de lo mismo y se lloriqueaba por lo mismo.

ZN: Y como formato, la novela gráfica, ¿te parece que puede enriquecer o más bien limitar las posibilidades comunicativas del cómic?

Pablo Auladell: No se me ocurre ahora mismo por qué podría limitarlas. Incluso al igual que ocurre con la novela, puede ser un formato donde quepa todo tipo de experimentaciones. Y todo tipo de no experimentaciones también.

ZN: ¿Cuáles han sido y son tus referentes en esto de la historieta y qué obras guardas en tu memoria como verdaderos puntos álgidos del medio?

Pablo Auladell: A mí siempre me gustó muchísimo Giraud / Moebius, y más concretamente sus tebeos de Blueberry. El final de la niñez y toda la adolescencia me lo pasé coleccionando sus aventuras y dibujando exclusivamente historias del Oeste.

Luego, me deslumbraron Prado, el Giménez de Paracuellos, Hernández Cava, Federico Del Barrio, Castells, … Ahora me gusta mucho Gipi. Me sorprendieron José Carlos Fernandes y el Mattotti de Estigmas. Y en estos momentos estoy con el Popbot de Ashley Wood que sugiere caminos muy interesantes a seguir.

Y en cuanto a los puntos álgidos del medio, mejor te diré las obras que recuerdo que me impresionaron mucho cuando las leí: Watchmen, V de Vendetta, León Doderlin, El artefacto perverso, Verano Indio y Lope de Aguirre:La expiación. Con todas ellas sentí una emoción especial que no he sentido con otras obras que también me han gustado.

ZN: En la entrega del Premio al Autor revelación dijiste que dicho premio te permitiría recuperar ciertos proyectos para historieta que tus necesidades económicas te habían obligado a aparcar hasta entonces. ¿Nos puedes hablar de esos proyectos y explicarnos en qué ha cambiado tu vida la consecución del premio?

Pablo Auladell: Mi vida no ha cambiado nada por el premio, claro. Lo que pasa es que funciona como un cheque que completa lo que me pagó la editorial por La Torre Blanca y así ya me ha salido más rentable el currazo que me pegué. Estoy desde hace un año trabajando en un tebeo con Hernández Cava y ando loco por terminar un par de cosas que tengo pendientes para dedicarme a él, a partir de febrero, en cuerpo y alma, como debe ser.

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“Me llamo Toni Boix y soy un DC-Adicto”. A pesar de que mi niñez esté inundada de Sal Buscema y mi adolescencia de Spirit, Metropol, Cimoc y Zona 84. Porque Zinco me devuelve al redil. Zinco y Wolfman y Perez y Moore y Totleben y Gibbons y Miller y Bolland y García López. Después, el ansía. La escasez. La falta absoluta de alegrías. Mueren las revistas de cómics y Zinco vegeta. Mi ilusión se marcha a hacer las Américas. Suerte del Previews… y de los cómics que se malvenden. Le pido a Raúl López que me deje escribir una reseña en Zona Negativa promocionando Fallen Angel… y el resto es esta historia.
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kiko
14 diciembre, 2006 14:23

Pos a pesar de la polémica que se ha montado con la entrevista, a mi me ha gustado mucho leer esta entrevista en tres actos. Conocía a Pablo en Bolonia el año pasado y leyendo esta entrevista tan sincera la próxima vez que me encuentre con él voy a tener un montón de temas de conversación que sin haberla leído igual no me atrevería nunca a plantearlos, ya que estas cosas muchas veces resultan delicadas de hablar con gente a la que conoces poco.

Un verdadero placer, gracias Toni, gracias Pablo.

PD:Pablo, por cierto, Picasso sí que hizo un cómic, concretamente uno en el que narra un viaje entren a París. Pero como cómic es tan tan malo que nadie habla de él.
Y aquí me pregunto yo: ¿Porqué para que se valore el cómic como arte ha de hacerlo o reivindicarlo un artista que destaca por ser PINTOR?…¿Porqué un pintor de prestigio puede hacer unas ilustraciones de mierda y se valoran como si fueran cojonudas y si un ilustrador de prestigio hace una pintura mala no pasa lo mismo?
Son preguntas con difícil respuesta, pero que se le va hacer soy gallego.

Abrazos kiko